Abogadas y abogados:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludarles.

Quiero saludar al señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Al señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Al señor Gobernador, Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Y a todos los integrantes de este presídium, quienes encabezan, presiden y son parte de órganos autónomos del Estado mexicano; a sus integrantes.

A las y los legisladores mexicanos, abogadas y abogados que están entre nosotros.

A muy distinguidos miembros de la abogacía, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado.

A integrantes de barras, de colegios y de asociaciones de abogados.

Quiero saludar al Presidente del Comité Rector de la Institución del Día del Abogado y a quien ha hablado, a don Miguel Alemán, en nombre precisamente  de este comité.

Felicitar ampliamente a quienes el día de hoy, han sido reconocidos por su trabajo a lo largo de muchos años en el desempeño de la abogacía en distintos ámbitos.

A todas  y a todos, les saludo con respeto y con afecto.

Señores representantes de los medios de comunicación:

En primer lugar, quiero agradecerles el que me permitan, de  forma anticipada, poder celebrar con ustedes el Día del Abogado.

Desde este espacio, limitado por el tamaño y por su dimensión, pero sin duda un espacio que nos recuerda al Presidente de la República que instauró precisamente la celebración del Día del Abogado, Adolfo López  Mateos.

Desde aquí, poder reconocer y felicitar, aunque sea de forma anticipada, a todas y a todos los abogados de México; a quienes desde el ejercicio de esta profesión y en distintos ámbitos, contribuyen al desarrollo de nuestro país.

A los abogados se les reconoce y se les felicita, al igual que a todas las demás profesiones, todos los días.

Y siendo el 12 de julio el Día del Abogado, por razones que personalmente me impedirán haber estado con ustedes ese día, en razón de la Visita de Estado que habré de realizar a Francia, acepten, y agradezco que así sea, el que pueda, desde hoy, felicitar ampliamente y reconocer a todas y a todos los abogados de México.

Felicidades, desde el día de hoy.

Desde la antigüedad, las leyes han hecho posible la convivencia en sociedad. Han determinado la evolución del Estado y han regulado las relaciones e intercambios entre personas, empresas y naciones.

El Derecho ha sido un pacto cívico de pertenencia y unión al interior de prácticamente todas las sociedades modernas, pero sus alcances son aún mayores, el derecho es el mejor instrumento para transformar una Nación democrática con estabilidad y con certidumbre.

De ahí, la importancia y el privilegio de conmemorar con ustedes el Día del Abogado.

Siendo su función de enorme trascendencia social, no quise dejar de reunirme este año con las mujeres y hombres de leyes de México.

Afirmaba Napoleón Bonaparte, y lo cito, porque precisamente, es por la visita de Estado a Francia, que no podré estar justamente en el día del Abogado con ustedes, que su verdadera gloria no sería haber ganado 40 batallas, lo que no se sumaría, lo que viviría por siempre, sería su Código Civil.

Y por esta razón, agradezco esta disposición para adelantar este importante encuentro con mis colegas.

Este acto es una oportunidad para renovar nuestro compromiso individual y como gremio, con la legalidad y la justicia de nuestro país.

Desde que es una Nación libre, soberana e independiente, México ha encontrado en el Derecho, un sólido cimiento para su organización y funcionamiento institucional.

Nuestro orden jurídico también ha sido un valioso instrumento para reconocer y proteger los derechos y libertades de cada mexicano.

Cada proceso de transformación, cada etapa de nuestra evolución nacional ha estado acompañada de relevantes modificaciones a la Constitución y a las leyes que nos rigen.

El Derecho, no sólo se ha adecuado a la dinámica social, también ha sido generador de profundos cambios en nuestra sociedad.

Conscientes de ello, desde el inicio de esta Administración, convoqué a los mexicanos a transformar nuestra Nación, a partir de nuestras instituciones democráticas, con reformas de fondo a nuestro marco jurídico.

