Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a las distintas autoridades que hoy aquí nos acompañan.

A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A funcionarios.

Al Presidente de los Jóvenes de México, de la Comisión de Jóvenes de México.

Al Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a quien agradezco nos acompañe en la Entrega del Premio Nacional de la Juventud 2015.

De manera muy especial, quiero saludar a todos los jóvenes que están aquí el día de hoy, que son galardonados, reconocidos por sus esfuerzos individuales y colectivos, que sin duda son un referente de ejemplo y éxito, y que deseamos realmente, el éxito, este primer éxito que ustedes están logrando o que suma, quizá a varios otros que han alcanzado durante su juventud, realmente siga en la ruta de ascenso y sean mayores los éxitos que logren cosechar a lo largo de sus vidas.

Les saludo con gran afecto y con reconocimiento realmente, por lo que han logrado en ésta y hasta esta etapa de su juventud.

Quiero saludar a todas las autoridades aquí presentes.

Representantes de organismos internacionales.

Legisladores Federales.

Las y los Legisladores Federales que nos acompañan, a quienes habrán de convertirse en Legisladores ya muy pronto y que son el día de hoy ya electos.

A funcionarios; de manera muy particular a familiares de quienes el día de hoy son reconocidos, precisamente, por su esfuerzo y que han merecido este reconocimiento del Premio Nacional de la Juventud 2015.

Saludo a muy distinguidos periodistas que el día de hoy nos acompañan en la entrega de este reconocimiento o de estos reconocimientos.

Y saludo, de igual manera, a los señores representantes de los medios de comunicación.

Después de escuchar a Tito, la verdad es que el testimonio que nos ha compartido de su vida personal, a sus 28 años, nos ha motivado, nos ha conmovido y creo que resume, en buena medida, lo que es, sin duda, los sueños de vida de quienes son jóvenes, los deseos y los sueños que cada joven hoy en día alberga por cambiar su propia realidad, la realidad de la colectividad y de la sociedad de la que forma parte.

De retar, precisamente, la condición actual, para poderla transformar y cambiar, y para que cada quien dé rienda suelta a su capacidad transformadora, a su capacidad creativa, a todo aquello que le impulse a ser mejor y a cambiar la realidad que vive.

Lo que Tito nos ha compartido es, precisamente, eso. Él nos ha dado a conocer, nos ha testimoniado cómo ha sido esta parte de su vida; qué le significó un cambio en algún momento de su vida y cómo está resuelto a seguir siendo parte de una sociedad y él, en su motivo personal, de transformar la realidad social en la que vive, y de esperar que los gobiernos puedan acompañar los esfuerzos de sueño y de transformación que tiene nuestra juventud.

Cuando hace un momento le saludé, porque íbamos a tomarnos una fotografía, que finalmente decidimos hacer para el final de este evento, porque no nos gustó mucho el escenario que habían dispuesto para tal propósito, saludé a los jóvenes que son hoy galardonados.

Y Tito me entregó una Biblia y me dijo, y si me permite lo voy a compartir con ustedes. Me dijo: Presidente, es un gusto saludarle. Me entregó una Biblia y me dijo: Después de leerla entendí muy bien, por qué no importan las críticas sino realmente el afán que todo mundo debe de tener por servir y seguir sirviendo en todo momento.

Me dijo: No haga caso de las críticas. Lea lo que le estoy entregando y encontrará una razón para siempre servir.

Tito: Muchas gracias.

Muchas gracias, por lo que me dijiste, por lo que me entregaste. Pero más por lo que nos has compartido y que, repito, a todos nos motiva y sin duda nos llena de emoción.

Y eso me permite compartir con ustedes el propósito que hoy nos convoca.

Hoy estamos entregando el Premio Nacional de la Juventud. Hace un momento, la Secretaria de Desarrollo Social, al igual que José Manuel, nos compartieron todo el proceso que es de selección para llegar a reconocer quiénes, entre los varios jóvenes, que son inscritos en la convocatoria para participar en este Premio Nacional de la Juventud.

Por cierto, quiero reconocer a los integrantes del Jurado Calificador, que están también aquí presentes y que han resuelto que sean quienes están delante de nosotros los que reciban este reconocimiento.

