Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes, a quienes son integrantes de este Consejo Mexicano de Negocios.

Para mí, es motivo de gran alegría, de satisfacción, volver a encontrarme con ustedes, como suele ocurrir de forma regular, a inicio de cada año, para hablar sobre las perspectivas que tiene nuestro país.

Y hoy, en este encuentro, que ya ha tomado tradición, pero que hay que decir no necesariamente tendría que ocurrir si no hubiese el nivel de confianza que ustedes tienen en nuestro país.

Y es el espacio que hemos dado para, precisamente, recoger de este grupo de empresarias y empresarios los proyectos y compromisos de inversión, que tienen ustedes definidos para este año 2016.

Sin duda, este Consejo Mexicano de Negocios ha sido un gran aliado del desarrollo y crecimiento de México, como su Presidente lo ha señalado hace un momento en su intervención.

Alejandro Ramírez, a quien agradezco el recuento de logros y avances que hoy tiene nuestro país y que, para poder alcanzar estos niveles de desarrollo, sin duda, motor del mismo, son la participación de nuestros emprendedores, pequeñas y medianas empresas, y de las grandes empresas que ustedes representan.

Valoro el respaldo de este Consejo a la agenda de transformación y a la estabilidad económica que hemos impulsado.

Celebro también que, desde el inicio de la Administración, hemos procurado un diálogo abierto, franco y propositivo.

En ocasiones, hemos tenido distintos puntos de vista, pero lo importante es que compartimos un objetivo superior: que a México le vaya bien.

Quienes integran el Consejo Mexicano de Negocios son un claro ejemplo de la capacidad de los mexicanos para competir y ganar en el mundo.

Las empresas que ustedes representan tienen presencia en 80 países. Son testimonio y proyección del México que está avanzando. Son proyección del desarrollo que México está alcanzando y que ustedes, a través de sus empresas, en otros países, así lo proyectan.

Esta confianza se refleja, año con año, en sus crecientes planes de inversión.

Como lo ha anunciado hace un momento su Presidente, Alejandro Ramírez, se trata de una inversión de 33 mil 500 millones de dólares para 2016.

Con este monto, suman más de 120 mil millones de dólares de inversión en los primeros cuatro años de esta Administración.

Estas cifras, similares en dimensión a la Inversión Extranjera Directa, confirman la importancia de la inversión nacional para nuestro desarrollo. 

El anuncio de inversión de este día es importante por tres razones:

Primero, porque es un indicador que refleja cómo los empresarios perciben el estado actual de nuestra economía.

A pesar de un ambiente de incertidumbre y volatilidad mundial, hay confianza en México, gracias a su estabilidad macroeconómica, su capacidad para crear empleos y el crecimiento de su economía, sustentado en el dinamismo del mercado interno, como Alejandro, hace un momento, él mismo lo ha referido, en varios indicadores que muestran que la fortaleza mayor que está habiendo en el desempeño de nuestra economía es, precisamente, el del mercado interno.

Las condiciones para invertir y hacer negocios en el país continúan mejorando. Y en el último año, los reportes de competitividad del Foro Económico Mundial y del Banco Mundial así lo acreditan.

Destacan las mejoras en el desarrollo del mercado financiero, que también Alejandro refirió; mayor eficiencia del mercado laboral, infraestructura, facilidad de pago de impuestos y obtención de electricidad y más barata.

La segunda razón por la que es importante este anuncio es que la inversión también es un indicador de las expectativas sobre la economía de nuestro país.

Para decidir dónde invertir, un empresario analiza las opciones y elige la que promete el mayor crecimiento en el fututo y la mayor rentabilidad.

La inversión del Consejo Mexicano de Negocios es un voto de confianza en el provenir de nuestro país.

Y la tercera razón, la más importante es que esta inversión se traducirá en más empleos formales, en fuentes de ingreso para más familias mexicanas.

Destaco la voluntad del Consejo por alcanzar este año una planta laboral de más de un millón 700 mil puestos de trabajo.

Los empleos generados en el sector formal brindan más beneficios al trabajador, incluyendo una mejor remuneración y seguridad social.

Con inversiones como éstas, las condiciones del mercado laboral en México están mejorando, hay más empleo, una paulatina y gradual recuperación de los salarios contractuales, y una mayor tasa de formalización.

Por eso es que hoy estoy aquí, primero, para conocer de estos planes de inversión; para reconocer en cada uno de ustedes su empeño, su confianza en México y su perseverante dedicación para seguir contribuyendo al desarrollo de nuestro país.

No puedo omitir algo que Alejandro hace un momento, ha señalado en su intervención.