En este gran objetivo fue necesario poner al día nuestra ley fundamental y materializar en leyes las ideas y proyectos de cambio que requería el país desde hace ya varias décadas.

En democracia, junto con los Poderes Legislativo y Judicial, hemos logrado concretar 12 reformas estructurales para actualizar nuestro andamiaje institucional y reorientar el destino de nuestro país.

De hecho, en lo que va de esta Administración se han aprobado, o hemos entre todos aprobado, 90 reformas a 51 artículos constitucionales. Detrás de cada una de ellas hay un gran trabajo técnico y político, que merece todo nuestro reconocimiento.

Son cambios que amplían los derechos de los mexicanos, que fortalecen nuestro régimen institucional y que impulsan el desarrollo de nuestra economía.

Con la puesta en acción de estas reformas, no sólo se vislumbra un mejor futuro, sino que ya se está transformando nuestro país para bien, el presente de nuestra Nación.

Permítanme compartirles sólo un ejemplo, el de la Reforma en Telecomunicaciones, que ya está dando importantes resultados.

Con este cambio estructural se eliminó, por ejemplo, el cobro de larga distancia nacional; los precios al consumidor por larga distancia internacional han caído más de 40 por ciento, y los de telefonía móvil han disminuido 15 por ciento.

El uso de Banda Ancha inalámbrica, es decir, el Internet móvil de alta velocidad, prácticamente ha duplicado el número de usuarios. Hoy, hay prácticamente 44 suscriptores por cada 100 habitantes; hace apenas dos años sólo había 22.

Además, gracias, también, en este sector, a una mayor competencia están llegando inversiones muy importantes, relevantes a nuestro país.

Tan sólo, déjenme referir la de una empresa, como AT&T, que habrá de invertir, está invirtiendo ya y habrá de invertir de aquí al 2018, siete mil 300 millones de dólares, más de 116 mil millones de pesos, que van a generar más empleos y a mejorar los servicios de telecomunicaciones.

Todos estos avances están siendo reconocidos a nivel internacional.

En sólo un año, de 2014 a 2015, México ha escalado 10 lugares en el Índice de Disposición a la Conectividad que elabora el Foro Económico Mundial.

Estos son ejemplos puntuales de cómo las reformas ya están mejorando la realidad nacional.

Además, los beneficios serán cada vez mayores y, por eso, estamos trabajando con esmero para que todas y cada una de las reformas se instrumenten en los tiempos que prevé la ley.

Estoy seguro de que en este propósito, el de llevar estos cambios jurídicos a la vida cotidiana de los mexicanos, México contará con el talento, conocimiento y determinación de las y los abogados de México.

Estimados colegas:

La profesión es el espacio que cada uno elige desde la juventud, no sólo para desarrollarse individualmente, sino para contribuir a la construcción de un mejor país.

En México, en este México que está emergiendo, a partir de su transformación, requiere de una mística renovada en el ejercicio profesional del derecho.

Hoy, nuestro país necesita de abogados que estén al día y a la vanguardia, que no sólo conozcan los nuevos contenidos legales de las reformas, sino que sean plenamente conscientes de los nuevos paradigmas que se están generando.

Desde la cátedra, las empresas, los despachos o desde el servicio público, las y los abogados de México, deben estar preparados para ser protagonistas de los cambios que está viviendo nuestro país.

En temas laborales, fiscales, de competencia económica, finanzas, energía y telecomunicaciones, lo mismo que en materia electoral, penal, de amparo o transparencia, los abogados tienen nuevas oportunidades para ampliar el ejercicio de su profesión.

Estoy convencido de que éste es un tiempo de grandes retos, pero también de amplios horizontes para la realización profesional de las y los abogados de México.

Nuestro país tiene, en sus mujeres y hombres de leyes, a ciudadanos comprometidos con el desarrollo de México; tiene en sus abogadas y abogados un valioso activo en favor de la ley y la justicia.

Felicidades a las y los abogados de nuestro país.

Muchas gracias.