Señor Presidente.

Gracias por su hospitalidad y por la oportunidad de conocer a su pequeña hija. Eso valió la pena el viaje.

La última visita que tuve con usted, señor Presidente, fue el día de su Toma de Protesta. Y es bueno verlo de nueva cuenta y verlo en tan buena forma.

Como dije anteriormente, el día de hoy, en el Diálogo Económico de Alto Nivel, los lazos entre nuestros países tienen cimientos singulares, una cultura común, valores comunes y sueños comunes, además de contar con una larga frontera común.

Cada vez más, esas relaciones también se construyen sobre la búsqueda común de la oportunidad económica.

Los sueños de un mexicano promedio no distan en lo absoluto de los sueños de un ciudadano promedio de los Estados Unidos.

Y ambos estamos comprometidos con ayudar a que esos sueños fructifiquen.

Señor Presidente:

Usted y yo hemos continuado con nuestra conversación en materia de seguridad. Pero también hemos quedado de acuerdo en que no hay otra parte de nuestra relación que ampliar la oportunidad económica para mejorar la vida de nuestros ciudadanos.

Es por eso que vine a la Ciudad de México el día de hoy, para lanzar la primera sesión del Diálogo Económico de Alto Nivel entre México y los Estados Unidos. Y es por eso que traje acompañándome a cuatro Secretarios de nuestro Gabinete.
Hice la broma durante el diálogo que el avión del Vicepresidente no tenía la capacidad ni los asientos para dar cabida a todos los miembros del Gabinete que querían venir.

Como lo dije, empecé a venir a México en la década de los 70, como un joven Senador de los Estados Unidos.

Y no puedo decirles cuánto me complace que no nos estamos limitando nuestra conversación sobre temas de seguridad. Estamos hablando sobre una relación mucho, mucho más amplia, una relación más plena.

Como lo dijo el Presidente Obama: México está emergiendo. Más que eso, ya emergieron.

La clase media en México constituye un contingente de 40 millones de personas, tiene una voz mundial y creciente en el panorama internacional.

Están estableciendo una agenda de reformas de la cual se ha encargado usted y eso es muy impresionante, señor Presidente.

Y todo esto genera nuevas oportunidades para profundizar nuestras relaciones económicas, de manera que nuestros ciudadanos, en ambos países, pueden beneficiarse.

Señor Presidente:

Usted y yo hablamos sobre los pasos que podemos tomar para modernizar nuestra frontera, incluidas nuevas tecnologías, horarios extendidos en ciertos puntos de cruce.

Hablamos sobre la educación, el elemento que constituye cualquier sociedad moderna.

Ambos países han emprendido reformas importantes y hay muchas cosas que podemos hacer juntos también.

No sugerimos que nosotros tenemos todas las respuestas. Necesitamos mejorar nuestro sistema educativo en Estados Unidos también.

Pero sí tenemos el sistema de educación superior mejor del mundo, incluyendo una pericia singular que hemos desarrollado en el ámbito de las universidades comunitarias.

Y esperamos que si así lo desean, nosotros podamos brindarle algún apoyo y que puedan ustedes beneficiarse de la experiencia que nosotros tenemos.

El Presidente y yo también hablamos sobre los esfuerzos de reforma que se están dando en ambos países.

Los cambios nunca son fáciles. Pero las políticas que emprendimos con el Gobierno de Obama en Estados Unidos han ayudado a las empresas a crear 7.5 millones de empleos nuevos desde que llegamos al poder y México está realizando sus propias reformas.

Señor Presidente:

Usted ha trascendido las divisiones partidarias para movilizar un grupo muy amplio para tomar estos pasos difíciles, pero importantes y estas decisiones le corresponden completamente al pueblo mexicano.

Pero nosotros estamos dispuestos, si se nos pide, a asistirles y apoyarles en la medida que podamos si así lo requieren, y nosotros anticipamos con entusiasmo seguir observando el crecimiento continuo de México, porque eso obra en interés de los Estados Unidos de América.

