Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Gobernador del Estado de México: muchas gracias por su hospitalidad y por su anfitrionía.

Señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Señoras y señores integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Titulares de los Poderes del Estado de México. 

Señoras y señores Legisladores Federales y locales.

Servidores públicos de los diferentes órdenes de Gobierno.

Integrantes del Gabinete del Gobierno del Estado de México. 

Integrantes del Ayuntamiento de Ecatepec.

Y particularmente, saludo con respeto y con especial afecto a toda la representación, hoy aquí reunida, de la sociedad de Ecatepec que nos acompaña en esta ceremonia.

Es un gusto estar con ustedes.

Siempre será motivo, déjeme decirles, de gran alegría y de enorme satisfacción regresar a mi estado. Y más en esta ocasión, en esta fecha en la que conmemoramos y, guardamos y honramos la memoria de José María Morelos a 200 años de su muerte, ocurrida justamente aquí, en Ecatepec.

Les saludo nuevamente con afecto.

Gracias a los representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

José María Morelos y Pavón es uno de los más grandes héroes de la historia de México. Es un libertador que recordamos con gran respeto y admiración, especialmente durante este año.

México ha dedicado a Morelos, este año que concluye; un homenaje reflexivo y profundo para las nuevas generaciones y para que conozcan mejor la originalidad política y la trascendencia de sus ideas.

En efecto, para el Gobierno de la República, 2015 ha sido el año del Generalísimo José María Morelos y Pavón.

Hemos celebrado el 250 Aniversario de su Natalicio y hoy, justamente, conmemoramos 200 años de su máximo sacrificio.

Morelos fue el primero en intuir la existencia de una Nación distinta. Fue él quien imaginó el México libre y el fin de la Nueva España. Y al hacerlo, cambió también nuestra historia. Nació el México independiente.

Efectivamente, Morelos no sólo soñó con la independencia de nuestra Patria frente al Imperio español.

Morelos vislumbró una nueva Nación y estuvo dispuesto a ofrendar la vida por ella.

Su lucha fue inspirada por los más elevados valores, los valores de soberanía y libertad, de justicia e igualdad.

Determinado a lograr la libertad de la América Mexicana salió de Carácuaro con sólo 25 hombres para realizar una de las más grandes gestas de nuestra historia patria.

Muy pronto, le siguieron hombres patriotas y valientes quienes compartían su mismo espíritu libertario; hombres de la talla de Galeana y los Bravo, de Mariano Matamoros y de jóvenes que habrían de brillar con luz propia como fueron Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria.

Con ellos, Morelos triunfó en memorables batallas, tomó poblaciones y ciudades importantes, como Chilpancingo, Cuautla, Tehuacán, Orizaba, Oaxaca y Acapulco, expandiendo así la llama de la libertad.

Morelos, sin duda, fue uno de los más grandes estrategas militares de su tiempo, pero su verdadera grandeza radica en que convirtió sus valores en principios legales e institucionales, que hoy son fundamento de nuestra Nación libre e independiente.

Morelos sabía que la verdadera victoria estaría en el terreno de las ideas y de los principios, por ello, en 1813 convocó a un Congreso en la Ciudad de Chilpancingo y le entregó Los Sentimientos de la Nación, es decir, los principios fundamentales sobre los que debía cimentarse la nueva Nación.

En Los Sentimientos, Morelos plasmó su grandeza, su generosidad y su visión de estadista al proclamar la libertad e independencia de América; que la soberanía emana del pueblo; el principio de división de Poderes; que las leyes moderen la opulencia y la indigencia; que las leyes generales comprenden a todos y; la proscripción de la esclavitud, entre otros.

Gracias a los trabajos del Congreso de Chilpancingo, fue posible redactar y concretar en octubre de 1814, la primera Constitución reconocida de México, la Constitución de Apatzingán.

Nuestra Carta Magna también planteó principios de vanguardia para aquel tiempo, como el establecimiento de la ciudadanía y su derecho a constituir el Gobierno que más le convenga; el derecho al sufragio; la felicidad del pueblo basada en la igualdad, la seguridad, la propiedad y la libertad; la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario; la libertad de trabajo; la promoción de la instrucción; la libertad de manifestar las opiniones y; el establecimiento del Supremo Tribunal de Justicia, que es la base de nuestro actual Poder Judicial.

Por su espíritu humanista y de avanzada, los ideales y valores de Morelos, rápidamente se propagaron por la Nueva España a través de la imprenta y la difusión de la nueva Constitución.

La amplia aceptación de estas nuevas ideas provocó que el entonces Virrey Calleja mandara a quemar este documento fundacional en la Plaza Mayor, y arreciara la persecución contra el Congreso y los Insurgentes.

Poniendo en riesgo su propia vida, Morelos escoltó al Congreso para ponerlo a salvo, tratando de llevarlo a Uruapan a Tehuacán. Sin embargo, en Temalaca fue alcanzado por los realistas.

