Muchísimas gracias.

Y muy buenas tardes a todas y a todos quienes nos acompañan en este evento.

Quiero darle la más cordial bienvenida a todos a este Salón de la Residencia Oficial de Los Pinos, a celebración de esta fecha emblemática significativa que es, precisamente, el reconocer la acción voluntaria y solidaria de distintas personas, organizaciones, que dan lo mejor de sí, en favor de los demás, sin esperar nada a cambio.

Por eso, me enorgullece, me distingue como Presidente de la República, al mismo tiempo ser portavoz de muchas y muchos que, gracias a la labor social y voluntaria que ustedes realizan, y muchas otras organizaciones no presentes, es gracias a ustedes que, sin duda, le han dado calidad de vida y mejores condiciones a miles de personas de nuestra sociedad.

En nombre de esos beneficiarios, permítanme como Presidente de la República, hoy dejar aquí constancia y ser portavoz de un: gracias. Muchas gracias por la ayuda generosa, voluntaria y solidaria de cada uno de ustedes.

Saludo a los distinguidos miembros del presídium.

Miembros del Gabinete del Gobierno de la República.

Representantes de distintas organizaciones, que el día de hoy han sido galardonadas y reconocidas por su labor altruista, voluntaria y social.

A quienes han sido galardonados con este reconocimiento.

A muy distinguidas personalidades que encabezan esfuerzos de distintas organizaciones sociales, y a quienes saludo con amplio respeto y afecto.

Y a todos quienes acompañan este reconocimiento que aquí hoy se entrega.

A muy distinguidos periodistas, que también hoy están presentes en esta ceremonia. Bienvenidos y me da mucho gusto saludarles.

Señores representantes de los medios de comunicación.

El 1º de diciembre, durante mi mensaje a la Nación con motivo del inicio del Quinto Año de Gobierno, hace apenas unos días, lancé un llamado a la unidad nacional, porque señalé que cuando México ha enfrentado unido sus desafíos, siempre ha salido adelante.

La unidad de los mexicanos ha sido nuestra mayor fortaleza para levantarnos en momentos de adversidad, y es la unidad la que nos ha permitido afianzar nuestra soberanía, nuestra libertad y nuestra independencia.

Sin embargo, hay que destacar que la unidad nacional no se manifiesta únicamente en situaciones adversas. Al contrario. La unidad entre los mexicanos es una actividad de todos los días. Debe ser un ejercicio diario, cotidiano, que realmente nos convoque a un actuar colectivo, siempre en actitud positiva y constructiva.

Es echarse la mano entre vecinos; es participar en el trabajo de la comunidad, en las tradicionales faenas de nuestros pueblos.

A lo mejor no lo saben muchos, pero hay pueblos que se organizan, comunidades que auténticamente se distribuyen labores en estas faenas que realizan para hacer labor social, para edificar mejoras a sus comunidades, y es a través del trabajo organizado de los miembros de una comunidad que es posible ir edificando una mejor Nación. Es abrazar las causas que más nos preocupan como ciudadanos.

Y, justamente, el premio que hoy entregamos, tiene su origen en una celebración mundial, que instituyó Naciones Unidas, en 1985.

Un año que para los mexicanos fue también crucial, un año difícil y que despertó la unidad nacional y la cultura de la solidaridad en nuestro país.

Recordarán ustedes que la mañana del 19 de septiembre de 1985, nuestra capital, la Ciudad de México, enfrentó, durante varios minutos, la terrible fuerza devastadora de un sismo de gran escala.

Fotografías, videos, crónicas que conocemos, relatan aquel suceso y proyectan la angustia, el dolor y la incertidumbre que se vivieron en esos instantes y que padecieron muchos mexicanos.

Miles de mexicanos valientes y comprometidos, sin importar su edad o condición social, dieron un paso al frente para sumarse a las labores de rescate, de limpieza y de reconstrucción.

Cada uno de aquellos voluntarios nos enseñó que ninguna fuerza, por más destructiva que sea, es más grande que la fuerza de una sociedad unida.

Desde entonces: solidaridad, es una palabra con la que los mexicanos nos sentimos identificados. Es un valor que ponemos en práctica de manera común y espontánea. Es una actitud que nos distingue ante el mundo entero.

