Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos los asistentes a este Foro Sobre Seguridad y Justicia.

En primer lugar, quiero agradecerle a Alejandro Martí, Presidente de México SOS, esta amable invitación que me ha formulado para estar hoy aquí. Le saludo con afecto y con respeto.

Igualmente, a los titulares de los poderes del Estado mexicano, tanto al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, del Senado de la República.

Al señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Al señor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Y a las muy distinguidas personalidades que integran este presídium, siendo parte de distintas organizaciones, de la academia, de gobiernos locales, que hoy están aquí presentes.

Saludo a este muy distinguido auditorio en el que fundamentalmente se encuentran aquí representantes, miembros y dirigentes de diferentes organizaciones de la sociedad civil que han enarbolado, precisamente, esta causa por la seguridad y la justicia.

Que coinciden muchas de ustedes, de estas organizaciones, en este propósito de común: de lograr que en México tengamos mayor seguridad y mayor justicia.

Saludo, de igual manera, a representantes de distintas instituciones del ámbito público, particularmente a integrantes de las policías Federal y de otras instituciones o corporaciones policiacas.

A miembros de la academia, abogados, a distinguidos miembros de diferentes barras de abogados y a estudiantes de diferentes universidades que participan en este foro.

Señores representantes de los medios de comunicación, a quienes, a propósito de saludarles, hoy es el Día de la Libertad de Expresión, y es ocasión para reiterar la permanente y amplia voluntad que ha habido de parte del Gobierno de la República por estar en favor de la libre manifestación de ideas.

Felicito a todos los medios de comunicación.

Saludo a la Embajadora de Estados Unidos, que hoy aquí nos acompaña, pronto recibiré sus Cartas Credenciales, pero es un gusto saber que, a quien ya conozco, antes fuera Subsecretaria de América Latina del Departamento de Estado, y hoy me da mucho gusto saludarla ya hoy, aquí, como Embajadora de Estados Unidos en nuestro país.

En primer lugar, y quizá apartado un poco de lo que tenía preparado compartirles, solamente quiero fundamentalmente apuntar algunas posiciones sobre lo que aquí se ha dicho, quizá sí apartándome del mensaje que tenía preparado, pero tratando de recoger mucho de lo que aquí se ha expresado.

Quiero decirles que acudo a este foro con gran entusiasmo, y lo hago porque he participado en él, no sólo como Presidente de la República, lo hice en mi carácter de Gobernador del Estado de México.

Al asumir que esta organización y otras de la sociedad civil tenían una enorme razón en venir impulsando un cambio de paradigma, significa un cambio de modelo en la justicia penal.

Hoy queremos ir a otros ámbitos de la justicia, que no sólo están en el ámbito penal.

Pero aquí tengo que reconocer que éste, que estaba al amparo de un modelo seguido por nuestro país por más de 100 años, daba muestras de debilidad, de agotamiento y de incapacidad para cumplir lo que mandata nuestra Constitución: que, entre los mexicanos, la justicia, en todos los órdenes, pero específicamente penal, fuera pronta y expedita.

Y este mandato estaba lejos de cumplirse. Ni era pronta, ni era expedita, menos aún transparente y abierta.

De tal suerte que hace más de ocho años, nueve o diez años, diferentes organizaciones de la sociedad civil se plantearon el impulsar el cambio de este modelo de justicia, por hacer uno con distintas características, que aquí ya se han referido.

Particularmente se ha hablado de varios componentes de este nuevo modelo: que es abierto, que es oral, que es transparente, que privilegia la conciliación sobre sólo el castigo; que respeta los derechos humanos, tanto del inculpado como de quien efectivamente o puede presumiblemente ser victimario, o de la víctima, que es un modelo que rompe con la inercia, con el modelo con el que estábamos acostumbrados.

Yo fui estudiante de Derecho hace ya varios años, un par de décadas por lo menos, o más, casi 30 años, salía yo de la universidad como estudiante de Derecho.

Hoy las universidades tienen que estar preparadas para formar precisamente en este nuevo modelo, porque rompe, cambia completamente el modelo que se siguió en años anteriores, en 100 años en nuestro país.

Y esto impone la necesidad de hacer un cambio de cultura, de que la sociedad en general sepa que hoy tenemos un nuevo modelo de justicia, que está pronto a tener plena vigencia, dejando atrás el anterior modelo, a partir del 18 de junio, el viernes de la próxima semana, para dar, no por concluido, sino por iniciado este nuevo modelo, con vigencia plena, y en donde estará a prueba la eficiencia del mismo.

