Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos los asistentes a este evento, en el que entregamos la Presea Lázaro Cárdenas, justamente en el marco de estos 80 años del Instituto Politécnico Nacional.

Saludo a todas las autoridades educativas del Gobierno de la República, del propio Instituto, a su director, y demás autoridades educativas que hoy aquí nos acompañan.

A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, a quien le agradezco nos haga favor de acompañar.

Quiero saludar a muy distinguidas personalidades que hoy están aquí presentes con nosotros, a exdirectores del Instituto Politécnico Nacional.

A legisladores federales.

A integrantes de esta comunidad del Instituto Politécnico Nacional, entre quienes forman parte del mismo y quienes han estado formando alguna vez parte de esta comunidad.

A quienes representan a los alumnos que están hoy aquí, acompañándonos, y a quienes forman parte del área administrativa del propio instituto.

Particularmente, quiero saludar con enorme respeto, reconocimiento por su mérito profesional, a nuestros galardonados, quienes han recibido la Presea Lázaro Cárdenas por su esfuerzo, su dedicación, su empeño.

Porque llegar a este momento de entrega del reconocimiento parece simple, queda en este espacio. Pero llegar a él ha significado días, horas de estudio, dedicación y de preparación para sobresalir y merecer este galardón.

Nuevamente, mi saludo y mi felicitación a cada uno de ustedes.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

El Instituto Politécnico Nacional es un emblema del saber, la ciencia y la tecnología en nuestro país.

Desde su fundación, hace 80 años, el Poli, como le decimos con cariño, ha sido un auténtico motor del progreso nacional.

Pensar en el Politécnico es pensar en la esencia de nuestra democracia; es pensar en la igualdad e inclusión; es pensar en la educación y oportunidades para todos.

Generación tras generación, los politécnicos han aportado a la evolución de nuestro país. Y así lo demuestran sus más de 800 mil egresados, sus 18 galardones internacionales obtenidos, tan sólo el año pasado; así como sus más de mil 100 profesores, que forman parte del Sistema Nacional de Investigadores.

Referirnos al Politécnico es valorar y resaltar su innovación y liderazgo; su bien ganado prestigio educativo.

Hoy estamos reconociendo a sus integrantes más destacados y comprometidos. 

Me refiero a los alumnos de excelencia, a los docentes más sobresalientes, así como a los exdirectores y egresados distinguidos, que han sido galardonados con la Presea Lázaro Cárdenas. 

Al recibir el máximo reconocimiento que otorga esta distinguida comunidad, ustedes se convierten en ejemplo de esfuerzo, constancia y determinación. 

Los logros que han obtenido reflejan su talento, pero, sobre todo, confirman su decisión por ser los mejores. Confirman, como lo dice su decálogo, que son politécnicos por convicción.

Por ello, mi más amplio reconocimiento a cada uno de ustedes, que se constituye en un mexicano de ejemplo y de referencia para muchas generaciones y para todas y todos los jóvenes de nuestro país.

Nuevamente, mi mayor reconocimiento.

Por su historia y dimensión, por su impacto social y económico, el Politécnico Nacional, y hay que decirlo y subrayarlo, es un orgullo para todos los mexicanos.

Actualmente, ofrece 60 programas de licenciatura, 150 programas de posgrado, incluyendo 40 doctorados.

Cuenta, como aquí ya lo refiriera el titular de la SEP, con 100 unidades académicas, en 22 entidades federativas, y próximamente consolidará su presencia en estados como Guanajuato, Hidalgo y Zacatecas.

Atiende, que esto es verdaderamente significativo, a cerca de 180 mil alumnos en sus aulas, talleres, laboratorios y centros de investigación, de los cuales cuatro de cada 10 tienen una beca.

Hablar de una comunidad de 180 mil estudiantes puede representar o ser la población de muchas ciudades medias de nuestro país.

Además de sus logros en el ámbito académico, el Poli es un gran referente en materia deportiva y cultural; ahí está el emblemático equipo Águilas Blancas, un referente obligado del futbol americano en nuestro país.

El Politécnico ha sido pionero en México y en toda América Latina al fundar el Canal 11, una televisora pública, educativa y cultural.

Por todas estas razones, nos llenan de orgullo. El Gobierno de la República seguirá siendo un firme aliado de la comunidad académica.

Queremos que el Politécnico Nacional siga acompañando las grandes transformaciones nacionales.

Servir a México a través de la técnica fue la misión que se le encomendó hace 80 años, y esa es la misión que debe seguir asumiendo, el Politécnico, en este Siglo XXI.

Los cambios estructurales, que ya están en marcha en nuestro país, requieren de miles de nuevos profesionistas y especialistas.

Por ejemplo, necesitaremos de ingenieros en electricidad y geofísica, para el desarrollo y operación de los campos eólicos, solares o geotérmicos.

Con ello podremos cumplir el compromiso, que es la meta trazada en nuestra Legislación, en el 2024, de que al menos el 35 por ciento de nuestra electricidad provenga de fuentes renovables.

Necesitamos más médicos y enfermeras para cumplir nuestro compromiso de acercar los servicios de salud a todos los mexicanos.

En lo que va de esta Administración se han construido o modernizado más de dos mil unidades de salud y 400 hospitales, que demandan, por supuesto, profesionales de la salud.

