Excelentísimo Juan Manuel Santos, Presidente de la República de Colombia.

Saludo a su muy distinguida esposa, María Clemencia.

Señora Mercedes Barcha, viuda de don Gabriel García Márquez.

Saludo a sus hijos, a Rodrigo y a Gonzalo.

A sus nietos, a nietas y nietos.

A sus nueras.

A su familia.

Y a todos ustedes, familia de don Gabriel García Márquez, les reitero mis más sentidas condolencias y les acompañamos, mi esposa Angélica y un servidor, en esta pérdida que el mundo latinoamericano y el mundo entero siente muy profundamente.

Señores representantes de los Poderes Legislativo de nuestro país.

Distinguidos intelectuales, escritores, académicos y artistas.

Muy apreciados amigos de Gabriel García Márquez.

Señoras y señores representantes de los medios de comunicación:

La imaginación es una de las más poderosas herramientas humanas. Gabriel García Márquez la llevó por caminos inexplorados y, en ese extraordinario recorrido, nos invitó a viajar con él.

García Márquez es el más grande novelista de América Latina de todos los tiempos.

En las letras hispánicas, incluso ha sido equiparado por la crítica con el propio Miguel de Cervantes, el creador de la novela moderna.

Por ello, el fallecimiento de Gabriel García Márquez es una gran pérdida, no sólo para la literatura, sino para toda la humanidad.

Varias generaciones han soñado, se han deleitado y han encontrado respuestas a las preguntas de la vida en sus historias y relatos.

Con su obra, llevó el realismo mágico a su máxima expresión. Asumió que ficción y realidad son inseparables en los seres humanos, y de forma especial en nuestra América Latina, por la que luchó con ideas y obras.

De esta manera, Gabo, como afectuosamente se le llamaba, colocó a la literatura latinoamericana a la vanguardia de la literatura mundial.

Desentrañó, precisamente, la esencia y la identidad de nuestra América Latina y la proyectó al mundo.

Si quisiéramos personificar a Latinoamérica con un símbolo de emoción, generosidad y grandeza, Gabriel García Márquez sería una figura ideal.

Millones de personas de otros continentes y de diversas lenguas, han conocido y amado a América Latina gracias a su obra literaria.

Se asumió como un fabulista que buscaba escribir una historia aún no contada, que hiciera más feliz a sus lectores.

Su vida y su obra son, además, inspiración, guía, luz y ejemplo para miles de escritores alrededor del mundo.

En 1982 recibió el máximo galardón al que un escritor puede aspirar, el Premio Nobel de Literatura.

Generoso, como lo fue siempre, ya no quiso recibir más premios para que pudieran recibirlos otros escritores.

Sin embargo, Gabriel García Márquez recibió en vida el mayor reconocimiento que existe: el amor y el cariño sincero de millones de personas de todo el mundo.

Para orgullo de México, nuestro país fue el segundo hogar de García Márquez.

Entre nosotros vivió por cinco décadas. Vino con su familia en 1961, procedente de Nueva York. Reiteradas ocasiones recordó este episodio, cito textualmente: Llegamos a la Ciudad de México en un atardecer de malva, con los últimos 20 dólares y sin nada en el porvenir.

En esta ciudad, otro extraordinario escritor, Álvaro Mutis, también colombiano por nacimiento y mexicano por adopción, lo guió y respaldó en su nueva vida mexicana.

Cuenta uno de sus biógrafos que un día Mutis llegó a su apartamento y dejó caer dos libros en su mesa, eran El Llano en Llamas y Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

García Márquez leyó dos veces Pedro Páramo y el primer día que lo recibió, lo aprendió de memoria y no leyó nada más aquel año porque nada parecía estar a la altura de esa joya literaria.

Ese fue el encuentro de García Márquez con las letras mexicanas.

Aquí, en esta tierra, nació Gonzalo, su segundo hijo, y se consolidó la familia.

García Márquez comentó que hizo de todo para dar sustento a los suyos. Notablemente fue editor, publicista, periodista y guionista.

Gracias a su perseverancia y talento participó con éxito en los círculos culturales y artísticos mexicanos.

Como guionista, conoció y trabajó con Carlos Fuentes, quien sería su compañero y amigo inseparable.

En México, García Márquez encontró el espacio y la oportunidad para vivir su vocación y consagrarse a la literatura.

Justamente, al llevar a su familia de vacaciones al Puerto de Acapulco, tuvo una profunda inspiración, la primera frase de su gran novela, era el comienzo de Cien Años de Soledad.

García Márquez contó que dio media vuelta en su auto y regresó a escribir esta novela inmortal.

Para alegría y honra de nosotros, los mexicanos, nuestro homenajeado escribió en la Ciudad de México la obra que le otorgó reconocimiento mundial.

Después de ser galardonado con el Nobel, escribió sobre México: Aquí he escrito mis libros, aquí he criado a mis hijos, aquí he sembrado mis árboles.

Aquí, los mexicanos, vimos crecer con admiración a ese árbol frondoso y eterno, que es García Márquez.

Los mexicanos lo quisimos y lo habremos de querer siempre.

Hoy, unidos Colombia y México, le rendimos un solemne homenaje desde el Palacio de Bellas Artes.

Lo despedimos con la alegría de su vida y con la emoción de sus libros, convencidos de que Gabriel García Márquez se queda entre nosotros.

Señoras y señores:

El Gabo partió el 17 de abril, el mismo día en que lo hiciera Sor Juana Inés de la Cruz, en 1695.

Un especial vínculo que lo une aún más a las letras mexicanas.

En este cálido y emotivo reconocimiento, quiero recordar las palabras que escribió en el prólogo de 12 Cuentos Peregrinos: Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos, y yo más que nadie, porque aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo.

Así lo anticipó el Nobel universal con un profundo deseo de hacer de la muerte un reencuentro con sus grandes amigos de vida.

Su recuerdo y su obra, su inspiración y su ejemplo, estarán siempre con sus amigos y con millones de personas alrededor del mundo.

Sus palabras y sus libros sobrevivirán los límites de la efímera vida humana.

García Márquez vive entre nosotros, en las generaciones de hoy y en las que habrán de sucedernos.

Ha partido un grande. Un hombre verdaderamente grande, pero se queda con nosotros su obra.

Descanse en paz, don Gabriel García Márquez.

-MODERADOR: A continuación el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, y el Presidente de la República de Colombia, doctor Juan Manuel Santos, montarán una guardia de honor en memoria del escritor Gabriel García Márquez.