México, D. F., 8 de marzo de 2013.

Muy buenos días a todos y particularmente a todas. Sean ustedes muy bienvenidas y bienvenidos a este Salón de la Tesorería de Palacio Nacional.

Saludo a nombre del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, a esta muy distinguida congregación de liderazgos de mujeres organizadas en los poderes públicos, que hoy nos reunimos para celebrar y para reflexionar en torno a la igualdad entre hombres y mujeres.

Saludo a la senadora Diva Hadamira Gastélum, Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género en el Senado.

Saludo a la Ministra Olga Sánchez Cordero, Presidenta del Comité Interinstitucional de Equidad de Género del Poder Judicial de la Federación, y a la Magistrada María del Carmen Alanís Figueroa, Magistrada del Poder Judicial de la Federación.

Saludo con especial afecto a mis compañeras del Gabinete, a la maestra Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social; a la doctora Mercedes Juan, Secretaria de Salud; y a la maestra Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Turismo.

Saludo con especial afecto y reconocimiento a la licenciada Lorena Cruz Sánchez, Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres.

Agradezco su presencia y sus palabras a la doctora Ana Güezmez García, Directora Regional de ONU Mujeres para México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana.

También con mucho agrado saludo a la doctora Yoloxóchitl Bustamante, Directora General del Instituto Politécnico Nacional.

Y quiero de manera mus especial saludar a la licenciada Laura Vargas Carrillo, Titular del Sistema para el Desarrollo Integral de la familia.

A todos los integrantes del presidium, a mis compañeros del Gabinete, a legisladoras, senadoras, diputadas y representantes de las mujeres organizadas de México, muchas gracias por estar aquí.

Reciban, insisto, un saludo respetuoso del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos quien hoy, en virtud de la muerte del Presidente de Venezuela, ha acudido a esta nación hermana para expresar el afecto de los mexicanos hacia el pueblo venezolano.

Esto me da a mí una extraordinaria e imprevista oportunidad para estar aquí con ustedes, y dirigir un mensaje de parte del señor Presidente, y hacer algunas reflexiones en torno a la trascendencia de este día de la mujer.

El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad, por supuesto, para celebrar a las mujeres, para felicitarlas, como lo debemos hacer todo el año; pero mucho más importante, es una oportunidad que debemos asumir para reflexionar en dónde estamos, en el camino largo hacia consolidar la verdadera y plena igualdad entre los hombres y las mujeres.

La igualdad entre los hombres y las mujeres en México se consagra en el texto constitucional, en el artículo IV. Y es un hecho que si bien tenemos muchos avances en la materia, estamos muy lejos de lograr que este derecho a la igualdad entre los hombres y las mujeres sea una realidad plena y efectiva.

Mucho hemos avanzado, permítanme compartirles, ayer tuve el gusto de acompañar al señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México a una entrega de diplomas en un seminario sobre presupuesto basado en resultados, y nos dimos cuenta que casi el 60%, el 58% de quienes tomaron y aprobaron este diplomado, servidores públicos de la administración pública federal y de los estados, son mujeres.

Este es un indicador que hace algunas décadas sería impensable. Es una muestra, y lo debemos asumir, de que México está avanzando en la participación de la mujer, pero estamos muy lejos de llegar a dónde debemos estar.

Déjenme referirme a algunas cifras en el ámbito de la economía, finalmente soy el Secretario de Hacienda, algunas cifras que son importantes: en 1970 la tasa de participación económica de mujeres mayores de 12 años era de menos de dos por cada 10 mujeres; para 1991, poco más de 20 años después, esta cifra alcanzó tres de cada 10; pero actualmente sólo poco más de cuatro mujeres mayores de 14 años participan en alguna actividad económica remunerada.

Esta cifra contrasta claramente con la de los hombres: Por cada cuatro mujeres económicamente activas existen más de siete hombres trabajando y recibiendo una remuneración por su actividad.

Esta realidad no es aceptable, y tenemos que asumir, particularmente quienes tenemos una responsabilidad pública y estamos obligados a velar por el cumplimiento a los derechos humanos en términos del nuevo artículo 1° de la Constitución, que tenemos que tomar acciones concretas para corregir esto.

Según el Índice de Discriminación Salarial, calculado para el año 2012, en promedio es necesario incrementar en 5% los salarios de las mujeres, apenas para lograr la igualdad en promedio; sin embargo, en algunas ocupaciones la brecha es mucho mayor, y desafortunadamente a menor nivel socioeconómico y a menor nivel educativo, la brecha se ensancha.

Un par de ejemplos: En ocupaciones artesanales las mujeres ganan 30% menos que los hombres en promedio. Nuestras artesanas talentosas, esmeradas, ganan 30% menos que los artesanos ¿Por qué tenemos que aceptar esta realidad? En el caso de conductores de medios transportes la brecha es de 24%.

Estos son datos que nos deben de llamar no solamente a la reflexión, sino particularmente a la acción, y entender que si esperamos a que sea la inercia, a que sea el movimiento social por su cuenta, este proceso será sumamente lento.

Ya lo decía la doctora Güezmes “no tenemos por qué esperar 100 años más”.

