Con su permiso, señor Presidente.

Remontaron el vuelo.

Volvían, una vez más, a intentar rescatar a conciudadanos en desgracia, porque esa era su vocación.

Ya habían realizado el trayecto en horas y días anteriores y, con ello, habrían contribuido al rescate de más de 600 personas en desgracia. Lamentablemente, esta fue su última misión heroica. El destino dictó el fin de sus vidas.

Hoy, reconocemos que su esfuerzo y espléndida labor son digno ejemplo para todos. Su valor, su dedicación y su entrega quedarán impresos en nuestra esencia.

La Institución los mantendrá presentes en la memoria de todos nosotros, de sus familias, de sus compañeros, al inscribir sus nombres con letras de oro en el Monumento del Policía Caído.

En este mismo Monumento que usted develó, señor Presidente, para honrar a quienes se nos han adelantado en el camino. En torno a este símbolo, nos reunimos para honrar a los compañeros y compañeras que con lealtad cumplieron las misiones que les fueron encomendadas, llegando hasta el sacrificio último, por el bien de la Patria.

A ellos se suman quienes emprenden hoy el vuelo eterno hacia el destino que ya les esperaba. Destino de admiración, reconocimiento y gloria. Y en ese vuelo dejan tras de sí recuerdos imborrables, ejemplo para todos nosotros.

Hoy, se suman al memorial de los verdaderos héroes los que dedican su vida a construir una Nación segura, una Nación justa, una Nación digna.

Para sus compañeras y compañeros son ejemplo de valor, comportamiento, disciplina y disposición a la entrega de la propia vida.

Para sus familias, significan honra y distinción.

Manifiesto a ellas, las familias de nuestros compañeros caídos, particularmente a sus esposas, hijos y padres, nuestra total solidaridad. Los acompañamos del brazo en su duelo. Cada uno de quienes integramos esta institución Federal de seguridad nos hermanamos en su pena. Su ejemplo fortalece los ánimos de todos nosotros.

Hoy, a sus esposas y compañeras les ratificamos que estaremos con ustedes y con sus hijos, adolescentes y niños. Los hay recién nacidos e, incluso, uno por nacer en los próximos días. No quedarán en el desamparo.

Por ello, amigos ausentes, sepan que viven en nuestra memoria y en la entraña de los compromisos del Gobierno de México.