Muy buenos días a todos. Estoy realmente muy emocionada de estar aquí.

Hoy, el Día de las Niñas en tecnología, todos los que hemos estado trabajando en que cada vez más mujeres y más mujeres estén en áreas de tecnología, estudien carreras relacionadas a tecnología, estén en lugares y en puestos de toma de decisiones importantes, quisimos invitarlos y reunirnos aquí para celebrar este día, y sumar a más y más actores, para que haya cada vez más mujeres en tecnología.

Yo quisiera compartir con ustedes algo en lo que pienso constantemente, algo que pasa por mi cabeza todos los días: es que estamos viviendo un momento único en la historia de la humanidad.

Estamos viviendo la Cuarta Revolución Industrial, la llamada revolución tecnológica. Nunca antes, en la historia del mundo, había habido tantos cambios en tan corto tiempo. Esto está revolucionando la manera en la que vivimos. Hay un estudio reciente que dice que ustedes están expuestas a un millón de bits de información diario; imagínense procesar eso todos los días.

Cada dos días se genera la misma cantidad de información que la que se generó desde el origen de la humanidad hasta el año 2003.Toda esa revolución de datos y de información está cambiando la forma en la que vivimos, la forma en la que nos comunicamos, la forma en la que aprendemos, la forma en la que nos informamos de lo que pasa en cualquier parte del mundo en un instante, la forma en la que se hace política. Todo está cambiando.

Y esto es sólo el principio de la revolución tecnológica. Como lo decía Mónica, sólo el 50% de la población mundial está conectada. Imagínense esto: imagínense cuando cuatro mil millones de personas más se conecten a Internet. Y esto va a pasar en los próximos 15 años. En 15 años va a estar toda la población del mundo conectada a Internet.

Imagínense 4 mil millones más de ideas, de voces, de creatividad, de colaboración, de cocreación, de innovación. No nos imaginamos el mundo que vamos a vivir en 20 años; no tenemos certeza real de cómo va a ser el mundo que ustedes van a vivir. Pero lo que sí sabemos es que va a haber un nuevo ordenamiento social, va a ser una comunidad global, hiperconectada y muy competitiva. Va a ser un mundo en el que los trabajos van a estar basados en tecnología y en conocimiento.

Eso nos pone frente a posibilidades enormes, pero también ante nuevos retos. Y si las mujeres no abordamos esta nueva realidad con determinación, la diferencia que hay entre hombres y mujeres, la “brecha de género”, va a aumentar, en vez de disminuir.

Las mujeres “estamos de moda” ahorita, entonces, vemos marchas, vemos cada vez más voces y voces de mujeres cada vez más mujeres en puestos de toma de decisiones importantes, pero no es suficiente. Tenemos que acelerar el paso.

Hace algunos meses, todos los presidentes del mundo, los líderes del mundo se reunieron en la ONU, en Nueva York, y firmaron un acuerdo muy importante para todo el mundo, que se llama “los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030”.

Quiere decir que todos los países se comprometieron a que, de aquí a 2030, vamos a acabar con todos los problemas de la humanidad. Y llama la atención— a mí me emocionó muchísimo—escuchar que la tecnología es un habilitador para el progreso y para el desarrollo.

La tecnología pasa por todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como un habilitador, para lograr acabar con el hambre, acabar con la pobreza, pero también acabar con la brecha de género.

La tecnología puede y va a empoderar a las mujeres. Sin embargo, tenemos un gran reto y en dos dimensiones, lo vería yo. En primer lugar, las mujeres no estamos formando parte de la toma de decisiones. Y, en segundo lugar, no estamos inmersas en el mundo de la tecnología como creadoras, simplemente como consumidoras. Tenemos que cambiar esto.

A nivel mundial, solamente 17% de los cargos ministeriales, de las secretarias de estado, son ocupados por mujeres y la mayoría están en cargos sociales. De las 100 compañías de tecnología más importantes en el mundo, solamente seis tienen como directora general a una mujer. Y sólo 1 de cada 5 especialistas en tecnología son mujeres.

