Muchísimas gracias.

Y muy buenas tardes a todas y a todos los asistentes a este evento.

Quiero saludar a la Presidenta de la Unión Internacional de Magistrados, a la doctora María Cristina Crespo Haro, a quien le damos la más cordial bienvenida, a ella y a todas las magistradas y magistrados de 69 países, que participan, precisamente, en este encuentro de la Unión Internacional de Magistrados.

Agradezco mucho al Magistrado Edgar Elías, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México; pero, además, Presidente de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de nuestro país; y que sea anfitrión de este evento, su muy amable invitación para acompañarles en la inauguración del mismo.

Y, sobre todo, el mensaje tan puntual y claro que señala, sin duda, el gran deber y obligación que tienen los poderes jurisdiccionales de todo el mundo para trabajar en favor de sus sociedades, procurando siempre justicia y de forma independiente.

Quiero saludar, también, al señor Secretario General de esta organización.

Al señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, a quien me da mucho gusto saludar en este acto.

A la Secretaria representante del Gobierno de la Ciudad de México.

A presidentes de los Tribunales de Justicia de todo nuestro país.

A nuestra Procuradora General de la República que, también, nos acompaña.

Y a toda esta gran audiencia que está aquí presente, a quienes les extiendo la más cordial bienvenida.

Estoy frente a magistradas y magistrados, repito, del mundo, de 69 países, que hoy se encuentran en ésta, nuestra capital, la Ciudad de México.

Y les extiendo la más cordial bienvenida a un país democrático; a un país que es respetuoso de la independencia del Poder Judicial. En un país que está hoy inmerso en un proceso de transformación, precisamente, para procurar prosperidad y desarrollo para nuestra sociedad.

Y lo hacemos, a partir de reconocernos diversos, plurales y con autonomía de los distintos Poderes de la Unión. Pero, también, reconociendo que es el diálogo constructivo, el diálogo que aporta, el diálogo que quiere atender problemas y rezagos ancestrales, es a partir de ahí que estamos trabajando para realmente construir y edificar una mejor nación.

Sean todas y todos bienvenidos.

Quiero reconocer, en ustedes, como en todos aquellos que tienen la misión y el papel de ser juzgadores, su valor, su entrega, con este compromiso que tienen para trabajar en favor de la justicia. Y en el hecho que tienen, el hacer de su diario actuar, de su diario quehacer, el deber y misión de dictar justicia, frente a las controversias y conflictos que se presentan en distintos ámbitos de la vida económica y social de cualquier nación.

Precisamente en este contexto, hoy he de lamentar la información que tuve, hoy por la mañana, del atentado sufrido para un juez allá, en el Estado de México, un juez federal, Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, quien lamentablemente falleciera.

Y he dado indicaciones a la Procuradora General de la República para que atraiga este asunto, se realicen las investigaciones correspondientes, y se pueda dar con los responsables de este muy lamentable hecho.

Señoras y señores:

Repito, sean bienvenidos a nuestro país. Y es un honor para los mexicanos ser anfitriones de esta 59 Reunión Anual de la Unión Internacional de Magistrados, y recibir en nuestro país a quienes hacen cumplir la ley e imparten justicia.

Como podrán darse cuenta, en su estancia en México, los mexicanos somos un pueblo alegre, hospitalario y trabajador; un país pluricultural y megadiverso. Una Nación democrática que conoce la importancia de las leyes y el valor de las instituciones.

Gracias, en parte, a un modelo de libre mercado, apertura comercial y estabilidad macroeconómica, México se ha convertido ya en una de las economías más grandes y sofisticadas del mundo, la segunda de Latinoamérica y la decimoquinta a nivel mundial.

Nos hemos posicionado como líderes en exportaciones de manufacturas de media y alta tecnología; y cada año recibimos inversiones por miles de millones de dólares que apoyan un mercado laboral cada vez más capacitado y más dinámico.

Y a pesar de estas fortalezas, también es cierto que persisten en nuestra geografía dos Méxicos: uno de prosperidad y vanguardia, y otro que enfrenta rezagos y condiciones de pobreza.

También persisten debilidades institucionales, acumuladas durante décadas, que erosionan las capacidades del Estado para promover plenamente el bienestar de todos los ciudadanos.

