Muchísimas gracias, y muy buenas noches a todas y a todos los asistentes a este evento.

 

            Quiero saludar y agradecer la hospitalidad del señor Gobernador del Estado de Quintana Roo; de los Gobernadores de los estados vecinos de Yucatán y de Campeche.

 

            Saludar a las y los Ministros de los países de las Américas de Agricultura, que hoy se dan cita en este importante evento.

 

            Al Presidente de IICA.

 

            A los Presidentes de las Comisiones de Ganadería y de Agricultura del Senado de la República y de la Cámara de Diputados.

 

            A las y los Legisladores Federales del Senado de la República, de la Cámara de Diputados, que hoy aquí nos acompañan.

 

            Y a todas las Delegaciones de los 34 países que están presentes en este importante acto.

 

            En primer lugar, quiero extenderles la más cordial bienvenida a México.

 

            Desear que hagan de nuestro país y, particularmente de Quintana Roo y del Municipio de Solidaridad, en donde nos encontramos, su casa.

 

Que se sientan auténticamente en ese calor fraterno, cálido que México quiere dispensarles y donde desea que este encuentro realmente traiga acuerdos muy productivos, muy fecundos para las metas que aquí claramente se han definido y a las que habré de hacer referencia.

 

            Me da mucho gusto saludarles, con especial afecto y reconocimiento por llevar a cabo en México este encuentro, este doble encuentro: los países que integran o los Ministros de Agricultura y Ganadería de los 34 países de la Región de las Américas y, también, este encuentro de IICA, este espacio, esta organización que forma parte de la Organización de Estados Americanos, precisamente, que está creada para articular esfuerzos de los países del hemisferio para lograr la producción de más alimentos.

 

            Señoras y señores.

 

            Señores representantes de los medios de comunicación:

 

            Antes que nada, quiero agradecerles la comprensión por el cambio en la hora en la que habría de iniciar este evento.

 

Seguramente ya algunos de ustedes con hambre, para quienes suelen tener una cena más temprano.

 

            Estoy seguro que el Secretario de Agricultura ha dispuesto de lo necesario para poder cenar inmediatamente después del acto inaugural.

 

          Además, déjenme decirles que el Secretario de Agricultura, quien hace muy poco se ha inaugurado en esta nueva responsabilidad, después de haber concluido su gestión como Gobernador de una de las entidades federativas de nuestro país, qué mejor manera de hacer esta, prácticamente, inauguración del ejercicio de su responsabilidad, a semanas de haber asumido el cargo, que compartiendo este espacio de diálogo y de acercamiento con sus pares y sus homólogos de países hermanos. Él será el anfitrión de este encuentro.

 

            Una de las obligaciones básicas e irrenunciables del Estado es cuidar que su población tenga acceso a la alimentación.

 

           Hoy, la humanidad enfrenta un inmenso desafío: garantizar que haya alimentos suficientes y de calidad para ésta y las próximas generaciones.

 

            La Organización de las Naciones Unidas ha estimado que para el año 2050, la población mundial rondará los nueve mil 700 millones de personas, más allá de los nueve mil a los que refirió el Secretario de Agricultura; nueve mil 700 millones. Esa es la estimación.

 

Es decir, habrá dos mil 350 millones de personas más, esto es prácticamente un 24 por ciento adicional al número actual de habitantes en la tierra.

 

            Por su parte, la FAO calcula que para satisfacer la demanda total de productos agrícolas, la producción mundial deberá crecer, para entonces, entre un 60 y un 100 por ciento.

 

            El mayor desafío es que sólo entre diez y 20 por ciento de ese incremento será resultado de la disponibilidad de nuevas tierras para cultivo; es decir 80 por ciento de los nuevos requerimientos de alimentos deberá obtenerse a partir de una mayor productividad.

 

            Por eso, éste es un reto amplio, y la humanidad debe lograrlo, al tiempo que combate el cambio climático y la desigualdad social.

 

          Todo esto nos da una idea clara de la magnitud de los desafíos alimentarios que tenemos por delante y de los enormes esfuerzos regionales que deberemos desplegar por la seguridad alimentaria de América en las siguientes décadas.

 

            Por estas razones, es un honor que México sea sede de este Encuentro de Ministros de Las Américas, de Agricultura y de la 18ª Reunión Ordinaria de la Junta Interamericana de Agricultura.

 

            Desde hace 73 años, IICA ha sido un aliado del desarrollo agroalimentario y un decidido promotor del bienestar de la población rural.

 

Y es un orgullo que sea un compatriota quien dirija este instituto y que, además, México vaya a asumir la presidencia de la Junta Interamericana de Agricultura.

 

            Como región, tenemos la oportunidad histórica de elevar la productividad agroalimentaria de manera competitiva, incluyente y sustentable.

 

En la mayoría de los países aquí reunidos, nuestro campo ha estado marcado por profundos contrastes.

 

            Por un lado, son pocos los grandes productores con acceso a crédito, tecnología e insumos de primer nivel, que compiten con éxito en los mercados internacionales.

