Maestras y maestros de México, y sobre todo a quienes están aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos, les quiero saludar con mi mayor respeto, con todo afecto.

Sé que está aquí una pequeña representación de todas las maestras y maestros de México.

Y al saludarles, saludo a su dirigente nacional, a Juan Díaz, a quien le agradezco su mensaje, pero sobre todo, la voz que se alza en nombre de sus compañeros de gremio, para ratificar su gran compromiso con el desarrollo y la transformación de nuestro país que, sin duda, esta dirigencia se ha venido ocupando de velar para que sus agremiados tengan mejores condiciones, de tener una relación institucional y de respeto con las autoridades educativas del país.

Pero que ha propiciado un clima que favorezca, precisamente, al desempeño profesional de las maestras y maestros de México, y que al hacerlo cumplan con su vocación, esa vocación que tienen las auténticas y auténticos maestros de México, de servir a la Patria, de ir modelando a la sociedad de hoy y de mañana, y sobre todo propiciando o aportando al desarrollo nacional.

Saludo a todas las maestras y maestros que el día de hoy, aquí, son galardonados con este Premio Ignacio Manuel Altamirano por sus años de servicio, por su desempeño profesional. He entregado personalmente y de manera simbólica sólo algunos de estos reconocimientos.

Pero sé que en distintas partes del país son muchas y muchos maestros quienes están recibiendo este reconocimiento por su esfuerzo diario, por su empeño cotidiano, para realmente cumplir con la alta encomienda social que tienen y con esa vocación que, como aquí compartíamos en la mesa hace un momento, tienen las maestras y maestros de México.

Por ello, como Presidente de México, me da mucho gusto estar en este espacio.

Como hoy, en muchos otros lugares sé está rindiendo tributo y reconocimiento a las maestras y maestros de México. Un reconocimiento merecido por su entrega diaria, por su esfuerzo personal y, sobre todo, por modelar a la sociedad presente y del mañana, del México que estamos formando entre todos.

Felicidades a las maestras y maestros de México.

Hace un momento, al departir aquí con algunos maestros que están en torno a esta mesa, decía yo que uno va, al final de cuentas, abrevando de la educación que imparten las maestras y maestros de México, y que uno guarda en su corazón de todos los momentos que vivimos en las aulas.

Yo hace un momento les preguntaba a los demás si recordaban a sus maestros de primaria o de secundaria.

Yo sí los recuerdo. Los recuerdo por nombre. Recuerdo de experiencias que viví con cada uno de ellos, del carácter de cada uno de ellos.

A la maestra Martita, de primero de primaria; Jovita, de segundo; Carmelita, de San Felipe del Progreso, de donde era originaria, que fue maestra de tercero de primaria; al maestro Vicente, de Atlacomulco, que fue mi maestro de cuarto; Elenita, de quinto de primaria; y Martita, de sexto de primaria.

Qué bueno que no me equivoqué, pero sí hice un buen repaso de todos mis maestros, que recuerdo con gran cariño y que en otros espacios, ya me han escuchado algunos de los que me acompañan el día de hoy, he hecho referencia particular a las anécdotas que viví o experiencias que gratamente recuerdo de cada uno de ellos.

Pero hoy, en este espacio, permítanme dirigir un mensaje sobre los temas que, junto con ustedes, maestras y maestros de México, hemos venido trabajando para asegurar, sobre todo, lo que es hoy el gran reto para el país: una educación de mayor calidad.

A partir de haber avanzado de manera muy importante en años pasados en lo que es la cobertura educativa y hoy estamos trabajando, insisto, para asegurar calidad en la educación a los niños y jóvenes del país.

La educación, como aquí se ha dicho, sin duda, es el cimiente más sólido y duradero para el bienestar y progreso de toda Nación. Es la base para mover y transformar a México, que es el objetivo que este Gobierno se ha trazado.

Por ello, sin duda es alentador reunirme con ustedes, los grandes formadores de nuestros niños y jóvenes, en ésta que es, esta fecha emotiva, emblemática, de nuestro calendario, de nuestras efemérides, esta celebración que hacemos el día 15 de mayo, para reconocer a todas las maestras y maestros de México.

