Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar, que en el marco de esta celebración del Día del Trabajo pueda saludar, en este evento conmemorativo, al Presidente del Congreso del Trabajo.

A los dirigentes de distintas organizaciones sindicales, que representan a quienes hoy reconocemos por ser motor del desarrollo, a quienes todos los días dan lo mejor de sí desde el trabajo, en modelar y construir una mejor Nación.

Saludo con respeto a toda la dirigencia sindical, de organizaciones, alianzas, de todo el país o de las principales que ustedes representan. Y a través de ustedes, envío un saludo fraternal, cordial y de respeto a todos los trabajadores de México.

Muchas gracias por estar presentes con nosotros.

De igual forma, quiero saludar a los dirigentes de las organizaciones empresariales.

Al Presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

A las distintas organizaciones agrupadas de empresarios.

Quiero reconocer la presencia de los Presidentes, Presidenta y Presidente de las Comisiones de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados y Senado de la República respectivamente.

A los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al señor Rector de la máxima casa de estudios, a quien agradezco su presencia.

También saludo a la Directora del Instituto Politécnico Nacional.

A esta distinguida concurrencia, conformada especialmente por distintas o distintos dirigentes de organizaciones sindicales, de representantes de los trabajadores, de empresarios que nos acompañan en este evento y que, sin duda, permite decir que en este espacio conmemorativo del Día del Trabajo, de reconocimiento y gratitud a todos los trabajadores de México, están aquí sentados en este clima de gran civilidad y de acuerdo, los factores reales de la producción: Los trabajadores y los empleadores.

Lo mismo quienes trabajan para las empresas privadas, como para quienes están trabajando y prestando servicios para el Estado mexicano.

Quiero saludar también al señor Director y representante de la Organización Internacional del Trabajo, que agradezco nos acompañe en este acto.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Reitero, hoy nos estamos reuniendo aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos para, desde aquí, felicitar y reconocer a todos los trabajadores de México, a quienes desde su espacio, cualquiera que sea, el más modesto, trabajando dan lo mejor de sí, precisamente en la construcción del México que todos estamos construyendo.

Quiero, antes que nada, enviar una amplia, cordial y fraternal felicitación a todos los trabajadores de México, en este su día.

Y decir que el día de hoy, en distintas plazas de toda la República Mexicana, los trabajadores, en un ambiente de orden y de libertad, se han manifestado, se han expresado, y han hecho sentir a la sociedad sus principales demandas e inquietudes.

Pero estamos, como Gobierno, resueltos a apoyar el trabajo de los trabajadores, a estar al lado de ellos y, junto con ellos, construir mejores condiciones para el pleno desarrollo de todos los trabajadores de México.

Esta conmemoración nos recuerda las luchas obreras por mejorar las condiciones laborales y, al mismo tiempo, nos permite valorar la importancia del trabajo como factor de estabilidad social, crecimiento económico y desarrollo personal.

Una sociedad capaz de brindar oportunidades de trabajo digno y bien remunerado a sus ciudadanos, es una sociedad que mantendrá su estabilidad y cohesión.

Una sociedad con adecuadas condiciones de trabajo, será una sociedad más productiva, una sociedad que crecerá económicamente.

Y desde luego, una sociedad que promueve oportunidades de empleo y emprendimiento, será, indudablemente, una sociedad con individuos plenos y realizados.

Esto es lo que queremos para nuestro país y por lo que trabajamos todos los días, desde muy diversos frentes.

La visión y objetivo del Gobierno de la República es, justamente, construir un México próspero e incluyente, con más y mejores empleos; donde cada mexicano gane más por su trabajo.

Estamos conscientes de que ese México que anhelamos, no va a llegar por inercia. Al contrario, exige cambios de fondo que permitan que México crezca a su verdadero potencial.

Por supuesto, la transformación de un país no es sencilla, ni se logra de un día para otro.

Cualquier cambio que vale la pena exige disciplina, constancia y un gran esfuerzo. Esto sucede, con mayor razón, cuando estamos modernizando las instituciones de toda una nación.

Quienes mejor entienden esto son precisamente los trabajadores de México. Ellos saben que para construir una casa, fabricar un auto o cosechar la siembra, se requiere de perseverancia en la labor.

Y son, justamente, los trabajadores, millones de mujeres y hombres, quienes hacen posible que el país produzca y crezca todos los días.

Como Presidente de México, soy el primero en reconocer su empeño permanente por sacar adelante a su familia y por contribuir a la construcción de un mejor país.

Igualmente, reconozco la importancia del movimiento obrero organizado, en favor de los derechos laborales y la calidad de vida de sus agremiados.

Un México fuerte requiere de sindicatos igualmente fuertes, representativos y comprometidos con la productividad.

Por todo ello, en esta importante fecha, reitero a los trabajadores de México, el respaldo del Gobierno de la República, para mejorar sus condiciones laborales; para generar opciones que eleven su ingreso y, por supuesto, para que sus derechos laborales sean invariablemente respetados.

Para respaldar a los trabajadores, hemos puesto en marcha múltiples reformas, programas y acciones, que nos permiten atender dos retos fundamentales en materia laboral: Primero, la creación de más empleos; y, segundo, que estos empleos sean formales.

