Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos los asistentes a este evento.

Quiero saludar a los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de nuestro país.

Presidentes de las Mesas Directivas en Cámara de Diputados y Senadores.

Y al señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Al señor Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

A los muy distinguidos miembros del presídium.

Integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Muy distinguidas personalidades de distintos ámbitos de la vida pública y privada de nuestro país.

Saludo a este distinguido auditorio.

A las y los Legisladores Federales que hoy aquí nos acompañan.

A integrantes del Consejo de Premiación, que también están aquí presentes.

Al Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a sus integrantes.

A titulares de distintos órganos autónomos.

Debo decir que aquí está la presencia de una gran representación del Estado mexicano y de distintos sectores de la sociedad mexicana, que vienen a atestiguar, precisamente, el reconocimiento que este día se hace de personas que han hecho una labor incansable en favor de los derechos humanos, en favor de la dignidad de las personas y que han hecho de esa causa, prácticamente una buena parte de la entrega y vocación de su vida.

Por eso está esta representación aquí, en este espacio de la Residencia Oficial de Los Pinos.

Y para mí, como Presidente de la República, siempre será motivo de honor y de distinción estar presente en esta trascendental y relevante ceremonia de reconocimiento, y de testimoniar la gratitud de México en favor de quienes han servido a favor de la causa de los derechos fundamentales del hombre.

Señoras y señores:

La promoción, protección y defensa de los derechos fundamentales es una causa que nos convoca y nos compromete a todos.

De ahí el compromiso y el trabajo conjunto de autoridades, activistas y defensores de los valores universales para hacerlos realidad en todo nuestro país.

Esta alianza es el alma del premio que hoy entregamos, el máximo reconocimiento de la sociedad mexicana a quienes han hecho de la promoción efectiva y defensa de los derechos humanos una vocación y una misión de vida.

La edición 2016 de este galardón ha sido otorgado post mortem al doctor Rodolfo Stavenhagen por sus invaluables aportaciones en la defensa y protección de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas de nuestro país.

Como sociólogo, antropólogo y defensor de la causa de la dignidad humana, él siempre se distinguió por su compromiso con el reconocimiento de los derechos y libertades de los pueblos originarios de México y del mundo entero.

Este día, también, le hemos entregado una mención honorífica a una mexicana excepcional, a Sharon Zaga, por su labor permanente en la enseñanza y divulgación de una cultura en favor de la tolerancia, la no discriminación y el respeto a los derechos humanos.

A través del Museo Memoria y Tolerancia, ella nos recuerda todos los días el doble rostro que puede llegar existir en los seres humanos: su fuerza destructiva a través del odio, el racismo y el genocidio; y su capacidad constructiva, mediante el diálogo, el respeto a las diferencias, el entendimiento y la fraternidad.

Como aquí se ha mencionado, Rodolfo Stavenhagen conoció, mejor que nadie, las dos caras de esta realidad.

Cuando su familia decidió abandonar Alemania, México los recibió con los brazos abiertos.

En esta tierra, él y su familia encontraron cobijo, esperanza y una nueva Patria.

Aquí Rodolfo Stavenhagen conoció y se enamoró de nuestra enorme riqueza multiétnica y pluricultural, lo que lo llevó a estudiar antropología social y sociología.

Como estudioso de la realidad indígena desarrolló una visión crítica de las propuestas que promovían el abandono de sus tradiciones y costumbres, y su integración a la cultura nacional.

En su obra y en su labor social destaca su firme defensa de los derechos de las comunidades indígenas a la tierra, a los recursos naturales y al desarrollo sostenible. Lo mismo que su incansable lucha en favor del respeto a su cultura, su organización social y sus formas de gobierno.

Como Relator Especial de Naciones Unidas en el tema indígena, enriqueció la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, documento esencial, como él mismo afirmaba, y cito textualmente: para fortalecer los derechos humanos en general y para repensar las relaciones entre los pueblos indígenas y los estados nacionales. Sobre todo, para combatir lo que él denominaba los mitos sobre el llamado problema indígena que nos acompañan desde hace medio milenio.

En México, los aportes del doctor Stavenhagen nos han inspirado a construir una política de Estado con la participación de los pueblos originarios.

Para que los más de 15 millones de indígenas de nuestro país puedan ejercer plenamente sus derechos, hemos puesto en marcha distintos programas, dirigidos a mejorar su calidad de vida y a generar mayores oportunidades.

Esta política incluye acciones para impulsar su educación y salud, para mejorar su infraestructura básica, lo mismo que para erradicar la pobreza de los 624 municipios indígenas que existen en el país.

