Señoras y señoras.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a todos los dirigentes de distintas organizaciones empresariales, que hoy nos acompañan.

Al Presidente del Consejo Coordinador Empresarial y a dirigentes de otras organizaciones que están presentes en este acto, acompañando a las empresas que hoy reciben el Premio Nacional de Calidad.

Saludo a quien ha hablado, al doctor Francisco Septién, quien ha hablado en nombre de todas ellas, y de quien ha hablado, también, de parte del jurado calificador de este premio, en esta edición número 26, que el día de hoy estamos entregando.

Saludo y reconozco, y felicito, nuevamente, a todas las organizaciones ganadoras que en distintas categorías han participado, y que se han hecho merecedoras de este reconocimiento, a partir de los méritos y de las ponderaciones que el Comité Evaluador ha llevado a cabo.

Les felicito ampliamente porque ustedes son, precisamente, la proyección del México que estamos construyendo entre todos.

Y el éxito de sus empresas, de sus organizaciones, acredita que esta tarea la estamos haciendo todos, en favor de una mejor Nación.

Saludo a quienes les acompañan: familiares, miembros de las organizaciones, colaboradores: familiares y amigos que están en esta ceremonia.

Particularmente, también, quiero saludar a muy distinguidos periodistas que el día de hoy nos acompañan. Gracias por su presencia.

Y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Desde hace más de 25 años, el Premio Nacional de Calidad, como aquí se ha dicho ya, en quienes me han antecedido en el uso de la palabra, fomenta la cultura de la excelencia en nuestro país.

Al reconocer a valiosas empresas e iniciativas, este galardón promueve la innovación, la productividad y la competitividad del país.

Déjenme hacer referencia, porque a veces se olvida un poco lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos años.

Pero, sin duda, hemos transitado de ser un país que movía o dependía su economía fundamentalmente de la producción petrolera, de la exportación que hacíamos en este terreno; del involucramiento del Gobierno en distintas áreas que sustituía y, eventualmente, reemplazaba la tarea y la iniciativa del sector privado; a cómo en los últimos 25, 26 años, México ha venido transformándose.

Desde 1990, México, déjenme darles algunas cifras que son reveladoras del cambio que ha tenido nuestro país de forma muy positiva, para abrir espacios de participación y de realización a organizaciones y a individuos que, con iniciativa, deciden incursionar en distintas actividades económicas.

En 1990, apenas México exportaba, el valor de las exportaciones que nuestro país hacía en ese entonces, era de 27 mil millones de dólares al año.

Pero, además, el componente es que 40 por ciento de ese valor era, precisamente por la exportación de origen minero y fundamentalmente del petróleo.

Ya en 2015, a 25 años de distancia, México es hoy una de las naciones más abiertas al mundo. Tenemos distintos acuerdos de libre comercio, 11, que nos dan acceso preferencial a un mercado consumidor de más de mil 150 millones de personas.

Y es a partir de este cambio en la mentalidad que ha ocurrido en nuestra sociedad que, a través de las iniciativas gubernamentales para establecer un nuevo marco de actuación a nuestra sociedad, México se atrevió a emprender un cambio en favor de la competitividad, en favor de competir con otros.

Y demostrarnos a nosotros mismos, y demostrarle al mundo entero, que en México hay capacidades para generar productos y valor que compiten y que pueden ser de excelencia mundial.

Y es a partir de ahí que se instaura este premio, precisamente para reconocer, motivar y alentar a que más organizaciones vayan innovando en todos sus procesos y realmente eso nos proyecte al mundo con la capacidad y potencial que tenemos como Nación, y así lo hemos venido acreditando.

Ya en 2015, las exportaciones que hicimos pasaron, 25 años antes de ser de 27 mil millones de dólares, a ser, en 2015, de casi 381 mil millones de dólares. Pero también con otro cambio importante: ya no sólo o no predominantemente productos de origen minero o petrolero, éstas ya solamente fueron del 7.3 por ciento.

Este avance en la dimensión y composición de nuestras exportaciones confirman los beneficios que ha tenido México al abrirse al mundo.

Pero, sobre todo, esta evolución demuestra que la mejor manera de competir es con base en la calidad y la innovación, y en lograr menores costos de producción y logística, que eso es justamente lo que hacen las organizaciones que el día de hoy están recibiendo el Premio Nacional de Calidad: innovando, mejorando sus procesos.

Y lo que no queremos es que México se distinga o que un elemento de su competitividad sea el que tengamos bajos salarios; sino, más bien, a partir de tener un capital humano, tener personal altamente calificado y agregar valor a lo que producimos, sea lo que nos distinga y nos permita ser mucho más competitivos ante mercados, como lo decía Clarita hace un momento, cada vez más exigentes; consumidores más exigentes que demandan mejores productos, mejores servicios.

Y es ahí donde estamos poniendo acento en mucho de lo que estamos haciendo.

Cuáles son los frentes desde los cuales el Gobierno de la República está trabajando, precisamente para elevar la competitividad de nuestro país, para generar mejores condiciones para que nuestros emprendedores tengan la oportunidad de crecer y de desarrollarse.

El primero de ellos: Políticas innovadoras.

Y yo creo que destaco, dentro de ellas, la creación del Instituto Nacional del Emprendedor. Una institución creada particularmente para apoyar de manera muy focalizada a las pequeñas organizaciones, pequeñas, medianas organizaciones empresariales que necesitan de apoyo económico, de acceso al financiamiento, y también de orientación para que tengan éxito en el desarrollo de los proyectos que se llevan a cabo.

