Mujeres y hombres, soldados y marinos:

Buenas tardes a todos ustedes.

Señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Señor Almirante Secretario de la Marina Armada de México.

Soldados y marinos todos.

A los distintos Oficiales, Generales y Almirantes; Jefes y Capitanes, aquí reunidos, pero especialmente hoy me honra dirigirme a las mujeres y hombres que son parte, integrantes de las Fuerzas Armadas de México.

Es, sin duda, un gran honor para el Presidente de la República que como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, porque así lo mandata nuestra Constitución, tenga el privilegio de reunirme con ustedes que, de distintas partes de la geografía nacional, hoy se han dado cita para participar en este Desfile Militar; en la Parada Militar para conmemorar 205 años del Inicio de nuestra Gesta de la Independencia Nacional.

Celebro, en primer lugar, el esfuerzo que se ha hecho para que en un mismo espacio puedan convivir las tres fuerzas que son parte de nuestras Fuerzas Armadas: Ejército, Marina y Fuerza Aérea.

Celebro este espacio de convivencia que tienen entre ustedes y, sobre todo, el que hoy me dispensan y que no sé si en tono de calambre del señor General Secretario; es en el orgullo y en el deseo que quiero de estar con todos ustedes.

Porque quiero ser portavoz, quiero ser portavoz y dejar testimonio y constancia de reconocimiento y de gratitud para nuestras Fuerzas Armadas.

Comentaba hace un momento en la mesa que cada vez que tengo ocasión y oportunidad de visitar las diferentes entidades del país, de recibir los honores militares que se dispensan al Presidente de la República es quizá ese uno de los pocos espacios que tengo como Presidente de la República de dirigirme de forma directa a soldados, a marinos, para reconocerles su esfuerzo diario.

Para pedirles que transmitan un saludo fraterno, de gratitud y reconocimiento a sus compañeros de armas, y de forma muy especial, a sus familias.

Hoy, sin duda, es una mejor ocasión para tener un mayor acercamiento, para poder sentir aún más de cerca a los soldados y marinos de México, que se le juegan por México, que viven por México y que se entregan en vida a todo México.

Sé que su entrega diaria, su desempeño en distintas tareas y misiones que les son encomendadas, parten de su vocación que cada uno tiene y que decidió libremente incorporarse o al incorporarse a nuestras Fuerzas Armadas dedicar su vida y su trabajo a México.

Trabajar por la defensa de nuestra soberanía, de nuestro territorio y apoyar a sus connacionales, ayudar a sus compatriotas en diferentes escenarios, como lo han acreditado y lo han hecho en múltiples ocasiones.

Lo mismo que cuando tenemos una contingencia para enfrentar algún desastre de orden natural, en primerísimo lugar está la mano solidaria, sí, del Gobierno, pero siempre a través de sus Fuerzas Armadas.

Cuando todos los días acompañan el esfuerzo de las instituciones civiles de seguridad pública para trabajar en favor de la paz y la tranquilidad de la sociedad mexicana.

Cuando apoyan las labores de reforestación, de combate a incendios forestales, de preservar nuestros mares y de trabajar en todo aquello que dé a la sociedad mexicana condiciones de tranquilidad y de armonía social.

Son ustedes, mujeres y hombres, soldados y marinos, que dan lo mejor de sí a esta gran causa, que es la Nación mexicana.

Porque así lo han decidido hacer, porque tomaron esta ruta y todos los días consagran su vida a esta noble y gran causa de cuidar y velar por los mejores intereses de la Nación mexicana.

Por eso, resulta motivo de gran alegría y satisfacción tener esta oportunidad de encuentro.

Efectivamente, señor General Secretario, inédita, porque no había ocurrido, porque después del Desfile cada uno de quienes participaban en esta Parada Militar se retiraban a los diferentes cuarteles para hacer sus alimentos.

Por eso, he de reconocer el esfuerzo logístico que se ha hecho para poder concentrar aquí, en este espacio, la participación, convivencia de quienes han actuado y participado en esta Parada Militar.

Quiero felicitarles ampliamente, reconocerles por su activa, valerosa y muy profesional participación que han tenido en este Desfile Militar.

Que, sin duda, y tuve oportunidad así de comentarlo; es una versión que marca y proyecta la fortaleza, vitalidad, energía y entrega que tienen los soldados y marinos de México.

Que pudimos ver al paso de los distintos contingentes, la fuerza con la que lo hacían, la marcialidad con la que marchaban, pero sobre todo, con el enorme orgullo de portar el uniforme con los colores de México.

Eso es lo que hay en cada soldado y en cada marino: mujeres y hombres que están en favor de México.

Y hoy, he querido acompañarles en este convivio que, espero, además, sienta un precedente importante para que cada año sea posible, me pueda encontrar de aquí a que concluya mi Administración, en un espacio como éste, y saludar a los más que me sea posible de los soldados y marinos que trabajan en favor de la Nación.

