Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a los integrantes de este presídium.

De manera muy particular al doctor Mario Molina y al doctor José Sarukhán, ambos muy involucrados, muy comprometidos, realmente, a hacer su esfuerzo y su parte en todo lo que permita orientar acciones, precisamente, para evitar daños y hacerle frente a las contingencias del cambio climático y cómo prevenir antes que lamentar los efectos de este cambio.

Saludar, también, a la Senadora Presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Senado de la República y al Presidente, al Diputado Presidente de la Comisión de Cambio Climático de la Cámara de Diputados.

A los señores integrantes del Gabinete Legal, del Gabinete Ampliado.

A compañeros servidores públicos.

A representantes de instituciones educativas, de centros de investigación, de organizaciones de la sociedad civil que de manera entusiasta y comprometida participan en este esfuerzo, precisamente, para evitar daños mayores a nuestro medio ambiente.

A los señores Embajadores de distintos países hermanos. Muchas gracias, Embajadoras y Embajadores, por estar aquí presentes.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

El cambio climático es una de las más graves amenazas al planeta y un enorme desafío para la humanidad, como lo han expresado aquí quienes ya me antecedieron en el uso de la palabra y quienes de manera muy precisa, muy puntual, muy didáctica, han expuesto cuáles son los riesgos y cómo la sociedad presente ya está viviendo los efectos del cambio climático con severos daños y con efectos que lamentablemente están cambiando o tienen que modificar el estilo de vida de muchas partes o en muchas partes de la sociedad de nuestro país y del mundo entero. Es un fenómeno que no reconoce fronteras geográficas, intereses económicos, ni grupos sociales.

Y para hacer frente a los efectos adversos del calentamiento global, en los últimos 25 años México ha suscrito acuerdos internacionales y ha asumido una posición proactiva en los principales foros internacionales.

Permítanme sólo dar cuenta de algunos ejemplos de este compromiso que México ha tenido.

En 1987, México firmó el Protocolo de Montreal para eliminar las sustancias que dañan la capa de ozono.

En 1992, fuimos uno de los primeros países en firmar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Y en 2012, México lideró la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mejor conocida o reconocida como la COP16, en la que se estableció la confianza en el proceso de negociación de este tema y en el sistema multilateral en el que participan, prácticamente, todas las naciones.

Debido a estas razones, hoy, nuestra Nación, como aquí ya también se expresó, es reconocida mundialmente por su compromiso ambiental.

Este fin de semana, en el que sostuve encuentros con distintos mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y la reunión que esta comunidad tuvo con los países de la Unión Europea, pude constatar la positiva valoración que hay a las acciones y gestiones que México ha realizado en esta materia.

Como país, México aspira a ser un actor, como ya lo he señalado en uno de los cinco grandes objetivos nacionales que tiene mi Gobierno, es el asumir una mayor responsabilidad global.

Qué significa.

Asumir mayor compromiso con las grandes causas de la humanidad. Y ello nos exige fortalecer nuestro compromiso ante el reto del cambio climático.

El Gobierno de la República está decidido a impulsar un Crecimiento Verde incluyente; es decir, lograr un crecimiento de amplio beneficio social sostenido y, también, ambientalmente equilibrado.

Esto implica mayor eficacia en las políticas contra el cambio climático, ser más audaces para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y proteger nuestros recursos naturales y alcanzar un desarrollo realmente sustentable, sostenido y sustentable.

En otras palabras, tendremos que hacer compatible el desarrollo económico, el aumento de la productividad, la generación de empleo, la superación de la pobreza, pero, también, con el cuidado de nuestro patrimonio natural, de nuestro patrimonio ambiental.

Para lograrlo, hay que actuar en varios frentes:

Uno. Transitar hacia una economía baja en carbón.

Qué significa esto.

Y creo que el doctor Molina lo ha explicado con toda claridad. Tenemos que evitar que en el desarrollo industrial, económico que estemos teniendo, estemos, a partir de ello, propiciando una mayor contaminación a nuestro entorno.

