Nuevamente, muchas gracias a todas y a todos ustedes.

Es un gran honor, un privilegio, estar nuevamente aquí, en Guachochi, en esta parte de la Sierra Tarahumara del Estado de Chihuahua, donde hace dos años, prácticamente, visité por primera vez esta región.

Y aquí me comprometí a emprender un gran trabajo, entonces, de llegar a la Presidencia de la República para combatir la pobreza extrema y, sobre todo, combatir el hambre que padecen, o padecían más de siete millones de mexicanos.

Al estar hoy aquí, señoras y señores, quiero saludar a las autoridades aquí presentes:

Al señor Gobernador del estado, a quien le agradezco su invariable disposición para que sumemos esfuerzos, para que tengamos una eficiente y adecuada coordinación en varios frentes de trabajo, pero uno que es el que hoy nos convoca: combatir el hambre, el rezago social, y apoyar a quienes más lo necesitan. Y así lo estamos acreditando, señor Gobernador, en este esfuerzo compartido y conjunto que estamos llevando a cabo.

Muchas gracias por su hospitalidad.

En este acto, celebro la presencia de integrantes del Gabinete del Gobierno de la República, de servidores públicos del orden estatal, de autoridades militares.

De los señores legisladores Federales, Senadoras y Senador de la República; Diputados Federales, locales; Presidentes Municipales. Particularmente, agradezco la hospitalidad del Presidente Municipal de Guachochi.

Saludo aquí a los Delegados Federales, que son la representación del Gobierno de la República en distintas áreas y que en este tema, el que hoy nos convoca, el de emprender el mes dedicado a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, precisamente nos permita acreditar el esfuerzo convergente y transversal que distintas dependencias del Gobierno de la República llevan a cabo.

Quiero, de manera muy señalada, saludar con todo afecto y gratitud, por el esfuerzo que han realizado para poder estar el día de hoy aquí, en este lugar, a distancia de varios puntos de la geografía del Estado de Chihuahua. Quiero saludar con respeto, particularmente a la comunidad de la Sierra tarahumara, de las distintas etnias que hoy aquí se congregan, a mujeres, jóvenes, como el caso de Feliciano, y de hombres que están aquí, presentes.

Muchas gracias por su presencia.

Y de manera, también, muy particular y muy señalada, a toda esta juventud entusiasta de distintas escuelas de educación técnica y superior del estado de Chihuahua que hoy nos acompañan, y que se han sumado a ser miembros activos de esta Cruzada Nacional contra el Hambre.

Gracias por su participación.

Amigas y amigos todos:

Hoy, estamos aquí, como ya lo señalaba, aquí, en Guachochi en donde Rosalba. Aquí están algunas imágenes, dos fotografías tomadas en aquella visita que hiciera, precisamente, en el mes de abril de 2012, apenas habiendo iniciado la campaña político-electoral que, con el respaldo mayoritario de los mexicanos, me ha llevado a asumir esta gran responsabilidad de ser el Presidente de la República.

En aquel entonces, al visitar Guachochi, hice desde aquí un compromiso con toda la Nación, el que de llegar a la Presidencia de la República trabajaríamos para combatir la pobreza que aqueja a 53 millones de mexicanos.

Pero de manera muy focalizada una de las tareas que en este objetivo teníamos muy claro, era atender a más de siete millones de mexicanos que enfrentan condición de pobreza extrema y, sobre todo, que padecen hambre, que no tienen garantizado el abasto alimentario todos los días, que enfrentan desnutrición y que viven en esta condición de pobreza extrema.

Por eso, lanzamos la Cruzada Nacional contra el Hambre, una de las políticas dentro de toda la política social que tiene el Gobierno de la República, pero dedicada especialmente para aquellos que padecen hambre.

Hoy, a año y medio de haber iniciado esta gestión gubernamental, de haber iniciado esta Cruzada Nacional contra el Hambre, hoy tenemos avances significativos que nos permiten asegurar que más de tres millones de mexicanos, de esos siete millones y medio que se encontraban en condición de pobreza y de hambre, hoy tienen garantizado un abasto alimentario.

