Muy buenas tardes a todas y a todos.

 

            En primer lugar, quiero dirigirme a todas las mujeres que nos acompañan en este acto, particularmente a quienes encabezan esfuerzos desde el ámbito privado, a través de distintas organizaciones de distintas luchas y causas que enarbolan, precisamente, para ir logrando una sociedad cada vez más igualitaria, con absoluto respeto a los derechos humanos, a la no discriminación y que están en distintos foros, en distintos frentes en favor de estas causas.

 

            Saludo, de igual manera, a todas las mujeres que desde el ámbito público, sea en el gobierno, sea en el trabajo legislativo, también acompañan estos esfuerzos y hoy están presentes en este acto.

 

            Junto con ustedes, están aquí distintas autoridades, representantes de organismos internacionales: OIT, Naciones Unidas; el Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; integrantes del Gabinete del Gobierno de la República; dirigentes de organizaciones empresariales; de organismos sindicales, que están, precisamente, en la presentación de esta Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación.

 

            Señores representantes de los medios de comunicación.

 

            Señoras y señores:

 

            Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Así lo establece el Artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

            La igualdad y la no discriminación son condiciones, indispensables, para el desarrollo individual. Son valores fundamentales para construir sociedades democráticas, como lo es la nuestra, cada día más consolidada, justas e incluyentes.

 

            Por eso, hoy, reafirmo el compromiso del Gobierno de la República con el desarrollo integral de todas las personas sin importar, como lo mandata nuestra Constitución, su origen étnico o nacional, género, edad, discapacidades, condiciones sociales, salud, religión, preferencias sexuales o estado civil.

 

            Precisamente, uno de los ámbitos más importantes en los que debemos asegurar condiciones de igualdad es en el mercado laboral.

 

El trabajo digno y socialmente útil, no sólo es un derecho constitucional, es un factor decisivo para la realización personal y la calidad de vida de las familias.

 

Además de ser una fuente de ingreso, un empleo permite que mujeres y hombres aporten su talento, vivan su pasión y contribuyan al progreso del país.

 

Por eso es tan importante garantizar la igualdad laboral, así como la no discriminación en los centros de trabajo.

 

            Lamentablemente, hay que decirlo y hay que reconocerlo, todavía hay mexicanas y mexicanos que enfrentan barreras inaceptables para ejercer plenamente su derecho al empleo digno.

 

           Me refiero a personas con discapacidad, a adultos mayores o indígenas, que conforman un valioso capital humano, que no estamos aprovechando como país y, sobre todo, estamos limitando y frustrando la capacidad y oportunidad de realización de muchas y muchos mexicanos.

 

            Lo mismo ocurre con el enorme potencial de las mujeres. 

 

            Como vimos en el video, su tasa de participación económica es, en nuestro país, aproximadamente de un 43 por ciento; es decir, sólo cuatro de cada 10 mexicanas en edad de trabajar tienen actualmente un empleo.

 

            Esta proporción se encuentra por debajo de otros países, que son referentes, sin duda, de mayor avance y logro en esta asignatura: Chile, con un 56 por ciento; Colombia, con un 63 por ciento; o Estados Unidos, con un 68 por ciento.

 

            Más aún. Aquellas que sí logran incorporarse al mercado laboral, enfrentan retos adicionales, como la discriminación salarial; es decir, ganan menos por el trabajo igual que realizan, por ejemplo con hombres; una desmedida carga de trabajo no remunerado e, incluso, acoso sexual.

 

            Para que México pueda crecer con mayor dinamismo y equidad, es necesario aprovechar la energía, el talento y el trabajo de todas y todos los mexicanos.

 

            En esa dirección, el Gobierno de la República ha sumado esfuerzos con Legisladores, autoridades locales, organizaciones de la sociedad civil y expertos, a fin de consolidar un andamiaje legal e institucional en favor de la igualdad.

 

            Gracias a esta labor corresponsable, hoy, contamos con diversas leyes, programas y políticas públicas en materia de no discriminación, igualad de oportunidades y de trato, así como de respeto a la diversidad.

 

            En este marco, se inscriben, y habré de citar sólo algunos ejemplos:

 

            La Reforma Laboral, en primer lugar. Con medidas específicas para promover el acceso de las mujeres y personas con discapacidad a un empleo.

 

            La Reforma Político-Electoral, que estableció la paridad de género en el registro de candidaturas a Legisladores Federales y Locales.

 

            La adopción de la perspectiva de género, como estrategia transversal del Plan Nacional de Desarrollo; el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres; el Programa Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad.

 

            Hoy damos un paso más con la nueva Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, que promueve el respeto y la inclusión de los grupos vulnerables, al tiempo que facilita el acceso de más mujeres al mercado de trabajo.

 

            El objetivo de este novedoso instrumento es que los centros laborales del país hagan suyas las mejores prácticas internacionales en materia de igualdad y prevención de actos discriminatorios.

 

Por ejemplo, se busca que a igual trabajo corresponda igual salario para mujeres y hombres, protege los derechos de las madres, promueve la licencia de paternidad e incentiva la flexibilidad de horarios para facilitar la convivencia familiar.

 

            Este ordenamiento, además orienta y brinda certidumbre a los empleadores, ya que está en sintonía con el marco legal vigente y con los convenios internacionales, suscritos por nuestro país, en materia de igualdad y no discriminación.

