Con su permiso, señor Presidente.

Ciudadano licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Es un honor que nos distinga con su presencia, para presidir esta ceremonia.

Agradezco la presencia de los ciudadanos: maestro Aurelio Nuño Mayer, Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República; licenciado David López Gutiérrez, Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia de la República y de los Generales de División, exjefes del Estado Mayor Presidencial que hoy nos acompañan.

Generales, contralmirante, jefes, capitanes, oficiales, personal de tropa, clases y marinería, policías federales y del Distrito Federal, así como civiles especialistas que integran el Estado Mayor Presidencial.

Señoras y señores, muy buenas noches.

El Día del Estado Mayor Presidencial, es una fecha que nos permite abrir nuestras puertas y mostrar la esencia del espíritu de servicio que nos caracteriza.

La lealtad de nuestro organismo tiene un fuerte vínculo con la responsabilidad, la discreción, el honor, la disciplina y la honestidad. Incluso, implica un deber ascendente, que inicia con la familia, trasciende con amigos y compañeros de trabajo, pero que adquiere su máxima dimensión con el deber de servir a México y a sus instituciones.

El origen de esta conmemoración data del 18 de febrero de 1913, cuando ocurrió un ataque frustrado, que por su gran legado de virtudes y valores, tiene un significado especial para quienes pertenecemos al Estado Mayor Presidencial.

En el Salón de Acuerdos de Palacio Nacional se atentó contra la vida del entonces Presidente Madero.

Ahí, los capitanes Gustavo Garmendia Villafaña y Federico Montes Alanís, integrantes de su Estado Mayor, respondieron la agresión con rapidez y valentía, eliminando a sus agresores, defendiéndolo de un grupo de traidores.

Quienes integramos al Estado Mayor Presidencial tenemos presente en nuestra actuación cotidiana, la expresión que hizo el entonces Capitán Garmendia: Al Presidente nadie lo toca. Porque establece un concepto institucional que representa el eje rector de la alta responsabilidad que tenemos con la Patria.

En esta conmemoración, señor Presidente, le refrendamos que bajo cualquier circunstancia mantendremos la misma actitud de honor y lealtad que adoptaron Garmendia y Montes. Seremos hombres comprometidos imitando, si es necesario, ese gesto de patriotismo que nos legaron.

Hemos visualizado alcanzar el perfeccionamiento en diferentes frentes para ser una institución inspirada en su propio origen, honrando a quienes nos precedieron con una congruente generación de acciones, que repercuten en un beneficio colectivo por encima de intereses personales.

Hoy, reafirmamos nuestro carácter institucional porque estamos insertos en un proceso de mejora continua y fortalecimiento de conductas e ideas renovadoras, a través de diversos medios para cumplir con nuestra misión, cuya expresión práctica tiene sus bases en la disciplina.

La sinergia de modernización del país ha motivado que reestructuremos nuestros mecanismos funcionales en los ámbitos de seguridad, de logística y de inteligencia, adaptándonos a nuevos medios tecnológicos, sistemas y procedimientos que nos imponen las necesidades actuales.

Esta responsabilidad se materializa en el Programa Especial de Seguridad Presidencial, estructurado y alineado en los Objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018, que radica en desarrollar líneas de acción estratégicas para vitalizar aquellas áreas, que por sus funciones, son trascendentes para alcanzar nuestros objetivos y hasta llegar al detalle para propiciar resultados favorables, dejando viejos vicios que retardaban nuestro avance.

Las reformas institucionales, emprendidas por el Gobierno de la República, nos inspiran a planear y a ejecutar acciones a corto, mediano y largo plazo, para impulsar y cambiar aquellos aspectos que permitan un equilibrio y adecuado funcionamiento interno del organismo, tales como:

Promover la equidad de igualdad de género; adecuar nuestra actuación al Estado de Derecho y respeto estricto de los derechos humanos; implementar modernos sistemas de gestión administrativa; generar opciones para profesionalizar y capacitar a nuestros integrantes en las diferentes licenciaturas y posgrados; dignificación de comedores, oficinas, dormitorios y del centro hospitalario; actualizarnos para sumarnos a la vanguardia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones; aplicar las últimas innovaciones sobre seguridad integral, y una amplia cobertura deportiva.

La esencia de estas reformas radica en la especialización para poder integrarnos en forma cohesionada y coordinada a este conjunto multidisciplinario, aportando ideas creativas e innovadoras para proyectar y ejecutar acciones propositivas en beneficio del Estado Mayor Presidencial.

Enfatizo que estos cambios abarcaron las emblemáticas edificaciones que hoy ocupamos, porque representan un símbolo nacional, y proyectan un histórico sentimiento patriótico, ya que fueron escenario de una batalla con tropas extranjeras en 1847, donde a pesar de los reducidos efectivos y materiales militares, se hizo gala de una defensa honorable.

Para honrar la memoria de los héroes que ofrendaron su vida en defensa de la Patria, el licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, dispuso que el Monumento de la Batalla del Molino del Rey se reubicara al interior de nuestras instalaciones.

Conjuntamente se colocaron a los costados del monumento 10 piezas de artillería históricas que fueron utilizadas en la defensa de México.

Este monumento proyecta el valor, el patriotismo y lealtad del Coronel Lucas Balderas, y otros 14 héroes que lucharon hasta las últimas consecuencias.

Por ello, hoy pretendemos transmitir a las nuevas generaciones la responsabilidad de pregonar y mantener vivas nuestras tradiciones y valores, con el mismo orgullo y nacionalismo que lo hicieron nuestros antecesores.

De la misma forma, el Gobierno de la República consideró la necesidad de restaurar y conservar el Acueducto Santa Fe, por ser una obra hidráulica representativa de la época del Virreinato.

Por su relevancia histórica, ambas obras se encuentran catalogadas como Patrimonio Cultural de México.

Con estas acciones se contribuye a la difusión cultural mediante el rescate de edificios y monumentos históricos, que promueve el Plan Nacional de Desarrollo de la presente Administración para fortalecer nuestra identidad nacional.

Estamos convencidos de que todos los mexicanos debemos incorporarnos a la transformación del país, para juntos lograr los objetivos nacionales trazados.

Por ello, asumimos la responsabilidad que nos compete en esta tarea para renovar desde raíz aquellos aspectos que requieren el impulso y una atención prioritaria.

Señor Presidente:

Esta celebración es un reconocimiento al trabajo de equipo de militares, marinos, y civiles especialistas, policías Federales y del Distrito Federal, que en sincronía armónica desarrollamos diversas funciones que convergen en la misión de la seguridad Presidencial.

A usted, señor Presidente, en este acto conmemorativo, el Estado Mayor Presidencial le ratifica su compromiso, entrega y determinación, obligándonos a ser la fuente que nutra la visión de cambio, porque sólo con pasión, calidad y con la firmeza de nuestra convicción, proyectaremos al Estado Mayor Presidencial a una renovación estructural y funcional.

Seguiremos actuando con el mismo espíritu y dinámica de trabajo para poder cumplir con nuestra misión: Garantizar la seguridad del Presidente de la República con rectitud, con honor y con lealtad.

Muchas gracias.