Y es ahí la importancia que tienen las acciones afirmativas a través de política pública, a través de cambios en nuestro marco normativo, empezando por la Constitución, que aceleren el lograr una realidad de derechos efectivos y de igualdad entre los hombres y las mujeres.

Quiero referirme a lo que ha sido un proceso exitoso pero inacabado en materia de asignación presupuestal: Durante años las mujeres en la Cámara de Diputados, de todos los partidos, libraron una batalla anual por asegurar algo que rebasa el sentido común en su ausencia, que es que se mantuviera la continuidad presupuestal de los programas; programas en materia de salud reproductiva, de protección a las mujeres en estado de violencia, que cada año tenían que pelearse por diputadas y diputados de todos los partidos.

Esta realidad ha sido ya corregida gracias al trabajo de diputadas de varias legislaturas, muchas que están aquí, por cierto, que con una gran persistencia lograron que finalmente en México, y en esto somos una nación, como lo dijo la doctora Güezmes, que ha dado un paso adelante en América Latina para lograr la permanencia, el hecho de que los programas presupuestales que promueven la igualdad entre hombres y mujeres tengan continuidad en el tiempo.

Y no sólo eso, que tengamos indicadores que nos permitan medir si funcionan o no funcionan; si se ejercen con transparencia y con eficacia y, por lo tanto, México hoy está en la ruta para construir un andamiaje presupuestal de avanzada en materia de igualdad de hombres a las mujeres.

Yo quiero hacer un reconocimiento muy especial a la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados en esta LXII Legislatura, que tuvo la confianza de trabajar con el equipo, entonces de transición, del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para construir un Presupuesto para 2013 que desde la iniciativa del Presidente de la República refleja un avance importante en algunos programas fundamentales, y déjenme darle algunas cifras: El Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadores creció un 22.7%, llegando a una asignación de dos mil 891 millones de pesos.

El Programa de Atención de Salud Reproductiva y la Igualdad de Género en Salud alcanzó mil 141 millones de pesos, creciendo 9.2%, tres veces más que el Presupuesto General de la Administración Pública Federal.

El Programa de la Mujer en el Sector Agrario, el llamado Promusag, creció 10%, y se duplicaron los recursos para el Programa de Reducción de la Mortalidad Materna.

Otro avance importante es que en el universo de programas identificados con impacto transversal para la igualdad de género, pasamos de 74 programas en el año 2012, a 101 programas para este 2013.

¿Qué quiere decir esto? Que tenemos 101 programas presupuestales en la distintas dependencias y ámbitos de la administración pública, que hoy son evaluados y medidos por su contribución a la igualdad de género.

Esta perspectiva de género en materia presupuestal, es parte de una política que promueve el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para acelerar el llegar a la meta de una igualdad efectiva entre los hombres y la mujeres, y que se complementa con acciones igual o más importantes, en materia, por ejemplo, de garantizar el Derecho Universal a la Alimentación de las Mujeres y donde ese principio jugará un papel muy importante en la Cruzada Nacional Contra el Hambre que coordina la Secretaría de Desarrollo Social, o acciones para la debida protección jurídica de los derechos de la mujer, eliminando todos los obstáculos en nuestra normatividad, incluyendo reglamentos y acuerdos del Ejecutivo Federal que obstruyen la igualdad entre los hombres y las mujeres.

Y por supuesto, acciones para prevenir, atender y sancionar la violencia contra las mujeres, en el marco del Programa Nacional de Prevención del Delito, coordinado por la Secretaría de Gobernación.

Estos programas, estas acciones, que son acciones afirmativas para acelerar la igualdad entre hombres y mujeres, hoy tienen una oportunidad de materializarse con mucha mayor plenitud, en el marco de la planeación gubernamental.

¿Por qué? Porque justo en esta semana estamos construyendo el Plan Nacional de Desarrollo, que habrá de regir toda la acción del Gobierno de la República entre 2013 y 2018.

Quiero informarles, y lo hago con un gran gusto y convicción, que el Presidente de la República ha ordenado que uno de los tres ejes transversales de este Plan, sea por primera vez la perspectiva de género.

¿Qué quiere decir que en el Plan Nacional de Desarrollo la perspectiva de género sea un eje transversal? Que por primera vez el Plan Nacional de Desarrollo no tendrá un capítulo, uno más, que puede ser entre veinte y treinta capítulos sobre temas específicos, en materia de programas para la mujer.

Significa que todo el Plan, en todos sus apartados, en todas sus disposiciones y acciones, y en sus indicadores, deberá tener una perspectiva de género.

Esta es la primera vez y es una decisión del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, utilizar al Plan Nacional de Desarrollo como un gran acelerador de la igualdad entre los hombres y mujeres.

Quiero nuevamente agradecer la presencia de todas y todos ustedes, y a nombre del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, decirles que como generación tenemos una gran oportunidad.

Como generación, mujeres y hombres también, tenemos la oportunidad, particularmente quienes tenemos una responsabilidad pública, de tomar acciones concretas, específicas, medibles, que aseguren que esta bella palabra, como decía la doctora Güezmes, la igualdad, que la igualdad entre los hombres y las mujeres, se convierta en una realidad plena, efectiva, universal, y que llegue el día en que las acciones afirmativas no sean necesarias, porque los hombres y las mujeres, en la práctica, somos siempre iguales.

Muchas felicidades y muchas gracias.