Todo este proceso, de quienes destacan entre miles de jóvenes en el país. Y seguramente ejemplos como los de ellos, hay muchos más, que de forma anónima, callada, dan cuenta, dan rienda suelta a su capacidad creativa, retadora y de cambio, precisamente, para ir cambiando y mejorando la condición en la que viven ellos en lo personal y contribuir de esa forma al desarrollo de la sociedad en la que viven, a los entornos colectivos en los que se desarrollan.

La juventud mexicana, hay que decirlo, no se conforma con ser simple espectador. Al contrario. Es claro que ha sido, y lo sigue siendo, una juventud proactiva, dinámica. Una juventud decidida a ser protagonista del desarrollo de nuestro país.

Y por ello, el Gobierno de la República tiene, y quiero dejarlo claramente señalado, un enorme compromiso con la juventud de México.

Los cambios, las transformaciones que hemos impulsado, las políticas públicas que estamos impulsando, en mucho están dedicadas precisamente a lograr que a la juventud de hoy le depare un mejor mañana.

Que el día de mañana, cuando nuestra juventud tenga mayor madurez, más años, más experiencia, puedan también encontrar mayores espacios de realización personal.

Quien ya me antecedió en el uso de la palabra, o quienes ya lo hicieron, refirieron varias de las acciones que estamos impulsando, precisamente, para concretar esta transformación y lograr que nuestra niñez y juventud encuentren un mejor mañana.

Dentro de las agendas que hemos impulsado, la más importante, la que he dicho una y otra vez, sin duda, representa la reforma de cambio estructural más importante, ha sido y lo es, la Reforma Educativa. Porque de ella dependerá, precisamente, de los cambios que se han hecho, el que la niñez y juventud que el día de hoy se prepara, se forma, tiene acceso a distintas formas y mecanismos de educación, puedan tener mejores herramientas, puedan estar mejor preparados para insertarse en una época que, sin duda, se ha vuelto más exigente.

Y esa es la constante del cambio, la constante de la evolución de toda sociedad: una mayor exigencia, a partir de que somos más en el mundo y en México. A partir de que, sin duda, quienes tengan mayores capacidades y habilidades podrán insertarse con éxito mayor en la actividad productiva.

Esa es la razón de la Reforma Educativa que hemos implementado y que estamos instrumentando.

Y como lo he señalado, podrá haber resistencias, pero la Reforma Educativa va. La Reforma Educativa, además de ser un mandato de nuestra Constitución, sin duda, es una aspiración de la sociedad presente, de los padres de familia, el ver que sus hijos, que los jóvenes tengan una educación de mayor calidad que les asegure un mejor porvenir, no que les asegure un futuro de frustración y de limitaciones, sino, realmente, de realización plena.

Junto a este esfuerzo, el de la Reforma Educativa, hay otras políticas públicas que se han instrumentado. Por ejemplo, estamos claros que formamos parte de la era del conocimiento, de esta era, en la que las tecnologías de la información y la comunicación juegan un papel fundamental.

Quizá el día de ayer y en los años anteriores, no saber leer y escribir era una de las mayores limitaciones.

Hoy, no estar incorporados a la era digital y de las TICs, de las tecnologías de la información, significa también un rezago, prácticamente ser un analfabeta en esta época.

Y hemos impulsado políticas, reformas como la de Telecomunicaciones, que hoy permiten tener espacios públicos con acceso al Internet de forma gratuita.

Pero no sólo porque sea parte de una política pública, sino porque la Reforma en Telecomunicaciones mandató e hizo que en la Constitución se inscribiera este nuevo derecho: el dar derecho a la población a tener espacios públicos, en el que haya acceso al Internet de forma gratuita. Y, además, de alentar una mayor competencia en este sector para que la población y la juventud, particularmente, pudiera accesar a estos medios de formación y de educación de manera mucho más fácil.

Hemos impulsado también políticas para que los jóvenes encuentren una primera oportunidad de realizar sus sueños: el Programa Crédito Joven, que está dedicado, precisamente, a inducir y acompañar a los jóvenes que, sin historial crediticio; es decir, porque antes o nunca antes, quizá, hayan tenido acceso a algún crédito, puedan ser sujetos de crédito.

