Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto estar nuevamente aquí, como ha ocurrido cada año, en esta reunión que tiene BBVA Bancomer con sus consejeros regionales.

Agradecer la amable invitación de don Francisco González Rodríguez, Presidente de este Grupo.

Y, de igual manera, a Luis Robles Miaja, Presidente del Consejo de Administración de BBVA Bancomer.

A ambos agradezco, además, que en su mensaje hayan dado un testimonio del avance y el desarrollo que México está teniendo en estos últimos años, y de cómo México se contrasta con otras economías emergentes en este escenario global, volátil, incierto, que hoy el mundo nos está presentando.

Aprecio, realmente, lo que ustedes aquí han expresado, porque no hace sino estar en sintonía con lo que aquí habré de referir, en mi propio mensaje.

Saludo a los señores Consejeros, que forman parte de esta mesa de honor.

Al señor Gobernador del Banco de México, a quien me da mucho gusto saludar.

Y a todas y a todos los consejeros regionales que de distintas partes de la República hoy están aquí reunidos. 

Agradezco también la oportunidad que han dado a distintos funcionarios del Gobierno de la República, al propio Secretario de Hacienda, al Secretario de Educación, que previo a esta comida han podido participar y compartir un poco de lo que se está haciendo en los ámbitos de su responsabilidad; igual que al propio Director General de PEMEX, que sé que estuvo hoy con ustedes, esta mañana.

Bancomer, como empresa global, con presencia en 35 países, ha hecho de México su gran aliado. Desde hace 84 años ha contribuido al crecimiento y desarrollo de la economía mexicana.

BBVA conoce bien al país, su potencial y el talento de su gente.

La mejor muestra de ello es la integración de su Consejo Asesor Regional, en el que participan mujeres y hombres, que son líderes de opinión en sus empresas y en sus comunidades.

Como portavoces de sus regiones y sectores económicos, me da mucho gusto compartirles algunas reflexiones sobre el rumbo que lleva nuestro país.

Hoy podemos afirmar, tomando prestado el lema de esta gran institución financiera, que México camina hacia adelante.

Quiero destacar tres aspectos que así lo acreditan y en los que el Gobierno de la República trabaja para construir un México próspero:

En primer lugar, hemos protegido la estabilidad lograda con el esfuerzo de varias décadas, en distintos aspectos de nuestra vida nacional.

Contamos, en primer lugar, con estabilidad política, con leyes e instituciones democráticas y sólidas.

El mejor ejemplo de ello son las elecciones libres y altamente competidas que se vivieron el día de ayer, en 14 entidades de la República.

Las elecciones de este domingo se desarrollaron en un ambiente de orden, de tranquilidad y de paz.

Reconozco a quienes ejercieron su voto y, sobre todo, a los miles de ciudadanos que cumplieron con su deber cívico como funcionarios de casilla.

El Gobierno de la República trabajará con las autoridades que resultaron electas, con plena coordinación institucional, y sin distingo alguno.

Quienes compiten en democracia, saben que pueden ganar o perder.

Mientras en algunos, hoy, hay euforia, en otros hay tristeza y reflexión, pero, al final de cuentas, lo importante es que ganan los mexicanos, es que gana México.

La pluralidad, la competencia y la alternancia son signos inequívocos de la vitalidad de nuestra democracia.

Como gobernantes, debemos escuchar y atender el mensaje de la ciudadanía.

Sin duda, nuestra democracia es perfectible. Pero nadie puede negar que hoy, en México, son exclusivamente los ciudadanos quienes eligen a sus representantes.

El voto cuenta y se cuenta bien.

Concluida la elección, es tiempo de dejar atrás la polarización, el encono y el enfrentamiento.

Es tiempo del trabajo en unidad y en equipo, en favor de nuestro país.

En México, por otro lado, también gozamos de estabilidad social, gracias al esfuerzo de varias generaciones de mexicanos por construir un entorno pleno de libertades y derechos.

Nuestras leyes garantizan un equilibrio entre la libertad individual y la convivencia colectiva.

Somos un país plural, que reconoce en su diversidad, una de sus mayores fortalezas.

Y, por supuesto, México también es un ejemplo de estabilidad macroeconómica. Estabilidad que hemos construido en las dos últimas décadas.

Contamos con finanzas públicas sanas, inflación en mínimos históricos y, particularmente, un sistema bancario robusto.

Un segundo aspecto, en el que estamos concentrados es en lograr un desarrollo regional equilibrado.

El objetivo es que el crecimiento y sus beneficios, lleguen a todos los estados.

En este rubro, destaca el desarrollo de infraestructura, con grandes obras y proyectos a lo largo y ancho de toda la geografía nacional.

