Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Doctor José Narro Robles, Secretario de Salud.

Doctor Guillermo Soberón Acevedo, Presidente Emérito de FUNSALUD.

Maestro Mikel Arriola, Director General del IMSS.

Señor José Reyes Baeza, Director General del ISSSTE.

Doctor Enrique Graue Wiechers, Rector de la UNAM y Presidente de la Academia Nacional de Medicina.

Doctor José Ramón Cossío Díaz.

Licenciado Alejandro Ramírez Magaña, Presidente del Consejo Mexicano de Negocios.

Luis Robles Miaja, Presidente de la Asociación de Banqueros de México.

Licenciado Francisco Guzmán Ortiz, Jefe de la Oficina de la Presidencia.

Licenciado Ernesto Rubio del Cueto, Expresidente del Consejo Directivo de FUNSALUD.

Y licenciado José Campillo García, Presidente Ejecutivo de FUNSALUD.

Muy distinguidos amigos.

Miembros del Poder Legislativo.

Funcionarios del Gobierno Federal que nos acompañan.

Secretarios de Salud de las entidades federativas y de la Ciudad de México.

Distinguidos empresarios.

Asociados de FUNSALUD.

Expresidentes y Vicepresidentes.

Representantes de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil.

Académicos e investigadores.

Señoras y señores.

Amigos todos:

Es un privilegio, señor Presidente, que esté con nosotros, en esta singular ocasión.

Su presencia honra y enaltece a los empresarios que de manera desinteresada han encontrado en la Fundación Mexicana para la Salud, el camino para convertir a la salud pública de México en nuestro principal compromiso, foco de atención y preocupación central.

Nuestra meta, señor Presidente, es contribuir a la consolidación de una mayor y mejor salud para todos los mexicanos.

Honra a todos aquellos que han contribuido en la Fundación, de una u otra forma, a través de los diferentes ciclos, a mantenerla en el destacado lugar que ha ocupado en sus 31 años de vida.

Buen cuidado hemos tenido también de convocar a aquellos vinculados en diversos momentos con nuestros quehaceres, y que han sido parte esencial en el cumplimiento de nuestra misión y objetivos.

Me refiero a los miembros de la Academia de los Institutos de Salud Pública, de las universidades públicas y privadas, y los centros de investigación más prestigiados.

Son ellos los que cotidianamente nos permiten generar la evidencia científica, que acompañan las propuestas de política pública y que recurrentemente viene haciendo FUNSALUD.

También, nos acompañan representantes de organizaciones de la sociedad civil, cuyo fin primordial es organizar y elevar la voz de quienes sufren una misma enfermedad, discapacidad o condición, convirtiendo a sus dirigentes en auténticos héroes civiles.

Un rasgo que nos distingue de la interacción cotidiana con el sector público, a lo largo de los 31 años FUNSALUD ha sabido construir una relación de respeto mutuo y de colaboración.

No hay día en que al menos un integrante de la Fundación no interactúe con algún funcionario de la Secretaría de Salud, o de diversos institutos de la salud pública del IMSS o del ISSSTE.

Igualmente, hay ocasiones, como la de hoy, en que la relación de mutua confianza nos lleva a compartir e intercambiar ideas con el mismo Jefe de la Nación, además del trato amable y cercano con el titular del ramo.

Es en la forma, señor Presidente, en la que concebimos la construcción de políticas de Estado, sociedad y Gobierno, en búsqueda permanente del bien colectivo, del bien de la Nación.

Señor Presidente de la República.

La Fundación Mexicana para la Salud ha mantenido, a lo largo de su historia, un papel crítico y propositivo acerca del Sistema Nacional de Salud, mediante el aporte de estudios, propuestas y recomendaciones, que se ofrecen a los tomadores de decisiones, para ser punto de referencia en la discusión de la agenda.

Con ello, no sólo damos cabal cumplimiento a nuestra misión de contribuir al mejoramiento de la salud en México, sino que aportamos en investigación, análisis, que aportan una mirada fresca, objetiva, desinteresada del sistema de salud pública en nuestro país.

El reto que tiene hoy el sistema es avanzar hacia este gran objetivo de largo plazo, contenido en el concepto de universalidad de los servicios de salud.

Cada paso que damos en esta dirección, nos acerca, nos acercará al cumplimiento del postulado constitucional, de protección de la salud para todos los mexicanos, independientemente de su capacidad adquisitiva, o su condición laboral.

Tal y como usted lo ha venido planteando desde el inicio de su Administración, y con marcado énfasis desde los primeros días de este 2016, hay que ver a la salud, junto con la educación, de una manera intensa, como los principales instrumentos de equidad social.

