Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Señora Angélica Rivera de Peña, esposa del señor Presidente; licenciado Francisco Guzmán Ortiz, Jefe de la Oficina de la Presidencia; licenciado Eduardo Sánchez Hernández, Coordinador General de Comunicación Social y Vocero del Gobierno de la República.

Licenciado Andrés Massieu Fernández, Coordinador General de Política y Gobierno de Presidencia de la República; distinguidos Generales, Almirante, jefes, capitanes, oficiales, personal de tropa y marinería.

Distinguidas familias que hoy nos acompañan, señoras y señores representantes de los medios de comunicación.

A todos ustedes, muy buenas tardes.

El pasado 20 de noviembre se conmemoraron 106 años del inicio de la Revolución Mexicana. Es el suceso de trascendencia política y social más importante del Siglo XX y fue un hito que marcó las grandes revoluciones en América Latina.

En 1910, la Nación estaba bajo una desigualdad social, ya que a pesar de que la política económica favorecía el progreso y el desarrollo, ésta sólo benefició a la clase social alta; los campesinos carecían de tierras, trabajo y padecían profundamente los efectos del hambre y la pobreza.

En este contexto, el Presidente Porfirio Díaz se enfrentó ante Francisco I. Madero, que gozaba de un amplio grupo de seguidores que simpatizaba con la causa de la Reforma Agraria, contaba con el apoyo del campesinado y defendía el principio de la no reelección.

El Apóstol de la Democracia, desde su exilio en los Estados Unidos de América, expidió el Plan de San Luis, desconociendo al Presidente, Vicepresidente y a los Poderes Legislativo y Judicial de la República. También, determinó una organización política y militar revolucionaria y fijó, el 20 de noviembre de 1910, como la fecha para iniciar con el movimiento armado.

De esta convulsionada etapa de nuestra historia, surgió don Venustiano Carranza, que hizo aportaciones importantes a la Revolución Mexicana con su Plan de Guadalupe, dio legalidad al nuevo Ejército Mexicano, que emergido del pueblo luchaba por alcanzar su ideal de libertad.

Muchos principios de este Plan se plasmaron en la Constitución de 1917, pues en él se exponían las exigencias de la población sobre libertad, justicia e igualdad.

Conmemoremos este momento histórico de la vida nacional con orgullo, con identidad, patriotismo y nacionalismo, seamos partícipes del crecimiento alejados de prejuicios sociales, sumemos esfuerzos y restemos las divisiones que han afectado históricamente a los objetivos nacionales.

Este gran movimiento inició hace 106 años, sin embargo, sus ideales siguen presentes y actualmente ejercen influencia en el destino de nuestra Nación.

Las Fuerzas Armadas son el resultado de esta lucha de convicciones, de personas valientes emergidas del pueblo para generar estabilidad y servir con honor a México.

Como herederos de su legado, siempre seremos los mejores aliados de la gobernabilidad y de la democracia.

Hoy, reconocemos a distinguidos militares mujeres y hombres del Estado Mayor Presidencial que por méritos propios alcanzan un grado superior en el escalafón militar que son un ejemplo de constancia y perseverancia ante sus compañeros.

Ascender al grado inmediato dentro de las Fuerzas Armadas Mexicanas es un honor que nos llena de orgullo y nos abre las puertas a mejores oportunidades.

Este ascenso es una proyección profesional, porque implica desempeñar un cargo de mayor responsabilidad con nuevos retos en el ejercicio del mando y siempre con el sello ineludible del cumplimiento del deber.

En las Fuerzas Armadas, los soldados, pilotos y marinos trabajamos arduamente y sin descanso para proteger los intereses de los mexicanos a quienes nos debemos en todo momento en tierra, en el aire y en el mar.

Servir con dignidad a nuestra Nación, es nuestra característica singular y es la motivación que nos impulsa a ser mejores soldados, personas y, sobre todo, mexicanos.

Nuestro objetivo es cumplir con las metas nacionales fijadas para lograr un México seguro, en el que la población se desenvuelva con la libertad que exige una sociedad moderna con igualdad de oportunidades y sin distinción de género para lograr una Nación donde se actúe con imparcialidad en todos sus ámbitos.