En México, la situación está un poco peor. Solamente 13% de las secretarias son mujeres; las mujeres ganan 20% menos que los hombres en el mismo puesto; solamente 9% de quienes toman decisiones de compra y de uso de tecnología son mujeres. En educación, si bien casi la mitad de alumnos de la universidad son mujeres—que en eso vamos muy bien, estamos llegando casi la mitad de las mujeres a estudiar una carrera universitaria—, solamente 15% se decide por una ingeniería.

Entonces, si estamos viendo que el futuro va a ser tecnológico, si los trabajos van a estar basados en tecnología y conocimiento, y las mujeres no estamos tomando las decisiones para estar ahí, en 20 años, las mujeres se van a quedar fuera de la toma de decisiones. Y ya lo comentaba Blanca y ya lo comentaban varias, ¿por qué?, ¿por qué pasa esto?: es cultural. Es cultural; es un problema de estereotipos, que nos dicen que “las niñas tienen que hacer esto”, que “los niños hacen esto”. Es un tema de cultura, que ustedes van a romper.

Y hoy estamos aquí porque tenemos la responsabilidad de romper paradigmas y de formar un nuevo sinónimo de ser mujer, que es muy diferente con el que nosotros crecimos. Ser mujer hoy es muy diferente. Y aquí están mis dos hijas, Roberta y Carola, que son el motor por el que me levanto todos los días y que me hacen pensar en esto: ¿qué mundo van a vivir ellas?

Y es un fenómeno, además, que es afectado por una causa de triple hélice. En primer lugar, en casa, la educación en casa. La educación que te dan tus papás, cómo te tratan, te tratan diferente si eres hombre, si eres mujer. Vas a la escuela si eres hombre, no vas a la escuela si eres mujer. Es fundamental como padres, todos lo que estamos aquí y que tenemos esa responsabilidad, tratar por igual a hombre y mujeres.

En segundo lugar, el trabajo. Es fundamental los jefes que tenemos y el ambiente laboral, para que una mujer pueda dar el paso adelante, hablar, alzar la voz y seguir creciendo en su carrera, sin sentirse mal porque habló, sin sentirse mal porque dejó en casa a los hijos.

Y, en tercer lugar, la pareja que escogen. Escojan bien; eso es fundamental. Es un consejo, de verdad, que les puedo dar. La pareja nos puede impulsar o nos puede detener. Escojan muy bien.

Y todos los que estamos aquí, estando en gobierno, los que están en industria, sociedad civil, en la academia, todos aquí tenemos una responsabilidad, en romper con esta cultura, en romper con este paradigma. Porque las niñas salen mejor en las pruebas Enlace en matemáticas que los niños; no es un tema físico ni de capacidades, es un tema cultural y de decisión.

Necesitamos agentes de cambio. Todos los que estamos aquí somos agentes de cambio y estamos haciendo historia, historia que va a lograr que todas ustedes puedan caminar a lado, como dijo Grace, de los hombres.

¿Por qué? porque es justo. Porque es justo que hombres y mujeres sean tratados por igual, porque es justo que ustedes decidan qué hacer con su vida, con su cuerpo, con su futuro. Y porque es justo que ustedes se imaginen y creen el mundo en el que quieren vivir.

Por eso es que estamos aquí, porque CódigoX es una de las iniciativas que lo que busca es que ustedes tengan más herramientas para tomar decisiones. Y que, en esa toma de decisiones, no tomen decisiones porque “mi mamá dice”, porque “mi papá me dijo que no”; tomen decisiones sabiéndose capaces de llegar a cualquier lugar que puedan llegar, a ser lo que ustedes quieran ser.

CódigoX es por ustedes y porque todos los que estamos aquí creemos que ustedes van a hacer un mucho mejor mundo y un mucho mejor país.

Muchísimas gracias.