Hace 20 años, el TLCAN estableció un nuevo estándar para el comercio internacional.

Sin embargo, el Siglo XXI exige estándares más altos que los estándares que se fijaron con ese acuerdo hace 20 años.

Los mercados que se abren a la competencia, una mayor transparencia económica en todo el mundo para que sea más fácil realizar negocios en cualquier parte del mundo, y proteger a los derechos laborales y el medio ambiente, y la propiedad intelectual.

Éstas son las normas emergentes del Siglo XXI que determinarán el crecimiento económico de todos los países, que desean participar o que decidan no participar.

El Presidente y yo también hablamos sobre cómo podemos hacer valer y ampliar estas nuevas reglas del juego internacionales del Siglo XXI, en nuestro hemisferio, a través de la Cuenca del Pacífico y en todo el mundo para ayudar a México, a los Estados Unidos, a todos los países, a competir en pie de igualdad.

El Presidente Obama y el Presidente Peña Nieto, y yo, estamos plenamente de acuerdo de que no existe un motivo por el cual América del Norte no puede ser, o no pudiera llegar a ser el lugar más próspero y económicamente viable del mundo en el Siglo XXI.

También, hablamos sobre la reforma migratoria integral que se está emprendiendo en nuestro país, y queremos decirlo claramente.

No solamente se trata de un tema de justicia, respeto y dignidad que se le debe a los 11 millones de hombres, mujeres y niños indocumentados en nuestro país, de sacarlos de las sombras, y que tengan un camino claro hacia la ciudadanía y la participación.

Pero, también, de manera abrumadora, obra en interés económico de ambos países que así lo logremos.

Como lo señaló la Oficina Presupuestaria del Congreso, en un estudio bipartidario, cuando hacemos esto, cuando modernicemos nuestro sistema migratorio tendremos un impacto de un billón 300 mil millones de aquí al 2023.

Esto lo haremos de muchas maneras. Pero lo que yo le dejé claro al Presidente Obama, no hay ninguna relación que valoremos más.

No hay ninguna relación económica que contenga tal promesa y no hay ninguna región del mundo que tenga la gran oportunidad de hacer más que América del Norte para generar crecimiento económico en los próximos 20, 30 años.

Esta colaboración es más importante que lo que tenemos en muchos otros lugares y así lo amerita. Hay una amistad profunda entre ambos países.

Y yo anticipo con entusiasmo poder desempeñar un papel pequeño en ayudar a forjar y a seguir desarrollando esta relación.

Y por último. Quiero decir que yo sé que muchos en México están sufriendo el día de hoy.

Como me lo señaló el Presidente, el motivo por el cual ha cancelado su viaje a la Asamblea General de Naciones Unidas es porque tiene una necesidad y deseo fuerte de estar aquí, en México, para encargarse de esa crisis.

También señaló que los desastres naturales que estamos enfrentando en el mundo el día de hoy, parecen ser más amplios, de mayor alcance, como lo que han sido en el pasado y claramente se está constatando en México.

Pero, también, le dije al Presidente que estaré yéndome de México y estaré visitando el Estado de Colorado, en mi propio país, durante el fin de semana.

Hay una región que es más grande que nuestro Estado de Connecticut, que se ha visto devastado el sistema de transporte, las carreteras, los ferrocarriles, millones de dólares en daños hasta lo que se ha calculado.

Pero no obstante todo eso, ambos nos hemos ofrecido apoyo y asistencia mutua.

Estados Unidos se muestra dispuesto a ayudar en la manera en que podamos a medida que ustedes enfrentan este desastre natural y se lo prometemos a su pueblo, señor Presidente.

Y de nueva cuenta, quiero concluir diciendo que es un gran honor estar aquí de vuelta y el transmitirle la gran consideración que tiene el Presidente Obama y que yo tengo para con usted y su liderazgo.

Tenemos la suerte de contar con usted.