Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Gobernador del Estado de Nuevo León, muchas gracias por su hospitalidad.

Y muchas gracias, ocasión ésta para decirle nuevamente gracias, por la disposición que su gobierno ha tenido, y que ahora sé está en la recta final ya de su administración para acompañar el esfuerzo del Gobierno de la República que nos permita, realmente, impulsar desarrollo para Nuevo León y, en ello, contribuir al desarrollo de todo el país.

Deseo que de aquí a la conclusión de su administración se concreten los proyectos, las políticas públicas que se haya trazado a lo largo de su administración para lograr, realmente, impulsar el desarrollo de Nuevo León.

De igual manera, quiero saludar a los titulares de los distintos Poderes del Estado de Nuevo León.

De manera muy particular, quiero saludar al Presidente Ejecutivo del Consejo de Administración de FEMSA, a José Antonio González Fernández.

Le agradezco, una vez más, la deferencia, la distinción, José Antonio, para participar en la inauguración de este gran estadio de Los Rayados de Monterrey, una bella obra de ingeniería, a la que habré de referirme y que, sin duda, como Presidente de la República es motivo de deferencia y de distinción, que en mucho me honra.

Muchas gracias.

Saludo aquí a las distintas autoridades del deporte de nuestro país; a quienes forman parte de las comisiones del deporte en la Cámara de Diputados.

A distintas autoridades que están aquí reunidas.

Al Alcalde de Guadalupe.

Alcaldes de esta región metropolitana o Zona Metropolitana de Monterrey.

A las y los Legisladores Federales aquí presentes.

A dirigentes de partidos políticos que, también, nos acompañan.

A exgobernadores del estado.

De manera muy particular, saludo al señor Gobernador electo de Nuevo León, a quien me da mucho gusto saludar nuevamente, después de habernos visto esta semana, justamente, para también comprometernos a seguir trabajando, sumando esfuerzos, comprometiendo disposición, voluntad y recursos que nos permitan seguir impulsando el desarrollo de Nuevo León.

Y saludo a Embajadores que, también, saludo en este acto.

A deportistas, a quienes son parte de la afición de Los Rayados de Monterrey.

Y a quienes están aquí en representación de la sociedad de Nuevo León.

A empresarios, que me da mucho gusto, de igual manera, saludar.

Y, sobre todo, en esta cálida tarde de este sábado aquí, en Guadalupe, en esta Zona Metropolitana de Monterrey, para inaugurar el Estadio del Club de Futbol Monterrey.

Quiero felicitar, en primer lugar, este importante esfuerzo, que ha conjuntado los esfuerzos del sector privado, encabezado por FEMSA, por su presidente, por otros grupos de empresarios que participan de este, o han participado en este proyecto.

De las autoridades que participaron, de igual manera, para que el día de hoy estemos aquí, a las puertas, justamente, de este estadio, para hacer la inauguración del mismo.

Una obra que tomó siete años construir. Y que como me lo ha compartido el propio José Antonio González Fernández, no estuvo exenta de problemas, de trabas, de enfrentar y superar obstáculos, barreras de orden legal, de oposición de algunos.

Pero, al final de cuenta, aquí estamos. Aquí estamos frente a una obra magna que, sin duda, será ícono de la Zona Metropolitana de Monterrey.

Será el espacio en el que haga presencia el equipo de los Rayados de Monterrey, y eventualmente de algunas otras actividades de carácter cultural, recreativo, que aquí tengan lugar.

Pero es una obra que, repito, será ícono del dinamismo económico de esta gran entidad, de la prosperidad que tiene el Estado de Nuevo León y, también, del desarrollo urbano de vanguardia que hoy proyecta la Zona Metropolitana de Monterrey, precisamente para quienes viven aquí y para el todo el país.

Ésta es una obra que viene a reafirmar algo que José Antonio refirió en su mensaje, y algo muy importante: la confianza.

