Muchísimas gracias  a todos.

 

            Muy buenas tardes.

 

            Señor Gobernador del Estado de Jalisco:

 

            Muchas gracias por su hospitalidad.

 

            Me da mucho gusto saludar, de manera muy especial, al señor Gobernador del Banco de México.

 

Agradecerle ésta muy amable y atenta invitación para acompañarle en esta doble celebración: los 90 años que tiene el Banco de México, y la colocación de la primera piedra, o el inicio de la construcción de esta Casa de Moneda del Banco de México, Casa de Billetes del Banco de México.   

           

            Quiero saludar con especial reconocimiento, al señor General Secretario de la Defensa Nacional.

 

            Al señor Almirante Secretario de Marina. 

 

            Al señor General Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana.

 

            A los integrantes del presídium que forman parte del Banco de México; a los señores Subgobernadores.

 

            Y a distintas autoridades de los diferentes órdenes de Gobierno.

 

            Saludar a las y los legisladores federales aquí presentes.

           

            Al señor Presidente Municipal de El Salto, y a Presidenta y Presidentes Municipales que hoy, aquí, nos acompañan.

 

            A la representación social del Estado de Jalisco que está aquí presente, a través de distintos actores sociales del ámbito público y del ámbito privado, que amablemente nos acompañan, y a quienes aprecio su presencia.

 

            De manera muy particular, a los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas y, particularmente, de la Fuerza Aérea Mexicana. 

 

            A los cadetes que están  aquí presentes y a varios oficiales que nos acompañan en esta celebración.

 

            Señores representantes de los medios de comunicación.

 

            Señoras y señores:

 

            Como aquí ya se dicho en quienes me han antecedido en el uso de la palabra, lo han dicho además de manera subrayada y puntual: la mejor manera de cuidar y respaldar la economía de las familias, es preservando la estabilidad macroeconómica.

 

            A veces,  referirnos como tal, poco dice o poco llega a entenderse el alcance que tal sentido tiene esta expresión: preservar la estabilidad macroeconómica.

 

Esto significa  proyectar de nuestro país, en primer lugar, confianza. Confianza entre nosotros mismos y confianza al exterior, sobre lo que se viene haciendo y cómo se viene actuando, para preservar, precisamente, los fundamentales de nuestra economía.

 

            Cuando hablamos de tales, que pareciera es una referencia a veces un tanto técnica. Aquí, creo que se ha desglosado o se ha dejado sentir a qué nos referimos.

 

            Primero. Confianza en el manejo de las finanzas públicas. Confianza en el mandato que tiene el Banco Central, el Banco de México para preservar el valor adquisitivo que tengan las familias mexicanas, a través de nuestra moneda.

 

            La estabilidad, permítanme decirlo, es una condición necesaria para que negocios pequeños, grandes, medianos y las empresas, puedan invertir, crecer y generar los empleos que requieren los mexicanos.

 

            La estabilidad es indispensable para que las familias tengan certidumbre y puedan planear su futuro, decidiendo la mejor manera de construir y de ir creando su propio patrimonio.

 

            De ahí la importancia de tener, como aquí se ha dicho y sobre lo que tiene el Gobierno de la República, una firme convicción, de tener finanzas públicas sanas, niveles adecuados de deuda, un tipo de cambio flexible y, desde luego, un Banco Central autónomo.

 

            Gracias al trabajo responsable de dos décadas, hoy nuestro país cuenta con todas estas fortalezas.

 

Claro ejemplo de ello es el Banco de México, una institución sólida y confiable, con amplio reconocimiento internacional.

 

            Al estar recogiendo las palabras del señor Gobernador del Banco de México, al observar el video que aquí se ha proyectado; si recogemos lo que hemos escuchado y hemos visto, nos damos cuenta, o solo aquí quiero subrayarlo, el tiempo que lleva generar confianza.

 

No se logra de la noche a la mañana. Puede destruirse, cuando se tiene, así de fácil. Pero lograrla, consolidarla y afianzarla, toma tiempo.

 

            Desde 1925, nuestro Banco Central ha estado estrechamente vinculado a la historia de México y a su desarrollo económico y social.