Que hoy, a través de distintos programas sociales, tres millones de mexicanos pueden comer, pueden tener un mejor abasto alimentario y la protección del Estado mexicano para enfrentar condiciones de adversidad.

Me quiero referir a algunas cifras que me parece relevante destacar.

Ya la titular de SEDESOL, Rosario Robles, ha informado de cómo todas las dependencias del Gobierno de la República tienen en algo que ver en esta Cruzada Nacional contra el Hambre.

Que no es un proyecto ni un programa exclusivamente de la Secretaría que ella encabeza; que es un esfuerzo compartido de todas las dependencias gubernamentales, y que trabajamos para hacer efectivo lo que nos estamos trazando en lograr una adecuada coordinación con los gobiernos estatales.

Llegar realmente al objetivo de asegurar alimentación para quienes no la tienen, implica, no sólo que el Gobierno esté trabajando, el Gobierno Federal, sino que los gobiernos estatales estén comprometidos con el esfuerzo. Que sumemos voluntades, recursos y hagamos trabajo en equipo.

Porque vale la pena señalar, y lo quiero destacar, quienes nos dedicamos a la actividad política, quienes hemos decidido dedicar nuestro esfuerzo diario a la política, que es un medio de transformación social, vale la pena hoy rescatar que el principio de la política, la ética de la política es, precisamente, dedicarse en ese empeño transformador a atender y procurar por quienes menos tienen, por quienes más lo necesitan, por quienes requieren y demandan la mano del Gobierno y del Estado mexicano para salir adelante.

Quienes no tienen ni recursos ni capacidades propias para poder superar la adversidad y, sobre todo, salir del rezago social.

El sentido de la política y la ética de la política está, precisamente, orientada y dedicada a resolver y a apoyar las necesidades de quienes más lo necesitan.

Y éste, el Gobierno de la República, es uno que claramente tiene convicción de que es a estos sectores, a los menos favorecidos, a los que viven en condición de pobreza extrema y que padecen hambre, a quienes dedicamos gran parte y la mayor prioridad del esfuerzo del Gobierno de la República.

El presupuesto destinado a distintos programas que tiene el Gobierno de la República es superior ya a los 346 mil millones de pesos; que no sólo están en el ámbito de la Secretaría de Desarrollo Social, sino de distintas dependencias.

Y esto nos permite ya hoy dar cuenta, a partir de haber iniciado esta Cruzada Nacional Contra el Hambre, de cómo hemos logrado asegurar que tres millones de mexicanos hoy puedan tener un mejor y mayor abasto alimentario.

Déjenme compartirles algunas cifras, precisamente, que dan cuenta de ello.

Más de 400 mil familias han sido incorporadas al Programa de Oportunidades, aquel que decían que se habría de cancelar o que habría de disminuir su padrón; por el contrario, se ha incrementado, precisamente, para apoyar a quienes más lo necesitan.

Esto asegura que madres de familia no tengan que sacrificar su abasto propio y alimentario para tener que dárselos a sus hijos, sino que hoy estén recibiendo un apoyo económico que beneficie a sus familias.

Se han entregado, como algunas de las tarjetas que simbólicamente hoy aquí entregué, 294 mil Tarjetas Sin Hambre, que esto permite a las familias que cuentan con esta tarjeta, poder adquirir 14 productos básicos que aseguran su alimentación.

Se han instalado ya hoy en día en todo el territorio nacional más de tres mil Comedores Comunitarios, en los que se garantizan alimentos, especialmente a niños, a mujeres embarazadas y adultos mayores, y aseguran una mejor convivencia en estas comunidades que viven en el rezago social.

Se han abierto ya, en esta tarea, 754 nuevas tiendas de DICONSA, que con sus unidades móviles, adicionalmente, permite atender a cuatro mil 100 localidades apartadas y recónditas, sobre todo apartadas de los centros urbanos en distintas entidades del país.

Adicionalmente, casi o prácticamente un millón y medio de mexicanos acceden ya a leche fortificada a través de las tiendas LICONSA; es decir, el padrón de beneficiarios de estas tiendas de LICONSA ha crecido en un millón y medio más de mexicanos que hoy tienen una mejor alimentación.

Se ha incrementado el padrón, también, para adultos mayores de 65 años y más, y son más de 920 mil personas que reciben ya una pensión para adultos mayores.