Además, trabajamos para asegurar su derecho a la identidad, con la entrega de actas de nacimiento en su lengua, para facilitar su acceso a la justicia, con asesoría de abogados e intérpretes bilingües y para prevenir la violencia contra las mujeres.

Asimismo, impulsamos diversos programas para elevar la producción y comercialización de sus productos y artesanías con un enfoque de sustentabilidad.

En suma. El Gobierno de la República respalda a los pueblos originarios para mejorar sus ingresos y su calidad de vida, sin que pierdan su identidad cultural, ni poner en riesgo el patrimonio natural de la Nación.

Si bien hay avances en la atención de los pueblos indígenas, aún estamos lejos de la visión de desarrollo por la que luchó el doctor Rodolfo Stavenhagen.

Debemos redoblar esfuerzos para honrar sus enseñanzas y enaltecer su legado.

Al igual que en el tema indígena, sociedad y Gobierno todavía tenemos diversas asignaturas pendientes en materia de derechos humanos.

En esta Administración no volteamos la mirada ante los problemas. Al contrario. Somos los primeros en reconocerlos y en actuar para darles solución, con un enfoque incluyente, convocando al trabajo conjunto.

Tal es el caso de la desigualdad, la injusticia y la discriminación en que aún viven diversos grupos sociales o los hechos violatorios a los derechos humanos, que todavía lamentablemente se presentan.

Se trata de retos que debemos enfrentar con sentido de urgencia y con espíritu de unidad.

En particular, la inseguridad y la violencia han sido una amenaza para la integridad y dignidad de las personas, particularmente en ciertas zonas y ciudades del país.

Debemos reconocer que muchos de estos delitos tienen causas estructurales y que vienen de años atrás.

Para ofrecer una respuesta integral a estos delitos, trabajamos en estrecha coordinación con Legisladores, autoridades locales, organismos defensores de los derechos humanos, expertos y con la representación de la sociedad civil.

Gracias a ello, están en marcha varias acciones para mejorar las condiciones de seguridad y justicia de nuestro país.

También están en proceso legislativo diversas iniciativas de reforma y leyes, como las dos que presenté hace un año, para combatir la desaparición de personas y la tortura.

Igualmente, respaldamos la actualización del marco legal, que permita regular la actuación de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad interior.

Hoy reafirmo, ante ustedes, el compromiso indeclinable del Gobierno de la República con el respeto y la protección de los derechos humanos.

Seguiremos sumando esfuerzos en favor de la no discriminación, la inclusión, la igualdad de género, la legalidad y la tolerancia.

Hacia adelante, daremos prioridad al combate de la desaparición de personas, a la consolidación del mecanismo de protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas, y al fortalecimiento de las acciones para erradicar la violencia hacia las mujeres.

Para lograrlo, reforzaremos la articulación entre poderes y órdenes de Gobierno, porque también se necesita, y hay que decirlo de manera subrayada, una respuesta contundente desde el ámbito muy local.

Asimismo, continuaremos trabajando en estrecha colaboración con la sociedad civil, en un marco de transparencia y rendición de cuentas.

Señoras y señores:

Los derechos humanos son la agenda ética de la democracia.

Para reivindicar la causa de la dignidad humana se requiere la voluntad, el compromiso y la participación de todos.

Necesitamos profundizar el cambio cultural para transitar plenamente a una sociedad de derechos.

Y cuando hablo de un cambio cultural me refiero a concientizar en derechos humanos desde la más temprana edad, como lo hace justamente Sharon Zaga, a través del Museo Memoria y Tolerancia.

Una imagen que nos debe inspirar a seguir es la de esos miles de niños, niñas y adolescentes que semana tras semana aprenden valores e ideales en este Museo, que seguramente habrán de tocar y cambiar su vida.

Aún es mucho, y hay que decirlo, lo que nos falta por hacer.

Pero la convocatoria en esta fecha en la que honramos a quienes han dedicado su vida, precisamente, en favor de la causa, de la defensa y protección de los derechos humanos, es también una convocatoria a la unidad y a la corresponsabilidad, para poder garantizar los derechos fundamentales a toda la sociedad mexicana.

Felicidades, nuevamente, a familiares, a la esposa de nuestro homenajeado en este reconocimiento post mortem, a Elia Carmen; a sus hijas, a sus hijos presentes y algunos ausentes; a su familia por estar aquí presentes, por compartirnos en su intervención un pedacito, una parte anecdótica de lo que fue la vida de Rodolfo Stavenhagen, y que hoy aquí estamos honrando y celebrando.

Y haciéndolo este reconocimiento post mortem por una vida entregada a favor de la causa de los derechos Humanos.

Muchísimas gracias.

Y felicidades a todas y a todos ustedes.