Señor Presidente Enrique Peña Nieto:

Muy buenos días.

Señor Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; señor Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos; Secretario de Marina, Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz.

Consejero de la Judicatura Federal y representante del Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Magistrado Guadalupe Tafoya Hernández; doctor Eruviel Ávila Villegas, Gobernador Constitucional del Estado de México y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Señoras y señores:

Hoy es un día de remembranza, celebración y compromiso, recordamos a una de las mayores figuras en la lucha por la Independencia de nuestra República, el Generalísimo don José María Morelos y Pavón, en el 250 aniversario de su nacimiento.

Celebramos el legado de uno de los forjadores de nuestra Nación que, con su acción y su pensamiento, dio origen al orden político y social del que hoy gozamos.

Refrendamos, con todo ello,  el compromiso de México con los valores y los principios que Morelos aportó a nuestra vida pública.

El apoyo de Morelos a nuestra primera Asamblea Constituyente, su contribución intelectual a los trabajos del Congreso de Apatzingán y su valiente protección de los integrantes de esa Asamblea, acreditan el papel central que jugó el Siervo de la Nación en la génesis política de nuestro país.

Esos méritos son suficientes para reconocer en él, a uno de los padres fundadores del Estado mexicano.

En los Sentimientos de la Nación, Morelos plasmó los principios de un nuevo orden político y social para esta República, que hoy, gracias en parte a su entrega y sacrificio, podemos llamar mexicana.

El programa ahí esbozado es expresión de hondas inquietudes y anhelos de quienes habían sido largamente marginados en las leyes y en los hechos, por un sistema de poder que beneficiaba a los menos y excluía a la inmensa mayoría de la población.

La idea central en aquel documento fundacional, cuya vigencia sigue siendo incuestionable, es de igualdad de todos ante la ley.

La abolición de la esclavitud, decretada antes por Hidalgo y refrendada por Morelos en un bando de 1813, se amplía y complementa, mediante la proscripción de toda distinción de castas; de modo que las únicas distinciones válidas entre los mexicanos se derivasen del vicio y la virtud, nunca del color de la piel.

El hondo sentido social del programa de Morelos, se expresa con claridad en su llamado a que las leyes que hayan de establecerse, moderen la opulencia y la indigencia.

Congruente con esa visión, en distintos bandos, Morelos propuso medidas dirigidas a erradicar la falta de medios para alimentarse y a proveer lo indispensable para la satisfacción de las necesidades básicas.

Fue el primero de los Insurgentes en abanderar públicamente, con esa contundencia, la causa social.

Esa visión tiene ecos en el México de hoy. No hay futuro en la desigualdad, ni prosperidad sin el ejercicio pleno de los derechos.

México no podrá culminar su proceso de modernización, si no abate el flagelo de la pobreza en la que aún se encuentran muchos de nuestros compatriotas.

Nuestro orden legal le confiere a cada mexicano un conjunto de derechos fundamentales, cuyo cumplimiento y ejercicio pleno, es necesario para gozar de una verdadera ciudadanía.

De ahí, la responsabilidad del Estado hacia quienes se encuentran en desventaja, a fin de establecer las condiciones que les permitan desarrollarse a plenitud y valerse por sí mismos, a partir de su propio esfuerzo, trabajo y dignidad.

El Presidente Enrique Peña Nieto nos ha trazado la ruta para generar esas condiciones; para combatir con decisión la pobreza, entendida no como un solo fenómeno, sino como un conjunto de carencias que están relacionadas unas con otras.

La estrategia que su Gobierno ha emprendido tiene como finalidad erradicar de manera progresiva las carencias y, en consecuencia, asegurar el acceso pleno a los derechos que la Constitución y las leyes que nos rigen, confieren a todas las mexicanas y todos los mexicanos.

El objetivo de la política social es empoderar a todos y cada uno de nuestros connacionales para que ejerzan a plenitud sus derechos, y puedan asumir las riendas de su propio destino con autonomía y dignidad.

En la búsqueda de ese México más incluyente, de derechos plenos, es imperativo romper inercias; la inercia de los esfuerzos aislados para emprender, en cambio, una labor coordinada, tal como el Presidente nos ha instruido realizar, a través de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

La inercia de los enfoques asistencialistas, sin vínculo con la vida productiva. Hoy PROSPERA debe establecer un puente entre ambas tareas.

La inercia de dejar atrás regiones que, por sus características, requieren de enfoques innovadores para su inserción plena en el desarrollo.

La creación de Zonas Económicas Especiales responde a esa necesidad de innovar.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

Los ideales por los que lucharon Morelos y sus seguidores, iban más allá del establecimiento de una Nación independiente; incluían, como parte esencial de su programa, el reconocimiento de derechos fundamentales y el establecimiento de las condiciones que hicieran posible ejercerlos a cabalidad.

Morelos es, y debe ser, para todos y cada uno de nosotros, un referente del amor que le profesamos a nuestro México, nuestra casa y nuestro proyecto común; la Nación que heredamos de nuestros antepasados y que queremos sea mejor, más justa y más incluyente para bien de nuestros hijos y las futuras generaciones.

El propósito último de los insurgentes que Morelos encabezó, y de quienes tenemos la oportunidad de servir a México, bajo el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto, es en el fondo el mismo: garantizar la libertad y los derechos de los mexicanos.

Lo que hoy implica asegurar para todos una alimentación variada, suficiente y nutritiva; el acceso a servicios médicos de manera oportuna y eficiente, mecanismos de seguridad social que provean protección; una educación de calidad, una vivienda con espacios y servicios adecuados; un ingreso remunerador.

Detrás de cada derecho, que no puede ser ejercido, detrás de cada carencia social, hay mexicanas y mexicanos con nombre, rostros y anhelos.

Es por ellos y para ellos que combatimos la pobreza con toda firmeza y convicción.

La política social del Presidente recoge los principios forjados a lo largo de nuestra historia, en la Independencia, la Reforma y la Revolución, y les da vigencia en nuestro tiempo.

Esa política es concebida, no como un conjunto de acciones del Gobierno Federal, sino como una estrategia que involucra a los tres órdenes de Gobierno, a la sociedad civil y al sector privado.

Un México incluyente es el que el Presidente nos ha convocado a construir.

En ese México, la igualdad no consiste solamente en que cada ciudadano tenga los mismos derechos ante la ley, sino, sobre todo, en que cuente con los elementos necesarios para ejercerlos.

Promover la inclusión y favorecer la igualdad de oportunidades, no es una política más. Es la razón de ser de la política.

En este día de remembranza, recordamos a uno de los fundadores de nuestra Nación, con admiración por sus logros y gratitud por su sacrificio.

En este día de celebración, festejamos la vigencia del legado intelectual y político de Morelos, centrado en las nociones de igualdad y libertad que siguen siendo valores centrales de nuestra República.

En este día de compromiso reiteramos nuestra lealtad y dedicación al proyecto que encabeza el Presidente para construir un Estado más fuerte y una sociedad más justa y próspera; un país de todos y para todos.

Muchas gracias.