Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes.

Excelentísimo señor Philippe Couillard, Primer Ministro de Quebec.

Me da mucho gusto saludar a su muy distinguida esposa.

A la señora Presidenta de la Cámara de Comercio e Industria de Quebec. 

A los integrantes de las comitivas oficiales del Gobierno de Quebec y del Gobierno de México.

Y, de manera muy especial, quiero agradecer esta cálida bienvenida que hoy me dispensa la comunidad empresarial quebequense.

Es un honor y una distinción, como Presidente de México, estar en esta provincia de Quebec y poder compartir con ustedes algunos temas de relevancia sobre mi país.

Algunos puntos y algunos pasos que México está dando para impulsar su transformación, en esta visión compartida que tenemos de construir prosperidad para nuestras sociedades.

Gracias por esta oportunidad y gracias por su hospitalidad.

Los vínculos entre Quebec y México, como aquí lo ha expresado el Premier de Quebec, son profundos, fraternos y de gran cercanía, porque están fundados en las raíces latinas de nuestros pueblos.

La amistad de quebequenses y mexicanos comenzó en 1931, a partir de la apertura del Consulado General de México en Montreal, esto fue 13 años antes del inicio formal de las relaciones diplomáticas entre Canadá y México.

Precisamente, por esos lazos que nos unen e identifican, ha sido un honor iniciar mi visita de Estado a Canadá por la Belle Province.

En especial, celebro la oportunidad de reunirme con la comunidad empresarial de Quebec, con la inteligencia creativa que contribuye al desarrollo humano y a la grandeza económica de esta dinámica región.

La aportación de todos ustedes, también ha sido decisiva para construir con México una relación bilateral llena de oportunidades en comercio e inversión, así como en materia de cooperación.

Gracias a ello, mi país ya es el cuarto socio comercial de Quebec.

En 2015, los flujos comerciales fueron de tres mil millones de dólares, esto es casi siete veces más que los que había en 1993, antes de la entrada en vigor del Acuerdo de Libre Comercio.

Además, Quebec es una importante fuente de inversión extranjera directa para México.

Actualmente tenemos cientos de empresas con capital quebequense, empresas que hoy en mi país están generando empleo y desarrollo.

Sus inversiones están presentes en sectores clave, para impulsar el crecimiento económico, como el minero, el aeroespacial y el de transporte, lo mismo que en el desarrollo de infraestructura.

El turismo también une a nuestras sociedades. Cada año recibimos más de 350 mil visitantes de esta provincia canadiense.

Igualmente, tenemos un amplio programa de cooperación académica, tecnológica y cultural, lo mismo que posiciones comunes en temas globales, como es la protección del medio ambiente.

Con base en el enorme potencial de nuestras relaciones, las autoridades de Quebec y México estamos decidas a ampliar nuestras relaciones.

Para ello el Primer Ministro Couillard y un servidor acordamos poner en marcha el nuevo Comité Mixto de Cooperación con una agenda concreta de trabajo.

Al igual que Quebec, México está fincando su proceso transformador en la productividad, la innovación y el emprendimiento.

En especial, estamos impulsando el desarrollo de cadenas regionales de valor.

Invito a los empresarios e inversionistas aquí reunidos a explorar la posibilidad de nuevos encadenamientos productivos, a partir de los cambios estructurales que México ha logrado realizar.

En los últimos años hemos concretado reformas estructurales, destacando seis de carácter económico, que han generado un entorno propicio para los negocios, para el aumento de la productividad y la competitividad.

Por ejemplo, en el sector de telecomunicaciones, México ha logrado atraer inversiones por más de 33 mil millones de dólares canadienses.

Hoy, mi país cuenta con una de las regulaciones menos restrictivas en este sector.

Similarmente la apertura del sector energético está fomentando la participación de consorcios internacionales, a lo largo de las cadenas de valor de hidrocarburos y de electricidad.

En el sector automotriz, de 2005 a 2015, el número de vehículos ligeros producidos en México se ha más que duplicado para llegar a 3.6 millones de unidades anuales, detonando con ello un desarrollo regional que no tiene precedente.

Y no solo eso. La infraestructura, los centros de investigación especializados y la innovación que se generó en los corredores de la industria automotriz, también ha dado pie al surgimiento de una dinámica industria aeroespacial, que actualmente emplea más de 24 mil trabajadores.

Sé que un buen número de empresas canadienses, entre ellas varias quebequenses, están participando ya en estos sectores y otras más tienen o están pensando hacerlo y, espero verdaderamente, que puedan concretar su presencia en México muy pronto.

Congruentes con el liderazgo que han demostrado Quebec y México en la lucha contra el cambio climático, estamos fortaleciendo la colaboración en materia de medio ambiente y energía.   

Cabe destacar que la empresa quebequense Innergex está por anunciar una inversión en mi país para construir una planta hidroeléctrica en el Estado de Puebla.

En suma. Quebec y México son dos economías abiertas, competitivas y complementarias, que tienen la mirada puesta en el futuro.

Aprovechen que México es una plataforma productiva de alcance global, cuya ubicación geográfica lo convierte en el puente entre América del Norte y América Latina.

México es un país abierto, estable y confiable, tanto en el ámbito político institucional, como en su condición macroeconómica.

Con una población joven y bien preparada; una Nación en la que cada año se gradúan más de 100 mil ingenieros y tecnólogos.

Con todas estas fortalezas y transformaciones, México ofrece importantes oportunidades para las empresas de Quebec, de Canadá y de todo el mundo.

Muy distinguida audiencia:

Quebec y México somos dos pueblos hermanos decididos a trabajar unidos y avanzar juntos.

Somos dos aliados, comprometidos con la generación de prosperidad y riqueza, en beneficio de nuestras sociedades.

A partir de nuestras afinidades, surgen oportunidades inéditas para los empresarios quebequenses y mexicanos que, estoy seguro, habrán de aprovechar.

Confío en que esta Visita de Estado a Canadá marque el inicio de una renovada relación bilateral, caracterizada por un creciente intercambio económico con todas sus provincias por una intensa cooperación y, sobre todo, por un mayor acercamiento de nuestras sociedades.

Y, finalmente, debo decir de la relación que hay entre Quebec y México, que es una importante en lo económico, pero, lo más importante, somos dos sociedades a quienes distingue la amistad que históricamente hemos construido.

Muchísimas gracias.