Las grandes obras, los grandes proyectos, sean pequeños, sean mayores, sean muy grandes, cualquier proyecto transita o requiere que, al final de cuentas, esté impregnado de confianza.

Y lo que ha habido aquí hoy, lo que estamos inaugurando, es una obra que acredita la confianza que tuvieron los inversionistas para llevarla a cabo, quienes con su aporte, con las compras anticipadas de eventos a realizarse aquí, en los siguientes 15 años, como me lo han compartido, han permitido financiar la obra; o los diferentes patrocinadores que también han contribuido al financiamiento de esta obra, y de una sociedad que ha tenido la confianza en realmente erigir este gran proyecto arquitectónico para la sociedad neoleonesa y, sin duda, para proyectar la grandeza y prosperidad de esta región de nuestro país.

Y me refiero a la confianza, porque de forma igual es justamente lo que estamos haciendo desde el Gobierno de la República y aquí se ha referido ya mucho de lo que hemos impulsado y venimos haciendo.

Una obra como la que hoy inauguramos, como la obra de país que estamos impulsando, no se construye de un día para otro.

Toma tiempo, demanda confianza, pero al final de cuentas, también demanda claridad en el rumbo y en el objetivo que tenemos trazado.

Así lo tuvieron quienes empezaron esta obra hace siete años y hoy estamos a la entrega o en la culminación de este proyecto.

Así lo estamos haciendo en lo que queremos lograr como país.

Estamos trabajando para edificar un nuevo México y estamos en esa etapa de transformación, de acreditar y, más bien, de materializar los cambios que permitan modelar el nuevo México. Un México de mayor desarrollo, de mayor progreso y que todo ello se construye a partir de la confianza.

Hoy el mundo en general enfrenta desafíos mayores que, precisamente, derivan de la ausencia, en muchas partes, de la confianza, y es la confianza por la que tenemos que trabajar.

Confiar en todo lo que somos capaces de hacer de forma conjunta; confiar en nosotros mismos para llevar a cabo las grandes transformaciones y los grandes cambios que nuestra sociedad demanda, que nuestra sociedad quiere para nuestro país, y que ello nos permita, al final de cuentas, alcanzar mejores condiciones, mejores estadios para nuestra sociedad.

Quiero decirles que como Presidente de la República, reitero, me siento muy honrado de acompañar a la sociedad neoleonesa en la inauguración de este gran estadio, bello, majestuoso, aquí, en sus puertas, y en un momento más habremos de recorrerlo, lo que será su bello campo, las gradas, que habrán de albergar a más de 51 mil aficionados.

En una obra majestuosa, no sólo por la importante inversión de más de tres mil millones de pesos, sino por lo que proyecta y lo que habrá de generar en beneficio de la sociedad neoleonesa y, muy particularmente, de esta zona metropolitana de Monterrey.

Quiero concluir mi intervención haciendo referencia a una frase que traigo aquí, aunque no he seguido las líneas que eventualmente se tenían preparadas para este evento, pero no quiero dejar de lado una frase que me es importante citar, que es de Nelson Mandela, un personaje de la historia, un personaje universal y que decía respecto del deporte lo siguiente y quiero citarlo textualmente: El deporte tiene el poder de cambiar al mundo, tiene el poder de inspirar, tiene el poder de unir a las personas, de una manera que pocas cosas pueden lograr.

Por eso, felicito realmente este gran esfuerzo de inversionistas, de una sociedad que logra para sí esta importante y bella obra majestuosa, ícono del desarrollo urbano de la zona metropolitana de Monterrey.

Pero, sobre todo, un espacio que, sin duda, contribuirá a la sana convivencia de esta región y de la sociedad neoleonesa, y que también permitirá seguir impulsando desarrollo y progreso para este estado.

Y en ello, insisto, contribuir a lo que todos queremos: más desarrollo, más progreso y bienestar para toda la sociedad mexicana.

Nuevamente, muchísimas felicidades y muchas gracias.