Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Particularmente, quiero saludar a los Presidentes de las Mesas Directivas de la Cámara de Diputados, del Senado de la República.

Aquí está la representación de nuestro Congreso, que, seguro estoy, ha prestado gran atención a lo que aquí se ha dicho sobre lo que aún nos falta por hacer, para seguir modernizando nuestro sistema de justicia.

Quiero agradecer al señor Presidente de la Comisión de Tribunales Superior de Justicia, quien es además el anfitrión de este evento, y que me distingue mucho el poder estar aquí, en esta sede del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, o en una de las varias sedes que tiene en esta ciudad.

Saludo al señor Procurador General de la República, quien es, además, Presidente de la Conferencia de Procuradores de Justicia de todo el país.

Al señor Gobernador del Estado de Morelos y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Y agradezco que en este encuentro esté presente el señor General Secretario de la Defensa Nacional, el señor Almirante Secretario de Marina.

Y muy distinguidas personalidades del ámbito de procuración y de justicia de nuestro país.

Saludo con gran respeto a quienes son Fiscales y Procuradores de justicia de las distintas entidades federativas; y a quienes son Magistradas o Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia de las distintas entidades federativas.

A la representación de la sociedad civil, a quien me da mucho gusto, también, su presencia en este evento.

Señoras y señores:

Encuentros como éste, sin duda, permiten identificar coincidencias y alinear esfuerzos para avanzar en una misma dirección.

El objetivo, y aquí se ha dicho por todos quienes me han antecedido en el uso de la palabra, es que todo aquel ciudadano que reclame justicia, tenga certeza de que, al cruzar la puerta de una Procuraduría o Fiscalía, de un Juzgado o Tribunal, va a encontrar el respaldo que le garantiza la ley.

La justicia es un valor inherente al desarrollo armónico de toda sociedad.

Cuando la justicia está presente en la vida diaria de una Nación, las instituciones adquieren vigencia y, lo más importante, credibilidad.

Cuando la justicia protege los derechos, el futuro del país luce más promisorio, se detonan inversiones, se multiplican las oportunidades para crecer y modernizarnos.

Cuando hay justicia, las familias recuperan su calle y su colonia, y realizan sus actividades cotidianas en ambientes de mayor tranquilidad.

En cambio, cuando la justicia está ausente, se genera desconfianza e incertidumbre.

Sin duda, la seguridad y la justicia de los mexicanos es, hoy en día, el reto más importante de nuestra época, el que requiere la mayor atención, coordinación y capacidad, y profesionalismo, de las instituciones del Estado mexicano en todos los órdenes de atender esta asignatura.

Pocas cosas desgastan tanto a las instituciones y generan tanta indignación entre la sociedad como el sentimiento de impunidad.

A todos nos molesta y nos lastima el delito que no se denuncia por falta de confianza en las instituciones.

A todos nos ofende y nos enoja el delincuente que no recibe su castigo, incluso, habiendo sido capturado.

A todos nos agravia el quejoso, que no es orientado o atendido con profesionalismo y sensibilidad al realizar una denuncia o presentar una demanda.

La justicia es un deber de todos los días; es una obligación que involucra, por igual, a los tres poderes y órdenes de Gobierno. Cuando la justicia falla, hay que decirlo, fallamos todos.

Conscientes del gran reto que representa la procuración e impartición de justicia, desde el inicio de esta Administración hemos actuado con firmeza y determinación. Estamos combatiendo el delito con una visión integral, atacando las causas que lo originan desde la raíz.

Hemos reforzado la coordinación de esfuerzos entre distintos órdenes de Gobierno y hemos alentado y promovido la profesionalización de las instituciones, particularmente de procuración y de prevención de las que corren a cargo del Gobierno Federal.

Asimismo, en los últimos años hemos sido testigos de los cambios jurídicos e institucionales más trascendentales de las últimas décadas en materia penal, de amparo o de derechos humanos.

De igual forma, hemos propuesto cambios de fondo a la legislación para fortalecer y modernizar la justicia cotidiana, ésta que hemos señalado es distinta de la justicia penal, que para muchos pareciera fuera la única y donde eventualmente pudieran estar concentrados el mayor número de asuntos, cuando es exactamente lo contrario.

