Señoras y señores:

 

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

 

Señor Gobernador del Estado de Chihuahua, muchas gracias por su hospitalidad.

 

Muchas gracias por su cálida bienvenida, y celebramos, en lo personal así lo celebro, y estoy seguro que el pueblo de Chihuahua de igual manera, que esté usted en una rápida convalecencia.

 

         Que sea éste el primer evento público que tiene después de varios días de no llevarlo a cabo.

 

Aquí dejó acreditado el entusiasmo, el vigor y el compromiso para seguir trabajando en favor de su estado.

 

         Le felicitamos y le deseamos una muy pronta recuperación.

 

Quiero, de igual manera, saludar al Gobernador del Estado de Sinaloa, que sé que es paisano de quien amablemente me ha invitado a estar presente en esta Asamblea Nacional de COPARMEX, de Juan Pablo Castañón, Presidente de COPARMEX, a quien saludo y agradezco ésta muy amable y atenta invitación para acompañarles en este encuentro.

 

         De igual manera, a los dirigentes de distintos organismos empresariales, todos miembros de la familia del Consejo Coordinador Empresarial.

 

A los mandos militares que están aquí presentes.

 

A distinguidos empresarios.

 

A las y los Legisladores Federales del Senado de la República, de la Cámara de Diputados, Federal, local.

 

         A distintas autoridades, pero especialmente a las distintas delegaciones de COMPARMEX que, de diferentes partes de la geografía nacional, hoy se dan cita aquí, en Chihuahua, en este Encuentro Nacional de COPARMEX.

 

         Me da mucho gusto saludar al arzobispo de Chihuahua, que está entre nosotros, y a éste muy distinguido auditorio. Particularmente, déjenme señalar a jóvenes empresarios que, sin duda, tienen como referente el empeño y el esfuerzo que realizan los empresarios de generaciones que les están antecediendo.

         Señores representantes de los medios de comunicación.

 

Antes de iniciar mi mensaje, de manera breve, porque sé que, siendo el último, me complica por razón del tiempo, porque ya tienen ustedes, seguramente hambre, en el horario de los que venimos del centro del país.

 

Aquí, para Chihuahua, es una hora menos, y entonces apenas están en la hora de la comida, pero para algunos otros ya han de tener más hambre.

 

         Déjenme referir lo siguiente.

 

He de suscribir los mensajes que aquí he escuchado de quienes me han antecedido, y los suscribo, no en la parte de los guabayazos, ni de los elogios, a los que puedo adherirme en gran parte de ellos; pero me refiero, más bien, a las reflexiones que aquí se han dejado, ante este auditorio.

 

         Las reflexiones que están orientadas, precisamente, a impulsar la confianza; a estar conscientes de lo que hemos construido en el esfuerzo de varias generaciones, y que no hemos arrancado de cero.

 

Y, sin embargo, hoy tenemos un México en una condición muy distinta de la que había hace varias décadas, hace varios años, y en la que este Gobierno, el Gobierno de la República, se ha ocupado de mantener un gran respeto por las instituciones que México ha venido formando y que ha consolidado.

 

         De proyectar la confianza de nuestro país hacia el interior y hacia el exterior.

 

Y, sobre todo, de lograr concertar el esfuerzo nacional, de todos los sectores, para construir el México que todos queremos.

 

         Un México que, repito, no parte de cero. Es un México que se ha venido construyendo, que ha venido ganando espacios de concreción, de consolidación, de ponernos a prueba y de haberlas superado, como aquí, también, ya se dijo.

 

         Ya no es el México que no se ponía de acuerdo. Hoy es el México que se ha puesto de acuerdo en sus distintas expresiones políticas, en el diálogo con el sector privado, para concretar importantes cambios estructurales, que nos permitan arribar a mejores condiciones en el México que estamos construyendo.

 

         Pero es importante, como aquí también se ha dicho, en quienes me han antecedido, que sea una labor conjunta; que sea un objetivo que concite a la participación de todos los sectores, conscientes de lo que hemos hecho y conscientes, también, de lo que aún nos falta por alcanzar.

 

         Pero que este esfuerzo compartido nos permita, realmente, reconocer avances y, sobre todo, encarar los nuevos desafíos y retos que como Nación tenemos, y atender los rezagos que, por años, también, se han acumulado.

 

         Pero, sin duda, y lo habré de referir en mi mensaje, me he tomado ya tiempo, lo de he referir, en dónde estamos, qué avances hemos logrado concretar entre todos.