Morelos fue hecho prisionero y ahí comenzó su martirio. Fue llevado al edificio de la Inquisición, en la Ciudad de México, y ahí fue juzgado. Luego se le recluyó en la fortaleza de la Ciudadela, hasta que el 20 de diciembre de 1815, Calleja decidió su muerte.

Así, un día como hoy de hace 200 años el Generalísimo fue sacado por la mañana de la Ciudadela y trasladado rumbo al Norte. El trayecto concluyó aquí, en el entonces San Cristóbal Ecatepec. Aquí sucumbió Morelos. Aquí se inmortalizó el héroe nacional.

Su obra, su ejemplo y sus ideales han trascendido el tiempo y hoy siguen presentes entre los mexicanos.

Hoy, México es un país libre e independiente. Es una República dueña de su propio destino como la vislumbró Morelos.

Somos una Nación de instituciones, con una efectiva división de Poderes y cuya soberanía radica, esencial y originariamente, en el pueblo.

Somos una democracia, en donde diariamente construimos ciudadanía, con mujeres y hombres que ejercen sus libertades y derechos.

Somos una sociedad que cree en la equidad, en la justicia, en la educación de nuestros jóvenes, tal como lo deseo Morelos.

Coincidimos, como se plasmó en la Constitución de Apatzingán, en que la igualdad, la seguridad, la propiedad y la libertad son esenciales para la felicidad y la realización de las personas.

Así, las leyes y las instituciones de la República Mexicana representan hoy el triunfo de Morelos a través de los siglos.

Señoras y señores:

Morelos creyó, luchó y murió por un país libre, por una Nación de leyes e instituciones.

A dos siglos de distancia su ideario tiene plena vigencia y su ejemplo, es inspiración para la Administración que tengo el alto honor de encabezar.

Siguiendo el gran legado de Morelos los mexicanos de hoy estamos impulsando un México en paz, un México de derechos, leyes e instituciones.

Estamos construyendo ciudadanía, por eso hoy hemos ampliado los derechos humanos reconocidos por nuestra Constitución y trabajamos para protegerlos y garantizarlos.

Buscamos consolidar una Nación más justa, por eso estamos modernizando la justicia penal e impulsando la justicia cotidiana, para que todo aquel que lo requiera, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda.

Para lograr un México incluyente estamos derribando los obstáculos y barreras que impiden a los jóvenes, a las mujeres y a cualquier mexicano alcanzar sus metas y escribir su propia historia de éxito.

Estamos quitando todo aquello que limita el potencial de los mexicanos para salir adelante en la vida sin importar su origen étnico, género, edad, discapacidad, condición social o de salud, religión, opiniones, preferencias sexuales o estado civil.

Trabajamos para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y el hambre, y hacer de México un país más equitativo e igualitario.

Abatir la desigualdad es uno de los mayores retos que enfrentan México y el mundo en este inicio del Siglo XXI.

Frente a este desafío, el compromiso social de Morelos debe ser guía y ruta para las democracias de nuestro tiempo.

Creemos que la verdadera emancipación, que la auténtica libertad, radica en lograr que cada mexicano pueda ejercer, plenamente, sus derechos y que a partir de ellos decida su porvenir.

Morelos creyó en el poder transformador de la instrucción, como hoy nosotros creemos en un México con educación de calidad.

Él quiso que el hijo del labrador tuviera la misma educación que el hijo del más rico hacendado. Este ideal sigue vigente. Por ello, estamos avanzando con pasos firmes para transformar, positivamente, la educación que se imparte en el país.

Así como la Constitución de Apatzingán estableció la libertad de trabajo, hoy nosotros estamos impulsando un México próspero que genere opciones laborales y profesionales para que toda mujer u hombre, pueda aprovechar sus conocimientos y sus talentos.

Por todo ello, insisto, el Siervo de la Nación es una inspiración, permanente, que nutre nuestras convicciones y orienta nuestras acciones.

Morelos es guía e inspiración del México que entre todos estamos construyendo.

Señor Gobernador del Banco de México, a quien omití saludar al inicio de mi intervención: muchas gracias, por honrarnos hoy, aquí, con su presencia.

Estamos frente a dos Gobernadores. Sería el Gobernador del  Banco de México. Uno, el del Estado de México, electo constitucionalmente, y quien podría ser el único Gobernador, prácticamente, pluripartidista o más bien sin partido, pero que sirve desde el Banco de México a mantener la estabilidad de nuestro país

Le agradezco su presencia. Le agradezco el gesto, que hoy  tiene de entregar y de poner en circulación esta moneda conmemorativa de 200 años del fallecimiento del Generalísimo José María Morelos y Pavón.

Que sea esto testimonio de honrar la memoria de quien, repito, sigue siendo guía e inspiración para alcanzar y lograr el México de libertades, de igualdad y de oportunidades que queremos para toda la sociedad mexicana.

Muchas gracias.

Y felicidades, con motivo de estas fiestas decembrina

Lo mejor para el año 2016.