Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Doctor José Graziano da Silva, Director General de la FAO:

Extiendo a usted y a todas las Delegaciones de países de América Latina y el Caribe, la más cordial de las bienvenidas a nuestro país, deseando que este encuentro, este Foro Regional de FAO, realmente contribuya, a partir de los acuerdos, de compartir experiencias, a elevar la productividad de nuestro campo, y asegurar la alimentación de millones de personas que viven en esta región latinoamericana y del Caribe.

Distinguidos Ministros y Viceministros de países de América Latina y el Caribe.

Apreciados representantes de organismos internacionales.

Señores representantes de la sociedad civil.

Muy distinguido auditorio. 

Señores representantes de los medios de comunicación.

Como aquí se ha expresado, la seguridad alimentaria es hoy una prioridad estratégica para el mundo entero. 

En 2050, se estima que habrá nueve mil 700 millones de habitantes. Dos mil 300 millones más que en la actualidad.

Para garantizar la disponibilidad y acceso a la alimentación de la población global, se deberá generar 66 por ciento más alimentos de los que hoy se producen.

Ésta es la importancia de esta reunión, de esta Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, de la que México se honra en ser nuevamente su anfitrión.

Aquí, Ministros y Viceministros de los países de América Latina y el Caribe, observadores de Norteamérica, Europa y de organismos internacionales, así como representantes de la sociedad civil, intercambiarán experiencias para avanzar en la transformación del sector rural en la región.

Nuestro compromiso es aumentar la disponibilidad de alimentos y poner fin al hambre, tal y como lo establece el Segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible.

Para cumplir con ello, los países de América Latina y el Caribe hemos actuado con visión y con responsabilidad.

Somos la única región del mundo que alcanzó las metas establecidas en  los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Logramos reducir a menos de la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre, al pasar de 15.3 por ciento en el trienio 1990-1992, a 6.1 por ciento en el trienio 2012-2014.

De igual forma, cumplimos las metas de la Cumbre Mundial de la Alimentación, al disminuir la subalimentación en más de nueve puntos porcentuales, al reducirla de 14.7 por ciento, a principios de los 90, a 5.5 por ciento, a mediados de esta década.

En el caso particular de México, desde el inicio de esta Administración, asumimos un firme compromiso para combatir esta condición inaceptable.

Por ello, diseñamos y pusimos en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre, una estrategia transversal que conjunta los esfuerzos de diversas dependencias del Gobierno de la República para atender a la población en pobreza extrema alimentaria.

A prácticamente tres años de su inicio, puedo dar cuenta de algunos resultados.

Más de 746 mil personas tienen acceso a una adecuada alimentación en algunos de los casi ocho mil Comedores Comunitarios, instalados en las comunidades más vulnerables.

Más de 580 mil familias pueden adquirir productos básicos a precios preferentes con la denominada tarjeta Sin Hambre.

Adicionalmente, cerca de siete millones de familias están afiliadas al Programa de Inclusión Social PROSPERA, que ahora ofrece créditos, apoyo y asesoría para proyectos productivos, así como becas universitarias.

Si bien estos avances son relevantes, no podemos ignorar que en la región, de acuerdo con las más recientes cifras de la FAO, aún hay 34 millones de personas que padecen hambre.

Para superar esta condición, es indispensable asegurar una mayor producción y disponibilidad de alimentos.

Y, para lograrlo, como en cualquier actividad económica, la palabra clave es: productividad.

La FAO ha señalado que el mayor crecimiento de la productividad agrícola tendrá que llevarse a cabo en países en desarrollo, favoreciendo la participación de los pequeños productores.

Justamente, estamos promoviendo una verdadera transformación del campo, centrada en los pequeños productores y la agricultura familiar, facilitando su inserción en los mercados locales y regionales.

Permítanme compartirles algunos programas y acciones que hemos venido impulsando en México, durante los primeros tres años de esta Administración.

Con el nuevo PROAGRO Productivo, por ejemplo, los recursos para apoyar a los productores, se otorgan de acuerdo con su escala y en función de que efectivamente los destinen a la adquisición de insumos o a mejoras que incrementen su rendimiento.

Con el Programa de Incentivos para Productores de Maíz y Frijol, un millón 200 mil pequeños agricultores reciben paquetes tecnológicos para aumentar los rendimientos de sus cosechas.

A partir de un modelo de extensionismo integral, se brinda acompañamiento técnico a los productores, desde la siembra hasta la comercialización de sus cultivos. Se trata de que sean más productivos y logren mayores ingresos.

Asimismo, para mejorar el rendimiento de las tierras, se incorporó en riego tecnificado en 420 mil hectáreas.  Con ello se ha cumplido prácticamente el 90 por ciento de la meta sexenal que nos trazamos.

Con políticas, programas y acciones como estos, México ha incrementado sustancialmente su productividad agrícola.

Gracias a ello, en 2015 las exportaciones agroalimentarias ascendieron a 26 mil 373 millones de dólares, superando en 16.6 por ciento a las registradas al inicio de esta Administración.

Este incremento en nuestras exportaciones nos permitió cerrar el año con una balanza comercial superavitaria en el sector agropecuario y pesquero, por mil 289 millones de dólares.

Cabe señalar que desde hace 20 años esta balanza había sido negativa.

Estas cifras reflejan que en México se está consolidando un sector rural, moderno y más productivo, que contribuya a generar desarrollo en las diversas regiones del país, y asegurar el pleno ejercicio del derecho humano a la alimentación.

Señoras y señores:

El trabajo conjunto y corresponsable de todos los países de América Latina y el Caribe es fundamental para alcanzar la seguridad alimentaria en la región.

Nuestra generación tiene la responsabilidad, el compromiso moral y, sobre todo, la gran oportunidad de hacer del campo un espacio de vida digno, que reconozca y aliente el potencial de quienes lo hacen producir.

Sigamos sumando esfuerzos para que nuestra región logre superar este desafío, abriendo nuevos horizontes para que cada individuo, a partir de su propio esfuerzo, sea capaz de superar la pobreza y mejorar su calidad de vida.

Que así sea.

Sumemos esfuerzos en torno a la FAO para alcanzar una región más justa, próspera e incluyente, con mayores niveles de bienestar para millones de latinoamericanos y caribeños.

Muchísimas gracias.

Si me lo permiten, voy a proceder a la declaratoria inaugural de este evento, reiterándoles la más cordial bienvenida a nuestro país.

Hoy, 1 de marzo de 2016, me es muy grato declarar inaugurada la 34ª Conferencia Regional de la FAO para la América Latina y el Caribe, haciendo votos porque sus trabajos contribuyan a lograr un campo más productivo, incluyente y sustentable en toda nuestra región, y ello nos permita, sobre todo, asegurar la alimentación para los millones de personas que viven en esta región, fraterna y unida por ideales compartidos.

Muchísimas felicidades y éxito a este encuentro.