Qué tal.

Buenos días a todos.

Buenos días al licenciado Enrique Peña Nieto, señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; al licenciado Jesús Mena, Director General de la Comisión Nacional del Deporte; señoras y señores.

En la vida de todos hay momentos inolvidables, insisten en que superan las expectativas de nuestra imaginación y que convierten en realidad anhelos y sueños que nos hacen sentir verdaderamente vivos.

En estos días, para un servidor, se han acumulado hechos que han marcado mi vida para siempre. Soy afortunado y especialmente ahora que puedo compartirlo con todos ustedes.

Hoy, que el señor Presidente me honra recibiéndome, puedo decirle, con mucho orgullo, que es el líder de una Nación de vencedores; de mujeres y hombres que cuando se proponen algo, lo logran, por muy difícil que parezca; que tienen en sus manos el reto más grande que cualquier mexicano pudiera aceptar: llevar a este país, que tanto queremos, al lugar que merece y que todos necesitamos.

Le agradezco, profundamente, el honor que me ha hecho en esta invitación. La considero no un reconocimiento a mi persona, sino al esfuerzo de todos los mexicanos, que hacemos cotidianamente para vencer los obstáculos que nos separan del éxito y considero que la recepción, como la renovación de su compromiso con los deportistas mexicanos, pero, sobre todo, para mí, en este momento, un anhelo más que se cumple y un momento que no podré olvidar en toda mi vida.

Muchas gracias.

Y esta pelea, del sábado pasado, como lo dije, fue dedicada para mi familia, fue dedicada para mi país y, en especial, fue dedicada para el señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Le quiero hacer entrega de unos guantes, de los guantes con los cuales se le venció al peleador filipino, que decían que era un peleador invencible, un peleador difícil de ganar.

Se los quiero entregar y se los voy a autografiar, aquí, en presencia de todos los medios, con mucho cariño, con mucho afecto, que me costó mucho trabajo ganar, me costó mucho sacrificio.

Y sé que él, también, como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, va a hacer la misma labor: trabajar por un bien común para nuestro país.

Y estoy muy orgulloso de eso, y poderle entregar estos guantes al señor Presidente, con los cuales se le ganó al peleador filipino.

Se los voy a firmar con mucho cariño y mucho afecto.

Muchas gracias.

También, esta chamarra, que es parte del equipo, para cuando vaya a correr el licenciado, en las mañanas, sude un poquito.

Yo creo que hace falta el ejercicio, también, para todos.

Y con mucho cariño. Con mucho cariño.