Hoy, sin embargo, el Sistema Nacional de Salud enfrenta desafíos significativos para responder con la eficiencia y efectividad requeridas a las demandas presentes y futuras de servicios de salud; derivados, entre otros motivos, por la segmentación de la población de beneficios, ligados a la condición laboral, lo que genera duplicidades de financiamiento, de cotización múltiple y, con frecuencia, de traslapes en la demanda.

Es necesario conjuntar esfuerzos para consolidar estrategias efectivas que permitan una reforma integral del Sistema Nacional de Salud, donde la sociedad organizada, señor Presidente, pueda jugar un papel constructivo y relevante.

La participación coordinada de los sectores públicos y privados debe basarse en reglas claras de organización, que garanticen el cumplimiento de estándares de calidad y desarrollo, en mecanismos que permitan el monitoreo sobre el uso de los recursos y el apego a la normatividad.

A lo largo de la historia, la fundación ha contribuido con estudios prospectivos sobre la salud y su financiamiento, lo cual ha permitido cristalizar importantes innovaciones en el sistema.

Nuestro compromiso nos conduce a plantear alternativas para avanzar en la construcción de un renovado Sistema Nacional de Salud, desde distintos frentes y a diferentes ritmos.

Hoy, al cierre de nuestra Asamblea General número 35, advertimos algunos signos preocupantes en la condición de salud de los mexicanos.

El reciente informe de la OCDE sobre los Sistemas de Salud México 2016, vienen a confirmar lo que análisis internos ya apuntaban.

Sabemos, y nos consta, señor Presidente, que nuestras preocupaciones son también las suyas, tenemos plena certeza de su conocimiento sobre los diagnósticos y tendencias de la salud de los mexicanos.

En dichos diagnósticos coincide y se confirma el efecto que está teniendo el envejecimiento de nuestra población; es conocido que existe una sensible transición de las enfermedades infectocontagiosas, al tiempo que se registra un incremento desbordado del número de casos y costos de padecimientos crónico degenerativos.

Si bien la esperanza de vida en México, según la OCDE, ha venido aumentando a un ritmo de poco más de uno por año, hasta llegar a casi 75 años, en la presente década, la OCDE en su conjunto incrementó a un ritmo de tres años anualmente para situarse en más de 80 años como expectativa de vida.

Desde luego, lo logrado en México durante los últimos años es digno de reconocimiento. Son por demás conocidos los esfuerzos de los institutos de salud en reducir los gastos operativos, acelerar el registro de medicamentos altamente efectivos, implementar diversas tecnologías para mejorar la atención al paciente.

Aún así y como lo ha expresado el doctor Julio Frenk, al incrementar nuestra expectativa de vida nos estamos haciendo víctimas de nuestro propio éxito, pues no estábamos preparados para atender los padecimientos de una población en curso de envejecimiento.

Somos 120 millones de mexicanos con perfil epidemiológico de rápida transición y con creciente demanda de servicios de salud de calidad, pero con una oferta insuficiente ante los retos del Siglo XXI.

Advertimos también que hay un agotamiento del modelo del primer nivel de atención, un claro ejemplo es el sorprendente crecimiento de consultorios médicos adyacentes a las farmacias que, si bien desahogan la situación de atender público de primer nivel, significa, por otro lado, la pérdida de oportunidades de una atención proactiva, preventiva y coordinada, según lo advierte la misma OCDE. Esta vertiente se ha comprobado que impulsa un mayor gasto al bolsillo no siempre justificado.

Pensemos que del gasto corriente en salud, poco más de un billón de pesos en el 2015, el 51 por ciento es público y el 49 por ciento privado.

Sin embargo, el gasto privado, tan sólo el cuatro por ciento proviene de aseguramiento privado; es decir, el 96 por ciento restante, unos 468 mil millones de pesos, son un desembolso directo del bolsillo de los mexicanos.

Lo más sorprendente de ello es que más de un tercio de este gasto proviene de población afiliada a una institución pública de salud.

Ahora bien, si la situación actual es preocupante, las tendencias son aún más. Lo que hemos denominado la brecha de salud reside en el ensanchamiento entre la demanda y la oferta efectiva de los servicios de salud.

El déficit de atención en padecimientos como la diabetes, que lejos de acotarse crece a niveles que pudieran ser económicamente insostenibles, tan sólo el costo integrado de la diabetes en 2013 representa ya el 2.2 del Producto Interno Bruto Nacional, cerca de 363 mil millones de pesos anuales, más lo que se acumule en los próximos años.

Para revertir ésta y otras tendencias preocupantes, pensamos que la alternativa es impulsar fórmulas colaborativas de participación entre sociedad y gobierno, en las que se contemple la participación de sectores productivos, generando respuestas prontas y eficaces a las demandas que la sociedad civil reclama con urgencia.

