Muchísimas gracias.
 
Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes, integrantes de esta gran Comunidad Libanesa en México.
 
Sobre todo, a esta gran representación, porque sé que no están todos los que son, pero sí sé que está aquí una gran representación de varios integrantes de esta comunidad, de distintas partes del territorio nacional.
 
Por eso, en mucho valoro y aprecio, primero, esta gran hospitalidad que hoy le dispensan a mi esposa y a un servidor; la gran oportunidad de encontrarme con todas y todos ustedes y, sobre todo, la siempre grata y cálida hospitalidad que distingue a la Comunidad Libanesa en México.
 
Gracias a todas y a todos ustedes por este espacio de encuentro que hoy me están dispensando. Mucho se los aprecio y reconozco.
 
Me da mucho gusto saludar a don Jorge Serio, a su distinguida esposa; agradecerle la generosidad de sus palabras, de sus reconocimientos y, sobre todo, el adherirse realmente a este empeño y esfuerzo del Gobierno para lograr contribuir a tener una mejor Nación.
 
            Quiero saludar a quienes integran este presídium.
 
A las muy distinguidas damas.
 
Al Gobernador del Estado de Tlaxcala, e integrante de esta comunidad.
 
A muy distinguidos empresarios que forman parte de esta comunidad.
 
A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República que integran el presídium, y algunos que están integrados a las mesas, junto con ustedes.
 
A las familias que están aquí reunidas.
 
            Reitero, a quienes saludo con afecto y con aprecio, y sobre todo, siempre queriendo corresponder a esta gran hospitalidad que hoy nos están dispensando.
           
            Éste es un encuentro, primero, que yo debía.
 
Debo reconocer, y así se lo dije al Presidente del Club Libanés a mi llegada, yo estaba en falta.
 
El Presidente de la República estaba en falta de reunirse, en un primer encuentro, que hoy tiene lugar, con esta gran comunidad libanesa, de aproximadamente 500 mil libaneses que hay en México, que todos los días, con su esfuerzo, con su empeño, su dedicación, con trabajo, contribuyen al desarrollo de nuestra Nación.
 
            Y por eso es que, si bien estaba en falta, hoy me reivindico, al tiempo que me comprometo para que de aquí a que concluya mi mandato, pueda reunirme con alguna regularidad con todas y todos ustedes.
 
            Y no puede ser de otra forma. Déjenme decirles que no puede ser de otra forma.
 
            Soy un Presidente que, ustedes saben, nació en el Estado de México y es en su capital, Toluca, donde vive una gran comunidad, hay una parte de esta comunidad libanesa. Y está en mi formación, en mi desarrollo infantil y de adolescente y demás, el haberme encontrado invariablemente con amigas y con amigos que han formado parte de esta comunidad libanesa.
 
            Por eso, no podía ser de otra manera el que yo tuviera y buscara un encuentro con esta representación de la Comunidad Libanesa en México.
 
            Para poder, primero, reconocerles su esfuerzo, su contribución al desarrollo de México, y permitirme compartirles lo que el Gobierno de la República viene haciendo, está trabajando y se propone llevar a cabo de aquí a que concluya mi mandato.
 
            Es, sin duda, muy grato saber, aquí, porque nos lo ha compartido hace un momento don Jorge Serio, pero porque lo he escuchado de muchos de ustedes, amigos que me dispensan su amistad, cómo fue que llegaron los primeros migrantes de Líbano a México. Cómo fueron recibidos en Veracruz, por don Domingo Kuri, en la segunda mitad del Siglo XIX, principios del Siglo XX.
 
            Cómo México abrió entonces sus puertas a quienes venían de Líbano y que se fueron ubicando en las distintas ciudades, dependiendo de dónde habían llegado los primeros migrantes de Líbano a México y en dónde estaban ubicados.
 
            Sé que varios de Zgharta, por ejemplo, llegaron a Toluca, por sólo mencionar a algunos.
 
            Y así de otras partes de Líbano, que fueron a encontrarse con los suyos y sus paisanos de Líbano, a distintas partes del territorio nacional.
 
            Jaime Sabines escribió, y déjenme citarlo, porque sin duda resulta muy ilustrativo el sentimiento que hay de la comunidad libanesa hacia México.
 
            Decía, y cito textualmente: El libanés que vino a México, adoptó a este país como adoptar a un padre, como a escoger a una familia.
 