 

Y dando respuesta, también, no porque hubiese conocido el mensaje del Presidente de COPARMEX, pero, sin duda, la convocatoria y el encuentro que ustedes han denominado: Confianza en la justicia, condición para la paz social y el progreso democrático, sin duda, me lleva a referir temas en los que hemos trabajado y que en mucho dan respuesta a los planteamientos que el Presidente de COPARMEX aquí nos ha hecho.

 

         Yo rescato, como ya se dijo aquí, en todos, en quienes me antecedieron en el uso de la palabra, fue la constante de todos los que antes hablaron: la certidumbre y la confianza son condiciones indispensables para que una sociedad pueda crecer y prosperar.

 

         La confianza permite sumar esfuerzos; la confianza nos motiva a construir una mejor nación.

 

         Con esa convicción, es un gusto reunirme con esta Confederación Patronal de la República Mexicana.

 

         Reconozco a los empresarios de todo el país aquí presentes, a los muchos ausentes; a mujeres y hombres que diariamente demuestran su confianza en México y en su gente.

 

         Desde el inicio de la Administración, hemos tenido un diálogo constante y cercano con la COPARMEX. Hemos tendido puentes y trabajado juntos.

 

Al final de cuentas, todos compartimos el objetivo de acelerar la transformación nacional y el crecimiento económico de fomentar la creación de valor y la generación de empleos.

 

         En los últimos 34 meses, hemos ido eliminando obstáculos que limitaban el potencial del país, especialmente hemos ido derribando barreras que impedían el desarrollo de los mexicanos, de los emprendedores, particularmente de los jóvenes empresarios, de las pequeñas y medianas empresas.

 

         Las reformas económicas, seis particularmente, que se han concretado en este periodo, para impulsar el desarrollo económico, sientan nuevas bases para crear empleos formales, facilitar el acceso al crédito, generar más competencia, reducir el costo de telecomunicaciones e insumos energéticos, lo mismo que para incentivar la formalidad y las finanzas públicas.

 

         Esto, señores, no es discurso.

 

Lo que aquí estoy refiriendo con ustedes, y el objetivo de las reformas que prácticamente aquí he señalado, para qué están orientadas y para qué fueron hechas, muchos de los beneficios concretos ya se están apreciando y sintiendo el día de hoy.

 

         En su conjunto, estas reformas dan certeza, y generan confianza en el futuro de México. Tan es así, que hoy nuestro país es uno de los más atractivos y confiables del mundo para las inversiones nacionales y extranjeras.

 

         Les comparto unos datos que reafirman esto, que aquí estoy compartiendo.

 

Entre 2001 y 2012, el promedio anual de Inversión Extranjera Directa fue de 24 mil 300 millones de dólares; mientras que al cierre de los primeros tres años de esta Administración, este promedio superará, así lo estimamos, los 31 mil millones de dólares.

 

         Siendo amplios y positivos los cambios económicos logrados, nuestra Nación también requería de cambios estructurales en otros ámbitos, especialmente, los relacionados con el fortalecimiento institucional y el Estado de Derecho.

 

         Como aquí se ha dicho, el crecimiento económico tiene que ir acompañado de un entorno institucional que brinde certeza legal y confianza a los actores económicos, ya sean trabajadores, emprendedores, inversionistas o empresarios.

 

         Y en esta lógica, se inscriben otras reformas estructurales, como la nueva Ley de Amparo, el Código Nacional de Procedimientos Penales, la Reforma en materia de Transparencia, así como la Reforma Anticorrupción.

 

         Es claro que aún está pendiente legislar reformas secundarias o concretar la Legislación Secundaria para poner en marcha el Sistema Nacional Anticorrupción, que será la instancia encargada de coordinar a las autoridades de los tres órdenes de Gobierno, a fin de prevenir, detectar y sancionar los actos corrupción.

 

         Cabe señalar que el sistema contará con un comité de participación ciudadana, conformado por cinco personajes destacados, por su contribución y compromiso con la transparencia y rendición de cuentas.

 

         Otro ámbito en el que estamos trabajando para reducir la impunidad y asegurar la vigencia de ley, es la transformación del Sistema de Justicia Penal, derivada de la Reforma Constitucional de 2008.

 

A fin de transitar hacia los juicios penales  orales, que son más ágiles y más transparentes, en los tres años de este Gobierno, hemos destinado importantes inversiones, superiores a 10 mil millones de pesos, para apoyar a las entidades federativas.

 

         Para ponerlo en contexto, esto representa una inversión superior a 337 por ciento más que la dedicada entre 2008 y 2012.