Dadas las condiciones macroeconómicas actuales, no advertimos de donde provendrán los recursos requeridos para cerrar la brecha, si no es que una apertura solidaria, progresiva y participativa; como tampoco anticipamos cómo podemos llegar a un buen puerto con una estructura del Sistema de Salud fragmentado y con claros síntomas de agotamiento.

Es cierto que el Gobierno Federal ha hecho grandes aportes presupuestales en las últimas décadas hasta llegar a un 6.2 del PIB en el 2013.

Sin embargo, la población y las necesidades están creciendo. En una asignación per cápita a cada mexicano le corresponden alrededor de mil dólares por servicios anuales en salud, mientras el promedio de la OCDE registra casi tres mil 500 dólares al año.

Todos deseamos, señor Presidente, más y mejor salud para los mexicanos; servicios de calidad, transparencia y mayor eficacia en los recursos utilizados.

Ello nos recuerda lo que decía Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de Salud en su Informe del 2010, cito: Más dinero para la salud, más salud por el dinero.

Este informe calcula que se pierde entre 20 y 40 por ciento del gasto sanitario por ineficiencias.

Estamos conscientes de que una reforma Integral de Salud requiere de tiempo de maduración y de análisis, de sumar voluntades y convicciones.

El trabajo y los alcances logrados bajo su liderazgo, señor Presidente, en materia educativa y, sin duda, energética, han sentado las bases de sistemas eficientes y competitivos, que elevarán sin duda la calidad de nuestra educación y la consistente mejoría en la indispensable generación de energía.

En el Sector Salud, la universidad de servicios representa un proyecto similar de mediano plazo, de esfuerzo continuo que para su concreción es vital empezar lo antes posible.

Existen ahora mismo diversas y prometedoras formas para impulsar el proceso, acortando tiempos y logrando eficiencias inmediatas, sin comprometer un esquema de servicios para todos a largo plazo.

Un avance significativo es el caso de las recientes reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología y a su complemento, la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, nuevo marco legal que habrá de significar un formidable apoyo a los centros públicos de investigación, estimulando la tan ansiada vinculación entre la industria y la comunidad científica del sector público.

Esta iniciativa, señor Presidente, junto con otras de relevancia histórica, como la Educación y la Energética, serán sin duda, parte del importante legado legislativo de su Gobierno.

La visión y el compromiso de su liderazgo han puesto de manifiesto en este nuevo marco jurídico para el México de mañana, que da un sello de un Estado moderno, competitivo ante un futuro complejo.

Es esta visión de Estado la que nos anima, señor Presidente, a presentar iniciativas como ésta.

Actos de Gobierno como el que acabo de mencionar,  los hay de igual por derecho y viabilidad en el corto plazo.

FUNSALUD, así como otras organizaciones de la Sociedad Civil, estamos prestos para contribuir con propuestas de diversa índole, contribuyendo así a la construcción de políticas públicas de Estado, justas y equitativas.

Sólo por mencionar algunas, de gran provecho sería promover convenios institucionales que permitan una mayor integración al sistema e iniciar la portabilidad del servicio, lo anterior acompañado de un padrón único de beneficiaros, actualizado y depurado, además del expediente clínico electrónico universal.

Otro más, de enorme valía, sería dar inicio a la separación de funciones entre el comprador y el prestador de servicios de salud, obligando a la transparencia y rendiciones de cuentas, entre otros, en el Seguro Popular.

Es vital el replanteamiento del modelo de primer nivel de atención, así como acotar el dramático fenómeno de embarazo adolescente infantil, o promover el desarrollo de recursos humanos especializados para la atención de salud mental.

Los retos son muchos, las necesidades de recursos son sumamente cuantiosas, y cerrar la brecha requerirá de un gran liderazgo y un esfuerzo concentrado de Gobierno y sociedad.

FUNSALUD está aquí, señor Presidente, con el compromiso irrenunciable por un México cambiante, que enfrentará, y lo hace ya, a un mundo complejo y global.

Tenga usted plena certeza de nuestro apoyo y respaldo, así como el de la sociedad civil organizada, que busca todos los días alternativas a sus problemas de salud.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, no me resta más que agradecer su honrosa y gratísima presencia; el hecho de que nos haya acompañado en este día, nos estimula y compromete.

La Fundación Mexicana para la Salud renueva su convicción de seguir luchando por México y por los mexicanos, en este campo esencial de nuestra condición humana, de la muerte a la vida, de la enfermedad a la salud; de la pobreza al bienestar, y de la ignorancia al conocimiento.

Muchas gracias, señor Presidente.