 

            Esta Norma también incorpora los compromisos recientemente adquiridos por México ante Naciones Unidas al suscribir la Agenda 20-30 para el desarrollo sostenible.

 

            A partir de la adopción voluntaria de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, los centros de trabajo podrán enriquecer la vida de sus colaboradores, creando entornos propicios para el respeto, la inclusión y la productividad.

 

            Por estas razones es que invito a empresas e instituciones públicas a que sean ejemplo de responsabilidad social, y adopten y pongan en práctica los elevados estándares laborales que promueve esta Norma.

 

            Estoy seguro de que en la medida en que más centros de trabajo se certifiquen y hagan suyo este modelo de igualdad, transitaremos hacia una sociedad más justa y más próspera.

 

            Señoras y señores:

 

            Nuestra generación debe hacer del respeto a la diversidad, de la inclusión económica y social, y de la igualdad de oportunidades y de trato, un deber ciudadano, un compromiso moral y una obligación ética.

 

            Debemos hacer de la pluralidad un factor de progreso; de la diversidad, una fuente de riqueza; y de la igualdad una oportunidad.

 

            Quienes me han antecedido en el uso de la palabra, y lo pude comentar muy en corto con quienes estaban cerca de mí, mujeres representando a instituciones, a Eulalia, que ha participado y que está en una institución financiera, que ha adoptado esta norma, o que ahora adopta esta norma, pero que ha adoptado las mejores prácticas desde hace 10 años, como ella no los refirió.

 

            Y Mercedes, que está a mi derecha, representando a una organización, precisamente que promueve el trabajo, que está la vinculación del mercado laboral, y donde está buscando que centros laborales de trabajo adopten las mejores prácticas.

 

            Quienes me han antecedido, incluso, el Secretario del Trabajo con la cita que ha hecho de Adolfo López Mateos, quien dijera, efectivamente: los hombres pasan y las obras quedan, las instituciones entre ellas.

 

            Pero lo que hay que reconocer es que lo dicho por quienes me han antecedido, hay un compromiso creciente y cada vez más extendido porque nuestra sociedad adopte los mejores modelos, para tener una sociedad plena de derechos.

 

            Y que no bastan las normas, no son suficientes las leyes, los nuevos marcos legales, incluso, la Norma que hoy estamos adoptando y que hoy estamos emitiendo.

 

            Se trata, más bien, de que nuestra sociedad haga suyos estos principios, estas actitudes; adopte estos modelos y los practique todos los días.

 

            Para el Gobierno de la República, sin duda, representa la emisión de esta Norma, también, un compromiso y una voluntad política firme para que el Gobierno, asimismo, adopte la Norma, y cada día más espacios, dentro del ámbito público, hagan suya esta Norma, y realmente aseguren condiciones de igualdad de derechos laborales y no discriminación. Lo mismo deseamos ocurra en el ámbito privado.

 

            Pero lo que es un hecho y, a final de cuentas, de eso es de lo que se trata y por lo que estamos trabajando.

 

Como Gobierno, los gobiernos locales, aquí está el Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Gobernador del Estado de México y representante de todos los Gobernadores de las entidades federativas.

 

            Se trata de que como sociedad, Gobierno y sociedad, avancemos juntos en la adopción de estos modelos.

 

En este frente que está en favor de la igualdad laboral y la no discriminación; en otros en favor del respeto a los derechos humanos; en todo aquello que nos permita lograr una sociedad plena de derechos, incluyente, no discriminatoria, y que eso asegure una mayor igualdad y oportunidad para todas y todos los mexicanos.

 

            En esto, insisto, no sólo se trata de tener nuevas normas y nuevas leyes.

 

Se trata de asumir nuevas actitudes y un compromiso firme reiterado, particularmente lo es de quienes estamos en la responsabilidad pública, pero lo es de todas y todos como integrantes de esta sociedad.

 

            Estamos adoptando estos modelos, estos principios y estos valores, no sólo porque sean los que han adoptado sociedades más avanzadas y más desarrolladas, sino porque, sin duda, es parte de la evolución social que ha tenido la humanidad y que, en consecuencia, nos ocupa realmente estar en sintonía e incluso dar pasos hacia adelante, precisamente, para que la nuestra, la sociedad mexicana sea como tal reconocida, precisamente, por generar conductas, actitudes, normas y principios que garanticen pleno respeto a los derechos humanos, a la igualdad en los mercados laborales y a la no discriminación.

 

            Por eso, ocasión ésta también para reconocer el trabajo incansable que distintas organizaciones de la sociedad civil, mujeres y hombres, haciendo suyas estas causas, hacen esta sinergia, concluyen; o, más bien, convergen en este esfuerzo colectivo por ir modelando, porque eso es lo que estamos haciendo, modelando y plasmando la sociedad que queremos como mexicanos.

 

            Hago votos porque la emisión de esta norma, hoy no vinculatoria, pero que, sin duda, una norma que promueve valores, que promueve la igualdad laboral y no discriminación, hago votos porque estos esfuerzos contribuyan de forma decidida a lograr la sociedad plena de derechos que queremos como mexicanos.

 

            Muchísimas gracias.