La transformación de la infraestructura nacional demandará más arquitectos, físicos e ingenieros, que diseñen, proyecten y construyan las carreteras, puertos, aeropuertos y centrales hidroeléctricas que estamos construyendo o ampliando.

Desde aquí, expreso nuevamente mi reconocimiento a la mayoría de maestras y maestros, que están haciendo suyo el reto de la Reforma Educativa.

Yo recojo lo que Ingrid, en su exposición, nos compartiera: Somos un país que está en transformación, somos un país que reconoce sus rezagos; somos un país que reconoce dónde tiene que poner acento y mayor atención.

Y uno de esos temas es, precisamente, en la educación. Si queremos asegurar y garantizar que la niñez y juventud de hoy, de nuestro país, tengan un mejor futuro, pasa porque realmente pongamos al día nuestro modelo educativo.

Ese es el sentido que tiene la Reforma Educativa. No es otro, más que asegurar que haya calidad, una mayor calidad en la educación que reciben la niñez y juventud de México. Para eso estamos trabajando.

Por ello, quiero aquí expresar reconocimiento a todas las maestras y maestros que han hecho suya esta Reforma Educativa.

Que el modelo y la reforma no está diseñada y vale la pena aquí subrayarlo, para sancionar a las maestras o maestros; sino, más bien, está dirigida y está orientada a generar incentivos para que nuestros docentes se preparen y estén en una permanente capacitación, que les ponga en mejor condición de poder inculcar una mejor educación a la niñez de nuestro país.

Mi reconocimiento desde aquí, a todas las maestras y maestros de México, que son parte de este proceso transformador que, en materia educativa, nuestro país está llevando a cabo.

Ante estas nuevas realidades y desafíos, le corresponde a nuestros profesionistas, especialistas y humanistas, llevarnos al futuro.

A ustedes les toca encontrar las soluciones a los grandes retos que enfrentamos.

Queremos vivir en ambientes libres de contaminación, planificar mejor nuestras ciudades, adoptar estilos de vida más sanos y colocar a las personas en el centro de la innovación.

Aprovechen la valiosa oportunidad de estudiar e investigar; de formarse y trascender en una de las mejores instituciones educativas de México, en el Instituto Politécnico Nacional.

Aprendan de la sabiduría de sus maestros, nútranse con las experiencias de sus colegas; utilicen al máximo las instalaciones con las que cuentan, para prepararse, para superarse y romper sus propias marcas.

Recuerden siempre llevar en alto el gran orgullo de ser politécnico.

Señoras y señores:

Con valiosas e indiscutibles aportaciones al desarrollo del país, el Instituto Politécnico Nacional ha escrito una historia de éxito colectivo. Son 80 años de poner la técnica al servicio de la Patria.

Inventos recientes de vanguardia, y déjenme sólo mencionar tres, que a mí verdaderamente me sorprendieron: lluvia sólida, un gel químico para mantener hidratada la tierra; el foco purificador de aire, que combina la iluminación con el combate a contaminantes, o el factor de transferencia que fortalece el sistema inmunológico de las personas.

Son tres de los grandes aportes, por sólo mencionar de los muchos que han surgido precisamente en el Instituto Politécnico Nacional.

La historia de éxito de esta institución se muestra en sus campeones en importantes certámenes y olimpiadas de robótica, física, historia o matemáticas; y así lo hicieron los alumnos e investigadores que recientemente pusieron muy en alto el nombre de México en Alemania, en Brasil, en Estados Unidos o Rumania.

Son estos resultados contundentes y aportaciones valiosas, los que sustentan el gran orgullo politécnico.

Un orgullo que se porta en los colores guinda y blanco; un orgullo que siente y se vibra cuando se entona el Huelum; un orgullo que se lleva con dignidad a lo largo de la vida.

Señor Director del Politécnico:

Tiene usted razón, para mí estar hoy ante esta representación de la comunidad politécnica es evocar, en lo familiar, el recuerdo de mi señor padre, él fue orgullosamente un egresado del ESIME, y cada vez que me reúno con esta comunidad es tener presente a mi padre en la memoria y en la imagen de lo que él me inculcó, siendo orgullosamente un egresado de esta institución.

Quiero finalmente decirles que, al expresar mi reconocimiento a esta comunidad politécnica, quiero reiterar que el Gobierno de la República es y seguirá siendo absolutamente respetuoso de la vida interna y de la autogestión que tiene el Instituto Politécnico Nacional.

México cree y confía en su juventud. El país se la juega con su ímpetu y sus deseos de mejorarlo todo.

Esperamos mucho de ustedes, es cierto. Pero ustedes, politécnicos, son la esperanza de un futuro mejor, de un México a la altura de sus propias expectativas.

Gracias.

Hoy, me decía hace un momento alguno de los galardonados: muchas gracias por el tiempo que hoy nos dispensa para estar con nosotros y entregarnos este reconocimiento.

Yo les digo: Soy yo quien agradece la oportunidad que me dan, a su amigo y aliado, el Presidente de la República, de estar con ustedes, de entregar estos reconocimientos a alumnos, profesores sobresalientes en distintas asignaturas y, sobre todo, de poder reunirme con esta representación de la comunidad politécnica nacional, esta gran institución, que es orgullo de todo México.

Muchísimas gracias.