Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar con gran respeto y con afecto, y con gratitud por su presencia, a todos los dirigentes de organizaciones sindicales que hoy están aquí, presentes en este acto.

De igual manera, a todos los dirigentes de organizaciones empresariales de nuestro país; los organismos cúpula que también aquí nos acompañan.

Muchas gracias por su presencia.

A todos nuestros invitados, a quienes son las y los Legisladores Federales que integran las Comisiones del Trabajo o quienes las encabezan, que están con nosotros.

Servidores públicos.

Pero especialmente, a toda esta gran representación que hay aquí, en este Salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos, de quienes son los trabajadores de México; de quienes son, también, las grandes empresas del país.

Hoy, nos convoca testimoniar y reconocer a las y los trabajadores del país.

He escuchado con gran atención los planteamientos y las reflexiones, y visión que nos han compartido Carlos Aceves del Olmo, en representación de los trabajadores y organizaciones sindicales más grandes que están aquí, hoy convocadas, y que, sin duda, aglutinan al mayor número de trabajadores de México.

Y de igual manera, a Juan Pablo Castañón, quien ha hablado en nombre de los patronos, en nombre de los patronos que hay en, o patrones que hay en México, y de todas las organizaciones de empresarios que están aquí, presentes. Pero que él ha traído la voz de ellos. Les he escuchado con gran atención.

Y coincido plenamente en lo que ustedes, ambos, han coincidido y planteado; este diálogo constructivo entre los factores de la producción, entre el capital y trabajadores, hacen posible que en este clima de respeto mutuo, de diálogo constructivo y de compartir una visión y compromiso que tienen con México, nos hace posible alcanzar muchos de los logros, de las cifras y de los avances que ustedes testimoniaron, en lo que nos han compartido, y lo que yo habré de hacer, quizá, es recoger algunos de estos temas en mi intervención.

Quiero desde aquí, desde esta Residencia Oficial de Los Pinos, con la presencia de todas y todos ustedes, extender un amplio reconocimiento, agradecimiento a las y los trabajadores de México, porque con su esfuerzo diario, con su trabajo cotidiano en la pequeña empresa, en la mediana o en la gran empresa, hacen posible que nuestro país esté alcanzando mejores niveles de desarrollo, de progreso y de bienestar para las familias mexicanas.

Felicidades en este Día Internacional del Trabajo a las y los trabajadores de nuestro país.

El 1 de mayo es una fecha emblemática en todo el mundo. Este día, recordamos la valentía de los trabajadores en su empeño por conquistar mejores condiciones laborales y de vida.

Es una conmemoración que mantiene vivo el espíritu de lucha de los Mártires de Chicago; es el mismo espíritu que inspiró el movimiento obrero en nuestro país, y que tras la Revolución, quedaría plasmado en el Artículo 123 de nuestra Carta Magna, de nuestra Constitución.

Hoy, también exaltamos el permanente esfuerzo de los trabajadores mexicanos de nuestro tiempo, la constructiva labor que diariamente realizan millones de mujeres y hombres para mover positivamente a México.

Por eso, es que hoy expreso desde aquí, mi mayor reconocimiento y gratitud a todos los trabajadores del país, a sus organizaciones sindicales y a sus dirigentes, con quienes el Gobierno de la República mantiene una relación franca, abierta, constructiva.

Muchas felicidades a todos, en este Día Internacional del Trabajo.

México es una democracia, en donde el diálogo y los acuerdos son parte fundamental de nuestra evolución institucional. Ejemplo de ello, es la positiva relación que existe entre dirigentes laborales, representantes empresariales y autoridades gubernamentales.

El tripartismo ha sido valioso y nos ha permitido alcanzar resultado. Más allá de la participación formal de los tres sectores en diversas instituciones del Estado mexicano; trabajadores, empleadores y autoridades, sumamos esfuerzos para impulsar el desarrollo nacional.

Los resultados son buenos y alentadores, y permítanme compartir algunos de ellos.

Hoy, más mexicanos tienen un empleo formal que hace tres años. Del 1 de diciembre de 2012, al 31 de marzo de 2016, el número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social creció en un millón 850 mil 970 empleos.

Y estoy seguro que con las cifras que tengamos de abril, como lo expresara el titular de la Secretaría del Trabajo, estaremos alcanzando una cifra récord; más de dos millones de empleos generados en nuestro país.