Muchas felicidades, nuevamente expreso a maestras y maestros que trabajan en el campo o en la ciudad, en escuelas públicas o privadas, en todos los niveles educativos.

Ustedes, maestras y maestros, son los constructores de un mejor futuro para México.

Con su labor comprometida en las aulas, y ustedes lo saben, contribuyen a hacer la Patria.

Por eso, quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar, también, a la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y a las autoridades de la Secretaría de Educación Pública en todos los órdenes, por haber concluido formalmente la negociación salarial 2014 en un marco de entendimiento y diálogo institucional.

Con esta negociación única, la dirigencia ha logrado un incremento salarial de 6.24 por ciento, que comprende un incremento directo al salario, fortalecimiento al sueldo y prestaciones a las maestras y maestros de México.

Éste es un merecido reconocimiento de la sociedad mexicana a sus educadores.

Ha sido, de igual manera, en esta ocasión, un gran honor entregar la Condecoración Maestro Altamirano y el Reconocimiento Ignacio Manuel Altamirano al desempeño de la Carrera Magisterial a 128 educadores ejemplares.

Con ello, el país les agradece su perseverancia, su vocación de servicio y su amor a la enseñanza.

Enhorabuena a cada uno de ustedes, por este galardón a una vida de servicio en favor de México.

Muchas felicidades.

Ya se ha dicho aquí y se ha hecho referencia al pensamiento de Ignacio Manuel Altamirano.

Y quiero decirles que en el Gobierno de la República compartimos este pensamiento del maestro Altamirano, quien expresó que la instrucción pública es la responsabilidad primordial de un Gobierno democrático.

Precisamente por ello, el Estado mexicano emprendió una reforma para recuperar la función rectora que le corresponde en materia educativa.

Desde el primer año de esta Administración, gracias a la voluntad y al acuerdo de las principales fuerzas políticas, se hizo posible el inicio de una transformación de fondo en el sector educativo.

El objetivo de la reforma que se concretó es que los niños y jóvenes de México reciban una educación de calidad y en equidad, para que tengan mejores oportunidades de vida.

Gracias al respaldo de autoridades, maestros, padres de familia y la sociedad en general, los mexicanos estamos dando pasos, precisamente, en esa dirección.

En especial, reconozco la participación y el compromiso de las maestras y maestros de México con la transformación educativa.

Su trabajo corresponsable ha sido fundamental y, diría yo, aún más, determinante para iniciar y dar paso a los cambios de fondo.

A partir de la aprobación de la Reforma Constitucional y sus leyes secundarias, los avances son significativos y constantes.

Y déjenme enunciar de manera, espero yo, breve, cuáles son estos avances:

Primero. Se ha establecido un Servicio Profesional Docente. Con él el mérito profesional será la única forma de ingresar, recibir estímulos económicos y ascender en el Sistema Educativo.

Éste es un instrumento esencial para dignificar el trabajo de los maestros, brindarles mayor certidumbre laboral y promover su desarrollo profesional.

En congruencia con el nuevo marco legal, para el Ciclo Escolar 2014-2015, se someterán a concurso abierto más de 14 mil 300 plazas docentes, en los niveles de educación básica y media superior.

Segundo avance. Se estableció el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. Para mejorar la educación en México, es necesario identificar las dificultades y retos que enfrentan los maestros en cada plantel, a fin de ofrecerles una capacitación más eficaz y acorde a sus necesidades.

Para lograr este objetivo, hoy México cuenta con un Instituto Nacional para Evaluación de la Educación, dotado de plena autonomía constitucional, que posee facultades para evaluar los componentes, procesos y resultados del Sistema Educativo Nacional. Es decir, su autoridad aplica a todas las entidades federativas.

Además, en apoyo al proceso de evaluación, por primera vez se realizó un censo de escuelas, maestras y alumnos de educación básica y especial, con el valioso respaldo de INEGI.