El ascenso a un grado superior es confiado a los militares que en los concursos de las promociones especial, general y superior cumplen con el tiempo de servicio, la antigüedad en el grado, la buena conducta militar y civil, buena salud y capacidad física, así como al mérito, aptitud y competencia profesional, además de haber obtenido las calificaciones más altas en sus respectivos concursos.

Esto es un ejemplo de que la superación es posible, por ello rendimos un justo reconocimiento a este grupo de militares y marinos, quien sin descuidar en ningún momento sus responsabilidades asignadas para garantizar la seguridad Presidencial, ascendieron al grado inmediato superior.

Por parte del Ejército ascienden cuatro Generales, 14 oficiales y, 38 oficiales de la Fuerza Aérea Mexicana, un Jefe y cuatro oficiales y, de la Armada de México dos capitanes y 13 oficiales.

Asimismo, el alto mando del Ejército y Fuerza Aérea otorgó el ascenso por su destacado desempeño en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, a tres deportistas de alto rendimiento, pertenecientes al Estado Mayor Presidencial, ascensos que denotan que el personal del Estado Mayor Presidencial continúa preparándose profesionalmente para desempeñarse con eficiencia en la alta encomienda de garantizar la seguridad del Presidente de la República.

Hago un merecido reconocimiento a las distinguidas familias que hoy nos acompañan; el invaluable apoyo que les brindaron a sus esposos y esposas, son un claro ejemplo de unidad y de trabajo continuo, es un incentivo que impulsa a cada familia para incrementar esfuerzos y seguir en el camino de la perseverancia.

Estos éxitos son una clara muestra de que el estudio es más que una opción, es la vía que todos los mexicanos debemos seguir para engrandecer al país.

Ustedes, madres, padres, esposas, esposos e hijos que tuvieron que aceptar con resignación las frecuentes ausencias del militar, con la única certeza de que sus voluntades se verían premiadas, hoy ustedes podrán atesorar un beneficio que impactará positivamente en la vida familiar.

El resultado de una denotada carrera militar, llena de esfuerzo, sacrificios, entrega, de constantes cambios y adaptaciones, se corona con el ascenso para coroneles y generales que participaron en la promisión superior, a ellos mi pleno reconocimiento a su amplia trayectoria y espíritu de servicio con la Patria.

El ascenso implica mayor compromiso, por ello quienes obtuvieron un grado superior, deben adoptar a partir de hoy los siguientes preceptos institucionales:

Nunca esperar órdenes, siempre se debe ser proactivo y dinámico; ante cualquier eventualidad tener propuestas con variedad de soluciones, ser abiertos al cambio y de fácil adaptación a las modificaciones, ejecución de tareas de manera inmediata y evitar su postergación, cumplir con eficiencia sin detrimento de la moral de las tropas.

La previsión debe ser el arma más eficaz ante posibles riesgos, ser entes de cambio y de transformación, les enfatizo que quien trabaja de manera aislada genera incertidumbre, pero quien labora en conjunto incorpora fortalezas a la institución.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos:

Deseo externarle a usted mi más sincera gratitud por otorgarme el máximo grado dentro de la escala militar, que es el más grande objetivo que deseamos obtener quienes ingresamos al Instituto Armado, lo cual me motiva a continuar desempeñándome como desde el primer día de su mandato y que le seguiré demostrando con pasión, con la plena convicción de cumplir cabalmente con honor y lealtad la honrosa misión que me ha sido conferida para preservar su seguridad y la de su respetable familia.

Señor Presidente:

Para las mujeres y hombres del Estado Mayor Presidencial esta fecha tan especial es una honrosa distinción y un gran estímulo el recibir de manos de usted las insignias de tan anhelado ascenso, suceso que nos impulsará a seguir por la ruta del éxito, por el bien propio, por el bien de nuestras familias y, por supuesto, por el bien de un México en paz.

Muchas gracias.

-MODERADOR: El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos hará entrega de insignias al personal del Estado Mayor Presidencial que ascendió al grado inmediato.