Y esto implicará todo un proceso de seguimiento, de evaluación y de ampliación a la capacidad que tenga el Estado mexicano para implementar este modelo, que ya lo ha hecho en un primer esfuerzo, pero que aún le falta más por hacer.

Falta más infraestructura, está obligado a tener una permanente capacitación de sus servidores públicos, que sirven en las fiscalías, tanto Federal como en las estatales.

La permanente y amplia capacitación que deberán tener las policías, que no sólo estarán hoy al servicio de poder aprehender a quien en flagrancia esté cometiendo un delito o cumpliendo alguna orden aprehensión, sino, además, de convertirse en auténticos investigadores de cada caso para aportar los elementos de prueba que se lleven ante un juez, para que pueda realmente dictar justicia.

Hoy, repito, se privilegian los mecanismos alternativos de solución, la conciliación, más que el castigo. Se evita que muchos que anteriormente iban a prisión preventiva, hoy lo tenga que hacer o vayan, y esto se reserva para la comisión de ciertos delitos, sobre todo, de alta peligrosidad.

En pocas palabras, estamos ante un hecho histórico, dentro de la justicia de nuestro país, ante un avance inédito, de más de 100 años de seguir un modelo o de estar al amparo de un modelo, que hoy está cambiando.

Y que está cambiando con un propósito: asegurar que en nuestro país haya efectivamente una eficaz administración de justicia; que haya justicia ante un modelo que estaba agotado.

No todo el pueblo, no toda la sociedad está sometida o está enfrentando procesos penales, pero para quienes eventualmente los han enfrentado, han sido sujetos, lamentablemente, muchas de las veces de injusticias, de vejaciones, de falta de respeto a sus derechos y de no suficiente valoración a las pruebas que se aportan.

Yo creo que este paso que estamos dando es absolutamente relevante y significativo para nuestro país, porque está en favor de lograr, insisto, lo más importante: el que la sociedad mexicana pueda confiar y pueda encontrar, en este modelo de justicia, el que realmente se administre plenamente la justicia, como lo mandata nuestra Constitución.

Vivimos al amparo de nuestras leyes, vivimos bajo este Estado de Derecho.

Y hay que reconocerlo, a veces no nos gusta ser autocríticos, y más cuando desempeñamos alguna responsabilidad de orden público.

Pero hay que aceptarlo. Cuando las cosas funcionan mal, cuando algunos modelos están agotados, y tenemos que prestar oídos muy grandes, abrir nuestras mentes, nuestros corazones y nuestros oídos a lo que la sociedad civil nos está demandando.

Así lo hicieron ustedes, al frente de estas organizaciones, que hoy siguen trabajando y a quienes felicito ampliamente por esta perseverancia y este empeño que hoy nos permite arribar al inicio de este nuevo modelo de justicia penal en nuestro país.

Qué sigue, qué sigue que estamos empezando.

Ocho años ha tomado armar todo este modelo. Ocho años, un periodo de gracia que no fue sólo para esperar, sino fue para preparar a las instituciones del Estado mexicano, a todos los poderes: al Poder Legislativo, que ha tenido que hacer cambios a distintas normas, quedando pendientes algunas y que, estoy seguro, muy pronto estarán resolviendo en el periodo extraordinario que tienen programado, aquello que aún está pendiente.

Lo que comprometió al Poder Ejecutivo para realmente ocuparse desde las fiscalías a que hubiese las capacidades necesarias para ser parte de este modelo.

Al Poder Judicial, sin duda, para preparar también los espacios, la infraestructura, a sus jueces, que habrán de trabajar al amparo de este nuevo modelo de justicia.

Todo esto ha tomado ocho años para estar debidamente preparados.

Sin duda, es de escuchar y de exhibir quienes han cumplido con esta tarea y quienes no la han cumplido.

Ya aquí hace un momento Miguel Carbonell, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, dio muchas cifras, algunas buenas, positivas para algunos, no tan buenas para otros.

Pero, a final de cuentas, sí exhibe, y creo que de eso se trata, en esta observancia que hoy tenemos quienes tenemos responsabilidad dentro del Gobierno, exhibe a quienes se han quedado atrás y que no están cumpliendo debidamente con la encomienda y con su responsabilidad.

Ocho años ha tomado para que estemos preparados. El 18 de junio estará entrando en plena vigencia este modelo.

Habremos de tener, para entonces, algún evento para dar el campanazo al inicio de este modelo de justicia penal que hoy tendremos en el país.

