Señoras y señores.

Nuevamente muy buenas tardes a todas y a todos ustedes. Es, reitero, motivo de distinción acompañarles en el relevo de la dirigencia de esta organización empresarial.

Quiero saludar al presidente entrante, a Gustavo de Hoyos; al Presidente saliente y Presidente, además, del Consejo Coordinador Empresarial, a Juan Pablo Castañón.

Saludarles con afecto.

Y, de igual manera, a todos los dirigentes de organizaciones empresariales, de organizaciones sindicales.

Autoridades del Gobierno de la República.

A gobernadores que están aquí presentes, que acompañan este acto.

A titulares de los órganos autónomos del Estado mexicano que están entre nosotros.

A las y los Legisladores Federales.

A los representantes de la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Y a dirigentes de partidos políticos.

Al Presidente del PRD y representantes de otros partidos políticos, que están aquí entre nosotros.

Y a todos los integrantes de esta Confederación Patronal de la República Mexicana, que de distintas partes de la República Mexicana hoy se dan cita en este evento.

Les saludo con respeto y con afecto.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

La Confederación Patronal de la República Mexicana ha trabajado en favor de la economía nacional, impulsando la inversión y el empleo, procurando la estabilidad y armonía en las relaciones entre empresarios y trabajadores.

Son 87 años de una labor constructiva para hacer de las empresas, motores de crecimiento y de la generación de valor.

Como Presidente de la República he podido constatar esta vocación.

Valoro su compromiso con México y con los mexicanos.

En lo que va de mi Administración, la COPARMEX y el Gobierno de la República hemos estado cerca y hemos trabajado juntos para lograr cambios estructurales que impacten positivamente en nuestra economía, y en nuestros niveles de desarrollo.

Y en este sentido, reconozco el liderazgo y los resultados alcanzados por Juan Pablo Castañón, durante su gestión al frente de esta organización nacional.

Me adhiero, además, al mensaje que aquí que nos ha compartido, que a capela y lo ha expresado así, sintiéndolo desde el fondo de su corazón, en esta visión compartida que tiene él, que ha tenido él como dirigente empresarial, y que la tiene, también, el Gobierno de la República.

Cada uno, desde nuestro ámbito de acción y desde nuestro ámbito de responsabilidad, tenemos mucho que aportar a seguir edificando, no reconstruir, seguir edificando la Nación que tenemos.

Felicidades, Juan Pablo, por la exitosa gestión al frente de esta organización.

E, igualmente, reitero mis mayores deseos de éxito al nuevo Presidente de COPARMEX, a Gustavo de Hoyos Walther.

Estoy seguro que bajo su conducción, la COPARMEX continuará sumando esfuerzos con lo que hace el Gobierno de la República en favor de México, y también respetando los espacios de autonomía, los espacios propios que cada uno tiene, pero que al final de cuentas, sin escatimar tampoco, ni regatear recursos y capacidades, ni disposición, estamos resueltos que, bajo esa visión compartida que tenemos del México queremos edificar, cada uno aporte y siga enriqueciendo esta visión, para aportar a la construcción de la Nación que, entre todos, estamos haciendo.

Invito a su nueva dirigencia a que mantengamos una relación cercana y propositiva, de diálogo franco y abierto, que nos permita seguir avanzando en la transformación nacional.

Empresarios y autoridades tenemos amplias coincidencias y grandes espacios para trabajar juntos por el bienestar del país.

Déjenme, en este espacio de participación, referir tres de ellos.

El primero. Elevar la productividad de nuestra economía; es decir, poder generar más valor, como aquí ya se expresó, con los recursos disponibles.

Como bien lo saben, la productividad es una variable fundamental para impulsar el crecimiento, pero, sobre todo, para elevar los ingresos y salarios reales.

La baja productividad es una barrera que ha frenado el desarrollo de las empresas e, incluso, la calidad de vida de las familias mexicanas.

Esta situación es la que queremos y seguiremos cambiando, a partir de las reformas, de nuevas políticas públicas y del desarrollo de infraestructura que venimos impulsando en toda la geografía nacional.

Hoy, las empresas cuentan con nuevos instrumentos para elevar su productividad y generar mayores empleos.

 Por un lado, tienen mayor acceso a insumos esenciales, como el financiamiento, la energía eléctrica y los servicios de telecomunicaciones, a menores precios.

Por otro lado, cuentan con nuevos esquemas, que promueven la productividad laboral, desde el Comité Nacional de Productividad, hasta nuevas opciones de empleo, como el trabajo a distancia o la contratación por horas.

Estos innovadores esquemas incrementan la flexibilidad laboral y permiten un mayor equilibrio entre las responsabilidades familiares y las obligaciones profesionales de los trabajadores.

Éstas son algunas ventajas que ustedes, como empresarios en lo individual, y como gremio organizado, pueden aprovechar para elevar la productividad de su negocio, de su industria o de su sector.

Y, en este sentido, coincido por lo expresado hace un momento por el Presidente de COPARMEX: es la necesidad de atender los grandes temas del mundo del trabajo y de la seguridad social.