            Ese es el sentimiento que hay en la comunidad libanesa hacia México y que, además, para quienes llegaron y para quienes tuvieron aquí a sus hijos y demás descendencia, sin duda México les ha dado la oportunidad de crecer y de tener realizaciones personales y familiares.
 
            Es por ello que hoy les quiero compartir un poco o algo de lo que estamos haciendo en el Gobierno, no sin antes decirles, en nombre de México, lo mucho que México aprecia y valora la contribución de muchos actores y personajes de la comunidad libanesa, que se han distinguido y destacado en distintos ámbitos del saber y del quehacer social.
 
            Cómo no tener presente, por ejemplo, a Mauricio Garcés; o a Gaspar Henaine, Capulina; Antonio Badú, y a Salma Hayek.
 
            Sin duda, también con rigor académico e ingenio creativo, han estado presentes en el fortalecimiento cultural de nuestro país, figuras como: Elías Trabulse, Carlos Martínez Assad, Mauricio Achar, Héctor Azar y, por supuesto, el poeta Jaime Sabines.
 
            De igual manera, hombres emprendedores que han destacado en el ámbito financiero, en empresas, en industrias orgullosamente mexicanas y de gran proyección internacional.
 
Ya sin mencionar, pero aquí, entre ellos destaca el Ingeniero Carlos Slim que, sin duda, a través de sus empresas, sirve a México y proyecta a nuestra Nación.
 
            Y al igual que él, estoy seguro que hay muchos otros empresarios, emprendedores libaneses que, desde su espacio de actuación, sirven y contribuyen al desarrollo de nuestra Nación.
 
            En el Servicio Público, por supuesto que también destaca el talento de quienes son parte de esta comunidad libanesa.
 
         Para un servidor es motivo de orgullo tener en el Gabinete del Gobierno de la República, no sé si en el pasado haya habido tantos, pero hoy sí, muchos de origen libanés que integran el equipo que trabaja por México.
 
            Y aquí están, formando parte de esta mesa y de la comunidad aquí reunida: Emilio Chuayffet, Pedro Joaquín Coldwell, Jesús Murillo Karam, José Antonio Meade Kuribreña, Juan José Guerra Abud, Mercedes Juan, sólo por referirme a los Secretarios, sin dejar o, más bien, sin mencionar, por el número, pero de haber, seguramente más de 50 claramente identificados, trabajadores y servidores públicos en distintos ámbitos y de gran responsabilidad que, siendo integrantes de la comunidad libanesa, trabajan por México, sirven a México desde la tarea del Servicio Público.
         
            Por ello, como Presidente de la República, me enorgullece estar al frente de un equipo en el que esta comunidad hace presencia y se la juega y trabaja en favor de México.
 
            Pasando a otro orden de ideas, y a partir de hacer este amplio reconocimiento que, además, lo digo con la mayor sinceridad. De verdad que, de muchas y de muchos de ustedes he tenido diversas muestras de amistad, de aprecio, de cariño fraterno y sincero.
 
            Y hoy, en este espacio y oportunidad de encuentro con ustedes, con esta representación de la comunidad libanesa, en este emblemático Centro Libanés, déjenme compartirles algo de manera, quizá, abreviada y sintetizada de lo que hemos buscado hacer desde el Gobierno de la República.
 
            A mi llegada, gracias al respaldo mayoritario de los mexicanos, me comprometí, desde que estaba ya en campaña, a hacer o asumir la tarea de impulsar transformación para México.
 
            Entonces, señalé que de llegar a la Presidencia de la República, no llegaría a administrar, sino a reformar y a transformar.
 
Y lo señalé porque, sin duda, nuestro país, en las últimas décadas, ha sabido hacer frente a distintos momentos y desafíos.
 
            Pero, al final de cuentas, había que reconocer que el nivel de desarrollo, de crecimiento económico, que entonces teníamos, era insuficiente para dar espacio a mayores oportunidades para más mexicanos, para una población predominantemente joven que estará, está y estará en búsqueda de espacios de oportunidad y de realización personal y profesional.
 
            Lograr ello, implicaba hacer ajustes, colocar nuevos motores, que pudieran permitirnos crecer de forma más acelerada.
 
Y, por eso, planteamos una agenda de reformas transformadoras, entendiendo también que hoy vivimos en un país democrático y en un país plural. Un país en el que caben las distintas opiniones, las diferentes visiones que hay entre los mexicanos.
 
Y que de lo que se trataba era encontrar los comunes denominadores que nos permitieran sumar las distintas opiniones y visiones sobre el México que queremos, sumarlas y, a partir de ellas, construir una agenda de reformas transformadoras.
 