Ser solidario es parte de la cultura de los mexicanos. Y esta condición es una muestra más de la grandeza de nuestro país, de la bondad de nuestra gente, de la capacidad que tenemos como sociedad para unir fuerzas frente a la adversidad y salir adelante, siempre juntos.

Con el paso de los años, los ejemplos de altruismo y de la solidaridad mexicana se han multiplicado y se han diversificado.

Hoy, hemos reconocido a quienes hacen del voluntariado auténticamente una misión de vida. A personas y asociaciones que en todos los rincones del país marcan la diferencia, cambian la vida de miles de personas, de cientos de personas, de decenas de personas.

De muchas experiencias poco conocidas, de esas que no se cuentan, pero que cuentan mucho, y que auténtica y genuinamente cambian la vida de muchas personas.

Eso es lo que está detrás de la labor social y voluntaria y solidaria que realizan en lo individual o de forma colectiva y organizada muchas de las agrupaciones hoy aquí presentes y muchas que hoy están ausentes.

Mujeres y hombres que se distinguen por entregar lo más valioso que tienen, a quienes más lo necesitan: su tiempo, su talento y su compromiso solidario.

Tenemos entre ustedes a médicos altruistas, que dedican su tiempo a realizar consultas y operaciones de manera gratuita.

A voluntarios que prestan sus servicios en albergues o casas hogar; y a jóvenes que promueven el cuidado de ecosistemas y la limpieza de nuestros ríos.

Los esfuerzos del Gobierno y varios de sus programas serían insuficientes, y hay que decirlo, si no contaran con el respaldo decidido e incondicional de los voluntarios, quien, además de apoyarnos, nos inspiran y motivan a seguir adelante.

Para fortuna, como sociedad, hemos venido construyendo una nueva cultura: la de no depender y no esperar todo de parte del Gobierno; sino, por el contrario, asumirnos como corresponsables, dejando que el Gobierno cumpla con su tarea y su misión; pero, también, reconociendo que, para lograr los grandes cambios y las grandes transformaciones, exige que todos asumamos una tarea colectiva, una tarea corresponsable.

No esperemos que los cambios lleguen por sí solos, o porque alguien los haga por nosotros.

Nos corresponde a todos buscar, precisamente, la transformación, el cambio, la mejora, para que seamos una sociedad con mayor desarrollo, con mayor calidad de vida y con mayores oportunidades para quienes integran esta sociedad.

Como Presidente de la República he tenido la oportunidad de ser testigo del poder transformador que tienen los voluntarios.

Miles de mujeres son el alma que da vida a más de 10 mil comedores comunitarios, quienes atienden esos 10 mil comedores comunitarios, en donde diariamente se alimentan un millón de personas, lo hacen de manera voluntaria, de manera honorífica, no reciben nada a cambio, más que el compromiso y la misión que cada una, particularmente mujeres y en algunos casos, también, hombres, asumen por apoyar y ayudar a quienes lo necesitan y, sobre todo, a quienes no tienen garantizada su diaria alimentación.

Miles de jóvenes son el motor de las campañas de alfabetización que el Gobierno de la República ha promovido, y que sólo podemos llevar a cabo y materializar, gracias a ese compromiso voluntario y solidario de muchos jóvenes que participan de forma honorífica.

Miles de organizaciones de la sociedad civil multiplican los esfuerzos públicos de los gobiernos en materia de salud, en educación, en inclusión y en el medio ambiente.

Solamente señalarles que el día de ayer, como dieron cuenta distintos medios, quizá ya no tanto por lo tarde que llegamos, pero ayer tuve la oportunidad, lo que fue para mí una experiencia de vida, el visitar la Selva Lacandona, la que está en el sureste mexicano, uno de los grandes pulmones que tiene nuestro país, no sólo el sureste mexicano. Es uno de los grandes pulmones y una de las mayores reservas de agua que tenemos en esta región del sureste.

Y al visitarla me pude dar cuenta, el que hoy tengamos esta zona, esta reserva de la biodiversidad de nuestro país, preservada y cuidada, más allá de los esfuerzos gubernamentales, se debe particularmente a la labor de distintas organizaciones sociales, de jóvenes voluntarios, de estudiantes y profesionistas voluntarios que pasan ahí días, semanas, en esta zona de nuestro país para cuidar, precisamente, de esta reserva natural que tiene nuestro país.