Y precisamente, para eliminar estas barreras, los mexicanos iniciamos, a finales del 2012, mediante el diálogo y el acuerdo, un profundo proceso de transformación nacional.

Y uno de los principales ejemplos es la Reforma Educativa, que permitirá que nuestros niños tengan mejores escuelas, mejores maestros y mejores programas de estudio.

Otros ejemplos de cambio son la estrategia de inclusión social y el fortalecimiento de nuestra competitividad, a través de la modernización de nuestra infraestructura.

Sin embargo, uno de los mayores cambios de paradigma, que suele ser menos comentado y menos puesto en contexto y en dimensión, es el relativo a la procuración e impartición de justicia en México.

Destaco dos cambios que marcan un hito en el sistema jurídico de nuestro país: El Sistema de Justicia Penal Acusatorio y los avances en materia de justicia cotidiana, como aquí le hemos denominado a lo que en un momento más habré de explicar.

Por su profundidad y alcance, la transformación del Sistema de Justicia Penal tendrá un impacto de enorme trascendencia en la actividad jurídica de nuestro país.

A partir de junio de este año, pasamos de un modelo mixto a uno de justicia adversarial y oral. El modelo garantiza el principio de publicidad para incrementar la transparencia y evitar la discrecionalidad.

Además, se fortalecen y homologan los procedimientos a nivel nacional para asegurar el debido proceso y el respeto irrestricto a los derechos humanos, tanto del ofendido como del imputado.

En pocas palabras, hoy tenemos, en nuestro país, un Código Penal de Procedimientos único, que aplica en el orden estatal y en el orden Federal.

Se trata de un paso histórico para brindar a la sociedad una justicia más cercana, transparente y eficaz.

A fin de dimensionar este gran esfuerzo, baste señalar que para lograrlo hubo que capacitar a más de 400 mil operadores del sistema y a más de 240 mil elementos de Seguridad Pública.

Igualmente, las Procuradurías y Fiscalías de todo el país, han tenido que reestructurarse y además se pusieron en operación más de 800 salas de juicio oral.

El segundo gran cambio en el Sistema Jurídico de México es el relativo a la llamada Justicia Cotidiana.

La justicia cotidiana es la que reclaman los trabajadores, los vecinos, las madres y padres de familia; las que se viven en las escuelas y las que más frustración producen cuando se quedan sin resolver.

Es la justicia cotidiana la que hace la diferencia en la vida diaria de los mexicanos.

Y déjenme darles una cifra que pone en relieve la importancia y trascendencia que tiene esto que hemos denominado aquí la justicia cotidiana.

Cuál es la justicia cotidiana.

Aquella distinta de la justicia penal que a veces es la que acapara la mayor atención, la que concentra quizá la mayor publicidad en los medios de comunicación.

Pero es, al final de cuentas, la justicia penal la que sólo se reduce al 10 por ciento de los miles de casos que juezas y jueces, magistradas y magistrados tienen que resolver todos los días.

El otro 90 por ciento de los asuntos caen, precisamente, en eso que no es la justicia penal, y en eso que llamamos la justicia cotidiana: la justicia familiar, la justicia mercantil, la justicia civil, la justicia laboral. Ahí está el 90 por ciento de los miles de asuntos que el Poder Jurisdiccional tiene que resolver todos los días.

Las iniciativas de reforma que presenté en materia de justicia cotidiana surgieron de un ejercicio de diálogo plural y transparente, en el que participaron más de 200 expertos de 26 instituciones académicas y representantes de la sociedad civil.

De este conjunto de iniciativas que hemos presentado al Poder Legislativo, en Materia de Justicia Cotidiana, destaca el cambio estructural, propuesto a nuestro modelo de Justicia Laboral, proponiendo que sea responsabilidad de los tribunales judiciales independientes, y no como hasta venía siendo ahora, siendo parte, esta justicia, del Poder Ejecutivo.

Se ha dado ya, un paso importante para lograr la aprobación de este nuevo Modelo de Justicia Laboral, una vez que ya ha sido aprobado por amplia mayoría, no sólo amplia mayoría, por unanimidad de votos en el Senado de la República; y ahora corresponderá a la Cámara de Diputados, precisamente, deliberar sobre este Sistema de Justicia Laboral, que se suma a los otros procesos que forman parte de este gran paquete de iniciativas para transformar y mejorar lo que, repito, hemos denominado la justicia cotidiana, aquella que es distinta de la justicia penal.

