Muchas gracias.

Y muy buenas tardes a todas y a todos quienes están presentes en esta sesión abierta de este Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.

Quiero agradecer, de manera muy señalada, la presencia de quienes están aquí presentes, pero de manera muy particular, de todas las mujeres.

De todas las mujeres que participan en distintos ámbitos de la vida nacional, lo mismo que en el ámbito público, como titulares de órganos autónomos, titulares de distintos Poderes de la Unión, o como integrantes de diferentes organizaciones de la sociedad civil, o como ciudadanas.

Gracias por acompañarnos en este acto.

Y, también, a quienes representan a distintos organismos autónomos y a poderes de nuestro país.

A Gobernadores que hoy, aquí, nos acompañan.

A Legisladores Federales, locales.

A todos quienes están aquí presentes, y les saludo con mi mayor respeto, agradecimiento por su presencia y por la oportunidad de encontrarme hoy aquí, con ustedes, en esta Sesión pública de este Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.

Antes de hacer algunos breves comentarios, porque lo que hemos escuchado ya en quienes me han antecedido en el uso de la palabra, creo que deja de manifiesto la relevancia y trascendencia que tiene para nuestro país y para sus gobiernos, el lograr y acelerar el paso para realmente concretar la igualdad entre mujeres y hombres.

En una lucha histórica, en una lucha de años, que hoy hemos apreciado avances y que habré hacer referencia a los mismos, pero también reconocemos que aún nos falta mucho más por lograr.

Pero que sí es posible si logramos poner el compromiso y la voluntad política por delante, para impulsar los cambios, las transformaciones, y lograr un México de mayor igualdad entre mujeres y hombres.

Pero antes de hacer referencia a ello, no puedo omitir lo que durante el fin de semana aconteció en diferentes partes de nuestro país, y me refiero al Huracán Earl, y a esta Tormenta Tropical que está cobrando fuerza, Javier, en el Pacífico de nuestro país.

Quisiera, en primer lugar, expresar desde aquí mi mayor solidaridad para con las familias que lamentablemente perdieran a un ser querido, porque ha habido decesos en distintas entidades federativas, a partir de estas intensas lluvias que se han registrado en diferentes partes de la geografía nacional.

Desde que se previno este evento, alertamos a la población, se instalaron los albergues correspondientes; se tomaron acciones en estricta y cercana coordinación con las autoridades locales de las diferentes entidades, en donde se presentó este fenómeno natural.

He instruido, particularmente al Secretario de Gobernación, al Secretario de Desarrollo Social, a la Secretaria de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, para que, como ya lo han venido haciendo, mantengan una gran coordinación con los gobiernos locales, cuyos titulares he tenido oportunidad de hablar y tener conversación con algunos de ellos, a efecto de realmente brindar el mayor apoyo, no sólo a las familias que lamentablemente perdieron a un ser querido, sino para la población que tuvo daños, devastación, que perdió su patrimonio, que perdió su casa.

Y en donde de inmediato se han tomado acciones para levantar los censos correspondientes en regiones, hay que decir, dispersas dentro de la geografía de cada entidad, para que la población reciba el apoyo y la ayuda correspondiente.

Vaya, desde aquí, y quede constancia de todo el esfuerzo que está realizando el Gobierno de la República, junto con los gobiernos estatales y municipales, para hacerle frente a la devastación que han causado las lluvias intensas de este fin de semana, y las que eventualmente se presenten en los próximos días y los que estaremos monitoreando de manera muy cercana.

Hago un llamado a la población civil para que esté muy pendiente de las alertas que los mecanismos de Protección Civil estén haciendo para que la población quede a buen resguardo y pueda tomar providencias necesarias para enfrentar estos fenómenos naturales.

En segundo lugar, quiero abordar el tema que hoy nos convoca, que es precisamente el de la igualdad entre mujeres y hombres.

Y quiero, de manera muy señalada, agradecer la participación de quienes han hablado antes de un servidor, porque lo mismo que organismos autónomos, como es la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, comprometida precisamente por velar, porque haya respeto a la condición humana de mujeres y hombres en nuestro país, lo mismo que de organismos internacionales que están aquí representados, desde la representante de Naciones Unidas, Rebeca Grynspan, OCDE, que han dado cifras, diagnóstico y que han dejado en claro los parámetros que en países de mayor desarrollo y de otros clubes, por así decirlo, de países en los que México participa, los estándares que se viven en términos de igualdad entre mujeres y hombres son de una brecha grande y distante con respecto a lo que tiene nuestro país.

Pero, al mismo tiempo, han ustedes dejado aquí señalado que México es un país que está comprometido y que ha logrado avances; que si bien, repito, le falta aún metas por alcanzar, sin duda, hemos avanzado.

Y esto habrá que dejarlo muy en claro, y a ello quiero referirme en mi reflexión más más amplia sobre lo que hoy nos convoca.

Quiero agradecerle a Diana Guadalupe su testimonio que nos ha compartido, emotivo y conmovedor, porque el testimonio de Diana Guadalupe, el que ella en lo personal ha vivido, sin duda, está multiplicado en muchos otros casos en nuestro país.