            Eso ha ocurrido. Varias de las reformas materializadas ya en ley, les tomó varios años, décadas que estuvieron pospuestas y que finalmente se materializaron.
 
            Están varias reformas, que están orientadas a fortalecer los derechos de los mexicanos. Entre ellas se inscribe, sin duda, la más importante, que es la Reforma Educativa, la que permitirá darles más y mejores herramientas a nuestras juventudes para enfrentar los retos del mañana, para enfrentar las exigencias de un mundo global, cada vez más competido y más demandante.
 
            Están las que tienen que ver con el ámbito del fortalecimiento a los derechos de los mexicanos, como la Reforma a Ley de Amparo, al Sistema de Justicia, por mencionar parte de estas reformas que ya se han materializado.
 
            Están otras, en el ámbito del fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas. Ahí se inscribe la Reforma Político-Electoral, que por primera vez abrió espacio a la participación de ciudadanos que, sin tener el respaldo de un partido político, pudieran participar en una competencia democrática.
 
            Y en esta reciente elección, la que tuvo lugar el pasado 7 de junio, se pudo apreciar cómo los partidos políticos y candidatos independientes fueron parte de esta justa democrática, y ahí estuvieron los resultados, en donde por primera vez candidatos independientes lograron triunfos en distintos escenarios.
 
            También están otras reformas, particularmente aquellas que están orientadas a incidir en el crecimiento de nuestra economía. Porque hay que ser muy claros. Si realmente queremos que a México le depare mayor desarrollo social, mayores oportunidades y una disminución real de la pobreza en México, es fundamental que nuestra economía crezca. Y para ese propósito se impulsó toda una agenda de reformas que inciden de manera especial en el tema económico.
 
Está la Reforma Energética, la Reforma en Telecomunicaciones; la Reforma Financiera, para ampliar el nivel de crédito en México; la Reforma Fiscal, para fortalecer las capacidades del Estado mexicano, que enfrenta mayores demandas, mayores exigencias sociales, y que debe y necesita contar con esas capacidades para poder dar respuesta a la sociedad mexicana.
 
Sin duda, la Energética destaca dentro de todas estas reformas, porque cambiamos un modelo de explotación de nuestra riqueza y de nuestros hidrocarburos, para implantar un nuevo modelo, diferente del que teníamos desde hacía ya casi 60 años, para tener un modelo que nos permitiera, al final de cuentas, no sólo permitir la participación del sector privado, fortalecer en consecuencia la capacidad de explotar nuestros recursos naturales, de generar más energía, de asegurar nuestra soberanía energética y, sobre todo, de incursionar en la generación de energías limpias y renovables.
 
            Esto es lo que dará y permitirá, precisamente, la Reforma Energética.
 
            Pero aquí no quiero extenderme en los alcances de cada una de estas reformas.
 
            Este Gobierno hoy tiene por visión, por tarea y obligación, asegurarse que estas reformas, que tomó tiempo, que fue complejo construir los acuerdos necesarios para llevarlas a cabo y que tuvieran el respaldo mayoritario del Congreso y de las distintas legislaturas de los estados del país.
 
            Estas reformas hoy son una realidad, forman parte de nuestro nuevo andamiaje jurídico, y se trata, entonces, para el Gobierno, de asegurarse que esas reformas se apliquen y sean o estén vigentes en la realidad de nuestra sociedad mexicana.
 
            Yo estoy seguro que el empeño de este Gobierno estará dedicado, lo ha estado y lo seguirá estando, hasta el final de esta Administración, para asegurarse de que los beneficios que depararán las reformas, se traduzcan en beneficios reales y en el bienestar de la sociedad mexicana.
 
            Esa es la tarea y es la responsabilidad plena que tiene el Gobierno que hoy encabezo.
 
            Sin embargo, vale la pena decir que hoy enfrentamos un escenario global diverso y complejo; un escenario de franca volatilidad financiera, de desaceleración económica en distintas regiones, particularmente en Europa, en Asia, en América del Norte; regiones con las que tenemos una íntima vinculación, una estrecha vinculación.
 
            Y deseamos y esperamos que el crecimiento económico pronto llegue a estas regiones, para que acompañen, también, el deseo y el interés que tenemos para crecer económicamente, más de lo que hemos logrado.
 
            No obstante estos escenarios, el desempeño de nuestra economía, si bien no ha sido lo que desearíamos en principio, sí es alentador.
 
