Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar al señor Gobernador del Estado de Querétaro, agradecerle su hospitalidad, su mensaje cálido y de bienvenida que nos ha ofrecido.

De igual manera, a don Miguel Alemán Velasco, quien es promotor de este encuentro, ya en su 12 celebración; tres de ellos aquí, en el Estado de Querétaro, lo cual acredita y, sobre todo, reconoce el esfuerzo que ha hecho este estado para contribuir al desarrollo económico del estado y de todo el país.

Creo que la celebración de este encuentro aquí es un digno y merecido reconocimiento a este esfuerzo y a los logros alcanzados.

Felicidades a ambos. Al tiempo que me permito saludar a sus muy distinguidas esposas; acompañándome el día de hoy mi esposa Angélica, y a todas las distinguidas damas les saludo con mi mayor respeto.

A los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República aquí presentes.

A las muy distinguidas personalidades del mundo que nos acompañan.

Al expresidente de Polonia, Lech Walesa.

Al señor Viceprimer Ministro de Portugal.

A la representante del Gobierno de Estados Unidos, que es Secretaria Adjunta para el Hemisferio Occidental, a quien me da mucho gusto saludar.

A muy distinguidas personalidades del ámbito empresarial de orden global que están entre nosotros.

A todos los empresarios, mujeres y hombres de nuestro país, preocupados y ocupados por contribuir al desarrollo de nuestra Nación, les saludo con reconocimiento y con respeto.

De igual manera, me ha dado mucho gusto saludar a jóvenes emprendedores, empresarios, que han venido a tomar, estoy seguro, de esta cumbre, experiencias que espero alimenten y les permita construir un futuro muy promisorio y de éxito.

Saludo a esta muy distinguida concurrencia; a Embajadores de distintos países acreditados en México, que también participan en este encuentro.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Como aquí se ha expresado, México se está transformando para aprovechar su gran potencial y alcanzar un crecimiento económico acelerado, sostenido y sustentable.

En este proceso, la visión, el liderazgo y el compromiso de los empresarios y emprendedores mexicanos son indispensables. De ahí la importancia de la 12 Cumbre de Negocios, que hace posible el intercambio de ideas entre líderes económicos, sociales, académicos y políticos de México y del mundo.

He tenido oportunidad de acompañarlos en ediciones previas de esta Cumbre de Negocios, incluso antes de asumir la responsabilidad como Presidente de la República.

Recuerdo que el común denominador de estos encuentros era el llamado a emprender reformas estructurales.

Las sesiones de trabajo partían de un diagnóstico en el que era evidente la urgencia de impulsar cambios de fondo. Posteriormente, se enumeraban sus beneficios y la conclusión era prácticamente la misma: la necesidad económica de emprender reformas y la inviabilidad, aparentemente política, de llevarlas a cabo.

Afortunadamente, esta vez la temática es muy distinta. Este año la Cumbre de Negocios ya no discute las reformas que hacían falta, sino cómo aprovechar las reformas que se han concretado, que hoy son una realidad, para lograr mayor crecimiento económico y, sobre todo, mayor bienestar para la sociedad mexicana.

Los mexicanos nos hemos atrevido a cambiar, a romper paradigmas, a remover obstáculos y romper ataduras que impedían y limitaban nuestro desarrollo.

El proceso transformador de México se expresa claramente en tres vertientes:

Primera. La de las reformas estructurales.

En 20 meses, con unidad de propósitos y madurez democrática, los mexicanos fuimos capaces de concretar 11 reformas transformadoras: seis de ellas impulsan la productividad y la competitividad de nuestra economía, la laboral, la hacendaria, la de competencia económica, la financiera, la de telecomunicaciones y la energética.

Con estas reformas, el ambiente de negocios y la generación de empleos mejorarán cualitativamente. Además, las empresas en México, desde las más pequeñas hasta las de alcance global, serán más competitivas y podrán ofrecer sus productos y servicios a los consumidores en mejores condiciones.

En este sentido, las reformas económicas lograrán que más inversionistas, nacionales y extranjeros, decidan establecerse o ampliar sus operaciones en el país, abriendo, de esta forma, mejores oportunidades de ingreso y bienestar para todos los mexicanos.

Para asegurarnos de que así sea, el Gobierno de la República está enfocado en poner las reformas en acción, es decir, pasar de lo que se ha concretado en la ley, que está en nuestros ordenamientos jurídicos, a lograr que estas reformas en acción, se traduzcan literalmente en mayores beneficios y en mayores oportunidades para todos mexicanos.

Cada una tiene un cronograma de implementación, un tiempo en el que habrá de realizarse esta instrumentación, con acciones y plazos que cumplir.

Por ejemplo, ayer el Secretario de Energía, estoy seguro, aquí les comentaba, que a más tardar, como lo comprometí el día de la promulgación de la Reforma Energética y de su legislación secundaria, este viernes se emitirán los 25 reglamentos de la Reforma Energética, con lo que concluirá su etapa regulatoria.

Además de las económicas, otras dos reformas que se están implementando fortalecen el régimen institucional: la Política Electoral y la de Transparencia; mientras que tres más se están poniendo en acción para ampliar los derechos de las personas; me refiero a la Reforma Educativa, a la nueva Ley de Amparo y al Código Nacional de Procedimientos Penales. Ésta es la primera vertiente.

La segunda. La de la transformación nacional en el desarrollo de su infraestructura.