Muchas otras mujeres, jovencitas, niñas, pasan por experiencias muy parecidas o quizá similares a las que Diana Guadalupe nos ha compartido, y que para fortuna ha encontrado, a partir de su entereza personal, de su gran disposición y determinación, ha encontrado y se ha servido de los varios apoyos que gobiernos ponen a disposición para poder crecer, para poder tener mayor realización personal y para trazarse un camino para crecer y tener oportunidad de desarrollo personal y familiar.

Hoy estamos aquí, ante este tema que nos convoca, que es el de la igualdad entre mujeres y hombres.

Y lo primero que tenemos que decir o yo quisiera compartir en reflexión, es reconocer lo que como país tenemos y hemos avanzando, porque no partimos de cero.

Y el hecho de que estemos hoy en esta sesión abierta por eso así, tan numerosa, por eso este espacio abierto a los medios de comunicación, porque es la primera sesión pública que se hace de este Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.

Y cuál es la relevancia. Porque para quienes nos observan a través de los medios de comunicación, pudieran preguntarse: y cuál es el sentido de estar hoy, aquí, reunidos.

Lo primero, es dejar aquí acreditada la voluntad, la tarea y el compromiso de todos los niveles de Gobierno y de las distintas entidades públicas, organismos autónomos y otros poderes, o realmente participar y ser coparticipes, junto con la sociedad civil, de lograr este gran objetivo: igualdad entre mujeres y hombres.

Y que esto no es sólo un evento público más. De él surgen determinaciones, surgen objetivos y surge la determinación y el compromiso para que cada área de Gobierno y órganos participantes de la Administración Pública, podamos cumplir y, con ello, avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres.

Gabriela Ramos, de la OCDE, decía y lo mismo Rebeca, no basta con tener un buen marco legal; no basta con tener buenas leyes.

Nuestro país, y aquí ha quedado constancia de ello, tiene un buen andamiaje legal; ha construido buenas leyes para cuidar, proteger y preservar la igualdad entre mujeres y hombres.

Pero, a partir de ello, ahora habrá que cumplirlas.

Tenemos que lograr la vigencia plena, la materialización en la vida nacional de lo que determina y mandata nuestra legislación.

La ley por sí misma no cambia la realidad. Lo que realmente hace posible un cambio de nuestra realidad es la aplicación de la norma y el que todos, Gobierno y sociedad, la asumamos plenamente.

Y dejemos sólo de señalar o dejar que en unos esté la responsabilidad de tal propósito. Lo está en todos.

Los avances que nuestro país tiene y registra en términos de igualdad entre mujeres y hombres, no son sólo gracias a las buenas leyes, ni sólo a los esfuerzos gubernamentales.

Hoy los resultados que tenemos y que se han compartido, es gracias a los logros que todos hemos alcanzado.

Y hoy, en consecuencia, para arribar a nuevos logros y a mejores condiciones es fundamental que todos vayamos en favor de estos propósitos.

De manera sencilla, enlisto aquí algunos de los avances que hemos tenido en años recientes en esta materia, y creo que el video nos ha mostrado de manera muy puntual.

La Reforma Político-Electoral, que da empoderamiento a la mujer, obliga a los partidos políticos a presentar candidaturas en la mitad de ellas de mujeres a cargos de diputadas, tanto en los órdenes locales, estatales, como en el orden Federal.

La Norma Mexicana de Igualdad Laboral y No Discriminación promueve inclusión laboral, igualdad salarial y oportunidades de contratación.

Se han creado centros específicos de justicia para las mujeres ya en 21 entidades federativas; hay 29 centros de justicia que están dedicados, están construidos a ex profeso y sirven a las mujeres.

El Programa de Escuelas de Tiempo Completo que, sin duda, brinda una gran ayuda a las mujeres, y muchas de ellas sostén único en sus hogares para que, a través de las Escuelas de Tiempo Completo, puedan tener donde descargar parte de esa responsabilidad en el cuidado de sus hijos; y, además, en la oportunidad de que ahí hagan su alimentación de forma cotidiana.

Pusimos en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que aquí ya se ha referido; algo muy importante que no se ha dicho, se han construido 182 mil Cuartos Rosa.

Y volteó a ver a Rosario, porque ella ha sido una gran promotora e impulsora de este esfuerzo. Los Cuartos Rosa, así se denominaron en esta política de tener o de evitar el hacinamiento que había en muchas viviendas, que por increíble que parezca por años se siguieron construyendo viviendas de un solo cuarto, lo cual sólo promovía o, más bien, alentaba el hacinamiento.

Y se han construido, en lo que va de estos últimos años, 182 mil Cuartos Rosa, un cuarto adicional, particularmente, pensando en las mujeres de cada hogar.

En el Programa PROSPERA aseguramos ingreso, alimentación y salud para las familias beneficiarias, 6.2 millones de familias en nuestro país.

Estos son parte de los avances, pero, al final de cuentas, hoy estamos aquí, también, para hablar de los principales retos, y están en el combate a la violencia y a la discriminación de género.

