Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludarles, darles la más cordial bienvenida a ésta, la Residencia Oficial de Los Pinos, pero, sobre todo, a nuestro país, a quienes vienen de otros países hermanos para participar en esta sesión de la CEPAL.

Y a la que me da mucho gusto, en primer lugar, saludar a la doctora Alicia Bárcena Ibarra, quien es la Secretaria Ejecutiva de esta Comisión, y que además es nuestra querida compatriota.

Saludo, de igual manera, a la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social de la República del Perú, que concluye su Presidencia, me da mucho gusto saludarle y, sobre todo, haber recogido aquí su mensaje.

Agradezco al señor Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores que nos haga favor de acompañar.

A los integrantes del Gabinete, varios, del Gobierno de la República que están presentes y que habrán de participar en este encuentro.

Saludar a las Ministras y Ministros de países hermanos que se dan cita en este encuentro.

De igual manera, a Embajadoras y Embajadores de países hermanos que están aquí presentes.

A representantes de la sociedad civil.

A representantes de organismos internacionales que también nos acompañan el día de hoy.

A investigadores y representantes del sector académico.

Y a toda esta muy distinguida concurrencia.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Para los mexicanos, debo decir, que es un gran honor ser anfitriones del 36º Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas que promueven el desarrollo económico y social.

Es un gusto recibirlos por tres razones, principalmente.

Primera. Porque nuevamente le estamos dando la bienvenida a ésta, que es su casa, a Alicia Bárcena, una distinguida mexicana que ha demostrado su talento, profesionalismo y liderazgo al frente de la Secretaría Ejecutiva de la CEPAL.

Muchas gracias, Alicia, y es un gusto tenerte aquí en ésta, que es tu casa.

La segunda razón es porque además de ser México una de las naciones fundadoras de este organismo internacional, continuamos creyendo firmemente en su misión de promover el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Tercera razón. Por la gran coincidencia que existe entre la agenda que impulsa la CEPAL y la que impulsa el Gobierno de la República para hacer de la igualdad el centro del desarrollo sostenible.

En mi primera gira internacional como Presidente de México, en enero de 2013, tuve oportunidad de visitar la sede de la CEPAL, en Chile, donde expresé nuestro apoyo permanente a las iniciativas de este órgano.

Hoy ratifico el compromiso de mi país con la integración y del desarrollo sostenible de nuestra región, para hacer del Continente Americano un hemisferio de inclusión y prosperidad.

Con este mismo compromiso en favor de la igualdad, México participó activamente en la definición de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, enriqueciéndola con temas centrados en la inclusión.

Por ejemplo, promovimos la adopción de un enfoque transversal de inclusión económica y social, es decir, que el éxito de la agenda se midiera también por su capacidad de generar sociedades más equitativas.

También impulsamos que el concepto de pobreza no sólo considerara el ingreso, sino todas sus dimensiones, incluyendo derechos básicos, como el acceso a la alimentación, la educación, la salud, la seguridad social, la vivienda y sus servicios.

Asimismo, abogamos por la igualdad de género y el reconocimiento a los derechos de los migrantes y los pueblos originarios.

Una vez definida la Agenda 2030, ahora corresponde a cada nación implementar las políticas públicas que permitan cumplir sus objetivos y metas.

En México, recientemente instalamos un comité técnico especializado, coordinado desde la Presidencia de la República, para dar seguimiento puntual a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus respectivas metas.

En el marco de este encuentro, quisiera compartir con ustedes algunas lecciones aprendidas durante los últimos tres años y medio, en el profundo proceso de cambio estructural que hemos venido realizando en México.

Considero que nuestra experiencia puede ser útil para que cada uno de sus países avance en alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La primera lección es que el diseño y aplicación de las políticas públicas se enriquecen, sin duda, con la participación de la sociedad.

Por ejemplo, las acciones que estamos impulsando para elevar la calidad de la educación, es decir, tener maestros mejor preparados, instalaciones dignas, programas educativos adecuados y una mayor autogestión en las escuelas, se potencia cuando cada comunidad escolar se involucra para asegurar su éxito.

Una segunda lección es que debe haber consistencia y complementariedad entre las distintas reformas y políticas públicas.

Por ejemplo, la Reforma Financiera complementa y fortalece el programa de inclusión social PROSPERA, al promover el acceso de las familias de menores ingresos a los servicios financieros.

