Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar en este evento a dos grandes personalidades del ámbito diplomático con presencia internacional:

A don Enrique Iglesias, quien deja hoy la Secretaría General Iberoamericana o, más bien, a partir del 1 de abril, cuando se formaliza este relevo.

Y a doña Rebeca Grynspan, quien asume esta alta responsabilidad.

A ambos les saludo con gran respeto, con afecto y sobre todo deseando que realmente esta estancia en nuestro país sea productiva y este cambio de estafeta, realmente permita avizorar nuevos horizontes para la Cumbre Iberoamericana.

Y como usted lo acaba de señalar doña Rebeca, que en este sueño que, sin duda, fue lo que unió a los pueblos que integran esta Cumbre Iberoamericana que pareciera una utopía, a partir de ahora, y bajo su mandato y liderazgo, realmente no sólo sean dos pasos, sino mucho más pasos, aunque la utopía se aleje más, pero que nos permita movernos más rápido y de manera más acelerada.

Me da mucho gusto saludar a todas las autoridades aquí presentes.

Al señor Gobernador del Estado de Veracruz, que será sede de la próxima Cumbre Iberoamericana en nuestro país.

A los miembros del Gabinete Legal del Gobierno de la República.

A funcionarios del Gobierno Federal.

A todos los Embajadores de los países, de los 22 países, a excepción de México, y de los 21 países que forman parte de esta Cumbre Iberoamericana.

A la representante de las Naciones Unidas.

A Embajadores o Embajadores Eméritos, particularmente me da mucho gusto saludar a don Fernando Solana, quien fuera Canciller justamente en el momento en el que se inició por primera vez, en México, esta Cumbre Iberoamericana.

Le saludo con gran afecto don Fernando.

Y a doña Rosario Green, a quien, también, me da mucho gusto saludar.

A ambos les expreso mi mayor reconocimiento por su presencia.

Muy distinguidas personalidades de este auditorio que están en este acto acompañándonos.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Como aquí se ha dicho ya, la Conferencia Iberoamericana está vigente, se encuentra en un proceso de transformación, y hoy inicia una nueva etapa en el Traspaso de mando de su Secretaría General.

Este acto nos permite expresar nuestro mayor reconocimiento al doctor Enrique Iglesias por la labor realizada al frente de este órgano permanente de apoyo institucional.

Desde esta responsabilidad, su compromiso y entrega, han favorecido una vez más la unión, cooperación y el desarrollo de las naciones iberoamericanas.

Gracias a su talento, a su profesionalismo, hoy se cuenta con más de 30 programas de cooperación en áreas relevantes para nuestras sociedades. Sólo por mencionar algunos: agua, cultura, educación, desarrollo urbano, justicia y propiedad intelectual.

Don Enrique Iglesias:

En nombre de los países que conformamos este organismo, le deseo el mayor de los éxitos y le expreso nuestra gratitud, por su gran contribución al desarrollo de la comunidad iberoamericana.

Nuevamente, nuestra mayor felicitación y reconocimiento.

Como Secretario Pro Témpore de la Conferencia Iberoamericana, hoy, también tengo el honor de dar la bienvenida a la maestra Rebeca Grynspan, quien a partir del 1 de abril encabezará la Secretaría General Iberoamericana.

El apoyo unánime que recibió su candidatura muestra la confianza que tenemos en su persona para guiar a este organismo hacia un futuro de mayores logros y avances para los países miembros.

Usted es una mujer de éxito y experiencia probada. Una profesional que cumple con el perfil que los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica buscábamos para encabezar esta Secretaría General.

En su amplia trayectoria en organismos internacionales, siempre ha sido una aliada de nuestra región.

Además, tiene un firme compromiso con la renovación y el fortalecimiento de la Conferencia Iberoamericana.

Su conocimiento en materia de cooperación permitirá consolidar un mecanismo con visión innovadora y acción efectiva.

Le deseo gran éxito en esta gran responsabilidad.

Hoy recordamos que la Conferencia Iberoamericana nació hace 23 años, a partir de las afinidades que tenemos en un contexto global de cambio y de renovación.

Nuestras naciones tenían la certeza de que trabajando juntas habría mayores posibilidades de elevar su competitividad, promover la justicia, fortalecer la cultura y enfrentar unidos los desafíos globales.