Y celebro que ustedes sean los primeros en hacer reconocimiento a las fortalezas que hoy tiene nuestro país, a los blindajes que hemos hecho para que México, en este escenario mundial volátil e incierto, pueda tener un horizonte mucho más claro, mucho más promisorio, con una mayor claridad en la ruta que hemos querido impulsar para nuestro país, para que siga creciendo y para que siga alcanzado condiciones de mayor desarrollo.

Aprecio, también, que valoren las reformas estructurales que México ha impulsado y que, sin duda, nos distinguen del resto del mundo.

Cuando hay escenarios, como los que el mundo hoy nos está presentando, lo que se ha sugerido a nivel mundial, lo que se ha recomendado a las naciones, particularmente emergentes, y a todas en general, que la mejor forma de hacer frente, precisamente, a estos escenarios, es a través de cambios estructurales que den mayor fortaleza al potencial que cada nación pueda tener.

México ya las ha hecho. México ha hecho un importante paquete de reformas estructurales, que hoy se está apreciando ya beneficios tangibles para millones de familias mexicanas.

La competitividad que ofrece nuestro país para que más empresas, y las suyas, amplíen sus inversiones y sigan creciendo junto con México.

Pero, al mismo tiempo, soy el primero en reconocer que aún nos falta mucho por hacer.

Por un lado, en lo que es lograr la debida implementación de todas estas reformas y probar ampliamente los beneficios que traerán, que traen y traerán aún más, para las familias mexicanas.

Pero, por otro lado, seguir impulsando y trabajar, hoy más que nunca, en el fortalecimiento de las instituciones del Estado mexicano.

Al Gobierno de la República, a su Presidente, no escapa, ni es omiso, ni es insensible ante lo que está en la demanda de la sociedad mexicana.

Hay una clara demanda por una mayor seguridad; por tener corporaciones policíacas mucho más profesionales, que estén a la altura de combatir con mayor eficacia al crimen organizado.

La inseguridad, que aún prevalece en distintas partes de nuestra geografía nacional, con altos índices de criminalidad.

Tampoco soy omiso en reconocer que hoy hay una demanda por combatir la corrupción y la impunidad.

Y para eso, desde el inicio de mi Administración, y hoy, en el Gobierno, impulsamos dos pilares fundamentales: un Sistema Nacional de Transparencia, que obliga a más sujetos, a más poderes, a más entes políticos, a que tengan que rendir cuentas claras del gasto y de la inversión, o de cómo dedican, o a qué dedican los recursos públicos.

Y, por el otro lado, la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción, que yo espero y hago votos porque en breve el Congreso, en su periodo extraordinario, esté en aptitud de poder aprobar este Sistema Nacional Anticorrupción, que tiene dos importantes elementos:

Por un lado, mecanismos de sanción para quienes incurren en prácticas de corrupción y, por otro lado, también mecanismos de prevención, para evitar que haya corrupción.

Como Gobierno y como Presidente de la República, soy el primero en ser aliado de este esfuerzo, en estar del lado y en favor de esta asignatura, que reconozco que está pendiente.

Y que hoy, para combatirla, deber ser parte de un esfuerzo conjunto, de Gobierno y de sociedad, en la que trabajemos en un frente común, que vaya más allá de la retórica.

Hoy, es claro que hay un sentido social y una demanda entre la sociedad, porque a profundidad y al fondo, vayamos a combatirla la corrupción.

Y esto será posible si las instituciones que se están preparando para este propósito, trabajan debidamente y de manera eficaz, pero también, si todos somos parte de un esfuerzo colectivo, de un esfuerzo para transformar realmente, culturalmente, nuestro gran lastre social, que es el de la corrupción.

Y he señalado, y no soy omiso en decirlo, he señalado que éste es un tema y un fenómeno a veces de orden cultural, pero también estoy convencido que se puede cambiar, que podemos modificarlo.

Que la cultura se hace todos los días, en nuestro diario quehacer, y si asumimos la tarea conjunta: Gobierno, las instituciones y la sociedad, estoy seguro que podemos estar a la altura de impulsar estos cambios transformadores, que hoy la sociedad está demandando, y que vengan a complementar, en este esfuerzo transformador, toda la agenda de transformación nacional que hemos venido impulsando.

Agradezco que ustedes testimonien el apoyo, el respaldo y el ser aliados, en este esfuerzo, del Gobierno de la República.

Por igual, como Presidente de la República, quiero decirles que tienen ustedes, en su servidor, a un aliado para que juntos podamos seguir impulsando la transformación nacional.

Muchísimas gracias.