Tenemos un Programa Nacional de Infraestructura, que nos permitirá aprovechar nuestra privilegiada ubicación geográfica, y convertir a México en un centro logístico global de alto valor agregado.

Durante esta Administración, hay una previsión muy ambiciosa para la construcción de 46 nuevas autopistas, con una longitud aproximada de tres mil kilómetros, para conectar más eficientemente al Sur con el Centro y Norte del país, y a las costas del Pacífico mexicano con las del Atlántico.

Ejemplo de ellas, es la construcción aquí, en Querétaro, de la Autopista Palmillas-Apaseo, que agilizará el transporte de productos entre El Bajío y el Valle de México.

Además, el Gobierno de la República está desarrollando 24 proyectos ferroviarios y multimodales, para incrementar la seguridad y velocidad del transporte de personas y de mercancías dentro de las zonas metropolitanas y entre ciudades.

Aquí tenemos, en Querétaro, otro ejemplo de esta afirmación que he hecho. Estamos por construir el primer tren de alta velocidad de todo el Continente Americano, que habrá de conectar a la Ciudad de Querétaro con la capital del país, la Ciudad de México.

Es un proyecto de 210 kilómetros, con una inversión estimada en 43 mil millones de pesos, que permitirá la conexión entre estos dos grandes centros metropolitanos.

El Programa Nacional de Infraestructura también prevé duplicar, prácticamente, la capacidad de nuestros puertos. De movilizar 280 millones de toneladas al año, se prevé su ampliación a, prácticamente, 500 millones de toneladas.

En esta vertiente de transformación, también sobresale el mayor proyecto de infraestructura de la Administración, y como lo señalé desde su presentación, de orden transexenal: el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que en su etapa máxima se prevé transporte a 120 millones de pasajeros, es decir, cuatro veces más lo que actualmente opera el actual aeropuerto.

Y, por último, la tercera vertiente de transformación, que son precisamente políticas públicas innovadoras, y en este rubro destacan ejemplos, como los siguientes: la nueva política nacional turística, que está logrando cifras récord en número de visitantes extranjeros y que están generando, además, una mayor derrama económica en el país.

La política nacional de vivienda, que promueve un nuevo modelo de desarrollo urbano para que sea ordenado, sustentable e inteligente; es decir, que acerque los grandes centros de desarrollo urbano a los lugares en donde la gente tiene su centro laboral, su centro de trabajo y evitemos aquellas ciudades construidas a gran distancia de los centros de trabajo y que hacen o han hecho que mucha de esa vivienda esté hoy deshabitada.

Otro ejemplo de esta vertiente es la política, la nueva política social, la de nueva generación, que busca incorporar a los beneficiarios de los programas sociales a la actividad productiva del país, a través de distintos mecanismos; o la Estrategia de Crezcamos Juntos, que está inmersa dentro de la Reforma Fiscal, que promueve la integración de los negocios a la formalidad.

A partir de estas tres vertientes de transformación estamos sentando bases firmes para un crecimiento duradero e incluyente, que fortalezca nuestro mercado interno y, lo más importante, que eleve la calidad de vida de las familias mexicanas.

Señoras y señores:

Para lograr que todas estas transformaciones se reflejen en beneficios concretos para las familias mexicanas, además de poner las reformas, como lo he señalado de manera reiterada, en acción, es necesario que todos los Poderes y órdenes de Gobierno redoblemos esfuerzos, a fin de asegurar la vigencia plena del Estado de Derecho en todo el territorio nacional.

Nuestro reto común es lograr que la ley se aplique sin privilegios ni distinciones; que se ejerza con prontitud y transparencia, para proteger a la sociedad y castigar a quien la lastime.

Es claro que en este esfuerzo conjunto debemos trabajar los gobiernos y la sociedad.

Alcanzar el país que anhelamos, que soñamos, el que venimos moldeando y armando entre todos, depende de una gran sinergia, de un esfuerzo compartido entre gobiernos y sociedad.

Porque aquí importa el quehacer de cada mexicano. Sin duda, con peso específico y mayor responsabilidad para los gobiernos, que están en la misión y en la tarea de conducir este esfuerzo.

Pero, también, fundamental que en ellos se involucre la sociedad en su conjunto.

Lograr el país que queremos, el que anhelamos, el que hemos pensado y nos hemos trazado a partir de distintos referentes de éxito y de desarrollo en otras latitudes, depende del esfuerzo colectivo.

Y es justamente en eso en lo que estamos trabajando, buscando la participación de todos, actuando con responsabilidad, con eficacia, y haciendo frente a los distintos retos que las condiciones y los tiempos nos van marcando.

Hoy, los mexicanos exigen y merecen acciones concretas y resultados visibles de sus autoridades en todos los niveles de Gobierno.

Insisto, quienes tenemos responsabilidad pública debemos atender, como Estado mexicano, esta legítima demanda ciudadana.

Debemos trabajar en coordinación y plena corresponsabilidad, para que la justicia, la legalidad y el respeto a los derechos humanos sean prácticas efectivas en todo el país.

En esta labor, tengan la certeza de que el Gobierno de la República seguirá respaldando institucionalmente a las entidades federativas y municipios de México, porque la fortaleza de una Nación está en la solidez de cada una de las partes que la integran.

Al trabajar por un México en paz, fortalecemos, también, la construcción de ese México próspero y de oportunidades que todos queremos.

Muchísimas gracias.