 

En especial, a partir de la Reforma Constitucional de 1993, el Banco de México se ha convertido en un agente económico de primer orden, en un pilar de certeza y de confianza.

 

            Con ese cambio de fondo, adquirió autonomía plena y le fue asignado como objetivo prioritario: procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional.

 

            Hoy, orgullosamente, podemos constatar que nuestro Banco Central está cumpliendo, a cabalidad, este elevado compromiso institucional, pero además, su gran visión social que tiene para con México.

 

            Gracias a la evolución de nuestra economía, a partir de la puesta en marcha de la reformas estructurales y, agradezco al Gobernador del Banco de México que lo ha puesto en ese contexto, la relevancia que han tenido las reformas que México ha alcanzado, precisamente para preservar confianza y estabilidad macroeconómica, y a la firme disciplina del Banco de México, hoy nuestro país tiene las tasas de inflación más bajas desde que se tiene registro.

 

            Como aquí se ha dicho, en septiembre, por quinto mes consecutivo, la inflación anual registró un mínimo histórico, al situarse en 2.52 por ciento.

 

Ya lo hemos dicho todos, y vale la pena darle su especial relevancia: la tasa de inflación más baja que México haya observado desde que se mide la misma.

 

            Éste es, sin duda, un resultado muy relevante y positivo para la economía nacional. En especial si recordamos el pasado.

 

Ya lo hizo el titular de la Secretaría de Hacienda, dio cuenta y referencia varios episodios del pasado y sobre cómo estaba nuestra economía, que voy a volver a recordar.

 

Lo hago con el afán de darle justa dimensión y valor a lo que hoy tenemos como país.

 

            Hace apenas tres años, en septiembre de 2012, la inflación fue casi del doble de la que hoy tenemos: 4.8 por ciento anual. Si nos vamos 20 años atrás, en septiembre de 1995, la inflación anual superó el 40 por ciento.

 

            Y estoy seguro de que aquí varios de ustedes se acordarán de los dramáticos niveles de inflación que padeció la sociedad mexicana en los años 80. Por ejemplo, en septiembre de 1987, la inflación anual rebasó 135 por ciento.

 

            Esta mirada al pasado nos permite valorar la estabilidad de precios que hoy goza el país y, sobre todo, nos permite dimensionar en el tiempo la importancia de hacer cambios de fondo para construir instituciones sólidas, en beneficio de los mexicanos.

 

            Al haber una inflación controlada, los emprendedores y empresarios del país pueden planear y pueden invertir.

 

Pero no sólo eso. Una baja inflación también protege el ingreso y la calidad de vida de las familias mexicanas.

 

            Por todas estas razones, expreso mi más amplio reconocimiento al trabajo responsable del Banco de México; a todos los que colaboran en esta prestigiada institución, especialmente a su Gobernador, el doctor Agustín Carstens.

 

            Muchas felicidades, Agustín.

 

            Y lo felicito porque ha sido un Gobernador, y lo seguirá siendo, estoy seguro, que actúa con gran responsabilidad; da confianza a nuestro país, proyecta la confianza de México en los mercados financieros en este entorno global complejo y difícil, que hoy están viviendo todas las economías del mundo.

 

Y debo decir que el prestigio personal y profesional de Agustín Carstens le da prestigio también a México y proyecta la confianza en nuestro país.

 

            De verdad, nuevamente, muchas felicidades.

 

            Congruente con esta tradición, una vez más, el Banco de México está tomando una medida responsable y oportuna en favor de la solidez de nuestra economía.

 

            Y me refiero al inicio de la construcción de su nueva fábrica de billetes aquí, en El Salto, Jalisco. Con este proyecto estratégico se habrá de asegurar la provisión de moneda nacional en el largo plazo, mitigando los riesgos de tener concentrada toda la producción de billetes en un sólo sitio.

 

            Por su dimensión, diseño y elevada tecnología, ésta será una de las fábricas de billetes más modernas, inteligentes y sustentables del mundo.

 

            Estoy seguro de que así lo habremos de constatar en 2018, cuando inicie operaciones, señor Gobernador, el Banco de México.