Igualmente, para cerrar las brechas de desarrollo que persisten en el Sur-Sureste, estamos impulsando las Zonas Económicas Especiales; es decir, áreas con incentivos fiscales y facilidades de alto impacto para detonar la inversión.

Para 2018, habrá al menos una empresa ancla en cada una de las Zonas Económicas Especiales: Puerto de Lázaro Cárdenas, Puerto Chiapas, Corredor del Istmo de Tehuantepec y el Corredor Petrolero Tabasco-Campeche.

Otra estrategia para promover el desarrollo de los estados, es aprovechar sus diferentes vocaciones productivas con proyectos diferenciados de infraestructura científica y tecnológica.

Y, finalmente, el tercer aspecto, que tendrá un gran impacto en el crecimiento económico, y aquí lo han testimoniado quienes me han antecedido en el uso de la palabra, es la transformación estructural.

Son 13 reformas transformadoras, que derriban barreras y abren nuevas oportunidades para las familias y empresas de nuestro país.

Sin duda, habría sido deseable concretar estos cambios hace una generación.

México sería otro si hace 20 años se hubiera concretado un acuerdo nacional para lograr una Reforma Educativa.

Nuestro desarrollo sería mucho más acelerado si desde hace dos décadas hubiéramos contado con leyes para fomentar la competencia económica y con un sector energético abierto al mundo.

A pesar de que eran necesarias, estas transformaciones llevaban años posponiéndose.

Afortunadamente, como país, logramos crear las condiciones políticas para construir acuerdos y hacerlas realidad.

Si bien los beneficios de la reforma se reflejarán con mayor claridad en el futuro, diversos indicadores nos señalan que vamos por buen camino.

Y me refiero a algunos de ellos, que muy probablemente ya, tanto el señor Gobernador del Banco de México y el Secretario de Hacienda, hayan hecho referencia a ellos.

Primero. Hoy más mexicanos tienen un empleo formal.

En lo que va de la Administración, según los últimos datos del Seguro Social, se han creado más de un millón 962 mil empleos formales. Es la cifra más alta para un periodo igual de cualquier sexenio.

Segundo indicador. El consumo interno se ha afianzado como un gran motor de la economía.

En marzo, el consumo privado creció 4.7 por ciento anual, la mayor tasa para un mes de marzo en los últimos cuatro años.

Destaca, también, la venta de vehículos al público, que en mayo creció a una tasa anual de 19 por ciento.

Tercer indicador. La confianza en México y en su proceso de transformación se refleja en mayores inversiones.

Por ejemplo, la Inversión Extranjera Directa sigue en ascenso.

En tres años, el país ha recibido cerca de 110 mil millones de dólares. Para dimensionarlo, esto es 60 por ciento más que la registrada en el mismo periodo de la Administración anterior.

Y, finalmente, un cuarto indicador. El crecimiento de la economía hoy se ubica cercano al 2.5 por ciento, a pesar de una coyuntura internacional francamente compleja.

Es cierto, todavía no alcanzamos los niveles de crecimiento y desarrollo económicos deseados.

Refiero estos indicadores, porque son los que mejor reflejan el estado de nuestra economía; una economía sólida, que está generando empleos y atrayendo inversiones.

Ustedes forman parte de esta economía dinámica que está en ascenso.

La estabilidad que he referido, el desarrollo regional que estamos impulsando y las reformas transformadoras en marcha, son una fórmula potente para detonar el crecimiento de nuestra economía.

Señoras y señores:

El sector financiero en México también se fortalece, a partir del entorno de estabilidad de la creciente regionalización y del proceso transformador que vive el país.

Son logros notables de los mexicanos, de los cuales BBVA Bancomer ha sido testigo y protagonista.

Invito a sus consejeros a que sigan siendo parte activa de esta transformación.

Estoy convencido de que Bancomer seguirá aportando al desarrollo de nuestro país, al igual que México continuará fortaleciendo el crecimiento de esta importante institución financiera.

Muchísimas gracias.

Si me lo permiten, voy a proceder a la declaratoria de clausura, para después poder acompañarles en esta comida a la que amable y generosamente me han invitado.

Y esperando que este encuentro y esta reunión de todos ustedes haya sido francamente fructífera, les permita tener definición amplia y clara de los horizontes que México tiene hacia adelante y, sobre todo, sigan siendo ustedes parte importante del desarrollo de nuestro país.

Por eso, me resulta muy grato hoy, 6 de junio del 2016, declarar clausurada la Reunión Nacional de Consejeros de Bancomer, haciendo votos para que sus trabajos y conclusiones contribuyan a fortalecer el crecimiento económico y el desarrollo de nuestro país.

Felicidades y enhorabuena.

Muchísimas gracias.