 

         Gracias a la suma de esfuerzos entre gobiernos, el nuevo Sistema de Justicia Penal ya está operando en 25 entidades de manera parcial, y seis de forma total; mientras que en el ámbito Federal, ya opera en ocho estados para todos los delitos del Fuero Federal.

 

         Y también he señalado, de manera reiterada, que el compromiso que hay por instaurar el Sistema de Justicia Penal Oral, en todo el país, tiene un plazo de vencimiento el próximo año, en junio de 2016; plazo que no aceptará prórroga y que eso involucra al compromiso de todos los órdenes de Gobierno para asegurar el debido mandato de nuestra Constitución.

 

         Y aquí abro espacio para hacer un particular reconocimiento al Estado de Chihuahua y a su gobierno, porque han sido realmente promotores de este sistema, no sólo para el ámbito penal, que es una de las entidades pioneras en realmente materializar esta Reforma, sino también el llevarlo ahora a otros ámbitos, llevar la oralidad a otros ámbitos, que habré de referirme sobre lo que habremos de hacer en el ámbito nacional, pero Chihuahua también es pionero en realmente llevar la oralidad, a otros ámbitos de la justicia de todos los días y a la que viven y se enfrentan todos los mexicanos y desean encontrar justicia ágil, transparente y muy rápida.

 

         También felicito al gobierno por lo que nos ha compartido, por las reformas e impulso que ha tenido en nuevas políticas en materia del sistema penitenciario, lo que le ha ganado este reconocimiento en el ámbito internacional.

 

         Muchas felicidades al gobierno de Chihuahua y a toda su población.

 

         Y hecho este reconocimiento en particular a Chihuahua, como deseo hacerlo a todas las entidades, porque el fortalecimiento del Estado de Derecho pasa necesariamente por el fortalecimiento de las instituciones locales, de seguridad y justicia.

 

         Por ello, se ha puesto en marcha el Plan Estratégico de Capacitación en Materia de Justicia Penal y Competencias Policiales Básicas, para fortalecer a los cuerpos policiales estatales y municipales del país.

 

         Así como estamos avanzando en la concreción de un esfuerzo legal, de un nuevo marco legal, que posibilite que en todo el país tengamos policías estatales únicas.

 

         Si bien los temas penales y de seguridad han destacado en la Agenda de Justicia de los últimos años, lo cierto es que la demanda ciudadana en este tema es mucho más amplia, incluye cambios en la justicia civil, familiar, laboral, administrativa y mercantil

 

Y consciente de la necesidad de mejorar esta realidad, en el Pasado Informe de Gobierno convoqué a un Acuerdo Nacional para la Justicia Cotidiana.

 

Así le hemos denominado a la justicia de todos los días, a la justicia que tiene que ver con ámbitos distintos del penal, y en donde mucha más gente acude, precisamente, en demanda de justicia, esperando que ésta sea pronta y expedita, rápida, ágil y transparente.

 

         Queremos que los Poderes de la Unión, Gobernadores, Presidentes de Tribunales Superiores de Justicia y representantes del sector privado, y la sociedad civil, centros académicos, colegios y barras de abogados, sean parte de los diálogos por la justicia.

 

         El objetivo de este espacio de encuentro y reflexión, es que el país cuente con un paquete de iniciativas de reforma y de políticas públicas para hacer, insisto, de lo que hemos denominado la justicia cotidiana, un derecho efectivo.

 

         La meta es comenzar un nuevo capítulo en nuestro país, donde exista justicia ágil, sencilla y eficaz, y que esté alcance de todos los mexicanos.

 

En suma, todas estas transformaciones institucionales contribuyen, desde ahora, a generar certeza y confirmar la confianza en que México avanza con decisión.

 

         Falta mucho por hacer, pero el rumbo está claro.

 

         Si hay un factor común en los cambios estructurales que se han impulsado, es que todos construyen y fortalecen instituciones.

 

         Como Presidente de la República, estoy convencido de que son las instituciones las que dan fortaleza, estabilidad y confianza a la Nación.

 

Las instituciones de México continuarán sirviendo a la sociedad, más allá de la temporalidad de un cargo público.

 

         Con esa convicción me he conducido en la elevada responsabilidad de servir a los mexicanos, trabajando y respaldando a nuestras instituciones democráticas.

 

Y quiero que sepan que así lo seguiré haciendo.