            Solamente referir que en estos primeros tres meses de este año, la economía de México ha crecido, dentro de los países de mayor desarrollo, los países conocidos del G-20, el Grupo de las 20 economías más grandes del mundo, México fue la quinta que observó un mayor crecimiento económico.
 
            Junto a ello, empezamos a ver cómo otros indicadores de la economía nacional se están fortaleciendo y están resultando positivos. Sin el ánimo de extenderme, pero déjenme sólo compartirles algunos.
 
            Además del crecimiento económico mejor al de otras regiones del mundo, la inversión extranjera que hemos registrado en este primer trimestre, sin duda, también, resulta histórica, más de siete mil millones de dólares en el primer trimestre de este año, lo cual nos permite acreditar una inversión acumulada, en esta Administración, de más de 75 mil millones de dólares.
 
            La generación de empleo, sin duda, resulta también muy alentadora. En estos primeros 30 meses de esta Administración, se han generado un millón 300 mil empleos para los mexicanos.
 
            Miren que no soy partidario de hacer comparaciones, pero para poner la cifra en contexto, vale la pena tenerla en referente también, con los escenarios que tuvimos en el pasado.
 
            Si hiciéramos esta medición exacta a 30 meses del inicio de cada Administración, en los 30 primeros meses de la Administración pasada, no sólo se habían incrementado empleos, sino se habían reducido y se habían perdido, ya con los efectos de la crisis global, seguramente, de 2008, 113 mil puestos de trabajo.
 
            Si nos fuéramos más atrás todavía, con la Administración del año 2000 se habían perdido en los primeros 30 meses, medio millón de empleos; lo cual resulta alentador que a 30 meses de distancia, las medidas y políticas que hemos implementado, hoy nos permitan tener más de un millón 300 mil empleos.
 
            Y de mantener este rumbo, creemos que para el tercer año de esta Administración,  estaremos teniendo una cifra récord en los niveles de empleo generados en México.
 
            Incluso, el nivel de empleo generado en México ha venido creciendo a una tasa superior, y del doble de lo que ha crecido nuestra economía. También la tasa de desempleo ha sido, la que se ha registrado para el mes de abril, de las más bajas de las que haya registro: 4.3 por ciento.
 
            Con la Reforma Fiscal, que sin bien ha sido, ha llevado, y ha tenido el costo político que significó impulsar esta reforma para fortalecer la capacidad financiera del Estado, que si se contrastara con la realidad que tienen otros países de la región y de otras partes del mundo, podríamos entender mejor por qué era necesario hacer una Reforma Fiscal, que permitiera que México tuviera menor dependencia de los ingresos por el petróleo, y ahora que han bajado los precios del petróleo, mejor se explica y se entiende por qué la necesidad de haber tenido una Reforma Fiscal.
 
            Pero también nos ha permitido ampliar el padrón de contribuyentes. En esta Administración ha crecido 25 por ciento. Hoy hay 9.6 millones más de mexicanos que están aportando al desarrollo nacional, dentro de la formalidad y como contribuyentes del Estado mexicano.
 
            Vale la pena destacar, y déjenme referirles, cuando me preguntan: Oiga, a su partido le fue muy bien en la elección que tuvo lugar el pasado 7 de junio. A su partido y los partidos aliados, que han acompañado este esfuerzo del Gobierno, esta agenda transformadora, lograron lo que no ocurría desde 1991, mantener una mayoría en la Cámara de Diputados, en la Cámara Baja.
 
            Sí, es cierto. Y creo que mucho lo explica el que la sociedad está advirtiendo y entendiendo los avances que está habiendo en el desarrollo de nuestra economía. Así lo explica el nivel de empleo, la tasa baja en desocupación, el mayor consumo que está habiendo en nuestro mercado interno.
 
            El que se hubiesen, por ejemplo, ha habido cifras récord en venta de vehículos en el primer cuatrimestre de este año, que el consumo hubiese crecido en el primer cuatrimestre, tanto en ventas al menudeo como al mayoreo, en más de cinco por ciento en nuestro país.
 
            El que de las tiendas departamentales se hubiese registrado, la ANTAD, hubiese compartido que tuvieron ventas en el mes de mayo 8 por ciento a tasa anual real de crecimiento con respecto al año pasado.
 
            Estas cifras, sin duda, se sienten en la gente. Las siente la gente y la población, y en mucho seguramente eso explica por qué el respaldo que han dado al proyecto que el Gobierno ha venido impulsando.
 
