(Interpretación del italiano al español)

Señor Presidente.

Representantes del Poder del Estado.

Señores Ministros.

Autoridades.

Damas y caballeros:

Con sentimiento de profunda estima, deseo agradecerle, señor Presidente, por sus amables palabras que acaba de dirigirme, y por el habernos recibido durante esta Visita de Estado en los Estados Unidos Mexicanos.

Le agradezco, también, por haberme brindado el honor del Águila Azteca. Por ende, muchísimas gracias, señor Presidente.

También, es un gran honor el estar el día de hoy, aquí, en el Palacio Nacional, en el corazón de esta estupenda ciudad; maravillosa ciudad en donde surgió el Templo Mayor, vestigios de un imperio extraordinario, cuya fuerza todavía, el día de hoy, permean en este extraordinario país.

20 años después de la última visita de un Presidente de la República Italiana, me da muchísimo gusto renovar la amistad de Italia con México, y de imprimir un lanzamiento adicional conjuntamente con el Presidente Peña Nieto, en una relación sólida, densa de oportunidad, también.

Entre Ciudad de México y Roma, de hecho, hay una convergencia de intereses y una creciente colaboración sobre temas multilaterales, conjuntamente con Naciones Unidas y el G20, como también colaboración en contra del crimen organizado, en cuanto a la jurisprudencia.

En el ámbito científico-económico, definitivamente no hay esferas en las cuales la cooperación en nuestros dos países, definitivamente, los resultados son maravillosos, con base en los acuerdos firmados el día de hoy.

Es natural que, en cuanto a estas premisas, hayamos desarrollado una relación de gran alianza estratégica que se beneficia de la unión entre Ciudad de México con la Unión Europea.

Señor Presidente:

Hace pocos días, Italia y los Países Bajos decidieron compartir, las naciones, el Consejo de Seguridad para el próximo bienio. Estoy seguro que, en los próximos dos años, demostrarán de manera clara estos dos ejes importantes para trabajar hacia el desarrollo de una mejor relación para la comunidad internacional.

Y nos damos cuenta de esta gran responsabilidad, y estamos convencidos de poder llevarlo a cabo con gran eficacia y, asimismo, tendremos su cooperación; es decir, un país con el cual tenemos en común la misma visión del orden internacional, basada en la idea de la democracia, paz, libertad y justicia; una condición amenazada por el sanguinario terrorismo que hace pocos días golpeó, como usted acaba de mencionar, señor Presidente, la capital de Bangladesh, destruyendo la vida, como entre muchos, nueve ciudadanos italianos, y también, en la ciudad de Paris, dos ciudadanos mexicanos murieron.

Entonces, necesitamos comenzar a hablar de esta barbarie, de este mundo contemporáneo. Y también, necesitamos hablar de migración, el cuidado del medio ambiente, el desarrollo sostenible que, definitivamente, requieren de un esfuerzo conjunto; construir una respuesta apoyada por todos.

Y, definitivamente, los objetivos nos unen para crear un camino común en nuestros países, en todos los contextos internacionales en donde operan. Estamos juntos. Estamos juntos con esta base de civilización.

Señor Presidente:

Nuestras relaciones económicas y comerciales son muchas, y muy diversificadas.

En México, tenemos presentes más de mil 600 empresas italianas; pequeñas y medianas, activos en distintos sectores para demostrar la vitalidad de nuestra asociación económica y bilateral. En momentos sumamente difíciles, las empresas italianas han seguido apuntando hacia la fuerza de su país.

Siento, con mucha seguridad que, en los próximos años, gracias al ambicioso programa de reformas que persigue el Gobierno mexicano, las oportunidades comerciales y de inversión se multiplicarán para el beneficio ulterior de crecimiento para nuestras dos economías.

Las empresas italianas, líderes mundiales en muchísimos sectores; en el energético, automotriz y defensa, definitivamente tienen mucho interés en el mercado mexicano, gracias a su apertura, que pertenecen al TLCAN, y gracias a la Alianza del Pacífico.

Pero déjeme decirle que el clima económico no es el más óptimo. Por ende, necesitamos fortalecer esta relación con México.

México e Italia, y sus propias raíces culturales, tienen las razones de un diálogo intenso y fecundo. El sector de la cooperación cultural recibió un gran impulso y, también, tiene un gran potencial estratégico.

Debo de decirle, nuevamente, que México e Italia pueden seguir un orden internacional más justo y civil; el avanzar con una colaboración estable ante la justicia, luchar contra la delincuencia organizada, el terrorismo que, definitivamente, hacen que haya muchas víctimas y ponen en peligro la cohesión social, los recursos para el desarrollo de nuestros países.

Señor Presidente:

La relación de amistad entre México e Italia, tiene raíces muy fuertes y profundas.

Giuseppe Garibaldi, del Resurgimiento Italiano, definitivamente aportó mucho para la Revolución Mexicana. El Palacio de Bellas Artes, por ejemplo, el arquitecto Boari, aquí, en la Ciudad de México, y el arquitecto italiano, de origen italiano, Pani, son señales tangibles de la presencia italiana en el corazón de este país. Mientras que Tina Modotti contribuyó, gracias a sus fotografías, difundir las imágenes de México y el esplendor de las grandes obras de Diego Rivera; La Tierra de la Libertad.

México hospitó, durante, la edad del Fascismo Europeo, figuras importantes del antifascismo italiano; Leo Valiani, entre ellos. Fue la cuna de una gran civilización.

México sigue teniendo un llamado irresistible sobre italianos, e Italia, que todos los años deciden venir a visitar este país. Tiene una historia milenaria.

Podemos hablar de muchos artistas mexicanos que son apreciados en todo el mundo. Yo pienso de Jorge Ibargüengoitia, también, pero los autores mexicanos muy recientes que han tenido muchísimo éxito en Italia. Asimismo, la genialidad que provocó el Oscar de González Iñárritu.

Señor Presidente.

Deseo concluir, citando una frase del gran poeta y Premio Nobel mexicano, Octavio Paz:

La sabiduría no está en el estar ahí, detenidos. Más bien, en el cambio y la dialéctica.

México e Italia no viven el pasado, pero conservan su memoria; listos para defender sus tradiciones y culturas, sus propios valores, pero al mismo tiempo, están abiertos para el cambio; la capacidad de dialogar entre el pasado y el futuro, que hace que nuestros dos países sean extraordinarios y listos para ver el mañana con serenidad.

Los invito a todos ustedes, a poder brindar hacia la prosperidad del pueblo mexicano e italiano.

Gracias por su presencia, señor Presidente, y a la amistas entre Italia y México.

Viva Italia.

Viva México.