Muy buenos días a todas y todos.

Quiero partir saludando naturalmente al Excelentísimo Presidente Enrique Peña Nieto.

A los estimados Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía de México y Chile.

Al Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, el señor Valentín Díez.

A todas las autoridades mexicanas.

A la distinguida Delegación que me acompaña.

A todos los representantes del ámbito empresarial de México y Chile.

Amigas y amigos:

Tal como nos recordaba el Presidente recién, esta Visita de Estado tiene una simbología muy particular, puesto que la hacemos en el contexto de los 25 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Ayer, Presidente cuando estuvimos en la Secretaría de Relaciones Exteriores, había una estupenda exposición de un conjunto de documentos de acuerdos, el primero era desde 1831 hasta, bueno, los últimos eran de la Asociación Estratégica que fue el 2006, en el 2006.

Por supuesto, que el primero era particularmente importante, porque hablaba del Tratado de Amistad Perpetua entre Chile y México y con el Canciller dijimos: Lo hemos logrado.

Así que tenemos, naturalmente, hemos vuelto acá en este contexto puesto que al restablecer relaciones con el retorno de la democracia, la primera tarea que se propuso nuestra diplomacia, fue justamente reiniciar los vínculos políticos y económicos con México.

Y ese es el hito que estamos celebrando y el que se marca en esta gira, y tiene un sentido especial que no nosotros siempre recordamos, porque yo creo que los amigos se ven en las buenas condiciones y en las malas condiciones.

Y México ha sido un buen amigo de Chile en ambas situaciones.

Fíjese que, y siempre recordamos la cantidad de chilenos que llegaron acá en momentos difíciles para nuestra Patria, y aquí hubo una generosidad tremenda en el Gobierno, en las empresas, en las universidades, en el mundo de la cultura.

Mis compatriotas no sólo recibieron protección, trabajo, sino también pudieron reiniciar su vida y algunos se quedaron aquí. Tan bien les fue, tanto que dicen no que México sea su segunda Patria, sino que es su otra Patria.

Por otro lado, creo que este es un hito muy importante, porque tenemos la oportunidad de no sólo continuar haciendo lo que hemos hecho bien todo este tiempo, sino desarrollar una agenda de futuro.

Y así como hemos definido que esta visita tiene el sentido de buscar nuevas áreas, un reimpulso en distintos aspectos, naturalmente políticos, económicos, pero también científico, que se expresan, tal como usted decía, en el conjunto de acuerdos que firmáramos el día de ayer.

Consideramos, Chile considera a México como un aliado estratégico y vemos que están dadas todas las condiciones para este reimpulso en esta nueva etapa.

Usted lo decía muy claramente, y lo hemos dicho en el día de ayer; y es que somos países que tenemos valores y principios que compartimos plenamente y que respetamos nuestra democracia, que velamos por ella, que tenemos convergencia en los principales temas de la agenda internacional, como el respeto a los derechos humanos, pero también el impulso a un mercado abierto, con potentes agendas comerciales.

Entonces, contamos con bases sólidas de amistad y, por sobre todo, compartimos desafíos futuros.

Y entonces, creemos que ha llegado el momento de dar ese paso adelante que complementa nuestro avance y, justamente, abrir nuevas oportunidades.

En la política de inserción económica en el mundo global, usted lo decía también, nuestras coincidencias han quedado reflejadas en la amplia variedad de acuerdos comerciales bilaterales que ambos tenemos.

Ayer recordábamos que Chile y México son, tal vez, los dos países con mayor número de tratados libres de comercio en el mundo y participamos también en un conjunto de acuerdos comerciales multilaterales, plurilaterales y, por cierto, pertenecemos no sólo a la OMC, la OCDE, la Alianza del Pacífico, la APEC y estamos también negociando el TPP.

El comercio y las inversiones se han desarrollado libre de trabas, y cuando ha habido algún tipo de controversia, la institucionalidad del Tratado de Libre Comercio las he resuelto exitosamente.

Además, el estrechamiento de la relación entre nuestros países se elevó a niveles superiores cuando, como ya recordaba, en enero de 2006, se suscribió el Acuerdo de Asociación Estratégica, entonces al pilar económico se le agregó el diálogo político y la cooperación entre nuestros países.

El año pasado, celebramos los 15 años del Tratado de Libre Comercio, y los hechos hablan por sí solos; con la liberación del 98 por ciento del comercio, el intercambio de bienes entre nuestros países ha crecido de manera persistente, alcanzando a fines del año pasado, la cifra de 3 mil 800 millones de dólares.

Y hay que destacar, además, que este intercambio se caracteriza principalmente por productos manufacturados.

En el caso de Chile, el 80 por ciento de los envíos son bienes industriales, mientras que en el caso de exportaciones mexicanas se trata de bienes de capital y de consumo de alto valor agregado.

Quiero reafirmar aquí, nuestro interés en el mercado mexicano, tanto por su presencia actual como por su potencial, que lo coloca entre los más importantes del mundo.

Desde el punto de vista chileno, el mercado mexicano representa atractivas oportunidades comerciales. Algunas ya se han venido consolidando con una interesante diversificación de la canasta exportadora.

Además, se trata de un importante mercado de destino, también para muchas pequeñas y medianas empresas, una de nuestras prioridades de desarrollo.

En cuanto a las inversiones, hay también un camino importante que, creo, que merece ser destacado.