            El que hoy, si bien el dinamismo de nuestra economía no está en los niveles deseados, nos estamos moviendo y estamos mejorando nuestro desempeño.
 
            Que hubiésemos registrado la tasa de inflación más baja de la que se tenga registro en la historia de México: 2.88 por ciento.
 
            En qué se traduce esto.
 
            En que la población está teniendo ingresos que les están permitiendo adquirir mayor número de bienes y de servicios, que les está rindiendo de mejor manera su ingreso.
 
            Todos estos elementos, sólo por referir algunos, explican, sin duda, lo ocurrido el pasado 7 de junio. Pero también nos dejan concluir algo más.
 
            El hecho de que tenga este Gobierno el respaldo mayoritario en la Cámara Baja, de ninguna manera nos lleva a asumir actitudes autocomplacientes, y a no entender también muy bien cómo nuestra sociedad está cambiando.
 
            Cómo se registraron votos diferenciados en distintas partes del territorio nacional. Un voto mucho más consciente y razonado, que en algunos casos apoyaron a un partido para la alcaldía y a otro para su diputado, y a otro más o al mismo, quizá, para su diputado federal.
 
            Entendemos que hoy hay una mayor conciencia democrática, que hay una mayor participación de la ciudadanía.
 
De hecho, la registrada en esta última elección fue mayor a la que se tuvo en elecciones intermedias pasadas en los años recientes. Porque hoy la sociedad está participando, sabe que su voto cuenta, que su voto define.
 
            Y otra de las conclusiones de esta elección es que el Gobierno tiene que seguir impulsando temas que son sensibles para la sociedad mexicana.
 
            El combate eficiente a la corrupción, el que podamos poner en marcha el Sistema Nacional Anticorrupción que hemos definido.
 
También, nos dejó saber que necesitamos combatir de manera más eficiente la pobreza y el rezago social.             Que el sur del país, la zona de mayor atraso y de mayor pobreza, tiene que incorporarse con el resto del país y en el dinamismo y en el ritmo que lleva el resto del país en su desarrollo; que será importante impulsar las regiones o zonas económicas especiales, que permitan incentivar inversión y empleo, particularmente en sur del país.
 
            Ésta es parte de la tarea que tenemos pendiente, de la que claramente tiene comprometida y definida mi Gobierno llevar a cabo en este segundo tramo de la Administración, entendiendo muy bien el mandato de los ciudadanos, expresado en su voto en la pasada elección.
 
            Déjenme concluir, y discúlpenme ustedes si me he extendido en mi participación.
 
               Se esperaba que lo hiciera para poder después recuperar o, más bien, sumando los varios tiempos y minutos de las varias reuniones de las que estuve ausente, por no haberme reunido con ustedes, hoy me he tomado el tiempo de todos estos encuentros.
 
            Yo quiero concluir haciendo referencia a una frase de otro mexiquense distinguido, que fue Presidente de México, a quien tocó y tuvo el honor de inaugurar este Centro Libanés: Adolfo López Mateos: El que no tenga un amigo libanés, que lo busque.
 
            Yo quiero decirles a todas y a todos ustedes, quizá no me aplique en su totalidad esta frase, porque tengo, por privilegio y por fortuna, la amistad de muchos integrantes de esta comunidad libanesa.
 
            Pero también seguiré en mi afán de seguir cultivando la amistad de todos, o de todos aquellos que siendo parte de esta comunidad libanesa, me dispensen su amistad. La seguiré buscando, la seguiré trabajando, porque algo distingue a esta comunidad.
 
            Son ustedes verdaderamente herederos de una tradición milenaria, la del Cedro Libanés.
 
Hace un momento escribí en las páginas del libro que tienen para quienes visitan este centro, decía yo que este Cedro Milenario de Líbano ha dado frutos en México, y esos frutos los ha dado a través de los integrantes de esta comunidad libanesa, que en su esfuerzo diario, en su trabajo cotidiano, en cualquier ámbito, contribuyen al desarrollo de nuestro país.
 
            Por ello, reciban, en nombre de la sociedad mexicana, de la que son parte, reconocimiento y gratitud.
 
Y, sobre todo, quiero reconocerles y agradecerles el que le dispensen al Presidente de la República estar hoy aquí con ustedes, cultivar su amistad; seguir sembrando y, con ello quiero concluir, con la frase del escritor libanés Gibran Jalil, quien nos recordaba que la amistad es el campo que siembras con cariño y cosechas con agradecimiento.
 
            Gracias a todas y todos ustedes por la oportunidad de encontrarme en este Centro Libanés.