Además, estamos proponiendo homologar el procedimiento civil y familiar; legislar a nivel nacional sobre la mejora regulatoria, y crear una Ley General de Justicia Cívica e Itinerante, para que la justicia llegue a las comunidades más remotas.

En pocas palabras, para esas comunidades apartadas de nuestra geografía, que sería muy complicado para quienes tienen que vivir o tener, o que viven en una controversia, tener que acudir a las capitales de los países, o a las ciudades en donde existen tribunales.

Hoy, a través de la Justicia Itinerante acercarles la justicia, precisamente, a esas comunidades para que ahí, llegue el alcance y el actuar del Poder Judicial de nuestro país.

También, se propone homologar los consejos de la Judicatura y el nombramiento de jueces y magistrados en todo el país, para que sean seleccionados por concurso de oposición y por sus méritos.

Esto no es más que reafirmar, dentro de la vocación democrática que tenemos como Nación, el absoluto respeto al Poder Judicial y la plena independencia del mismo entre los poderes.

Por eso, la propuesta para que la selección de magistrados y de jueces sea muy independiente de la participación del Poder Ejecutivo.

Otro ámbito de mejora importante en la Justicia Cotidiana está en el ámbito mercantil. Proponemos garantizar la aplicación de la justicia oral para que todos los asuntos mercantiles, no sólo los de cuantía menor, sean resueltos de forma rápida y transparente.

Asimismo, queremos fomentar que la mayoría de los conflictos se resuelvan sin tener que llegar a un juicio, para ello se prevé establecer una Ley General de Medios Alternos de Solución de Conflictos.

A estos grandes cambios de nuestra justicia penal y justicia cotidiana se suman los que México ha impulsado en materia de transparencia, Gobierno abierto y anticorrupción, que también contribuyen a fortalecer nuestro Estado de Derecho.

En conjunto, se trata, repito, de los avances más significativos y transcendentales al marco jurídico mexicano, prácticamente desde hace casi 100 años.

Señoras y señores:

El Premio Nobel de Economía, Douglas North, y voy a citar aquí a un economista en el ámbito de la justicia, pero me parece que la cita lo amerita, señalaba, y cito textualmente: El cambio institucional traza la forma en la que la sociedad evoluciona en el tiempo, y es, a la vez, la clave para entender el cambio histórico. Fin de la cita.

Para que una nación pueda hacer frente a sus desafíos es necesario transformar sus leyes e instituciones. Así lo demuestra la historia de México en diferentes momentos y así lo estamos haciendo hoy en nuestro país.

En este proceso, el papel de los jueces será fundamental en la aplicación eficaz del nuevo andamiaje legal que da vida y futuro a la nueva realidad jurídica de México.

Con la visión de un México de instituciones de justicia sólidas, trabajamos con el objetivo de consolidar la democracia, como el mejor camino hacia un país más próspero e incluyente.

Hago votos porque realmente este encuentro en el que, repito, participan magistradas y magistrados de 69 países hermanos de México, sea muy productiva, permita fortalecer a esta organización, que tiene entre sus objetivos: el procurar la independencia del Poder Judicial, la autonomía del mismo y, sobre todo, asegurar que en el diario quehacer que hacen magistrados y jueces de dictar justicia, nos permitan construir un mundo más próspero y de mayor bienestar.

Muchísimas gracias.

Dicho lo anterior, voy a proceder a la Declaratoria Inaugural.

Le agradezco al señor Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia su invitación para estar hoy aquí, acompañándoles en este evento.

Sé que asume él la tarea de ser anfitrión de todas las magistradas y magistrados que vienen de distintas partes del mundo y que, repito, hago votos porque sea exitoso este encuentro.

Y que, además, se lleven realmente un poquito de lo mucho que es hoy México, de sus procesos de transformación y de la vida que tenemos en este país.

Hoy, 17 de octubre de 2016, me es muy grato declarar inaugurada la 59 Reunión Anual de la Unión Internacional de Magistrados.

Y, repito, hago votos porque sus trabajos contribuyan a fortalecer la vigencia del Estado de Derecho en México y en todo el mundo, en beneficio de los habitantes de nuestro planeta.

Felicidades y que haya mucho éxito.

Muchas gracias.