El TLC ayudó a abrir las posibilidades para las inversiones directas. Aquellas provenientes de México, ascendieron a casi dos mil millones de dólares, mientras el mercado mexicano acumula un stock de inversiones chilenas de mil 500 millones de dólares, con aproximadamente 85 empresas instaladas. Yo entiendo que MASISA ya prontamente tendrá la inauguración de una nueva planta.

El sector servicios es el principal destino de los capitales chilenos, donde destaca el transporte, el almacenamiento, las comunicaciones, la intermediación financiera y el sector industrial. Pero sabemos que podemos ir más lejos y aumentar el flujo entre ambas partes.

Y nos interesa especialmente el esfuerzo que realizan los inversionistas por la contribución que realizan a la generación de empleo y por la posibilidad de construir encadenamientos productivos entre nuestras economías.

Las nuevas alianzas productivas adquieren particular relevancia para agregar valor a nuestra producción exportable y resultan cruciales en un tiempo que requiere avances permanentes en competitividad.

Para incorporarnos plenamente al mundo global, la verdad es que es preciso que los empresarios y sus empresas, tanto chilenos y mexicanos, establezcan alianzas productivas. Y creo que tenemos tremendas oportunidades de mejorar los negocios, potenciar la actividad productiva, teniendo como referencia el mercado mundial.

Y yo quiero invitarlos a ese camino de progreso. Porque estoy convencida que con una sólida alianza económica y una efectiva integración regional, podemos enfrentar con éxito los desafíos que nos impone la economía mundial; y justamente aquí está esta otra mexicana un poquito chilena también, Alicia Bárcena, nuestra Directora de CEPAL, porque CEPAL nos ha señalado a la región, que para poder incorporarnos plenamente a las cadenas internacionales de valor, necesitamos integrar productivamente a las empresas de nuestra región.

Y los entendimientos bilaterales son importantes, pero también lo son los regionales. Y por ello, nuestro total compromiso con la Alianza del Pacífico, así como en aquellas otras aproximaciones que hemos hecho de mirar cómo dentro de nuestra diversidad también podemos encontrar áreas de convergencia con MERCOSUR.

Lo decía el Presidente Peña Nieto, que el escenario internacional se caracteriza por una alta volatilidad, y el Fondo Monetario Internacional ha hecho proyecciones de la economía mundial menos auspiciosas y, aunque el comercio internacional puede retomar la senda de crecimiento, es muy probable que ya no tenga la fuerza de los años del auge de los commodities.

Qué quiero decirles con esto.

Que entonces nos exige mayor productividad, mayor diversidad y más valor de nuestras exportaciones y son desafíos de gran magnitud que compartimos.

Y en esto, el Estado y el sector privado se necesitan mutuamente.

Hemos cumplido con abrir nuestras economías a través de Tratados de Libre Comercio; ha existido continuidad y consistencia, avanzamos en establecer reglas y estándares cada vez más exigentes que nos permitan, justamente una inserción exitosa en las cadenas productivas mundiales.

El siguiente paso que convoca a los organismos públicos y al sector privado, es trabajar activamente y favorecer nuevas articulaciones, que nos permitan abordar nuevos desafíos ante mercados que son cada vez más competitivos.

Porque, fíjense que la integración al comercio global nos pone frente al tema que suelen ser insuficientemente desarrollados como es el caso de la vinculación entre el comercio exterior y el medio ambiente, la transferibilidad o la perspectiva de género.

Entonces, no podemos perder más tiempo y tenemos que avanzar con mayor decisión en materia de educación y de innovación, y es por eso que tanto México como Chile están en esta tarea de garantizar educación de calidad a cada uno de sus hijos.

Como un tema de justicia, de movilidad social, pero también como un tema esencial, económico de competitividad y de productividad.

Es lo que más. Vincularnos mejor entre ciencia e industria, es lo que se requiere para poder insertarnos en economías del conocimiento y crecer en competitividad y productividad como ya decía.

Y todo esto en condiciones, generando además condiciones para que ustedes, emprendedores, inversionistas, puedan desplegar nuevas actividades que ayuden a potenciar el crecimiento económico y la creación de empleo de calidad.

Y Chile en ese sentido, sepan ustedes que vamos a seguir enfocando nuestros esfuerzos en fortalecer los lazos con nuestra región, bajo la lógica de colaboración e integración.

Puesto que el entorno regional representa el 22 por ciento de nuestro comercio exterior, siendo el principal mercado de nuestra industria manufacturera y además a la que pueden llegar la mayor cantidad de empresas de menor y mediano tamaño.

Tenemos entonces, creo yo, cimientos estables para proyectar nuevas relaciones económicas y abrir nuevas oportunidades de negocios conjuntos.

Tenemos una historia que nos avala y una mirada de futuro con amplias convergencias y además una gran ventaja:

Cuando dialogamos con México, con su Gobierno, con sus empresarios y con la ciudadanía en general, vemos esa cercanía cultural, los lazos de amistad, que permiten facilitar la exploración de nuevos caminos.

Ustedes van a encontrar en Chile, Presidente, señores empresarios, el aliado serio, comprometido y responsable que sus nuevos proyectos necesitan.

El potencial económico de América Latina es enorme y tanto México como Chile pueden ser agentes de cambio, no sólo para nuestros países, sino también para el desarrollo de nuestro Continente.

Entonces, termino diciendo: Sigamos fortaleciendo conjuntamente esta senda de progreso, para avanzar hacia ese desarrollo más pleno y con mejores expectativas para todos nuestros pueblos.

Muchas gracias.

Estoy segura y espero que esta actividad de hoy día, abra gran cantidad de oportunidades, tanto para Chile, para México y para la región.

Muchas gracias.