Por qué es tan importante la formalidad.

Uno. Les da a los trabajadores acceso a la seguridad social.

Y dos. Los empleos formales son invariablemente más productivos y, en consecuencia, mejor pagados.

En este sentido, de acuerdo a datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, en el primer trimestre de 2014 se registraron 256 mil 264 nuevos trabajadores. Esta cifra es 17 por ciento superior a la del mismo periodo del año 2013.

Pero, ¿qué dicen estos números?

Nos indican que el país, en primer lugar, está creciendo, que se están generando empleos y que éstos se encuentran en el mercado formal.

Estas buenas noticias nos animan a seguir trabajando, para ampliar los resultados positivos y crear más empleos para todos los mexicanos.

En esa dirección avanza la agenda de transformación que estamos impulsando y que el Congreso de la Unión fortalece, a través de las reformas constitucionales que ha aprobado y de sus distintas leyes secundarias.

Justamente, gracias a la responsabilidad y el respaldo de las principales fuerzas políticas, esta semana se aprobó la Ley de Competencia Económica.

Con este ordenamiento, las pequeñas y medianas empresas, que son las que generan el mayor empleo en nuestro país, podrán participar en los distintos mercados, con mayor igualdad de oportunidades y, al hacerlo, crearán nuevos puestos de trabajo.

Igualmente, para avanzar en la implementación de la Reforma Energética, ayer envié al Congreso de la Unión la iniciativa de reformas a sus leyes secundarias.

Confío en que los señores Legisladores habrán de analizarla, enriquecerla y, en su caso, aprobarla, para que sus beneficios comiencen a ser una realidad.

En estas leyes se reafirma el principio constitucional de que la propiedad de los hidrocarburos en el subsuelo es de la Nación y es de todos los mexicanos.

Y no sólo eso, con estas leyes secundarias, se fortalecerá la soberanía nacional y se incrementará la seguridad energética del país, al reducir nuestra dependencia del exterior.

La razón es sencilla. Con este andamiaje legal, podrán explotar en beneficio de los mexicanos, los abundantes yacimientos de hidrocarburos a los que, hasta ahora, aún no tenemos acceso.

Así, al incrementarse la producción, transformación y distribución de hidrocarburos, será posible, en el mediano plazo, reducir los precios de gas natural y electricidad que pagan los hogares y empresas del país.

Por todo ello, la Reforma Energética permitirá que México crezca más rápido y que su economía sea más competitiva a nivel mundial.

La Reforma Energética también mejorará las condiciones de vida de los trabajadores.

¿Por qué?

Primero. Porque esta reforma atraerá grandes inversiones al país, generando miles de nuevos empleos, tanto en el sector energético, como en el resto de la economía.

Segundo. Porque las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, tendrán más energía y a menor precio; serán más rentables, podrán crecer y contratar a más personas.

Y tercero. Porque con ésta y otras reformas y acciones que estamos impulsando, como el Programa Nacional de Infraestructura, estamos creando nuevas bases para el desarrollo económico.

Nuestra competitividad no debe basarse en bajos salarios, sino en otros factores: como la disponibilidad de energéticos; una mayor cobertura y calidad de nuestra infraestructura; el talento de nuestros jóvenes; más investigación y desarrollo; así como la creciente productividad de nuestros trabajadores.

Todo esto significa que estamos impulsando un cambio profundo en la forma de hacer las cosas. Es, sin duda, un cambio en favor de los trabajadores del país.

Así como hace un siglo los trabajadores de entonces hicieron la Revolución para mejorar sus condiciones laborales; hoy, los trabajadores del presente son parte fundamental de este proceso de transformación nacional.

Juntos, trabajadores, empresarios y gobiernos, tenemos la posibilidad de crear una nueva etapa de crecimiento y prosperidad para México.

Señoras y señores:

El 1 de mayo de 1917 entró en vigor, coincidentemente, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Hoy, a 97 años de distancia, el Gobierno de la República trabaja para que los derechos laborales, establecidos en su Artículo 123, sean una realidad en la vida cotidiana de los trabajadores de México.

En esta fecha simbólica, reitero el compromiso de esta Administración de crear las condiciones institucionales y económicas que permitan, a todos los mexicanos, el acceso efectivo a un trabajo digno y socialmente útil, como lo mandata nuestra Constitución.

Juntos, trabajadores, sindicatos, empresarios y autoridades, tenemos la responsabilidad de crear los empleos formales y productivos que requiere el desarrollo del país y merecen, sobre todo, las familias mexicanas.

México está destinado a crecer y ser exitoso, pero es necesario que todos hagamos nuestra parte.

El Gobierno tiene como responsabilidad generar un ambiente propicio para el crecimiento; los empresarios, confiando en México e invirtiendo en el país; y los trabajadores, con su empeño diario, moviendo y transformando a México.

Nuevamente, vaya desde aquí, un saludo fraternal de reconocimiento, de gratitud, pero, sobre todo, de felicitación a todos los trabajadores de México.

Muchas felicidades en éste, su día.