De 2013 a 2015, este instituto ha destinado más de 26 mil millones de pesos para respaldar a emprendedores y a micro, pequeñas y medianas empresas.

El segundo frente tiene que ver con la infraestructura que estamos desarrollando en el país.

Estamos trabajando para que precisamente los emprendedores, quienes tienen iniciativa, quienes desarrollen un negocio tengan como lograr una mejor conectividad dentro del territorio nacional; facilitar o dar más mayores facilidades para el traslado de productos y de mercancías.

Y en esa tarea estamos desarrollando una gran infraestructura carretera, ferroviaria y portuaria.

Los puertos, que son fundamentales para realmente lograr una mejor conectividad con el mundo entero, este Gobierno, y así  estaremos entregando cuentas, estaremos duplicando prácticamente la capacidad de manejo de mercancías en los puertos que tenemos, tanto en el Golfo como en el Pacífico.

He señalado en distintos espacios la red de carreteras y de autopistas nuevas: 52 nuevas autopistas, con casi o más de tres mil kilómetros, que esta Administración está construyendo; y más de 80 carreteras federales con una extensión similar, del orden de tres mil kilómetros, precisamente, donde estamos modernizando y ampliando estas arterias, que son las que oxigenan y nos dan mayor competitividad.

Y un tercer frente: Las Reformas Estructurales.

Las reformas estructurales de las que se ha hablado mucho, pero que hoy estamos en la etapa de instrumentación, es un tema que no está agotado.

Es un tema en el que, de forma perseverante este Gobierno, sigue trabajando para asegurar que los beneficios que se prevé deparen estas reformas, todas ellas puedan llegar a las familias mexicanas, a la sociedad en su conjunto y ello les dé mayores oportunidades.

Déjenme destacar tres al menos que, sin duda, para las organizaciones que hoy están recibiendo este reconocimiento, para las empresas, para los emprendedores, han sido muy importantes, son relevantes y les dan condiciones de mayor competitividad.

La Reforma Energética. Y me refiero a ella porque ésta ha permitido que un insumo tan importante, como es el de la energía eléctrica, o el costo de la energía eléctrica, se haya disminuido.

Déjenme poner en contexto esto que estoy afirmando.

En 2012, la tarifa industrial promedio en México era 84 por ciento más alta de cómo se vendía en los Estados Unidos.

Ya, en noviembre de 2015, ésta fue tan sólo 15 por ciento más alta; es decir, hemos logrado disminuir las tarifas eléctricas que llegan a la industria, que llegan a los comercios y que llegan a los hogares de las familias mexicanas, precisamente a partir de instrumentar la Reforma Energética y de eficientar los procesos de producción de energía eléctrica que hoy tiene una empresa productiva, como lo es Comisión Federal de Electricidad.

Otro frente: La Reforma en Telecomunicaciones, que prevé distintos beneficios, que repito, estamos en ese proceso de instrumentación.

Pero algo ya importante para quienes están aquí, sin duda, son los costos de las tarifas de telefonía tanto móvil como fija, en la conectividad a Internet.

Hoy qué estamos observando. Mayor competencia, mayor número de proveedores, de empresas que participan dentro de este sector, que ofrecen diferentes productos, distintos servicios y, algo muy importante, cada vez más baratos.

Y esto está posibilitando que tanto las personas, como las organizaciones empresariales, no importando su tamaño, puedan tener acceso a este insumo tan importante para elevar su competitividad.

Y la Reforma Financiera, que lo he señalado, nos está permitiendo que haya, hoy en día, mayor nivel de crédito, éste está creciendo; las tasas de interés se han reducido y es, precisamente, consecuencia, también, de la instrumentación de la Reforma Financiera, que es distinta a la Reforma Fiscal, pero que está logrando que haya mayor competencia dentro del sector financiero.

Que hoy las instituciones financieras, los bancos compitan entre sus clientes, y entre el mercado y entre la sociedad en general, por ofrecer productos a mejores tasas, a tasas más bajas, a menores costos en las comisiones, y que ello les permita captar a ese mercado al que quieren llegar.

Y eso es justamente lo que está ocurriendo. Es así como México se está moviendo.

Yo quisiera concluir mi intervención diciendo lo siguiente: el México que estamos construyendo es tarea de todos. No lo es sólo del Gobierno.

No es la proyección que el Gobierno haga del México que queremos. México se proyecta a través del trabajo que hagan los miembros de su sociedad; de la tarea que cada uno haga y no hay tarea menor.

El trabajo que cada uno realiza, no importando en donde, siempre estará contribuyendo a proyectar el México que queremos.

Será una tarea que nunca se agota el querer construir una mejor Nación, y estamos empeñados en demostrar a nosotros mismos, en primer lugar, a tener confianza en nosotros mismos del potencial que tenemos.

Y déjenme decir que cuando he escuchado testimonios de quienes han tenido la oportunidad de estar en otras partes del mundo es, quizá, cuando mejor han logrado apreciar cómo México ha venido avanzando de forma positiva, cómo se está transformando y la ruta que tenemos trazada para que, realmente, tengamos ese México que depare mayores oportunidades para todos los mexicanos, mayor bienestar y prosperidad para nuestra sociedad.

Esa es la tarea a la que México, y su Gobierno, hoy está dedicado, consciente de que el México que proyectemos al mundo y entre nosotros mismos, depende del esfuerzo de sociedad y de Gobierno.

Felicidades, nuevamente, a las empresas ganadoras.

Y es un honor para mí acompañarles en esta ceremonia.

Muchas gracias.