 

         Congruente con ello, atendiendo a otra de las peticiones que aquí formulara hace un momento el Presidente de COPARMEX, cuando llegue el momento de presentar propuestas a Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, propuesta que llevaré al Senado de la República, como lo mandata nuestra Constitución, habré de cumplir los lineamientos que establece nuestra Carta Magna, que establece nuestra Constitución.

 

         Y no sólo eso. Cada una de las propuestas que en su momento formule, se hará pensando única y exclusivamente en el profesionalismo, en la importancia y en la independencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Poder Judicial de la Federación.

 

         Ello es en absoluta congruencia con el ejercicio que llevo a cabo de una Presidencia democrática, que promueve y trabaja por la solidez de nuestras instituciones y por el bienestar de los mexicanos.

 

         Señoras y señores:

 

         Si bien, como también aquí ya se dijo, el entorno económico mundial es adverso y dificulta el crecimiento, los mexicanos estamos enfrentando este desafiante escenario con responsabilidad.

 

         Estamos comprometidos con la estabilidad macroeconómica y la adecuada implementación de las reformas que hemos concretado.

 

         Gracias a este firme compromiso y a la confianza de los emprendedores y empresarios del país, México hoy tiene indicadores muy alentadores.

 

         Déjenme sólo precisar algunos, sin ánimo de extenderme, pero sí para rescatar lo que hemos avanzado y en dónde estamos.

 

         La creación de empleos formales está en niveles históricos y ha alcanzado récord en estos últimos meses.

 

         De diciembre de 2012 a septiembre de 2015 se han creado más de un millón 600 mil puestos de trabajo.

 

         En 34 meses de esta Administración se han generado más empleos que en los primeros 63 meses del sexenio pasado.

 

         Por su parte, la inflación en septiembre de 2015 fue de 2.52 por ciento a tasa anual. Se trata de la inflación más baja en 45 años de registro.

 

         Las reformas han contribuido a ello, al bajar las tarifas en telefonía fija y móvil, así como en electricidad, por sólo referir algunos ejemplos.

 

         Ambas condiciones se reflejan en un mayor consumo que está impulsando el mercado interno.

 

Por ejemplo, en agosto, de acuerdo a cifras de INEGI, que ayer dio a conocer, las ventas al por mayor crecieron 5.7 por ciento a tasa anual; mientras que las ventas al menudeo aumentaron 6.4 por ciento a tasa anual.

 

         Otro indicador de confianza y crecimiento del poder adquisitivo es la venta de vehículos.

 

En los primeros nueve meses de este año, las familias y empresas de México adquirieron 944 mil 907 vehículos, es la mayor compra de vehículos en nuestro país para un periodo similar desde que se inició el registro de ventas, en 1988.

 

         Para darle dimensión a esta cifra, esta venta, de estos más de 944 mil vehículos, es 34.6 por ciento superior a los vehículos vendidos en los primeros nueve meses del año 2012.

 

         Estos datos reflejan la confianza de familias, empresarios e inversionistas, pero, a su vez, también, generan confianza en México.

 

         Cuando se aprecia que hay una evolución positiva en las principales variables del país, los empresarios invierten más y contratan a más personas.

 

Se forma así un círculo virtuoso de confianza, inversión, empleo y consumo.

 

         Por todas estas razones, les convoco para que construyamos, entre todos, y así lo proyectemos, la confianza que México quiere tener para sí mismo y la que quiere proyectar a otros escenarios.

 

         Es claro que como Nación hemos avanzado, y aquí me permito afirmar algo: Lo que hemos alcanzado como país nos ha tomado años, décadas; es parte del esfuerzo de generaciones que nos han antecedido. Construir, toma tiempo; destruir muy poco.

 

         Nosotros queremos seguir construyendo. Queremos hacerlo al amparo de la confianza en las instituciones democráticas de nuestro país.

 

         Lo queremos hacer, insisto, al amparo de las instituciones democráticas del país, las que hemos creado y las que estamos fortaleciendo.

 

         Concluyo mi intervención diciéndoles a ustedes, señoras y señores empresarios, a COPARMEX y a los dirigentes empresariales que hoy aquí nos acompañan, que saben, como lo hemos acreditado en estos casi tres años de Administración, que éste es un Gobierno que es aliado de la misma causa y del mismo objetivo que perseguimos: tener una mejor Nación, un México próspero, un México incluyente, un México de mayor progreso y de mayor desarrollo en beneficio de su sociedad.

 

         Siendo esa la misma causa que buscamos, la misma que tenemos, sin duda, somos aliados para caminar este camino y lograr el objetivo propuesto.

 

         Muchas gracias y felicidades.