En la parte final de su Mensaje con motivo del Tercer Informe de Gobierno, emitido hoy en el Palacio Nacional, el Presidente Enrique Peña Nieto señaló que el Gobierno de la República habrá de perseverar en la implementación completa y efectiva de las reformas transformadoras.

Se comprometió a seguir avanzando hacia el logro de las grandes Metas Nacionales.

Explicó que la mitad de una administración no es momento de empezar de cero ni de improvisar.

Reconoció la preocupación que existe en la sociedad por nuevos y viejos problemas.

Afirmó que hay frustración, pesimismo, desencanto y malestar social, en prácticamente todos los continentes, y que el mundo aún no ha terminado de superar los efectos económicos y sociales, derivados de la grave crisis financiera de 2008.

El Primer Mandatario advirtió que “en este ambiente de incertidumbre, el riesgo es que en su afán de encontrar salidas rápidas, las sociedades opten por salidas falsas”.

“Me refiero al riesgo de creer que la intolerancia, la demagogia o el populismo son verdaderas soluciones”, resaltó.

Expresó que “hay ejemplos en la historia en donde los sentimientos de inconformidad, tras crisis económicas globales, facilitaron el surgimiento de doctrinas contrarias a la tolerancia y a los Derechos Humanos”.

Especificó que “en esos episodios, la insatisfacción social fue tal, que nubló la mente, desplazó a la razón y a la propia ciudadanía, permitiendo el ascenso de gobiernos que ofrecían supuestas soluciones mágicas”.

Fue contundente al mencionar que “donde se impone la intolerancia, la demagogia o el populismo, las naciones, lejos de alcanzar el cambio anhelado, encuentran división o retroceso”.

El Presidente Peña Nieto afirmó que “los cambios positivos y duraderos de toda sociedad se logran por la vía de la responsabilidad, de la institucionalidad, de la estabilidad económica, del respeto a los demás y de la voluntad de construir sobre lo que ya se ha avanzado”.

Subrayó que “desde 2012, cuando México votó por un proyecto de cambio con rumbo, un cambio de fondo a través de las instituciones”, su responsabilidad es “avanzar sin dividir; reformar sin excluir y transformar sin destruir”.

Indicó que eso es precisamente lo que hemos hecho los mexicanos, como país, en estos 3 años: “enfrentar rezagos ancestrales, vencer resistencias, superar inercias y transformar instituciones”.

Después de haber rendido cuentas sobre los principales logros del Gobierno de la República, afirmó: “Hoy puedo decir, de frente a la Nación, que estamos cumpliendo con el proyecto de cambio con rumbo al que me comprometí”.

Subrayó que “es un principio elemental de responsabilidad democrática, perseverar en el proyecto de nación por el que votaron los mexicanos”.

En este sentido, reiteró su compromiso ético con la Nación: “Vamos a seguir por esa ruta, que es difícil y compleja, pero que es la única que nos permitirá brindar desarrollo a nuestra gente, a nuestro México que tanto queremos”.

Aseguró que “México se perfila ya como una de las diez economías más grandes del mundo” y que nuestro país “está destinado a ser una de las naciones más prósperas, de mayor bienestar para su gente y motivo de inspiración para el mundo”.

Finalmente, dijo: “Como Presidente de la República, estoy decidido a poner mi mayor pasión, dedicación y empeño, para que así sea. Con esta convicción entramos a esta segunda mitad, con muchas ganas y más fuerza”.