Señoras y señores.

 

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

 

            Excelentísimo señor Presidente de la República de Cuba, don Raúl Castro Ruz.

 

            Señores representantes de los Poderes Legislativo y Judicial de nuestro país.

 

            Señor Gobernador del Estado de Yucatán.

 

            Muy distinguidos integrantes de la Comitiva Oficial que acompaña al señor Presidente de la República de Cuba.

 

            Muy distinguidos integrantes de la Comitiva Oficial del Gobierno de México.

 

            Muy apreciados empresarios, académicos, líderes de opinión.

 

            Invitados especiales de Cuba y de México.

 

            Señores representantes de los medios de comunicación.

 

            Señoras y señores:

 

            A partir del respeto, afecto y admiración entre sus pueblos, Cuba y México han escrito páginas memorables en la historia de América Latina.

 

Por eso, no es casualidad recibir al excelentísimo Presidente Castro aquí, en la Península de Yucatán, el territorio mexicano más cercano de la Isla.

 

            Cuba y México están a menos de 200 kilómetros de distancia. Tenemos, además, una cercanía fraterna, basada en el respeto y cariño recíprocos, que sólo existe entre vecinos entrañables de países hermanos.

 

            Hoy, gracias al reencuentro entre nuestros gobiernos, estamos nuevamente unidos, reconstruyendo nuestros vínculos y honrando la historia que nos une.

 

            Quiero recordar, junto con ustedes, uno de los episodios más relevantes de este largo camino que hemos recorrido juntos.

 

            Hace más de 50 años, el Presidente Castro y su hermano Fidel eligieron a nuestro país como punto de partida de su lucha revolucionaria.

 

            En México nació la gesta histórica de la Revolución Cubana.

 

            En la capital del país, un grupo de jóvenes cubanos alimentó sus ideales de libertad con ideas revolucionarias.

 

Y, así, en 1956, del poblado de Santiago de La Peña a las orillas del Río Tuxpan, partieron 82 valientes, inspirados por anhelos de igualdad y justicia social, para llevar a cabo una hazaña histórica.

 

            La misión que se trazaron aquellos hombres era derrocar a la Dictadura, para constituir un nuevo gobierno, que sí estuviera al servicio del pueblo cubano.

 

            Después del triunfo revolucionario, comenzó un largo proceso para el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros hermanos.

 

La República de Cuba ha mantenido, desde entonces, la dignidad y el orgullo de ser una Nación capaz de forjar su propio destino.

 

            Los resultados están a la vista. En educación, salud, deporte, cooperación para el desarrollo y fortalecimiento de la unidad latinoamericana, entre otros temas relevantes, Cuba ha sido, y es, un ejemplo en América Latina.

 

            Cuba y México somos pueblos orgullosamente latinoamericanos y compartimos el privilegio de ser caribeños.

 

Nos hermana, también, nuestra perseverancia en la lucha por seguir mejores condiciones de desarrollo para nuestros pueblos.

 

            Con esa identidad, con ese ánimo fraterno que siempre nos ha distinguido, en enero de 2013, en Santiago de Chile, acordamos con el Presidente Castro el reencuentro de dos pueblos; el reencuentro de dos naciones unidas por el respeto y el cariño.

 

            A partir de entonces, Cuba y México estamos construyendo una agenda bilateral amplia y moderna.

 

Trabajamos para alcanzar mejores intercambios culturales, académicos, deportivos y artísticos; al tiempo que fortalecemos nuestras relaciones económicas, turísticas y de cooperación para el desarrollo.

 

            De lo que se trata es de aprovechar las profundas transformaciones que estamos viviendo ambos países; me refiero a las reformas estructurales de México y a la actualización del modelo económico de Cuba.

 

            Su visita, señor Presidente, se da en un importante momento de las relaciones de Cuba con el mundo.

 

Como parte de este proceso, celebramos la normalización de las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Estados Unidos.

 

            Para México es un gusto que dos países vecinos estén restableciendo sus relaciones diplomáticas.

 

Es una decisión histórica que favorece la distención hemisférica y da cauce a una agenda trilateral Cuba-México-Estados Unidos.

 

            México, como lo ha hecho durante décadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, una vez más, votó en favor de la resolución para poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.

 

            Hay que decirlo con toda claridad: queremos que a Cuba le vaya bien; que toda su gente tenga mejores oportunidades para elevar su calidad de vida, porque su desarrollo abrirá nuevas posibilidades para fortalecer la profunda amistad que tenemos ya de siglos.

 

            Excelentísimo señor Presidente:

 

            La nueva etapa que atraviesa Cuba y el momento de transformaciones que está viviendo México, nos motivan a estrechar vínculos que nos unen.

 

            El gran prócer, José Martí, además de sembrar la semilla de nuestra identidad regional escribió: México me sale a cada instante del pensamiento y de la pluma.

 

            Sepa, señor Presidente Castro, que los mexicanos también tenemos a Cuba en nuestro corazón. Así ha sido siempre y así será en los tiempos por venir.

 

            Con este sentimiento quiero invitar a los presentes a que hagamos un brindis en honor de nuestro muy distinguido invitado.

 

            Señor Presidente:

 

            Quiero, en primer lugar, brindar.

 

Voy a brindar por el pueblo hermano de Cuba, por el bienestar del pueblo y de su Presidente Raúl Castro.

 

Quiero brindar por la prosperidad y el desarrollo de nuestras sociedades; porque encontremos en el futuro, desarrollo, igualdad, justicia.

 

Y que siempre identifique a nuestras naciones la amistad, el cariño y la fraternidad.

 

            Salud.