Se trata de la mayor generación de empleos para un periodo igual de cualquier Administración Federal.

Pero esto no es sólo consecuencia del empeño que el Gobierno de la República ha tenido para crear facilidades, para tener asideros a partir de cambios estructurales que posibiliten que México siga teniendo un mayor dinamismo económico; es fruto y resultado del diálogo continuo y permanente que hay entre los empresarios y los trabajadores de nuestro país.

Congruente con ello, INEGI informó que en marzo, la tasa de desocupación a nivel nacional se ubicó en 3.7 por ciento de la Población Económicamente Activa. Esta tasa de desempleo no sólo es inferior a la del mes anterior, sino que es la más baja para un mes de marzo en los últimos ocho años.

Igual de relevante, es la formalización del mercado laboral.

De noviembre de 2012, a marzo de 2016, la tasa de informalidad laboral se ha reducido 3.2 puntos porcentuales, alcanzando su nivel más bajo en la última década. Significa que hoy, hay más trabajadores en la formalidad con los derechos que les da tener acceso a la seguridad social y no en la informalidad.

Estamos revirtiendo, justamente, esta tendencia creciente que en los últimos años habíamos venido observando como Nación; más trabajadores en la informalidad, sin derecho a la capacitación constante y permanente, sin derecho a la seguridad social. Y hoy, justamente, esto está cambiando, y es consecuencia, repito, de este diálogo. No sólo diálogo, de este esfuerzo y esta visión compartida que hay entre trabajadores y empleadores.

Además, gracias a los esfuerzos emprendidos en los Comités de Productividad, tanto a nivel nacional como estatal, se ha logrado elevar esta variable fundamental de la formalización del empleo.

De diciembre de 2012, a diciembre de 2015, además, también hemos logrado revertir la productividad en nuestro país. De acuerdo a datos de INEGI, ha tenido un crecimiento, si bien modesto; de 1.4 por ciento, vale la pena destacar que revierte una tendencia decreciente de años y décadas pasadas.

Si analizáramos los últimos 20 o 30 años, de los niveles de productividad que como Nación estábamos observando, manteníamos una constante decreciente en esto.

Significa que el empleo, el trabajo no estaba siendo altamente ni competitivo, ni productivo, y esto en nada favorecía. En pocas palabras, al ingreso de los trabajadores por primera vez se empieza a revertir esta tendencia, y hoy mostramos una tendencia ya positiva y favorable en favor de la productividad.

En cuanto a las remuneraciones, también hay cifras que indican mejoría.

Por ejemplo, de diciembre del 2012, a diciembre del 2015, el salario mínimo general promedio acumuló una recuperación en su poder adquisitivo, de 5 por ciento. Y al finalizar este año, el salario mínimo tendrá una recuperación acumulada, prevista y proyectada, de al menos 6 por ciento.

Y si bien pareciera una cifra modesta y pequeña, hay que decir; es la mayor recuperación para un periodo igual en los últimos 36 años. No habíamos observado o habíamos tenido una recuperación real del poder adquisitivo de los trabajadores.

Y déjenme hacer de este espacio ocasión para reafirmar el compromiso que tiene el Gobierno de la República, para que, en un diálogo constante con trabajadores y empleadores, podamos arribar a las mejores condiciones y, sobre todo, a elevar y recuperar en mayor medida el poder adquisitivo del salario de los trabajadores.

Es un compromiso permanente, constante y acreditado que tiene el Gobierno de la República.

Sin duda, todos estos indicadores de mayor empleo, de mayor formalidad, de mayor productividad, de mejores salarios y menos desempleo, reflejan una evolución positiva de nuestra economía. Reflejan una economía estable y sólida, una economía que está creciendo y que lo está haciendo a partir de la fortaleza de su mercado interno.

Justamente, apenas hace dos días, INEGI presentó su estimación oportuna del Producto Interno Bruto, para el primer trimestre de 2016. Según este cálculo, con cifras desestacionalizadas, la economía mexicana creció 2.9 por ciento a tasa anual.

Sin embargo, no es sólo el crecimiento económico lo que está impulsando la evolución de nuestro mercado laboral. Sin duda, estos avances también son resultado del diálogo y la suma de esfuerzos entre los factores de la producción. Y el mejor ejemplo de ello, es que llevamos prácticamente 31 meses consecutivos sin estallamiento de huelga alguna de carácter federal.