 

            Por el otro, hay una gran cantidad de pequeños productores, quienes por su tamaño y escala, básicamente orientan su actividad al autoconsumo.

 

Si bien existe esta dualidad en nuestro agro y a cada grupo de productores lo debemos respaldar de manera diferenciada, el común denominador es que ambos requieren de políticas públicas en favor de la productividad.

 

            Esto es, precisamente, lo que estamos haciendo en México: Estamos impulsando programas y acciones para elevar y democratizar la productividad del campo.

 

            Y quiero compartirles algunos ejemplos de manera muy sucinta.

 

Con el nuevo PROAGRO Productivo, los recursos ahora se otorgan a los productores a cambio de su compromiso de destinarlos a insumos y mejoras que permitan incrementar sus rendimientos.

 

            Además, reduce la desigualdad ya que favorece más a quien más lo necesita, es decir, los productores de menor escala.

 

Actualmente, el 98 por ciento de los productores inscritos en este programa acreditó el buen uso de los recursos otorgados en la adquisición de insumos estratégicos, principalmente fertilizantes y semillas mejoradas, mano de obra y otros trabajos de preparación de la tierra.

 

            Por su parte, mediante el Programa de Incentivos para la Producción de Maíz y Frijol, se promueve que los productores apliquen paquetes tecnológicos a sus cultivos, que incluyen desde implementos agrícolas y semilla mejorada, hasta insumos de nutrición vegetal y control fitosanitario.

 

            Estos incentivos han permitido incrementos en la productividad de hasta 200 por ciento en las pequeñas parcelas de un millón 200 mil productores, de 27 entidades en nuestro geografía nacional.

 

            Otro ejemplo de impulso a la productividad es la nueva política de acompañamiento técnico a los productores; mediante un modelo de extensionismo integral que los acompaña desde la siembra hasta la comercialización de los productos del campo.

 

            Asimismo, hemos promovido una mayor inversión en investigación y desarrollo en el sector agrícola, mediante el Programa de Innovación para el Desarrollo Tecnológico Aplicado.

 

            Con la creación de nueve centros Nacionales de Innovación y Transferencia Tecnológica, los productores locales pueden modernizar sus actividades productivas, incorporar nuevas tecnologías y agregar mayor valor a su trabajo.

 

            Estos son algunos de los ejemplos concretos de cómo México está trabajando para que todos sus productores agrícolas sean más competitivos y, sobre todo, obtengan mejores ingresos.

 

            Como país y como región, tenemos una gran oportunidad gracias a las nuevas tecnologías.

 

Los productores de hoy, de cualquier escala, cuentan con mayor acceso a información, técnicas e innovaciones que les permiten ser más productivos.

 

         El reto es asegurar que todas estas herramientas lleguen a un mayor número de agricultores, que cada vez sean más los pequeños productores que aprovechen los sistemas de riego tecnificado, las semillas mejoradas e información de mercados, entre otras.

 

            Si logramos aumentar la productividad en el campo, no sólo habrá mayor seguridad alimentaria, también se reducirá el impacto sobre el medio ambiente.

 

            Si logramos democratizar la productividad, no sólo potenciaremos el desarrollo regional, también habremos de reducir la pobreza y la desigualdad social.

 

            Muy distinguidas y distinguidos Ministras y Ministros de los países hermanos que hoy aquí se encuentran reunidos, en nuestro país.

 

            Señoras y señores:

 

            La productividad, como aquí se ha señalado, es la mejor vía para conducir al campo de las Américas hacia un mejor destino.

 

Con esta convicción, México renueva su compromiso con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, y con sus estados miembros.

 

Fortalezcamos al IICA para consolidarlo como un espacio de diálogo e intercambio de experiencias para hacer de él, el gran articulador de los esfuerzos hemisféricos para transformar el sector rural.

 

            En particular, México, como Presidente de su Consejo, trabajará con ustedes para que en nuestros campos se pueda cultivar mejor, que ésta es la misión: cultivar mejor, producir más y alimentar a todos.

 

            Esa es la visión que nos hemos propuesto para este Encuentro continental, y estoy seguro de que sumando la experiencia de los Ministros de Agricultura de las Américas, la podremos hacer realidad.

 

            Hago votos porque así sea, por el bien de la región, de los productores rurales y de todas nuestras poblaciones.

 

            Muchísimas gracias.

 

            Y dicho lo anterior, si me lo permiten, voy a proceder a la Declaratoria Inaugural de este encuentro, que permitirá que durante los siguientes dos días, de aquí al jueves, puedan ustedes dialogar ampliamente, compartir experiencias de éxito y, sobre todo, cumplir con la misión que aquí se ha trazado para este encuentro.

 

            Por eso me resulta muy grato declarar formalmente inaugurado hoy, 20 de octubre de 2015, el Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas y la 18ª Reunión Ordinaria de la Junta Interamericana de Agricultura del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

 

            Deseando que sus acuerdos contribuyan a lograr un campo más productivo, incluyente y sustentable de las Américas.

 

            Felicidades, y que haya en este encuentro una reunión productiva y de grandes alcances.

 

            Muchas gracias.

 

            Y bienvenidos todos a México.