Muchas gracias.

Excelentísimo señor Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos:

Gracias por su hospitalidad.

Al tiempo que saludo a los señores Presidentes y Jefes de Estado de los distintos países de Iberoamérica, particularmente a don Antonio Guterres, a quien quiero felicitarle por haber resultado electo Secretario General de Naciones Unidas, y expresarle, desde ahora, todo el respaldo de México, precisamente, para alcanzar un mundo más incluyente, un mundo más equitativo y un mundo de paz.

Señoras y señores delegados:

La última semana de septiembre, el mundo se conmovió ante dos acontecimientos extraordinarios.

Primero, con la firma de un histórico acuerdo de paz, en este mismo lugar, para poner fin a un conflicto armado, de más de medio siglo; dos días después, en Israel, con el fallecimiento del Premio Nobel, Shimon Peres, quien dedicó su vida a construir la paz en Medio Oriente.

Al igual que usted, señor Presidente Santos, Shimon Peres sabía que lograr la paz implica grandes desafíos, y muchas veces altos costos.

La ruta de cambio, paz y reconciliación que usted ha elegido, bien vale el esfuerzo. Así lo ha reconocido el mundo al celebrar que usted haya recibido el Premio Nobel de la Paz.

Felicidades nuevamente, y enhorabuena.

Ahora, nos alegra que nos haya convocado para reunirnos aquí, en Cartagena, con motivo de la 25ª Cumbre Iberoamericana. Así, esta ciudad de la paz, es también la ciudad de la hermandad Iberoamericana.

En la pasada edición de la Cumbre, celebrada en México, los países iberoamericanos coincidimos en la gran importancia de la educación de nuestros jóvenes.

En la declaración de Veracruz, acordamos trabajar en estrategias innovadoras para garantizar una educación universal y de calidad, así como la importancia de respaldar a las nuevas generaciones.

Ahora, damos continuidad a estos esfuerzos con los temas de esta Cumbre, que son: juventud, educación y emprendimiento.

Todos aquí coincidimos en que la educación es el gran igualador social, que mejora no sólo las condiciones de vida de las personas y sus familias, sino también detona el desarrollo de las comunidades y los países.

El día de ayer, el Presidente Santos expresó que Colombia tiene como objetivo ganar dos competencias en el 2019: la Copa América de Futbol y el primer lugar en mejora educativa.

Y aquí propongo que asumamos, todos, el segundo reto y que pidamos a la Secretaría General Iberoamericana, y a su titular, a quien felicito y reconozco por el trabajo realizado en los preparativos para esta reunión, se diseñe una manera novedosa para llevar el marcador y dar seguimiento a la copa por la educación.

México ya está haciendo su parte. Desde el inicio de mi Gobierno, emprendimos una Reforma Educativa para hacer realidad el derecho a educación de calidad en todos los mexicanos.

Nuestra premisa es lograr profesionalización del magisterio, a través de su evaluación, capacitación y actualización.

También, estamos invirtiendo en infraestructura educativa y revisando programas de estudio, con la divisa de que nuestros niños aprendan a aprender.

En educación superior, hemos puesto especial énfasis en la educación tecnológica. Hoy, en nuestras universidades tecnológicas y politécnicas se preparan 870 mil estudiantes; 25 por ciento más de los que entonces se preparaban en 2012.

Y algo novedoso, o algo que resulta realmente relevante: el 80 por ciento de estos jóvenes son la primera generación de su familia en llegar a la educación superior.

Para redondear estos esfuerzos, estamos adoptando nuevos mecanismos de vinculación con las empresas, para que los jóvenes complementen su educación con un componente práctico profesional.

El crecimiento registrado en el empleo de jóvenes en el sector formal de nuestra economía es alentador.

En cuatro años se han creado 2.3 millones de empleos formales, de los cuales una cuarta parte ha sido de jóvenes entre 15 y 29 años.

La juventud iberoamericana hoy se siente en casa igualmente en Madrid que en Montevideo, que en Lima, que en Lisboa.  Gracias a la tecnología, está más conectada que nunca.

Tomar riesgos, romper paradigmas y perseguir sus sueños es parte de nuestra naturaleza.

Para muchos de ellos, por lo tanto, ser emprendedor es casi una forma de ser.

Por eso, celebramos que en esta Cumbre Iberoamericana el emprendedurismo sea uno de los temas centrales.

En México, nos hemos decidido a formar parte del ecosistema emprendedor.

Hace casi cuatro años, creamos el Instituto Nacional del Emprendedor, y en lo que va de este Gobierno se ha apoyado con mil 500 millones de dólares a poco más de un millón de emprendedores.

También, pusimos en marcha un programa de crédito, que otorga un primer financiamiento, particularmente a aquellos jóvenes que no tienen historial crediticio.

México también realiza acciones que promueven los emprendimientos a nivel global, así como la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas.

Por ejemplo, en el marco de la Alianza del Pacífico creamos el Fondo de Capital Emprendedor que, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, permite financiar e impulsar nuevos emprendedores con alto potencial de crecimiento.

Sin duda, el mayor activo de Iberoamérica es su juventud.

Por eso, sus Gobiernos debemos seguir promoviendo políticas públicas que aprovechen su capacidad y construyan sociedades más incluyentes y mejor preparadas.

Señoras y señores:

El gran Gabriel García Márquez siempre vio en la educación un motor del cambio social. Escribió, y cito textualmente: Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos, en una sociedad que quiera más a sí misma.

Y eso es precisamente lo que debemos buscar en esta Cumbre Iberoamericana: Una nueva forma de hacer las cosas, impulsar decididamente la educación y hacer realidad los anhelos de nuestros pueblos, especialmente de nuestros niños y jóvenes.

Muchas gracias.