Y adicionalmente, se ha incorporado al padrón de beneficiarias del Seguro para Jefas de Familia, a un millón 640 mil jefas de familia.

Como ustedes saben, éste es un seguro que permite asegurar a las madres jefas de familia que, en caso de faltar, sus hijos tendrán asegurado un ingreso durante su vida de niños, de adolescentes, y hasta que concluyan sus estudios universitarios.

Ésta es la cobertura de este seguro que les da tranquilidad a las jefas de familia, cuando en caso de que llegaran a faltar. Como se han presentado casos y aquí, hoy, he entregado a dos abuelitas y a un jefe de familia el seguro que cubre a las mamás que lamentablemente perdieron la vida y que hoy están aquí sus niños de poca edad recibiendo este primer apoyo que habrán de recibir hasta que concluyan sus estudios universitarios.

Éstas son las cifras que hoy quiero compartirles de cómo ha sido posible que, a través de estos programas, hoy lleguemos a más mexicanos, a tres millones de mexicanos que hoy están teniendo asegurada su alimentación.

Hacia dónde vamos. Qué retos representa. A dónde vamos en este año 2014.

Y, por eso, este mes que estamos dedicando, como año tras año hemos querido dedicar un mes a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, que sea un llamado a toda la sociedad mexicana, para cobrar una mayor conciencia social de responsabilidad para con aquellos que más lo necesitan y que menos tienen, y especialmente para aquellos que padecen hambre.

Cuando instauramos o pusimos en marcha la Cruzada Nacional Contra el Hambre, yo señalé que era inadmisible que para un país que se quiere proyectar al mundo por su modernidad, por su condición de fortaleza, por su desarrollo económico, es inadmisible que tengamos a siete millones de mexicanos en condición de pobreza y sin alimentación.

Por eso, la razón de haber emprendido esta Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Y de cada mes al año hacer un llamado a la participación de la sociedad para adherirse y solidarizarse y ser parte de este esfuerzo colectivo, y de todos los mexicanos, para que esos siete millones y medio de mexicanos dejen de pasar por hambre y tengan asegurada su alimentación.

En 2014 nos hemos propuesto pasar de tres millones de familias o de mexicanos que hoy tienen alimentación, a más de 5.5 millones de personas beneficiadas, con lo cual nos estaremos acercando a la meta para atender a esos 7.5 millones de mexicanos, que al inicio del programa padecían hambre y que vivían en condiciones de pobreza extrema.

Finalmente, les quiero reconocer a todas y a todos aquellos que participan en este esfuerzo por lograr que México sea un país en el que no se padezca hambre, que las comunidades y lugares con mayor rezago social tengan espacios y tengan actividades productivas.

Por eso los programas sociales que estamos impulsando tienen un nuevo elemento dentro de sus reglas de operación, para realmente darle este perfil de ser programas sociales de nueva generación, que no sólo lleven ayuda, sino que, además, aquella población beneficiada de la política social, tenga también o encuentre elementos de apoyo y de respaldo para incorporarse a la actividad productiva.

Que realmente no sólo las mujeres y los hombres o adultos mayores reciban un apoyo, sino que sean parte, realmente, del sector que esté trabajando, que encuentren en dónde desarrollar alguna actividad productiva que, además de asegurarles alimentación, les asegure ingresos para sus familias.

Ese es el sentido de la política social que hoy el Gobierno de la República ha puesto en marcha, que estamos siguiendo y que estoy seguro, como Feliciano lo compartía hace un momento, siendo parte de esta comunidad, a todos los aquí presentes, tenemos un objetivo entre todos: lograr un mejor México.

Un mejor país del que todos nos sintamos plenamente orgullosos, porque es un país en el que hay armonía social, que hay tranquilidad y, sobre todo, todos los mexicanos tienen asegurado su abasto alimentario.

Gracias por ser parte de este esfuerzo.

A mí me da mucho gusto estar aquí, en Guachochi, nuevamente, y dejarles a toda esta comunidad de esta Sierra del estado de Chihuahua, un saludo afectuoso y el compromiso del Presidente de la República de estar siempre al lado de todos ustedes.

Muchas gracias.