Quiero, además, decirles algo de lo que estoy convencido: Ustedes son mujeres y hombres, insisto, que han optado por la vocación, o que tienen y decidieron incorporarse a nuestras Fuerzas Armadas por vocación, y por el deseo de tener desde ahí, un espacio de realización profesional y personal.

Es a través de las instituciones educativas de nuestras Fuerzas Armadas que han ustedes crecido en conocimientos, en habilidades y en capacidades.

Pero sobre todo, y algo que es fundamental e indispensable; en hacer suyos valores; valores esenciales para el desempeño de sus tareas: Valor, lealtad, disciplina, patriotismo.

Valores que se repiten una y otra vez, pero detrás de cada uno de estos valores axiológicos, sin duda, detrás de cada uno de ellos, está el compromiso que tienen los solados, mujeres y hombres, y marinos de México, por servir desde este espacio a la Patria.

Quiero aquí, nuevamente, dejar constancia como su Comandante Supremo, como Presidente de la República, de la gratitud y reconocimiento que la sociedad mexicana tiene en cada uno de ustedes.

Porque, como ya lo señalé, las tareas y misiones que tienen encomendadas sirven a varios propósitos que nos están permitiendo construir cada día una mejor Nación; la Nación de la que ustedes son parte y que están contribuyendo de forma decidida a su construcción.

Estamos edificando sobre bases sólidas, y el Gobierno de la República tiene por tarea y misión también, realmente establecer las mejores formas, las mejores condiciones y las mejores plataformas, cimientos y acciones que nos permitan ir a hacer esa mejor Nación que todos queremos.

Y baste solamente mirar atrás, ver como la historia nos muestra cómo hemos ido cambiando, evolucionando y mejorando.

Sin duda, hoy trabajamos para que la sociedad presente tenga mejores escenarios donde desarrollarse, dónde desempeñarse y dónde cumplir sus anhelos. Pero de igual forma, estamos trabajando para contribuir y hacer nuestra mayor contribución al legado que haremos a las futuras generaciones.

Siéntanse ustedes, soldados y marinos, mujeres y hombres, orgullosos de pertenecer a las Fuerzas Armadas de México; una institución que tiene prestigio, que tiene historia y que tiene el aprecio de la sociedad mexicana, que reconoce su entrega cotidiana en las tareas, cualesquiera que sean, y en donde sean, pero que, al final de cuentas, están aportando a la construcción de una mejor Nación.

Esa es la enorme trascendencia que tiene el trabajo que cada uno de ustedes lleva a cabo todos los días.

Por eso, aprecio y agradezco esta gran oportunidad que tengo de poder decirles personalmente cuanto aprecio, cuanto reconocimiento y cuanta gratitud hay en la sociedad mexicana, y la hay del Presidente de la República en los soldados y marinos aquí, presentes, y los que están en toda la geografía nacional, desplegados.

Muchas gracias, por su contribución al desarrollo de México.

Quiero concluir mi intervención como se los expresé hace un momento, y dando espacio si logísticamente se lo permiten, poder saludar a cuantos más pueda.

Quizá no pueda saludar a los miles de soldados y marinos que están aquí, reunidos, pero sí les quiero pedir de forma respetuosa, le transmitan un saludo a cada uno de sus compañeros de armas, no sólo quienes están aquí presentes.

Permítanme, y hacer que desde esta tribuna pueda hacerles llegar a la gran mayoría de ustedes un saludo fraterno, cordial, de gratitud y reconocimiento a cada uno de ustedes.

Y al mismo tiempo, pedirles que cuando regresen allá, a los lugares en donde están cumpliendo alguna misión, les den un saludo también con respeto y con afecto, a sus compañeros de armas.

Y de igual manera, transmitan un saludo de respeto y reconocimiento a sus familias, porque sé lo valeroso que es el que muchos de ustedes tengan que abandonar sus hogares, dejar familia, para cumplir con altas misiones y encomiendas que les son conferidas.

Por eso, mi gratitud y mi reconocimiento a ustedes, a sus compañeros de armas, y de manera muy especial, a sus familias.

Díganles que el Presidente de la República les hace llegar este reconocimiento, esta felicitación y, sobre todo, un mensaje de gratitud.

Finalmente, desde aquí, mi saludo cordial y fraterno a cada uno de los aquí, reunidos.

Felicidades por el gran desempeño, como ya lo dije, pero lo reitero, que han tenido en el desfile militar que ha tenido lugar el día de hoy. Por proyectar la grandeza de nuestras Fuerzas Armadas, el profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas, la capacitación y profesionalismo que tienen para seguirle sirviendo a México.

Muchísimas gracias.

Qué viva el Ejército Mexicano.

-VOCES A CORO: Viva

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Qué viva la Fuerza Aérea Mexicana en éste, su Centenario.

-VOCES A CORO: Viva.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Qué viva la Marina Armada de México.

-VOCES A CORO: Viva.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Qué viva México.

-VOCES A CORO: Viva.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Qué viva México.

-VOCES A CORO: Viva.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Qué viva México.

-VOCES A CORO: Viva.