Es en la otra, la distinta de la penal, la civil, la mercantil, la familiar, la laboral, en donde se concentra el 90 por ciento de los asuntos en conflicto y que demandan, también, el que podamos modernizar el marco de actuación que tienen las instituciones del Estado mexicano.

Todo este paquete, y lo saben los representantes del Congreso hoy, aquí presentes, está en discusión, está en discusión en el Congreso para fortalecer estos mecanismos de nuestra justicia cotidiana, la que demanda todos los días en miles de asuntos, personas, familias o quienes eventualmente enfrentan un conflicto.

Dentro del conjunto de iniciativas en esta materia, he propuesto la homologación de los Consejos de la Judicatura, y que el nombramiento de Jueces y Magistrados sea por concurso de oposición y con base en sus méritos.

Esto, en parte, señor Presidente del Tribunal, responde, no a la pregunta que usted formuló y que usted mismo contestó, por eso ya no la vuelvo a hacer, pero sí responde, quizá, a una de las tantas inquietudes que usted planteó en su intervención.

Y una de ellas es justamente ésta, la que tiene que ver con fortalecimiento a la autonomía de los Tribunales Superiores de Justicia y a la forma en que se nombran y designan a los Magistrados de estos cuerpos colegiados.

Gracias a un esfuerzo conjunto, hoy contamos con nuevos ordenamientos jurídicos, que ponen al día nuestras instituciones de seguridad y de justicia.

Pero coincido con lo expuesto también por el Procurador General de la República, el tener un mejor modelo de justicia, el tener mejores leyes, el tener una infraestructura, que se ha venido construyendo y, sobre todo, acelerado la construcción en los últimos años, para la entrada en vigencia del nuevo Sistema de Justicia Penal Adversarial, no resuelve por sí mismo el tema y el reto que significa impartir justicia pronta y expedita, y sobre todo con una mayor transparencia.

Hay que decirlo: sí tenemos aquí, todavía mucho que hacer, mucho en qué trabajar, para asegurarnos que el marco jurídico moderno que establece un nuevo paradigma en materia penal, realmente se cumpla cabalmente y se respeten los derechos que precisamente prevé la propia Constitución.

Tal como lo ha señalado también el Gobernador del Estado de Morelos, en lo que presentó como un diagnóstico, prácticamente de lo que encontró en su estado, y que no dudaría fuese la realidad de muchas otras entidades federativas.

Por eso, hay que reconocer, hoy tenemos sin duda nuevas leyes, mejores leyes, que impulsan un nuevo modelo de justicia, pero ahora se trata de hacerlas vigentes y hacer que no se conviertan en letra muerta; sino, más bien, que se conviertan en una ley que sea realidad y de aplicación cotidiana para nuestra sociedad.

Si bien este nuevo modelo se logró en el plazo constitucional establecido, la medida de su éxito será su efectiva operación, reitero.

La palabra y la acción ahora la tienen ustedes: los Fiscales, Procuradores y juzgadores de México.

Ahora les corresponde trabajar en lo sustantivo: velar para que peritos y mediadores, policías de investigación y ministerios públicos tengan las herramientas y los conocimientos necesarios para cumplir con su deber.

Para que se establezcan, además, como aquí se ha señalado, también, criterios homologados en todo el territorio nacional, en donde podamos tener una justicia, efectiva, y por igual, en toda la geografía nacional; y, sobre todo, garantizando que todo ciudadano encuentre en las procuradurías y fiscalías un espacio de apoyo, de buen trato, eficacia y confiabilidad.

Convoco, de forma respetuosa, al Poder Judicial a redoblar esfuerzos, para que jueces y magistrados, secretarios y oficiales, continúen recibiendo la formación y la capacitación que requieren para aplicar los nuevos lineamientos en la materia.

Yo estoy seguro que encuentros como éste sirven para identificar fallas comunes; definir espacios de colaboración, para que la justicia en nuestro país sea más equitativa.

