Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar al Director General de Grupo Financiero Banamex.

Muchas gracias, además, por sus comentarios con respecto a lo que el Gobierno de la República viene impulsando.

Habrá de encontrar, este auditorio, muchas coincidencias entre lo que el señor Director General de Banamex ha expresado aquí, y lo que yo quiero también expresarles.

Sin embargo, son dos testimonios desde distintos ángulos; desde quienes son actores fundamentales dentro de la actividad económica, dentro del desarrollo económico y social de nuestro país, como institución financiera, que son ustedes; y la visión y óptica que tiene el Gobierno, por ello celebro esta gran coincidencia.

Quiero saludar a Jane Fraser, quien es Directora General de CITI en Latinoamérica; extender la más cordial bienvenida a nuestro país y agradecer también sus comentarios, reconocer su esfuerzo, y además bien logrado, para dirigirse o dirigirnos su mensaje en español.

Sea bienvenida, Jane, está usted en su casa.

Saludo al Presidente del Consejo de Administración, a Manuel Medina; a importantes directivos de este Grupo Financiero Banamex.

A las y a los consejeros de esta institución financiera y agradezco la oportunidad de poder encontrarme con ustedes en esta reunión de consejeros, y acompañarles en esta clausura, y además en esta comida que están hoy ofreciendo.

Señores representantes de los medios de comunicación:

El 2 de junio de 1884 la unión entre el Banco Nacional Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano dio vida al prestigiado Banco Nacional de México, una de las instituciones financieras más relevantes y emblemáticas de nuestro país.

Desde entonces, a lo largo de casi 132 años, Banamex ha sido testigo y actor destacado del crecimiento y el desarrollo económico de nuestro país.

Precisamente, con el fin de llevar a México hacia nuevos horizontes, de derribar barreras que impedían su desarrollo, desde el inicio de esta Administración emprendimos una serie de cambios de fondo.

En ese marco, se inscriben 13 reformas estructurales en diversos ámbitos.

Varias reformas amplían los derechos de las personas, como la Educativa o la nueva Ley de Amparo; otras, fortalecen nuestro régimen institucional, como la de Transparencia o la del Sistema Nacional Anticorrupción.

Mientras que seis de estas reformas promueven la competitividad y el crecimiento económico.

Se trata de  cambios profundos en diversos sectores de la economía nacional, que nos permitirán crecer de forma elevada y sostenida durante los siguientes años.

A pesar del complejo escenario global, caracterizado por la volatilidad financiera, la desaceleración económica en algunas regiones, así como la caída en el precio del petróleo, las reformas contribuyen a la buena marcha de la economía.

Los datos así lo reflejan, y permítanme compartir algunos de ellos.

Uno. La economía mexicana está creciendo.

En 2015, el Producto Interno Bruto aumentó 2.5 por ciento.

Esta tasa supera el desempeño de algunas de las economías más grandes, como Estados Unidos, que creció 2.4 por ciento; el Reino Unido, que lo hizo en 2.2 por ciento; o Brasil, que decreció en 3.8 por ciento.

Esta tasa también confirma que el ritmo de crecimiento de la economía mexicana se ha acelerado en los últimos años.

En 2013 fue de 1.3 por ciento; y, en el 2014, de 2.3 por ciento.

De esta manera, en los primeros tres años de la Administración el crecimiento económico acumulado alcanzó el 6.3 por ciento; cifra superior al -0.3 por ciento acumulado en el mismo periodo del sexenio anterior, o al 0.9 por ciento de hace dos Administraciones.

Dos. El empleo formal sigue a la alza.

En los tres primeros años de la Administración se crearon un millón 892 mil puestos de trabajo formales. Es la cifra más alta para igual periodo de cualquier Administración pasada.

Y no sólo eso. Los salarios reales están aumentando.

En enero de 2016, los salarios contractuales crecieron 1.5 por ciento real anual.

Si bien, hay que decir, es una cifra modesta, es relevante, porque es la más alta en los últimos 20 años.

Tres. Los hogares y las empresas del país tienen mayor acceso a insumos básicos y a un menor costo.