Otro caso es la sinergia entre la Reforma de Telecomunicaciones y la Reforma Educativa, ya que un mayor acceso a las tecnologías de la información y comunicación permiten mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Y una tercera lección es que la agenda pública debe tener un enfoque de derechos.

Uno de los pilares de esta Administración es promover una verdadera sociedad de derechos, es decir, asegurar que todos los derechos consagrados en nuestras leyes apliquen de igual manera para todas las personas.

En este sentido, la semana pasada envié una iniciativa al Congreso para elevar a rango constitucional el derecho de las personas al matrimonio igualitario, es decir, con independencia de su identidad de género o preferencia sexual.

Yo estoy convencido de que, en una sociedad de derechos, los gobiernos, las leyes y las instituciones deben evolucionar al ritmo de sus ciudadanos.

Otros ejemplos de cómo hemos promovido igualdad e inclusión son: el reconocimiento del derecho al acceso a las tecnologías de la información y comunicación, incluyendo la banda ancha e Internet.

La obligación de los partidos políticos para que la mitad de sus candidaturas a los congresos Federal y locales sean para mujeres.

La creación de un seguro de vida para jefas de familia y la ampliación del programa de pensión para adultos mayores.

Y muy pronto crearemos zonas económicas especiales para reducir las brechas de desarrollo que existen entre el Norte y el Centro del país, respecto a la región Sur, que es la más rezagada en México.

Cuarta lección aprendida. Es la importancia de propiciar un ambiente de certidumbre y transparencia adecuado, para la generación de valor; es decir, para impulsar las inversiones generadoras de empleo, la productividad y la competitividad.

Una condición necesaria para lograr este entorno es contar con estabilidad e instituciones que les den sustento.

En años recientes destaca el fortalecimiento de órganos reguladores autónomos, como la Comisión Federal de Competencia Económica o el Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Por su parte, derivadas de la Reforma Energética, las licitaciones de campos petroleros y las subastas de energías limpias en el mercado eléctrico mayorista, nos muestran la importancia de contar con mecanismos transparentes y confiables para atraer inversiones productivas.

Y, finalmente, una quinta lección. Es que los gobiernos deben adoptar medidas decididas para preservar nuestros recursos naturales y proteger el ambiente.

Hoy, las políticas públicas de cualquier país deben tomar en cuenta su impacto ambiental.

Por ello, México se comprometió y firmó el Acuerdo de París sobre Cambio Climático; impulsó la Ley de Transición Energética para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y las de carbono negro, elevando su producción de energía con fuentes limpias.

Y aumentó las áreas naturales protegidas, que son espacios terrestres y marítimos destinados a la preservación de nuestra biodiversidad.

En suma, la participación de la sociedad, la consistencia entre políticas públicas, un enfoque de derechos, un compromiso con la certidumbre para generar valor, y una visión sostenible del desarrollo, son elementos esenciales para lograr el desarrollo con igualdad que promueve la CEPAL.

Antes de finalizar, quiero destacar que el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, también demanda una sólida y renovada alianza regional.

De cara al futuro, tengan la certeza de que mi país seguirá trabajando en favor del desarrollo sostenible de nuestra región.

En todos los foros y mecanismos de diálogo, continuaremos siendo un factor de encuentro, unidad e integración para América Latina y el Caribe.

Señoras y señores:

Los trabajos de la CEPAL son indispensables para construir una región unida por el bienestar, el desarrollo incluyente y la prosperidad.

Reitero aquí mi más amplio reconocimiento a Alicia Bárcena, a nuestra compatriota, por la atinada conducción de los esfuerzos de la Comisión para cerrar las brechas de desigualdad, dentro y entre nuestros países.

Igualar para crecer y, al mismo tiempo, crecer para igualar, es la misión de la CEPAL, es la aspiración que comparten nuestras sociedades, y es la causa por la que seguiremos trabajando unidos y avanzando juntos.

Muchísimas gracias.

Si me lo permiten voy a proceder a la declaratoria de inauguración de este 36º Periodo de Sesiones en esta muy honrosa oportunidad que tengo de hacerlo, lo que representa para su servidor una gran distinción y, sobre todo, siendo una compatriota quien está al frente de este organismo de Naciones Unidas.

Dicho lo anterior, con la certeza de que los acuerdos y las conclusiones de esta bienal contribuirán al cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible en nuestros países, hoy, 24 de mayo de 2016, me es muy grato declarar formalmente inaugurado el 36º Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, deseando, a la misma, el mayor de los éxitos.

Muchísimas gracias.