Señoras y señores.
 
            Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.
 
            Quiero saludar a los muy distinguidos integrantes de este presídium.
 
            A los Presidentes de las Mesas Directivas del Senado de la República, de la Cámara de Diputados.
 
            Al señor representante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
 
            A la Comisionada Presidenta de INAI, a quien le agradezco ésta muy atenta invitación, para estar en la Inauguración de esta Semana de la Transparencia.
 
            Al señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
 
            Al señor Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores y Gobernador del Estado de México.
 
            A las muy distinguidas y distinguidos integrantes comisionados de INAI, a quienes saludo con respeto.
 
            De igual manera, a quienes además representan al Gobierno de la República; al Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.
 
            Muy distinguidas personalidades de distintos ámbitos.
 
            De manera muy señalada, quiero saludar a las y los Legisladores Federales que están aquí presentes.
 
            A Presidentes y representantes de organismos autónomos de nuestro país.
 
            Y a ésta muy distinguida audiencia, que está interesada y que habrá de participar en esta Semana Nacional de la Transparencia.
 
            Hemos escuchado aquí, en este espacio, las voces de los Poderes del Estado mexicano, de los tres Poderes del Estado; del propio INAI, órgano autónomo encargado, precisamente, de velar y ser garante de la transparencia de nuestro país.
 
            Al representante de los gobiernos de las distintas entidades federativas, al Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores; a la representación de la sociedad civil, en la voz de Mauricio Merino, que ha expuesto aquí con toda claridad el interés, empeño y deseo porque, realmente, lo que aún falta por lograr en la creación de nuevos ordenamientos jurídicos nos permita, realmente, consolidar nuestro sistema de transparencia en nuestro país.
 
            Yo quiero decirles que México es un país que ha evolucionado desde hace ya varias décadas, como aquí se señalaba. A partir, como también se dijo, de la buena política; una política orientada a establecer nuevos paradigmas, nuevos modelos de conducta para una sociedad en constante evolución.
 
            Pero que, sin duda, hemos adoptado las mejores prácticas de aquellas sociedades de mayor desarrollo y que han logrado condiciones de bienestar para su sociedad.
 
            Por eso, hemos impulsado y este Gobierno se ha adherido de forma comprometida al empeño por tener, realmente, un Gobierno y los poderes cada vez más abiertos y más transparentes.
 
            Con esta convicción, México ha impulsado una política, precisamente, de apertura y de cambio.
 
            El año pasado, en este mismo foro, señalé que la transparencia ha evolucionado a la par de nuestro régimen democrático.
 
Varios de los acontecimientos históricos de nuestra democracia coinciden con momentos clave de la apertura gubernamental y del acceso ciudadano a la información pública.
 
            Así ha sido desde la Reforma Política de 1977, hasta la segunda alternancia en la Presidencia de la República, en 2012, que dio pauta a una importante reforma constitucional.
 
            Y debo decirlo con toda claridad, recogiendo alguna expresión de quien antecedió o de algunos que me antecedieron en el uso de la palabra, particularmente el Presidente del Senado.
 
            Efectivamente, en los últimos años, junto con el crecimiento, fortalecimiento y consolidación de nuestra democracia, también desde la política, se fue haciendo camino para lograr que México fuera más abierto y transparente.
 
            A veces olvidamos, omitimos y dejamos pasar de largo, simplemente porque tenemos a veces memoria corta, pero si sólo tratáramos de visualizar el México de hace 30 años o de hace 20 años, éramos gobiernos auténticamente cerrados.
 
Sí, quizá, con un mandato constitucional, pero todavía no con un ordenamiento secundario que estableciera obligaciones para las distintas entidades gubernamentales.
 
            Recuerdo que incluso las cifras sobre las reservas, que México tenía sus reservas internacionales, había dos fechas en las que se daban a conocer o al menos una, que era en el Informe del Presidente, sólo por dar referencia o hacer referencia a lo cerrado que era nuestro sistema gubernamental.
 
            Por eso estoy convencido de que tenemos que seguir avanzando en la consolidación de una nueva cultura, de la adopción de este nuevo paradigma, que no lo sea sólo porque está impuesto en la ley.
 
La ley, sin duda, es el instrumento que hará posible que nuestra sociedad y particularmente quienes estamos en la tarea pública, hagamos público mayormente nuestro actuar y nuestro quehacer.
 
            El 4 de mayo se promulgó la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que obliga a ser transparentes a más personas, a autoridades e instituciones.
 
            A mes y medio de ser promulgada, se dio otro paso significativo. También, se creó el Consejo del Sistema Nacional de Transparencia.
 
            Lo que sigue ahora es culminar la implementación de la Reforma Constitucional en Materia de Transparencia. Es fundamental armonizar las leyes locales con la Ley General, poner en marcha la plataforma nacional de transparencia y homologar los procedimientos de acceso a la información pública a nivel nacional.
 