Frente a las causas que más atención requiere nuestro país, muchas veces los voluntarios son auténticamente los protagonistas del cambio.

Ustedes son ciudadanos ejemplares, que desde la sociedad civil se han ganado un liderazgo, basado en el esfuerzo diario; se han hecho merecedores de respeto y reconocimiento social, y fundamentalmente del cariño de las personas a quienes llevan esperanza.

Sus acciones son un gran ejemplo de bondad, de fraternidad y de un elevado sentido social.

Ustedes son un motivo de orgullo e inspiración para todos los mexicanos.

Señoras y señores:

Los voluntarios nos enseñan que, ante los retos que enfrentamos como nación, todos, absolutamente todos, podemos ser parte de la solución.

La historia nos demuestra que no existe ningún desafío, amenaza o emergencia que no podamos superar cuando trabajamos unidos, en un solo frente.

Hoy, México requiere de todos nosotros. Necesita de nuestra entrega diaria. Debemos dejar a un lado del camino, las confrontaciones y mantener por encima de cualquier diferencia la unidad nacional.

La verdadera fuerza de México está en la suma de cada una de sus partes, en la determinación por conservar aquello que más valoramos y que tantos años nos costó construir como nación.

El Gobierno seguirá sumando esfuerzos con los millones de voluntarios, que día con día, de manera, muchas veces, y hay que decirlo, las más de las veces, discreta y anónima, pero permanente, realizan acciones de cambio.

Quiero dejar aquí comprometido el que podamos revisar este modelo. Yo he comprometido el no, y así lo he venido cumpliendo, debo decirlo, durante estos cuatro años de la Administración, el no modificar el régimen fiscal que tenemos.

No lo hemos modificado, ni lo habremos de modificar, pero con mucho gusto, y aquí puse inquietos a muchos de mi Gabinete que decían: Bueno, y esta petición de la deducibilidad que debe haber a quienes aportan y patrocinan mucha de la labor social que realizan distintas organizaciones, abramos un espacio de diálogo con la Secretaría de Hacienda para conocer los casos muy particulares.

No se trata de modificar el régimen, ni cambiarlo, pero sí de generar los suficientes incentivos que, entiendo hoy se tienen, pero sí es necesario poder robustecer esta parte para que realmente la labor de muchas organizaciones se mantenga vigente y cuente siempre con el apoyo solidario de la sociedad, de aportantes, de patrocinadores y, por supuesto, del Gobierno, que través de distintas dependencias sigue apoyando.

No tengan duda. Todas estas organizaciones pueden tener certeza de que tienen en el Gobierno de la República, y me refiero a las organizaciones de voluntarios y de agrupaciones solidarias que hacen labor social, tienen en el Gobierno de la República a un Gobierno aliado; a un Gobierno también solidario, que quiere apoyarles y respaldarles, porque entiende muy bien que la labor de ustedes permite multiplicar el efecto de cambio, de transformación y de dar calidad de vida, que es al final de cuentas el interés y el objetivo mayor que persigue el actuar de todo Gobierno. 

Cuenten con ello. Y yo nuevamente quiero reiterar desde este espacio mi felicitación a todas las agrupaciones que, de forma individual, colectiva, a los jóvenes, han sido reconocidos por su gran labor social.

Y me da mucho gusto que para la entrega de este reconocimiento se hayan inscrito un número mayor a los que haya habido en el pasado, más de 500 personas o agrupaciones postuladas para recibir este premio.

Quiero reconocer la labor del jurado calificador, Fernando, y quienes están al frente de este jurado calificador, porque tuvieron hoy muchos casos que revisar.

Pero los que no revisaron son también muchos que están ahí presentes, que no se cuentan, que son anónimos.

A todas y a todos quienes forman parte de este esfuerzo voluntario y solidario, en nombre de la sociedad mexicana: muchas gracias, porque se han dedicado a ayudar a quien más lo necesita, y a dedicar y entregarse a una misión, a una misión de vida: servir a los demás.

Muchísimas gracias.