 

            Desde ahora agradezco la honrosa invitación que me ha formulado. Ha sido para mí un honor develar esta placa de inicio de construcción de esta fábrica de billetes, pero también será muy honroso y espero acompañarlo, en la develación de la placa de inauguración de la nueva fábrica de billetes, que habrá de instalarse en este lugar.

 

            También celebro que este día se pone en circulación la nueva moneda de 20 pesos, Conmemorativa del Centenario de la Fuerza Aérea Mexicana. Su diseño, propuesto por la propia Secretaría de la Defensa Nacional y acuñado en la histórica Casa de Moneda de México, rinde un merecido homenaje al honor, valor y lealtad de los soldados del aire.

 

            Desde aquí reitero mi reconocimiento a las mujeres y los hombres que diariamente en las Fuerzas Armadas de nuestro país dedican su vida al servicio de la Patria.

 

            Quiero hacer aquí puntual referencia:

 

Soy el Presidente de la República. Soy el Jefe del Estado mexicano. Y porque así lo mandata nuestra Constitución, soy el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

 

Quiero decirles que éste es para mí uno de los mayores privilegios que tengo en esta honrosa responsabilidad.

 

            Y quiero también aquí referir que ha sido para mí, durante este tiempo, como Presidente de la República, un honor y una distinción constatar el profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas, el prestigio que tienen nuestras Fuerzas Armadas y su dedicación, amor, lealtad y entrega que tienen para con nuestro país. La entrega que hacen todos los días para respaldar, proteger las instituciones democráticas de nuestra Nación.

 

            Gracias, quiero hoy aquí decirlo: gracias a nuestras Fuerzas Armadas, por esa lealtad inquebrantable que tienen para con México.

 

Gracias, por apoyar y respaldar a las instituciones democráticas de nuestra Nación.

 

Y quiero aquí, decirles, que tienen en su Comandante  Supremo, en el Presidente de la República, a un, también, hombre comprometido para acompañar, para apoyar y servir a esta noble institución que tiene México, y que todos los días se entrega en cuerpo y alma al servicio de nuestra Nación.

 

            Tienen, en el Presidente de la República, a un hombre comprometido y con lealtad, también inquebrantable, para nuestras Fuerzas Armadas.

 

            Señoras y señores:

 

            Este año celebramos nueve décadas del Banco de México.

 

Conmemoramos 90 años de una institución emblemática para la economía nacional. Su labor, insisto, es fundamental para brindar estabilidad y generar certeza a los agentes económicos dentro y fuera del país.

 

            Este objetivo lo compartimos plenamente en el Gobierno de la República.

 

Con pleno respeto a su autonomía, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, tenemos una permanente y estrecha colaboración con el Banco de México.

 

            Cada institución, en ejercicio de sus respectivas atribuciones, contribuye al manejo responsable de la economía nacional.

 

Y gracias a esta suma de esfuerzos y a una visión compartida sobre el valor que tiene la estabilidad, México hoy es reconocido en el mundo por sus sólidos fundamentos macroeconómicos.

 

            Y esto es especialmente importante en un entorno financiero internacional complejo, como el que hoy estamos viviendo.

 

En este contexto de alta volatilidad y aversión al riesgo, México debe seguir distinguiéndose por su capacidad para brindar certidumbre y confianza.

 

            Esa es la ruta para proteger lo más importante: la economía de las familias mexicanas.

 

Es el camino para seguir promoviendo el consumo, la inversión y el dinamismo del mercado interno, como ha venido ocurriendo.

 

            De esta manera, México tiene en su estabilidad macroeconómica y en su proceso de transformación, una fórmula eficaz para impulsar un mayor crecimiento.

 

Esta poderosa combinación de estabilidad en los fundamentos y transformación de las estructuras productivas, representa una gran oportunidad para liberar el potencial económico de nuestro país.

 

            Así como la transformación del Banco de México, hace 20 años, permitió contener la inflación, del mismo modo, hoy estamos trabajando para que las reformas estructurales se traduzcan cada día, en mayores beneficios, concretos y duraderos, para todos los mexicanos.

 

            Con esta convicción, sigamos trabajando juntos.

 

Contribuyamos al éxito y solidez de nuestras instituciones.

 

            Sumemos esfuerzos para dar cada día, más y mejores resultados.

 

            Muchas gracias.