Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor Gobernador del Estado de Querétaro. Muchas gracias por su hospitalidad.

Muy apreciados integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República.

Muy distinguidos señores Gobernadores de distintas entidades del país que están aquí, hoy presentes.

Señores presidentes de distintos órganos autónomos.

Señores legisladores Federales, legisladores locales.

Señores dirigentes de partidos políticos.

Señores coordinadores parlamentarios de distintos partidos políticos.

Muy apreciados señores exgobernadores del Estado de Querétaro.

Muy distinguidos invitados a este acto solemne en el que recordamos y celebramos la promulgación de nuestra Constitución hace 97 años.

Muy respetados integrantes, también quiero señalar de manera particular la presencia de los integrantes y miembros del Comité para la Conmemoración del Centenario de nuestra Constitución, que tendrá lugar dentro de tres años.

Señores representantes de la sociedad queretana.

Muy distinguidos invitados.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Una vez más nos reunimos en la histórica Ciudad de Querétaro para conmemorar el 97 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Este día recordamos con gratitud y respeto a los Constituyentes que establecieron, en 1917, los preceptos que conducirían el desarrollo de la Nación durante el Siglo XX.

En aquella época, México transitaba del conflicto armado a la vida institucional; de la revolución social a la integración de un nuevo orden constitucional.

Fue así que entre el 1 de diciembre de 1916 y el 31 de enero de 1917, los Diputados Constituyentes debatieron en este lugar.

Los diferenciaba su tierra de origen, su procedencia social e incluso su ideología. Pero a todos los unía su amor por México.

Discutieron con pasión, varias veces con posturas opuestas, pero debatiendo con visión de Estado, lograron establecer acuerdos para el futuro del país.

Sabían que legislaban, no sólo para su tiempo, sino para la posteridad. Advertían que sobre su trabajo y su obra se construía el México nuevo, el México de la igualdad y los derechos sociales.

De este modo, el 5 de febrero de 1917 se promulgó la Ley Suprema. Y ahora, después de 97 años de existencia, podemos decir con certeza y convicción que nuestra Constitución sigue plenamente vigente.

La Carta Magna no es un ordenamiento estático. Es un pacto social que sintetiza las más altas aspiraciones de los mexicanos.

La Constitución es un documento vivo que rige las relaciones entre los Poderes, órdenes de Gobierno y ciudadanos.

La Ley Suprema es nuestra guía. Es el programa fundamental que orienta todas las acciones del Gobierno de la República.

Las libertades de las personas, la educación como motor de la transformación nacional, la seguridad en la tenencia de la tierra, los derechos de los trabajadores, así como la democracia son principios que se deben preservar y ampliar cada día.

En esencia, todos los Artículos y apartados constitucionales velan por el bienestar de los mexicanos, desde el Artículo Primero, que reconoce y protege los derechos fundamentales de la persona.

Congruente con el nuevo paradigma que en materia de derechos humanos establece nuestra Constitución, el Gobierno de la República trabaja para que esos derechos sean una realidad en la vida cotidiana de los mexicanos.

Estamos determinados a construir una sociedad de derechos. Convencidos de que ésta no es una utopía, sino es un deber del Estado mexicano.

Ese es el espíritu detrás de cada una de las reformas que ha impulsado esta Administración y que han sido aprobadas gracias al respaldo de las fuerzas políticas y a la voluntad del Constituyente Permanente.

Desde que nos reunimos aquí, hace un año, nuestra Constitución se ha puesto al día para atender los desafíos nacionales en este Siglo XXI.

2013 fue un año decisivo para el país. Un año de importantes reformas.

Las reformas aprobadas actualizan el pacto social establecido en 1917 en tres dimensiones esenciales.

Primera. La Reformas reconocen y amplían derechos humanos de nueva generación.

La Reforma Educativa establece el derecho de nuestros niños y jóvenes a una educación de calidad. Al tiempo que otorga a los docentes el derecho a capacitarse y actualizarse antes de ser evaluados.

Con la Reforma en materia de Telecomunicaciones se amplía la libertad de expresión. Así como los derechos a la información y de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, incluyendo el derecho a la banda ancha e Internet.

Por su parte, la Reforma Político-Electoral fomenta la equidad de género al establecer que el 50 por ciento de las candidaturas al Congreso sean para las mujeres.

La Reforma en materia de Transparencia fortalecerá el derecho de acceso a la información pública gubernamental, al garantizar la rendición de cuentas en los tres órdenes de Gobierno.

A su vez, la reforma que faculta al Congreso para expedir un Código Nacional de Procedimientos Penales fortalece el derecho a una justicia pronta y expedita.

Con la Reforma Energética se fortalecen los ingresos del Estado, contribuyendo a que éste pueda hacer efectivos los derechos fundamentales de los mexicanos.

Lo mismo ocurre con la Reforma Hacendaria que, además, propone establecer el derecho a una pensión universal para mayores de 65 años, y un seguro de desempleo para trabajadores formales.