Pero, no lo podemos abandonar ni dejarlo a que vaya sólo sin saber qué pasa, requiere de una gran observación; requiere que ustedes, y creo que así lo están demandando, lo que escuché de Alejandro Martí, sigan observando el qué pasa con este modelo.

Cómo se construyen las cifras que aquí Miguel Carbonell nos compartió hace un momento.

A partir de los resultados, de ver qué pasa en cada entidad, de ver qué pasa en el ejercicio de la administración de justicia y de procuración de justicia en cada estado, porque es ahí donde está el mayor número de asuntos penales, 92 por ciento, nos estaba compartiendo.

En menor número está en el ámbito Federal, pero en ambos, al final de cuentas, vale la pena darle un seguimiento.

Es importante que nos involucremos, así como lo hemos estado, así como se creó por mandato de la Constitución un consejo que coordinara a los Poderes del Estado, precisamente para darnos estos ocho años de plazo para prepararnos, para implementar este modelo, creo oportuno y me pronunció porque tengamos, también, una forma de darle seguimiento y evaluación a cómo está avanzando este modelo.

Y que exhiba con toda claridad dónde funciona y dónde no; dónde está operando de manera eficiente y dónde no.

Y no sólo para hacer sanción de dónde no esté funcionando, sino saber por qué no funciona, para tener retroalimentación.

Al final de cuentas, yo no creo que haya autoridad alguna que no quiera que funcione su modelo de justicia. Estamos obligados a que así sea.

Yo quiero dejar comprometido aquí la voluntad y la amplia disposición del Gobierno de la República para seguir acompañando este esfuerzo, lo hemos seguido haciendo, lo hemos a través de la SETEC, precisamente la Secretaría Técnica, que depende de la Secretaría de Gobernación.

Y hoy, a su titular, le doy la indicación para que, en diálogo con los otros poderes y con estas organizaciones, veamos de qué mecanismo nos valemos, qué hacemos, si estamos de acuerdo en que ya una vez que vamos a echar a andar este modelo, lo podamos seguir, evaluar, retroalimentar, a partir de las experiencias que se tenga en cada entidad y en el orden federal, y que eso nos permita enriquecer y, sobre todo, asegurar que el modelo funciona y funciona bien para todo nuestro país.

Yo tengo ya poco que decir, solamente felicitarles ampliamente.

Felicitarles porque su esfuerzo no ha sido en vano, porque han sido años, a través de tragedias personales, Alejandro, de una tragedia personal y que, con gran valentía, con gran valentía personal, te has sobrepuesto y has decidido, a través de esta organización que encabezas, enarbolar esta bandera por la justicia y la seguridad de nuestro país; a partir de una tragedia, de un hecho personal que aquí has expresado, lamentablemente esta experiencia tuya la han vivido en carne propia muchos otros miles de mexicanos.

Y por ellos, porque queremos vivir en un país de leyes, en el que haya respeto al Estado de Derecho, porque realmente estemos dispuestos a reconocer nuestras fallas y nuestros errores, y aportar soluciones para mejorar, es ahí donde se inscribe el esfuerzo que tú organización ha llevado a cabo.

Felicidades, Alejandro. Felicidades a ti. Felicidades a todas las organizaciones.

Y les deseo mucho éxito en este foro que han organizado.

Muchísimas gracias.

Voy a proceder, porque, Alejandro, a eso me invitaste, no a que hablara tanto, a declarar o hacer la declaratoria inaugural de este foro y lo hago, repito, con enorme entusiasmo, al participar aquí, en este foro.

Y vuelvo a decir, creo que ha sido valioso lo que, quienes me han antecedido en el uso de la palabra, empezando por Alejandro Martí, expresara en cada uno de sus mensajes.

Creo que recoge la posición, no la posición, el enriquecimiento que se da en la óptica de quienes están en la academia, de quienes están en las organizaciones de la sociedad civil, en favor de esta causa, que lo está el Estado mexicano; el Poder Judicial, que ha fijado aquí también con claridad cuál es la ruta que está siguiendo y que deberá seguir para ampliar sus capacidades.

Sólo en el ámbito Federal, pero enorme responsabilidad también queda en los órdenes locales.

No me extiendo más.

Sólo les agradezco la invitación para estar hoy, aquí, y hoy, 7 de junio de 2016, me resulta muy grato declarar formalmente inaugurado el 8º Foro Nacional sobre Seguridad y Justicia, haciendo votos porque sus ideas, sus iniciativas, sus propuestas, nos permitan fortalecer este propósito que tenemos como sociedad: Que tengamos una sociedad de derechos, en la que prive el Estado de Derecho y haya justicia plena para todos los mexicanos.

Muchísimas gracias.