            También, hay que acelerar el paso para concretar la legislación vinculada a la Ley General. Y me refiero a la nueva Ley Federal de Transparencia, a la Ley General de Archivos, que aquí ya se refirió, y a la Ley General de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados.
 
            Es cierto, como también ya aquí se dijo, el Congreso tendrá, en los próximos meses, mucho trabajo que realizar para la debida concreción de estos ordenamientos jurídicos, que abonen a nuestro sistema de transparencia nacional.
 
            Y es cierto que dentro de ellos se recoge la preocupación de una sociedad, como lo expresaba hace un momento Mauricio Merino, que espera que estos ordenamientos converjan en este mismo propósito, de lograr que los gobiernos de todos los órdenes sean más abiertos; que los recursos públicos, a donde se destinen, sea a organismos gubernamentales, sean sindicatos, que reciban recursos públicos, todos estén obligados a una mayor transparencia, a una apertura total.
 
            Creo que aquí hay una amplia y plena coincidencia entre quienes estamos en torno a esta mesa, representando a los Poderes del Estado mexicano, a la sociedad civil, al órgano autónomo encargado de la transparencia en nuestro país, precisamente, por abonar y lograr el objetivo de tener un Sistema Nacional de clara rendición de cuentas, de transparencia, de apertura, y que ello sea un motor y sea algo fundamental para seguir consolidando nuestro régimen democrático.
 
            Al final de cuentas, y aquí me gustaría decirlo, transparencia y democracia van de la mano. Forman un binomio  indisoluble; se complementan y fortalecen entre sí.
 
            La transparencia permite que las sociedades estén más informadas y tengan mejores elementos para decidir en democracia.
 
            Lo que debemos evitar es caer en la tentación de suponer que el ser transparentes va en oposición a la democracia.
 
Y aquí también se dijo, a veces y experiencias globales así lo ilustran, sociedades o gobiernos, más bien gobiernos más autoritarios, gobiernos cerrados, suelen ser menos transparentes. Hay ausencia de transparencia y de apertura, y de clara rendición de cuentas. Y eso es lo que no podemos permitirnos como sociedad.
 
            Ésta es una sociedad, la nuestra, la mexicana, resuelta a seguir abonando y construyendo mayor democracia, y que eso nos permita también, en consecuencia, ser una sociedad más transparente y más abierta.
 
            Que eso dé a los ciudadanos conocimiento, información, y cuando tenga que resolver y decidir, saber por quién hacerlo.
 
Pero está en el Estado mexicano y en quienes lo representamos, el que realmente logremos este objetivo, de construir sobre este binomio: democracia y transparencia. Y que ello permita seguir fortaleciendo la confianza y la credibilidad de las instituciones del Estado mexicano, y no sea, por el contrario, en detrimento de las mismas.
 
            Yo hago votos porque esta Semana Nacional de la Transparencia permita realmente enriquecer la visión que tenemos quienes estamos en el ejercicio de la tarea pública; enriquecer nuestro actuar con ideas, con propuestas, con experiencias que se tienen en otras altitudes, que han fortalecido a las instituciones y a la democracia.
 
            Y que eso nos permita ir realmente logrando el que esta sociedad, la nuestra, adopte este modelo, este nuevo paradigma de la transparencia y de la apertura, y ello contribuya realmente a lograr condiciones de mayor desarrollo y de mayor bienestar para nuestra sociedad.
 
            Que no perdamos el objetivo más importante y último de toda esta tarea.
 
Todas estas herramientas, todos estos mecanismos: la democracia, la transparencia, todo lo que estamos queriendo construir, debe abonar a un solo objetivo, al más importante: que haya mayor desarrollo, mayores oportunidades para nuestra sociedad, apertura plena y, sobre todo, un desarrollo mucho más armónico, extendido a lo largo y ancho de la geografía nacional.
 
            Ese es el gran objetivo, para eso estamos trabajando. Y, realmente, deseo que los trabajos de esta Semana Nacional de la Transparencia contribuyan y abonen a este objetivo.
 
            Muchísimas gracias.
 
            Dicho lo anterior, voy a proceder a la Declaratoria Inaugural de esta Semana Nacional de Transparencia 2015, agradeciendo ésta muy atenta y amable invitación que se me ha formulado para nuevamente participar en la misma.
 
            En México, Distrito Federal, hoy 5 de octubre de 2015, es un honor declarar formalmente inaugurada la Semana Nacional de Transparencia 2015, haciendo votos porque sus reflexiones, propuestas, contribuyan a la rendición de cuentas y, sobre todo, a seguir consolidando y fortaleciendo nuestra democracia.
 
            Muchas gracias y felicidades.