Pero no sólo es acercarles el crédito, sino acompañarles en los proyectos que se proponen realizar, para que tengan posibilidades de mayor éxito en lo que están planeando llevar a cabo.

Y esto lo hacemos a través del INADEM, del Instituto Nacional del Emprendedor, a través de las instituciones financieras, para acompañar a los jóvenes.

Y hoy ya hay más de 30 mil proyectos que están siendo evaluados, de jóvenes inducidos, y varios de ellos ya están recibiendo crédito. Repito, éste es un programa dedicado a jóvenes entre 18 y 30 años que no tenían, o de no existir este programa, una eventual oportunidad de acceder al crédito.

Son, por referir algunos o algunas de las varias acciones, reformas y políticas públicas que el Gobierno de la República está instrumentando para apoyar a la juventud mexicana, para acercarles medios, formas, mecanismos de apoyo y de ayuda que les permitan realizar y materializar los sueños que se propongan.

Como uno de ustedes bien señalaba: en esta vida hay que soñar. Cuando se sueña de forma intensa, cuando se cree en los sueños, como Tito nos compartió en su propia experiencia de vida, la probabilidad de que realmente éstos se materialicen, será muy alta.

De alguien escuché alguna vez una leyenda azteca de El Gran Flechador Ilhuicamina, que era alguien que soñaba con que sus flechas realmente pudieran alcanzar los cielos y flechar una estrella. Y todos los días trataba y se esmeraba, y se esforzaba porque sus flechas llegaran realmente a alcanzar una estrella.

Y lo que realmente ocurrió, es que ninguna de estas fechas logró este objetivo.

Pero lo que sí fue cierto, es que nunca, como Ilhuicamina, logre hoy llegar sus flechas tan lejos como él lo logró hacer.

Y ésta debe ser la constante de nuestra juventud. Primero, soñar, tener objetivos, tener propósitos, tener anhelos, retar los estatus que hoy tenemos, para cambiar lo que debemos mejorar.

Deseamos siempre, y lo digo por el sector o la parte de la sociedad que yo represento y de quienes tenemos mayor edad, deseamos siempre a veces el que la juventud no sea rebelde, no sea contestataria, realmente se amolde a las normas y principios que tenemos, pero nada más equivocado que ello.

La verdad, la verdad y leyendo algunos pasajes, y siempre ha sido así, son varias las lecciones que la historia nos muestra de una juventud quizá, que la sociedad de un presente no alcance a entender por qué se vuelve tan retadora, rebelde, desafiante, contestataria, y encuentra en el tiempo lo que permitió o ha permitido la evolución y la constante de cambio en nuestra sociedad.

Lo que realmente siembra o se siembra en cada época y en cada era, esta constante de cambio y de mejora en una sociedad, es precisamente el impulso que le imprime nuestra juventud, a partir de esta actitud revolucionaria, contestataria, desafiante y de transformación a la sociedad que tenemos.

Es, sin duda, la juventud mexicana, la juventud del mundo, la juventud de cualquier época, en donde está la semilla del cambio y de la transformación.

El Gobierno de la República, que me honro en encabezar, como Presidente de México, tiene por propósito acompañar los esfuerzos, la creatividad de nuestros jóvenes. Ustedes representan, en este reconocimiento que hoy se les otorga del Premio Nacional de la Juventud 2015, representan a miles, a millones de jóvenes de nuestro país que están deseosos de cambiar y de transformar su realidad, para bien de México. Para bien de ellos mismos y para bien de nuestro país.

Yo deseo que estos impulsos, que estos anhelos y deseos de nuestra juventud realmente contribuyan a dos propósitos:

Primero. A que cada joven alcance sus sueños y sus anhelos, para que cada joven cristalice y materialice y haga realidad los sueños y objetivos que se proponga y, al hacerlo, contribuya al cambio y al desarrollo de todo nuestro país.

Nuevamente, jóvenes de México: Muchas felicidades.

Felicidades por este Premio Nacional de la Juventud al que se han hecho merecedores y acreedores.

Como Presidente, les reconozco, les doy testimonio de amplia felicitación por este gran logro.

Y les deseo que sus esfuerzos contribuyan a la construcción de un México más grande y de mayores realizaciones.

Muchas felicidades.

Gracias.