Y debemos cambiar, como algunos lo han denominado, el metabolismo industrial. Como cambia el metabolismo de cualquier persona, precisamente, a veces para quemar más calorías, aquí se trata de evitar la emisión de contaminantes a la atmósfera, y con ello evitar efectos del cambio climático mayor, y de generar o lastimar nuestro entorno ambiental.

Dos. Replantear el manejo hídrico del país.

Cómo manejar el agua, este recurso vital, pero, también, el que debe representar para nuestro país una gran fortaleza y no una amenaza.

El agua debe ser un recurso que permita apoyar la sustentabilidad y deje de ser, insisto, un riesgo, una amenaza mayor a la salud y a la vida de los mexicanos.

Y tres. Detener la pérdida de biodiversidad.

México, y esto quizá es algo que no todos conozcan, y no todos lo tengan bien sabido, y más bien ignorado, es el cuarto país en el mundo con mayor diversidad biológica del planeta.

De ahí, la responsabilidad ética, moral, de Gobierno y de la sociedad de poner un alto a la destrucción de ecosistemas y a la deforestación que, como se dijo ya, son dos de los elementos o de las variables que más tienen que ver con el deterioro de nuestro medio ambiente.

Y cuatro. Mejorar la gestión de residuos.

Tenemos que fortalecer y ampliar la infraestructura para recolectar, separar y reciclar todo lo que desechamos.

Se necesita actuar con sentido, yo diría, de urgencia, en beneficio de las generaciones de hoy, de la sociedad presente y, por supuesto, el de la sociedad del mañana, y el compromiso que tenemos de hacer un mejor legado a esas generaciones futuras.

En este propósito, hoy nuestro país, para fortuna nuestra, cuenta con una legislación de avanzada. Hace apenas tres meses y medio entró en vigor la nueva Ley General de Cambio Climático, aprobada con el consenso de todos los partidos políticos en el Congreso.

Este ordenamiento contiene los instrumentos de política pública para intensificar las acciones de adaptación y mitigación de este problema que hoy abordamos, a fin de entrar en una nueva y más fructífera etapa en su atención.

Y en el marco de esta ley es precisamente, hoy, como el Gobierno de la República concreta dos importantes avances de carácter institucional.

Primero. En este acto, convoco a los representes de los tres Órdenes de Gobierno: Federal, estatal y municipal; a los otros Poderes de la Unión: Legislativo y Judicial; a la sociedad civil organizada, cuya representación o parte de esa representación hoy aquí nos acompaña; a la academia y al sector privado, a integrar, entre todos, el Sistema Nacional de Cambio Climático.

Hagamos de la atención a un problema que es del mundo entero un compromiso de todos los mexicanos.

La misión de este sistema es definir una agenda consensuada y crear los lineamientos de una política de Estado para enfrentar el cambio climático con mayor oportunidad y mayor eficacia.

Para concretar este esfuerzo, instruyo al Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al ingeniero Juan José Guerra Abud, a coordinar de inmediato la integración de este sistema que hoy estamos aquí anunciando.

Y segundo. Hoy, también, instalamos la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático. Esta Comisión sintetiza el firme compromiso del Gobierno de la República con el cuidado del medio ambiente.

A partir de hoy, la atención al cambio climático es un desafío compartido, no sólo en la retórica, no sólo en las buenas intenciones, sino en tareas específicas, encomendadas de manera señalada y particular a 13 secretarías del Gobierno de la República.

Con un enfoque de transversalidad vamos a alinear y coordinar los programas federales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la infraestructura destinada a prevenir desastres naturales y preservar nuestros recursos naturales.

Para que esta Comisión cumpla sus objetivos se requiere de la energía transformadora de toda la sociedad.