Segunda dimensión. Las reformas crean nuevas instituciones del Estado mexicano.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación será un órgano esencial, para asegurar la educación de calidad que queremos para nuestros niños y jóvenes.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones tiene la encomienda de asegurar que los servicios de televisión, radio, telefonía y datos lleguen a todas las regiones del país, con mejores tarifas y una mayor calidad.

Por otro lado, la Comisión Federal de Competencia Económica tiene la responsabilidad de garantizar la libre competencia y concurrencia, para que los mexicanos cuenten con una mayor oferta de productos que compitan en calidad y precio.

A raíz de la Reforma Energética se elevan a rango constitucional la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía; y se crea el Fondo Mexicano del Petróleo para la estabilización y el desarrollo.

La Fiscalía General de la República, derivada de la Reforma Político-Electoral, será una institución autónoma, que permitirá desplegar una política de procuración de justicia, más eficaz y de largo plazo.

A su vez, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social tendrá la imparcialidad necesaria para medir la pobreza y la efectividad de los programas sociales.

Finalmente, el Instituto Nacional Electoral ejercerá las facultades del actual Instituto Federal Electoral y, además, realizará otras funciones que fortalecen su participación en elecciones locales, y su relación con los organismos electorales estatales.

Tercera dimensión. Las reformas otorgan al Estado nuevos instrumentos de política pública.

La Reforma Educativa establece el Servicio Profesional Docente, incluyendo la evaluación obligatoria para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los maestros.

La Reforma de Competencia Económica prevé medidas innovadoras para eliminar barreras a la competencia y alentar la libre concurrencia, incluyendo la desincorporación de activos, partes sociales y acciones.

Por su parte, la Reforma en Telecomunicaciones contempla nuevas facultades para la regulación, promoción, supervisión y explotación del espectro radioeléctrico, incluyendo la regulación asimétrica y límites a la concentración de frecuencias.

Con la Reforma Energética el Estado ahora tendrá la posibilidad de establecer contratos de utilidad compartida, producción compartida o licencias, que incrementarán las inversiones en el sector, asegurando la soberanía energética y la competitividad de nuestra economía.

En materia de transparencia se dota de definitividad e inatacabilidad a las determinaciones del órgano garante en la materia.

Finalmente, la Reforma Político-Electoral otorga al INE la facultad de organizar comicios locales en su totalidad en los casos que establezca la Ley Reglamentaria.

Como se puede apreciar en este recuento, el último año ha sido uno de profunda actualización de nuestro orden constitucional.

Con las reformas alcanzadas en 2013 el país ha renovado su proyecto de Nación.

En nuestra Constitución hoy tenemos nuevos derechos, nuevas instituciones y nuevos instrumentos de política pública para mover y transformar a México. Así se empieza a acreditar y a reconocer en el mundo entero.

Y en este sentido, permítanme compartirles lo que apenas hace unos minutos fue dado a conocer por una de las agencias calificadoras más importantes que hay en el mundo.

Elevó, por primera vez en la historia del país, la calificación soberana de México, a la categoría de las A, que fundamentalmente, como así lo señala la propia calificadora, es a partir de las reformas estructurales aprobadas por el Congreso en 2013, las cuales elevan el potencial de crecimiento del país; es decir, se amplía y crece la confianza de México ante el mundo.

Desde el Teatro de la República quiero, una vez más, hacer un amplio reconocimiento al Congreso de la Unión. Y aquí hemos escuchado el día de hoy a dos exponentes del Congreso, a quienes presiden las Mesas Directivas, tanto del Senado de la República como de la Cámara de Diputados.

Y en lo que hemos escuchado de ellos, sin duda, hay coincidencia y claridad en cuanto al alcance que han tenido las reformas que ha aprobado el Congreso de la Unión.

Por ello, al Congreso de la Unión y al Constituyente Permanente, que integra a todas las legislaturas de todos los estados de la República, mi más alto reconocimiento. Mi gratitud por su compromiso y responsabilidad con toda la Nación.
Muchas felicidades.

Señoras y señores:

Hace un año, los tres Poderes de la Unión suscribimos un acuerdo para conmemorar el Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En esa solemne ocasión, determinamos que uniríamos responsabilidades y esfuerzos para celebrar a la Constitución con dignidad republicana.

De esta forma, está formalmente instalado el Comité para la Conmemoración del Centenario de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Asimismo, también se ha establecido su Consejo Asesor.

Felicito a todos sus integrantes y les agradezco su disposición, porque estoy seguro de que cumplirán cabalmente con esta honrosa responsabilidad.

Desde el Teatro de la República de Querétaro, extiendo una respetuosa invitación a los Poderes de las entidades federativas para que se unan al homenaje nacional de la Constitución de 1917.

Pero, sobre todo, los convoco a que sigamos construyendo juntos la sociedad de derechos que mandata nuestra Ley Suprema. A que sigamos trabajando para cerrar la brecha entre el proyecto que estipula nuestra Constitución y las condiciones reales de nuestro país.

Trabajemos juntos, para que nuestra Carta Magna sea cada vez o, mejor dicho, sea cada vez menos una aspiración y sea cada día más una realidad efectiva entre todos los mexicanos.

Muchas gracias.