Las mujeres, hay que reconocerlo y hay que decirlo, porque cuando no nos atrevemos a reconocerlo, menos podemos hacer acciones en favor de combatir esta realidad.

Es una realidad de que hoy hay mujeres víctimas de violencia, de acoso sexual y ésta es una tarea que todos los órdenes de Gobierno debemos trabajar por prevenirla y por combatirla; se da en la calle o se da en espacios de trabajo.

Siguen viviendo las mujeres situaciones de violencia, discriminación y revictimización; aún se reproducen estereotipos de género en la familia, en la escuela, en el trabajo y en los medios de comunicación, como Gaby Ramos hace un momento refiriera.

En nuestros instrumentos jurídicos y normativos persisten las figuras discriminatorias y el lenguaje sexista.

Creo que será importante, no obstante reconocer que tenemos un mejor andamiaje legal, todavía tenemos algunos resabios en algunos ordenamientos, que será importante revisar y trabajar para que los eliminemos y tengamos un marco legal verdaderamente que esté a la altura de los retos de este Siglo XXI y en favor de la igualdad entre mujeres y hombres.

Cuáles son las indicaciones que quisiera dejar en esta sesión pública de este sistema nacional hoy, al Gabinete.

Primera. Fuimos promotores, impulsores y creadores de la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y No Discriminación, sin embargo, no podemos no ser los primeros en hacerla vigente en las propias dependencias del Gobierno de la República.

Por eso, la primera determinación y que doy a todo el Gabinete, y particularmente al Secretario de Gobernación, es para que todas las dependencias federales lo antes posible tengan ya la certificación de la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y No Discriminación.

No podemos ser promotores de una norma que el propio Gobierno no sea el primero en hacer suya y en aplicar.

Segunda. Las dependencias federales deberán revisar los programas y sus reglas de operación, para que incluyan la perspectiva de género, conforme a los lineamientos de igualdad, publicados recientemente por INMUJERES.

Tercera. La Secretaría de Gobernación, la Secretaría de la Función Pública y el INMUJERES deberán publicar el Protocolo Único de Prevención, Atención y Sanción del Acoso y Hostigamiento Sexual de la Administración Pública Federal.

Y, en cumplimiento con la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres, deberán diseñar nuevas medidas especiales, acciones afirmativas para revertir las condiciones de desventaja histórica de las niñas y mujeres de México.

Estas acciones afirmativas refieren la necesidad de dar mayor espacio, mayor oportunidad, de elevar incluso el apoyo mayor a las mujeres para lograr que se revierta esta desigualdad que hay entre mujeres y hombres.

Y en distintos ámbitos del quehacer público, cabe que se emprendan acciones afirmativas, es decir, de mayor apoyo a las mujeres.

Por ejemplo, en el ámbito educativo, que sean más las mujeres que reciban becas que en el caso de los hombres, y así en distintos ámbitos del quehacer público para lograr un debido equilibrio y una compensación que nos permita alcanzar esta meta de igualdad entre mujeres y hombres.

Y, finalmente, quiero agradecer a los señores Gobernadores que están aquí presentes, para que transmitan a los demás Gobernadores integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores, primero, mi reconocimiento por haber suscrito la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y No Discriminación, la declaración para la igualdad entre mujeres y hombres y un compromiso que cada gobierno se ha trazado y que ha rendido cuentas aquí, cifras muy puntuales, el Gobernador de Yucatán.

Quiero agradecerles por ese compromiso que hay de todos los gobiernos estatales.

Ojalá los gobiernos estatales hagan suyas las medidas que recién estoy aquí comprometiendo y anunciando para el Gobierno Federal y las puedan llevar también ustedes a los gobiernos locales.

En mi reconocimiento y en mi convocatoria para que podamos trabajar en favor de la igualdad entre mujeres y hombres.

Concluyo mi intervención convencido de algo: el país que hoy tenemos, primero, es para sentirnos orgullosos de él.

Somos una gran Nación. Somos un país y aquí hay generaciones que estoy seguro podrían testimoniar cómo México ha venido avanzando, ha venido creciendo, y ha tomado un camino que lo lleve en una ruta ascendente y de mayor desarrollo.

Como país, particularmente, en los últimos 25 o 30 años, ha tenido un cambio acelerado y profundo en favor de una transformación positiva.

Pero de algo estoy convencido: para lograr que tengamos, como todo México aspira y desea, a tener una mejor Nación, una Nación más democrática, una Nación de mayores libertades, una Nación en el que se respete plenamente la libertad de expresión y lo que cada mexicana o mexicano piensa.

Una Nación en el que haya oportunidades de crecimiento y de realización personal para los miembros de esta sociedad, ese es el país que todos queremos construir.

Y déjenme decirles que, para lograr ese México, sin duda, y de ello estoy plena y ampliamente convencido, es determinante la participación e involucramiento de las mujeres.

Hagan suyo este reto, hagan suyo este compromiso mujeres de México, porque con ustedes, teniéndolas de aliadas, teniéndolas de mujeres protagónicas, México en el Siglo XXI arribará a ser una Nación más libre, de mayor desarrollo y de mayor prosperidad.

Muchísimas gracias.