Gracias a este esfuerzo, hoy sabemos que hay más de 231 mil planteles en México, cerca de 1.9 millones de profesores y trabajadores administrativos, y más de 23 millones de alumnos, en esos niveles de enseñanza.

Con los resultados de este censo, ya se está integrando el Sistema de Información y Gestión Educativa, plataforma tecnológica que permitirá transparentar y administrar los recursos materiales y humanos.

En 2015, INEGI realizará el respectivo censo para la educación media superior. Con él tendremos información más precisa de todos los niveles educativos obligatorios.

Y tercer avance. Gracias a un presupuesto histórico en educación, se han creado y fortalecido diversos instrumentos para atender necesidades específicas del Sistema Educativo Nacional.

Por ejemplo, para que los estudiantes mejoren su aprendizaje y desarrollen nuevas habilidades, se amplió de seis mil 700 a más de 15 mil 300, el número de escuelas de tiempo completo. La meta para el siguiente ciclo escolar es llegar a 23 mil escuelas de tiempo completo.

Con el Programa Escuela Digna se ha multiplicado el esfuerzo para que los niños y jóvenes del campo, de las comunidades indígenas y de las áreas urbanas marginadas estudien en planteles con mejores servicios básicos, como agua, luz, sanitarios, mobiliario e instalaciones en buen estado.

Igualmente, se creó el programa para dotar de un dispositivo portátil a los alumnos de quinto y sexto de primaria de escuelas públicas. En un proyecto, en una fase piloto se entregaron 240 mil computadoras en las entidades de Colima, Sonora y Tabasco.

Cabe destacar, que esta fase piloto nos está dotando elementos de análisis muy útiles para perfeccionar este programa en las siguientes etapas.

Las áreas de oportunidad detectadas, permitirán consolidar esta iniciativa de inclusión digital como un valioso instrumento para elevar la calidad y equidad de la educación pública en México.

Además, en agosto de este año se pondrá en operación el Programa Escuelas de Excelencia, con el fin de mejorar la enseñanza en las entidades con mayor atraso educativo, comenzando con cinco mil 300 planteles, que estarán inscritos en este programa.

Cada uno de estos avances y programas son prueba tangible de que la transformación educativa está en marcha.

Por todo lo que significa para el país, la Reforma Educativa sigue adelante. La continuaremos impulsando con firmeza, porque con ella estamos construyendo, y así tenemos esta convicción, un mejor futuro para México.

Lo que sigue ahora es fortalecer, junto con los directores, maestros y padres de familia, la autonomía de gestión de las escuelas. Y para ello próximamente se emitirán los lineamientos de autogestión, así como los correspondientes para el expendio y distribución de alimentos en las escuelas.

Con acciones concretas como éstas, nos movemos en la ruta correcta, hacia una educación de calidad y equidad, que merecen la niñez y la juventud mexicanas.

Maestras y maestros aquí presentes.

Como en aquel momento, cuando el país se propuso alfabetizar a su población, hoy México cuenta con una nueva meta nacional por delante: lograr una educación de calidad para todos los mexicanos, sin importar su lugar de residencia, ni su condición social o económica.

Estoy seguro que este gran objetivo también habremos de alcanzarlo como Nación, porque a lo largo de nuestra historia las maestras y maestros de México han trabajado con decisión para responder a las necesidades de la sociedad y de su tiempo.

Con su trabajo diario, responsabilidad y compromiso, los docentes del país ya están haciendo la parte que les corresponde para concretar esta elevada aspiración nacional.

Estoy convencido de que juntos lograremos que la educación de calidad deje de ser privilegio de unos cuantos y se convierta en un derecho humano, ejercido por todos los niños y jóvenes de México, tal como lo mandata nuestra Constitución.

A mí me da mucho gusto tener este espacio de acercamiento con esta representación de las maestras y maestros de México.

Desde aquí, reitero mi más amplia y mayor felicitación a todas las maestras y maestros de México, por su esfuerzo, insisto, diario, su desempeño profesional, pero, sobre todo, por el gran amor que tienen para con México y porque todos los días están modelando la Patria de todos los mexicanos.

Felicidades, nuevamente, a todas las maestras y maestros de México.