Estamos claros, pero también resueltos, de que en materia de procuración y de administración hay una asignatura aún pendiente.

No hemos aún logrado, realmente, el objetivo trazado, no sólo de ahora, sino de hace ya varias décadas de tener un país en condiciones de mayor paz y de mayor tranquilidad.

Se ha modernizado el marco legal, como aquí lo he señalado; se han renovado las instituciones para hacerse cargo, precisamente, de este gran reto, pero aún nos falta tarea por hacer.

Y en este espacio, quiero tributar un gran reconocimiento a nuestros soldados y marinos.

Y lo digo porque, ante lo expresado por el señor General Secretario de la Defensa Nacional, el día de ayer, más allá del contexto o de la descontextualización que hubiesen hecho de lo que él expresara, coincido plenamente con él.

Nuestros soldados y marinos están para cumplir con una misión: para preservar la seguridad interior, para cuidar de nuestra soberanía; y no necesariamente para hacerse cargo de tareas que, en estricto sentido, corresponden a las policías investigadoras y a las distintas procuradurías del país.

Por eso, aquí quiero tributar un gran reconocimiento, porque en tanto logramos, y éste es el compromiso que debemos asumir todos, y digo: todos, porque no está sólo en el ejercicio y en la tarea del Presidente de la República, lo está en el de los gobernadores, lo está en el de todos los poderes del Estado mexicano para que realmente podamos actualizar y modernizar la actuación, preparación, profesionalismo y fortalecimiento de las instituciones civiles encargadas de la seguridad pública.

En tanto logramos este propósito, quiero reconocer que, no obstante, no siendo la misión que tienen confiada, nuestras Fuerzas Armadas, con lealtad a la Patria, con sentido del deber y de gran institucionalidad, se han incorporado, han apoyado, y están, además, decididos a seguir haciéndolo para asegurar, en tanto logramos el objetivo de esta asignatura aún pendiente, el poder apoyar las labores de las instituciones de procuración y de la policía preventiva de nuestro país.

Gracias a nuestras Fuerzas Armadas porque han asumido, efectivamente, una tarea que en estricto sentido no les corresponde. Pero que esa que han asumido con lealtad a la patria es la que ha permitido que hoy tengamos, no obstante, la modernización en la que hemos venido trabajando, tengamos, sí, ciudades y regiones de nuestro país que han regresado a la paz y a la tranquilidad.

Señoras y señores:

Quiero concluir mi intervención convocándoles a que realmente asumamos, todos, un gran compromiso en esta asignatura pendiente, lo que tiene que ver con la procuración e impartición de justicia. Este esfuerzo nos convoca a todos.

He estado en distintos eventos, a los que he sido invitado, donde se reúnen procuradores fiscales, presidentes de Tribunales Superiores de Justicia, y lo que menos desearía es que se convirtieran en espacios en donde lo más sobresaliente fuera la parte retórica.

Aquí, de verdad, debemos asumir un compromiso para hacer de las definiciones, de los acuerdos, de la experiencia compartida, de las fallas que ustedes encuentran en la implementación del modelo de justicia penal y de los otros que eventualmente llegue a resolver favorablemente el Congreso en materia de justicia cotidiana, realmente todo ello permita seguir fortaleciendo las instituciones de procuración y de impartición de justicia, para bien de la justicia de la sociedad mexicana.

Hago votos porque así sea, y hago votos porque este encuentro haya servido a este propósito.

Muchísimas gracias.

Dicho lo anterior, y nuevamente le agradezco al Presidente del Tribunal Superior de Justicia la invitación para estar aquí, y más cuando ha señalado que éste es el segundo Presidente mexiquense que tiene ocasión de estar en alguna sede del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México, me resulta muy grato, le agradezco esta distinción, Presidente.

Y me resulta muy grato declarar clausurado el Encuentro Nacional de Procuración e Impartición de Justicia, repito, haciendo votos para que sus trabajos contribuyan a fortalecer la vigencia del Estado de Derecho en nuestro país, y esto en beneficio de nuestra sociedad.

Muchísimas gracias.