Lo que empezó hace poco más dos décadas en Guadalajara, es hoy un mecanismo sólido, de relevancia mundial, que reúne a 22 naciones, y al 10 por ciento de la población y economía del mundo.

Sin embargo, hoy el contexto internacional y la Conferencia Iberoamericana han cambiado. Son muy distintos a los de hace un cuarto de siglo.

Ante la nueva realidad global, debemos transformar nuestro organismo iberoamericano para que su función unificadora siga dando frutos.

Hay que fortalecer este mecanismo de vinculación que sintetiza nuestra identidad compartida para dar un nuevo impulso colectivo al progreso de nuestros países.

La Conferencia Iberoamericana debe renovarse para ser un foro que aproveche nuestros lazos históricos, culturales y lingüísticos, a fin de seguir promoviendo grandes proyectos de cooperación en favor del desarrollo de nuestras sociedades.

Nuestro objetivo debe ser sumar capacidades, construir consensos y potenciar nuestros esfuerzos, a través del diálogo político al más alto nivel, así como a la comunicación permanente entre los 22 países miembros.

Hace casi un cuarto de siglo, nos unimos en un tiempo de grandes transformaciones. Hoy, es tiempo de transformarnos para mantenernos unidos.

El informe presentado por el expresidente de Chile, Ricardo Lagos, en colaboración con don Enrique Iglesias, y con Patricia, excanciller de México, es un gran punto de partida para lograrlo.

Es necesario retomar la esencia que dio origen a este mecanismo, pero a partir de las nuevas áreas de oportunidad que ofrece el Siglo XXI.

Como nunca antes debemos enfocarnos en temas como cultura, educación, innovación, cohesión social y emprendimiento.

Uno de los objetivos claves para nuestro futuro es, sin duda, privilegiar la formación de las nuevas generaciones.

Iberoamérica debe contar con jóvenes orgullosos de sus raíces, con una adecuada preparación en el presente que los capacite para enfrentar el futuro con mayor seguridad y certeza.

Por todo ello, estamos en el momento idóneo para renovar la Conferencia Iberoamericana, y confiamos en el talento y la capacidad de Rebeca Grynspan para apoyarnos en esta misión.

Quiero que sepa, maestra Grynspan, que cuenta con el respaldo de todos los países que integran esta comunidad, especialmente cuenta con el apoyo decidido y firme de México.

Como Secretario Pro Témpore de este organismo, le reitero nuestro compromiso con el fortalecimiento de la Conferencia Iberoamericana.

Estamos determinados a hacer de la Cumbre Iberoamericana, a realizarse en Veracruz, un nuevo inicio para la Conferencia Iberoamericana.

Juntos vamos a impulsar una nueva etapa de mayor unión y cooperación entre nuestras sociedades.

Señoras y señores:

Los principios que nos unieron hace 23 años, en 1991, como el respeto al derecho internacional, las instituciones democráticas, la libertad y el respeto a los derechos humanos, siguen siendo banderas que ondean en Iberoamérica.

Al igual que hace poco más de dos décadas, seguimos siendo naciones orgullosas de nuestra identidad y, con seguridad, ante el futuro.

Ahora nos corresponde dar un nuevo paso, sumar esfuerzos para seguir construyendo una región más fuerte, más integrada, más próspera, más justa y más equitativa.

Trabajando juntos podremos transformar a la Conferencia Iberoamericana y consolidarla como un mecanismo siempre vigente en favor de las generaciones de hoy y de mañana.

Le deseo gran éxito, gran éxito, doña Rebeca Grynspan.

Me da mucho gusto que sea aquí, en México, punto de origen de esta Cumbre Iberoamericana, en donde se esté llevando a cabo este cambio y este paso de estafeta que don Enrique Iglesias hoy le está entregando.

Y que deseo, realmente, en la transformación, como aquí lo he señalado, tenga este organismo, permita realmente a los países que integramos esta comunidad, lograr esa cooperación, esa mayor identidad, esa mayor unidad, que nos permita avanzar juntos en pos de esa utopía que todos queremos: Un país, o países, y sociedades más desarrolladas, un mundo mejor para todos y, sobre todo, que sea el mejor legado de esta generación para nuestros hijos y futuras generaciones.

Muchas felicidades.