Por ello, instruyo a los secretarios aquí presentes, quienes son parte de este esfuerzo compartido y transversal de varias dependencias del Gobierno de la República, a algunos representantes de estas dependencias, para que de inmediato establezcan las acciones, la agenda de trabajo que en esa transversalidad harán posible que el Gobierno de la República asuma su responsabilidad, pero, al mismo tiempo, también convoque a los otros actores sociales, al sector académico y al sector privado, a fin de conformar el Consejo de Cambio Climático que permitirá tener de manera más articulada, la definición de acciones y de tareas que cada quien habrá de asumir para tener responsabilidad en este propósito.

Proteger nuestro patrimonio natural requiere, además, de un firme compromiso con las acciones que nos ordena esta nueva Ley General de Cambio Climático, a la que ya me he referido, también de un firme compromiso presupuestal, porque como lo he dicho en repetidas ocasiones, toda tarea, todo objetivo que no trae el respaldo de recursos se queda en mera retórica y en mera demagogia.

Este proyecto de transversalidad ya está previsto en el nuevo Presupuesto de la Federación, que asigna distintas tareas y que demandan, evidentemente, definición puntual de esas acciones, por eso la creación de este Consejo, pero ya prevé un presupuesto del orden de 34 mil 500 millones de pesos, etiquetados para atender estas acciones que de manera transversal las 13 dependencias del Gobierno de la República estarán asumiendo.

Y esto es justamente lo que hoy estamos instalando.

Señoras y señores:

Frente a los efectos adversos del calentamiento global sólo hay una opción: el compromiso conjunto con el desarrollo sustentable.

Y aquí lo han expresado prácticamente las tres personalidades que me antecedieron en el uso de la palabra que desde distinto enfoque, desde distinta área de responsabilidad coincide en que éste debe ser una esfuerzo que demanda un compromiso mayor más allá de tareas marginales.

Insisto, si bien hoy nuestro país es ampliamente reconocido en el mundo por su liderazgo, por la actitud de compromiso que tiene frente a este tema, no podemos esperar a que eventualmente se tenga un acuerdo de orden global, que intensifique y le imprima mayor eficacia a la participación de todos los países del orbe.

No podemos esperar a que eso suceda para que entonces México asuma su parte.

México no se quiere rezagar. Por el contrario, quiere ser parte actora, parte comprometida, parte involucrada, más allá de si tiene un mayor liderazgo o no, o vamos en alcance a un protagonismo mayor.

El nuestro es un compromiso ético y moral con la sociedad del presente y con las futuras generaciones. Y México hará su parte en este esfuerzo. Y, por supuesto, que hará también, en los distintos foros multilaterales, su gestión para que de manera acelerada exista un acuerdo global que venga a agravar las emisiones de gas de efecto invernadero, que sobre todo los países de mayor desarrollo están teniendo.

Y que esto demanda un acuerdo global para que entonces las acciones que se tengan y los recursos que deriven eventualmente de este gravamen que se imponga ante el daño que se ocasiona al medio ambiente, también sirva para ser destinado a acciones preventivas que eviten mayor daño al medio ambiente.

La convocatoria para integrar el Sistema Nacional de Cambio Climático y la Instalación de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático son, sin duda, dos pasos que apuntan a esta dirección que he definido ya.

El compromiso que México tiene para hacerle frente a los efectos del cambio climático para prevenir antes que lamentar.

Trabajando juntos, autoridades, Legisladores, que están aquí presentes dos o más representantes tanto del Senado de la República, como de la Cámara de Diputados, a los actores sociales, empresarios y ciudadanos, vamos a demostrar que sí se puede tener un crecimiento verde incluyente; que sí se puede transformar a México en el país, como lo he señalado en los grandes objetivos que nos hemos trazado, en un país justo, un país incluyente, un país próspero, un país exitoso como todos los queremos. Y que esto no signifique comprometer el patrimonio ambiental de los mexicanos de hoy y del mañana.

Hago votos, porque los esfuerzos que hoy aquí anunciamos, porque el trabajo de esta Comisión Intersecretarial permita realmente cumplir a cabalidad con esta misión que tenemos para con México y para con el mundo entero.

Muchas gracias.