En particular, tenemos que hacer un cambio de fondo en materia de justicia laboral para que sea más ágil, transparente, eficaz y más profesional.

Para ello, hemos venido impulsando los Foros de Justicia Cotidiana, que abordan el ámbito laboral y otros ámbitos de la justicia, que no todos se reducen al ámbito penal, como pareciera a veces ocurrir o pensarse.

Sino que, en otros ámbitos, en lo civil, en lo familiar, en lo laboral, en lo mercantil, son ámbitos de justicia en los que hay una mayor demanda de la población por la justicia esperada del Estado, y en donde, sin duda, los foros que se han venido llevando a cabo, que ya han concluido, y que estamos preparando las iniciativas correspondientes que nos permitan emprender cambios mayores, ajustes a nuestro marco legal, para tener una justicia, como la hemos denominado, cotidiana, que realmente sirva, que asegure justicia para nuestro país.

El segundo aspecto en el que podemos trabajar juntos es impulsando la transformación, la modernización y la responsabilidad social al interior de cada una de sus empresas.

En ese sentido es mucho lo que las mujeres y los hombres de empresa pueden hacer por su país, si mejoran las condiciones de trabajo dentro de sus empresas y, más aún, en la relación de sus empresas con las comunidades donde se ubican.

A partir de una nueva cultura empresarial, cada negocio, cada fábrica, cada comercio, puede convertirse en una fuente de bienestar para decenas de familias.

Sin duda, cada empresa puede ser un espacio de inclusión, de oportunidad, crecimiento y realización personal para sus empleados y colaboradores.

Aquí sólo dejo como un ejemplo concreto que más empresas adopten la nueva Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, que promueve el respeto y la inclusión de los Grupos Vulnerables en el trabajo, al tiempo que facilita el acceso de más mujeres al mercado laboral.

En pocas palabras, estoy seguro de que en su espíritu de transformación empresarial, ustedes pueden y deben ser agentes de transformación nacional.

Y finalmente, un tercer aspecto. En el que coincidimos plenamente, es el de trabajar en favor del Estado de Derecho, en combatir la corrupción y la impunidad.

Entre todos podemos lograr un país más justo, más igualitario y más confiable, donde se haga valer y se respete la Ley, donde las empresas puedan crecer en un ambiente de certidumbre jurídica.

En este punto, celebro que las principales fuerzas políticas con presencia en el Congreso ya han presentado sus iniciativas de leyes secundarias para hacer operativo el Sistema Nacional Anticorrupción, incluso, hay también, como aquí se ha reconocido ya, una iniciativa ciudadana que enriquece este importante debate.

Confío que, a partir de estas iniciativas, se concretará una legislación de vanguardia para combatir la corrupción.

Sin duda, y aquí debo destacar y reconocer la participación del sector privado que, sin duda, para este propósito es clave, para hacer frente a este desafío que erosiona el crecimiento económico y que lastima la confianza ciudadana en las instituciones.

Y hay que decirlo, la corrupción no es un elemento privativo del ámbito público, lo es también del ámbito privado y a veces van de la mano.

Por eso, reconozco los esfuerzos que en ambos espacios se vienen haciendo y se deben hacer, para realmente combatir este flagelo de nuestra convivencia social.

Debo aquí reconocer, la voluntad y el compromiso de las mujeres y hombres de empresa en esta tarea, y el Consejo Coordinador Empresarial y los organismos que lo integran, firmaron el Código de Integridad y Ética Empresarial, que recomienda a todas las empresas del país, adoptar las mejores prácticas para evitar actos de corrupción.

Se trata, sin duda, de un avance relevante en el combate a la corrupción, y en ello todos tenemos que sumar voluntades y hacer frente común en favor del Estado de Derecho.

Señoras y señores:

México se está transformando para bien y de forma positiva.

Hoy contamos con un renovado andamiaje legal e institucional que paso a paso irá liberando el potencial de nuestra Nación.

Frente al complejo escenario internacional, México tiene, y agradezco que aquí ustedes, como dirigentes empresariales, lo hubiesen mencionado y lo hubiesen reconocido, tiene nuevas fortalezas para seguir creciendo de manera sostenible.

Precisamente, hace unos momentos se concretó o se acaba de concretar la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios.

Se trata de una legislación comprometida, desde el primer día de mi Gobierno, que promoverá la responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas en los gobiernos locales.

Reconozco a Diputados y Senadores por su trabajo en la discusión y aprobación de este ordenamiento legal, que envía una señal muy clara de que México está comprometido con la solidez de las finanzas públicas y de nuestro sistema financiero.

Esta ley forma parte de las reformas estructurales que hemos promovido en esta Administración, y que ha contado con la amplia participación de las distintas fuerzas políticas de nuestro país y de la sociedad participativa de México.

Como Gobierno, tenemos la obligación legal y constitucional de implementar todas y cada una de las reformas.

Y como empresarios, ustedes tienen la oportunidad de aprovechar los beneficios de todas y cada una de ellas.

Trabajemos juntos por un México más productivo y competitivo; por un país de leyes y por empresas dispuestas a transformarse y a transformar a nuestra Nación.

Muchísimas gracias.