Con la Reforma Energética hemos logrado reducir las tarifas eléctricas que pagan los mexicanos. Si comparamos la disminución de las tarifas eléctricas a lo largo de la Administración, en el sector industrial ha llegado hasta 39.4 por ciento, en el comercial hasta 23.5 por ciento, mientras que a las tarifas domésticas de alto consumo a 8.7 por ciento.

Gracias a la Reforma Financiera, el crédito está ampliándose y se brinda en mejores condiciones.

Entre 2013 y 2015, las tasas de interés para créditos personales se han reducido en 8.6 puntos porcentuales, las de pequeñas empresas bajaron 0.6 puntos y los hipotecarios disminuyeron 0.4 puntos porcentuales.

Además, el financiamiento otorgado al sector privado aumentó en 5.1 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto, pasando de 25.7 por ciento, en 2012, a 30.87, en 2015.

Por su parte con la Reforma en Telecomunicaciones, las tarifas en el sector siguen disminuyendo y la cobertura de los servicios está aumentando.

Al día de hoy, las tarifas de larga distancia internacional han bajado 40.7 por ciento y las de telefonía móvil, en promedio, 17.7 por ciento.

Además, de acuerdo con el Índice de Conectividad del Foro Económico Mundial 2015, México ocupó el cuarto lugar de 143 países en el indicador de Asequibilidad, un avance de 89 posiciones, respecto a la que México tenía en 2014.

Cuatro. El país mantiene niveles de inflación históricamente bajos.

En 2015, la inflación anual fue de 2.13 por ciento, la menor desde 1970; incluso, la inflación anual de enero de 2.61 por ciento, también es la más baja para un mes similar desde hace 46 años.

Y cinco. Hay confianza en México y en su futuro.

De 2013 a 2015, México ha recibido inversiones prácticamente de 100 mil millones de dólares, cifra 61.1 por ciento superior, a la alcanzada en igual periodo de la anterior Administración.

No obstante estas cifras alentadoras, el Gobierno de la República seguirá actuando con plena responsabilidad ante un escenario financiero internacional cada vez más complejo.

Las prioridades de la política económica del Gobierno de la República son: mantener y fortalecer nuestra estabilidad macro, y continuar la implementación de las reformas estructurales, como base para el crecimiento sostenido del país.

A partir de un tipo de cambio flexible, un adecuado marco regulatorio del sistema financiero y la coordinación entre las políticas fiscales y monetarias, México está mejor preparado, que en el pasado, para enfrentar cualquier adversidad.

Gracias a estas fortalezas y a su compromiso con la solidez macroeconómica, y con las finanzas públicas sanas, México, como aquí lo hemos escuchado en el testimonio de quienes me han antecedido en el uso de la palabra, México es así reconocido en el mundo.

Por ejemplo, hace unos días la calificadora Fitch confirmó las calificaciones soberanas de largo plazo de México. Esto contrasta positivamente con lo que ha ocurrido con otras economías de la región y del mundo.

La estabilidad que hoy gozamos es fruto del esfuerzo de varias generaciones de mexicanos, y este Gobierno habrá de preservarla y consolidarla.

Simultáneamente, habremos de continuar con el mandato legal y constitucional de implementar todas y cada una de las reformas trasformadoras.

Independientemente de la coyuntura, la transformación de México sigue adelante.

Ese es mi compromiso, y habré de cumplirlo.

Señoras y señores:

Hace unas semanas, en la última actualización de sus perspectivas de la economía mundial, el Fondo Monetario Internacional afirmó que ante el débil repunte del crecimiento mundial, las economías están obligadas a realizar reformas estructurales.

Afortunadamente, México se ha adelantado en este proceso, lo que nos abre una gran ventana de oportunidad, que debemos aprovechar.

Mientras otras naciones apenas inician diagnósticos y buscan concretar acuerdos políticos para posibles reformas estructurales, en México ya estamos aplicándolas.

Esto es un gran diferenciador, que se está traduciendo en una economía que crece, que atrae inversiones y que genera empleos.

Los invito a que aprovechen estas fortalezas y a que sean parte de la transformación de México.

Muchas gracias.