No obstante que nuestra Carta Magna reconoce el derecho de huelga, México es el país de las Naciones Unidas y de la OIT que registra el mayor periodo sin una huelga laboral federal.

Esto, señores, es resultado de este diálogo constructivo, de este nivel de entendimiento y de acuerdo que hay entre trabajadores y empleadores. Testimonio aquí, reconozco, precisamente, esta actitud que hace posible que no tengamos este indicador, pero sobre todo, que tengamos un clima de paz laboral y de compromiso en favor del progreso y desarrollo de México.

Muchísimas felicidades.

Esta paz laboral, así como los logros que he referido, nos consolidan como un país más competitivo, más formal y más productivo.

Hace un momento, antes de entrar a este salón, en la foto del recuerdo que tomamos hace un momento con los dirigentes de las organizaciones sindicales y de las organizaciones empresariales, estas cifras, sin duda, acreditan cómo el país está avanzando. Y más, se les da mayor valor cuando se contrasta con escenarios que se viven en otras latitudes y en otras partes del mundo.

Este nivel de diálogo, de entendimiento y de acuerdo y de visión compartida para seguir avanzando en favor del progreso de México, es lo que hace posible distinguir a México en un entorno global volátil y complejo, pero que los avances y las cifras hablan por sí mismas. Esto es, gracias a este esfuerzo compartido de todas y de todos ustedes.

Con base en estos logros, tenemos que seguir avanzando y seguir evolucionando hacia adelante. Tenemos que seguir impulsando nuestra competitividad, para que ésta dependa cada vez menos de los salarios, y cada más del trabajo calificado, la capacidad, la productividad y el talento de nuestra gente.

Señoras y señores:

Con la Reforma Laboral de 2012, juntos hemos incrementado la flexibilidad del mercado laboral, hemos incentivado la productividad, y juntos hemos fortalecido la transparencia y la democracia sindical.

Ahora, juntos, también, debemos modernizar la justicia laboral. El pasado 28 de abril, envié al Congreso de la Unión un paquete de iniciativas de Reforma en Materia de Justicia Cotidiana, incluyendo una propuesta para transformar de fondo la justicia laboral en nuestro país.

Se trata de un cambio de paradigma que nos permitirá empatar nuestro sistema de justicia con los nuevos tiempos. Entre los principales cambios que contempla esta iniciativa, destaco los siguientes:

Que la justicia laboral sea impartida por órganos del Poder Judicial Federal o de los Poderes Judiciales Locales. Que los procesos de conciliación sean más ágiles y eficaces, y para ello, se propone la creación de centros de conciliación especializados e imparciales.

Asimismo, se propone que la instancia federal de conciliación sea un organismo descentralizado que conozca del registro de todos los contratos colectivos de trabajo y de las organizaciones sindicales.

Además, se revisarán en la ley respectiva los procedimientos para la firma, depósito y registro de contratos colectivos, asegurando el pleno respeto a la autonomía sindical y al derecho de asociación.

De aprobarse esta reforma, lograremos el cambio más trascendental para la protección y defensa de los derechos laborales desde la creación del Artículo 123 en nuestra Constitución de 1917. En pocas palabras, estamos construyendo la justicia laboral del Siglo XXI, para una economía globalizada de nuestro país, del Siglo XXI.

Nuevamente, quiero felicitar a todas las trabajadoras y trabajadores de nuestro país por su gran compromiso con México, por su importante contribución al desarrollo de nuestro país.

Quizás sin pensarlo mucho, sin darse mucha cuenta, pero el trabajo de cada mexicana y mexicano hace posible que nuestro país esté teniendo estos avances, tanto importantes y significativos, y además en un mundo que hoy se contrasta mucho entre lo que pasa en ciertas latitudes y entre lo que está pasando en nuestro país, un país que se está transformando, el nuestro, que está avanzando, que está creando mejores condiciones y oportunidades de desarrollo para todos los mexicanos.

Gracias a esta gran representación que, sin duda, es especialmente relevante, en esta celebración que hacemos del Día del Trabajo, agradezco la presencia de todas y de todos ustedes, porque su presencia viene a significar y poner en relevancia el nivel de diálogo y entendimiento que tienen trabajadores y que tienen empleadores.

Muchas gracias.

Que tengan todos, un muy buen día domingo.