Señoras y señores.

Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.

Señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Señor Almirante Secretario de Marina.

Agradezco y reconozco la presencia del Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señores integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Señores presidentes de organismos autónomos del Estado mexicano.

Muy apreciados señores Legisladores Federales.

De manera muy particular quiero saludar esta noche y en esta celebración con motivo del Día del Ejército, a los Generales, a jefes, oficiales, cadetes y personal de tropa; a los aquí presentes y a los varios ausentes, para quienes desde aquí envío un saludo fraterno, cordial, de reconocimiento y de gratitud en nombre del pueblo de México.

Señoras y señores:

Celebro en esta fecha tan emblemática compartir la velada con mujeres y hombres del Ejército Mexicano; una institución que se ha ganado con creces la admiración y el respeto de la sociedad mexicana.

La razón de ser este noble y valeroso instituto armado es la defensa de la ley y la protección de los intereses superiores de la Nación.

Hoy, recordamos la decisión patriótica de Venustiano Carranza al convocar a la creación del Ejército para restaurar el orden constitucional tras el cobarde asesinato del Presidente Francisco I. Madero.

A 101 años del nacimiento de esta organización militar, la sociedad mexicana reconoce y agradece la lealtad institucional que nuestros soldados le han profesado a la República.

Precisamente, la primera misión cumplida de nuestro Ejército fue restablecer la legalidad y reivindicar la voluntad democrática de los mexicanos.

Con ello, quienes orgullosamente portan el uniforme verde olivo, se convirtieron en garantes de los derechos y libertades de los ciudadanos.

Desde entonces, nuestros soldados empezaron a escribir una indiscutible historia de valor y lealtad; de entrega y servicio a la Nación.

En todo momento y frente a cualquier circunstancia, ustedes siempre han pasado lista de presentes, en defensa de la Patria.

El México del Siglo XXI, no se entendería sin las grandes aportaciones de los integrantes del Ejército, guardián de nuestra soberanía y de la seguridad interior.

La sociedad entera ha sido testigo de su labor responsable, perseverante y solidaria, al velar por la integridad de nuestro territorio y por los más preciados bienes nacionales.

Los hemos visto auxiliar a la población y proteger su patrimonio, frente a emergencias provocadas por ciclones, sismos y accidentes en cualquier parte del territorio nacional.

La ciudadanía también reconoce su invaluable apoyo a las autoridades locales en tareas de seguridad, en las zonas de mayor debilidad institucional.

Cada mujer y hombre del Ejército Mexicano, al igual que sus compañeros de la Fuerza Aérea y de la Armada, dignifican el honor, el prestigio y la grandeza de nuestras instituciones militares.

Su actitud y voluntad cotidianas demuestran que son una fuerza para la paz y el desarrollo de la Nación. Una fuerza para el bienestar y el progreso de todos los mexicanos.

Su vocación de servicio, su compromiso social y su amor a México, son ejemplos que valoramos plenamente.

Su desempeño nos alienta e inspira, a seguir trabajando por el bienestar y progreso de nuestra sociedad, por encima de cualquier diferencia.

Los mexicanos de esta generación trabajamos para transformar a México, a partir del diálogo, el entendimiento y el acuerdo.

Con hechos, demostramos que el acuerdo en lo fundamental es la base para mover y transformar a México; que la pluralidad no es obstáculo para conducir a la Nación hacia un mejor futuro.

Para hacer realidad el México de paz, incluyente, con educación de calidad, próspero y con mayor responsabilidad global que todos los mexicanos anhelamos, debemos perseverar en este esfuerzo colectivo.

Ésta es una causa que nos convoca y nos compromete a todos. Cada quien, desde su ámbito de responsabilidad, tiene que seguir haciendo la parte que le corresponde.

Así lo entienden y así lo están haciendo el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México, al poner al día sus programas, su doctrina, su formación, sus instalaciones y su equipamiento.

Hoy, nuestras Fuerzas Armadas se proyectan hacia el futuro con cuadros mejor preparados y renovadas capacidades operativas, para superar con éxito los retos del Siglo XXI.

Una institución tan esencial para la República, como la que forman nuestros soldados de tierra, aire y mar, debe seguir preparándose para realizar sus importantes misiones con oportunidad y eficacia.

Ante ustedes, en el marco del Día del Ejército, reafirmo el indeclinable compromiso del Gobierno de la República con el fortalecimiento, modernización y profesionalización permanentes de las Fuerzas Armadas.

Señoras y señores:

Como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, me enorgullece encabezar este emotivo reconocimiento al Ejército Mexicano.

Sobre todo, porque cada soldado porta con dignidad su uniforme e insignias, al saber que no hay honor más grande, que servir a la Patria.

Ustedes son los soldados de la República; son los soldados de la lealtad y la institucionalidad.

En cada uno de ustedes, la Nación tiene un motivo de orgullo y esperanza.

Sigan defendiendo los grandes ideales nacionales y sirviendo con integridad a todos los mexicanos.

Al hacerlo, mantendrán en alto la autoridad moral, la estima social y la grandeza de nuestras Fuerzas Armadas.

Para mí, es motivo de gran honor y satisfacción, no obstante, las diversas ocupaciones que son públicas, se han tenido el día de hoy, no hay mejor manera de concluir esta agenda de actividades que teniendo el gran honor, el alto honor de departir con esta representación de nuestras Fuerzas Armadas en el marco del Día del Ejército.

Desde aquí mi saludo fraterno y felicitación a todos los integrantes del Ejercito Mexicano en éste su día.

Muchas felicidades.